Gastos comunes

Mr.Rda

Usuario Nuevo nvl. 1
24 Ago 2020
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Santiago
Todo comienza una mañana, día, no recuerdo, fecha, tampoco recuerdo.
Regresaba de mi trabajo a tener un merecido descanso, sólo quería relajarme (soy alto, 1.81, cuerpo ni relleno ni delgado, piel morena, pelo corto y utilizo lentes).
Entro al edifcio y me dispongo a esperar el ascensor, en eso se para a mi lado la administradora del edificio, una mujer mas o menos de 1.69, pelo cafe, piel clara y un poco rellenita (mi debilidad).
Entre conversa y conversa no nos habíamos dado cuenta que el tiempo había volado.
Finalmente tomamos el mismo ascensor, y cada uno bajó en su respectivo piso.
Al día siguiente, dia viernes, me levanté y mientras tomaba desayuno me vino a la mente aquella conversación, ya que siempre he sido de bajo perfil y un poco vergonzoso.
El día transcurrió normal, y ya daba nuevamente la hora de regresar a mi departamento. No paraba de pensar las ganas de que volviera a ocurrir lo del día anterior.
Bajé del metro y mientras caminaba la cuadra de distancia que existe entre mi departamento y el metro, pensaba y pensaba. Finalmente entro al edificio y cómo otro día más, me dispongo a hacer la fila para esperar subir al ascensor.
Cómo si todo estuviese planeado, nuevamente llega a mi lado la administradora del edificio, quise ir un poco más alla, saque la personalidad que no tengo y le pregunté sobre ella, me cuenta que tiene una profesión que le permite trabajar freelance, y que acomodó su horario y llega más temprano a su departamento para hacerse cargo de este edificio, otro tema.
Ella me pregunta sobre mi vida, y le cuento que vivo sólo y todo lo que le interesaba saber.
Mientras le contaba sobre mí, me interrumpe y me pregunta si tengo algún plan para la noche, le dije que no, mas que descorchar un buen vino, escuchar música y finalizar la noche viendo alguna película de las que son para pasar el rato.
Me da el numero de su departamento y me pregunta si es que quería que continuara nuestra conversación. Por supuesto que le respondí que encantado.
Pasadas las 21:00 horas, toqué su puerta. Abre y me invita a pasar, le doy un tímido beso en su mejilla y nos sentamos a conversar, por supuesto que no llegué con las manos vacías.
Descorchamos el vino que había llevado y entre la conversa, llegamos al tema que deseabamos, nuestra intimidad, luego de darnos cuenta el gran deseo que sentíamos, nos acercamos lentamente, nos besamos. Fue un beso tan profundo y pasionado, que despertó hasta nuestros deseos más profundos.
Nos acariciamos y me invita a su pieza, nos fuimos besando hasta llegar a ella.
Entramos y me quita la polera, mientras le beso su cuello, sus orejas y le digo cosas calientes y mas nos deseabamos.
Le quito su blusa y comienzo a bajar desde su cuello hasta su pecho, sigo bajando mientras le quito el sostén, luego voy con mi lengua hasta sus pezones y juego con ellos con la puntita de mi lengua, mientras mis manos acariciaban su espalda.
Luego de un rato de jugar con mi lengua y dejar sus pezones duritos, seguí bajando y besando, hasta su ombligo y luego más abajo.
Comienzo a desabrochar su pantalon para quitarlo.
Queda tendida en la cama solo con su calzón, me acerco y veo que estaba muy húmeda, corro el calzón hacia un lado y veo su vagina, un poco rosada y mojada. Comienzo a jugar con mi lengua, mientras con mis manos le doy paso para llegar a su clitoris, paso una y otra vez mi lengua por su clitoris hasta hacerla acabar por primera vez.
Luego de haberla hecho acabar, me toma de las manos y me pone a su lado. Se levanta y me besa, nuestras lenguas jugaron un buen rato.
Comienza a hacer lo mismo, baja desde mi boca hasta mi pecho, juega un rato ahí, comienza a bajar besando cada parte hasta llegar a mi pantalón, me dice que el cierre está que revienta y me lo quitará.
Me desabrocha el pantalón y lo quita, quedando a la vista un bulto en mi boxer, baja su cabeza y lo comienza a besar, mientras sus manos comienzan a bajarlo.
Cuando lo baja, queda a la vista mi pene duro, grueso y con sus venas marcadas.
A ratos goteaba de lo caliente que estaba.
Lo toma y me dice que su mano no le cierra, y mete solo la cabecita en su boca, de a poco va metiendolo mas y más.
Después de un buen rato de haber hecho un rico oral y haberme masturbado, se da cuenta que no he acabado y me dice que quiere que la haga mía. Se monta arriba mío y se mete todo mi pene y comienza a saltar con muchas ganas mientras yo la agarraba de sus nalgas.
Luego de un buen rato se pone a mi lado y yo, bajo a su vagina y le hago otro poco de oral, jugando con mi lengua en su clitoris mientras mis dedos entraban y salían.
Luego me pongo encima de ella y voy metiendo mi pene lentamente mientras ella me pedía más y más.
Comienzo a moverme y cada vez aumentando la intensidad, a ratos le hacia envestidas fuertes y gritaba del placer.
No nos dimos cuenta del tiempo transcurrido, sólo sabíamos que hicimos todo, de todas las formas posibles y en todos los lugares posibles, fue muy intenso y duradero.
Ella había acabado varias veces y cuando pude acabar, quizo que le diera toda la lechita para probarla.
Después de una conversación tendidos en su cama y tomándonos lo que quedaba de aquel vino, me di cuenta que ya eran las 5 am, nos duchamos y me retiré a mi departamento, con una sonrisa de oreja a oreja.
Quedamos en repetirlo y probar algo realmente nuevo he intenso. Pero eso podría quedar para otra historia.
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Espero les haya gustado, es una experiencia real e ntensa.
Espero sus comentarios, buenos y malos y espero haberla relatado bien.
Saludos queridos lectores.