De acuerdo al informe de Ejecución fiscal, el gasto público se contrajo 23,1%, retirando todo el estímulo que estuvo presente en 2021 para hacer frente a la crisis económica que provocó el Covid 19. Esto permitió que el balance fiscal terminara con un saldo positivo de 1,1%, el mejor resultado desde 2011.
Cuentas alegres tuvo el gobierno en materia fiscal. Es que, pese a que varios analistas dudaron de que Hacienda podría mantener firme el timón al cierre de 2022, el gasto público se contrajo 23,1% retirando todo el estímulo que estuvo presente en 2021 para hacer frente a la crisis económica que provocó el Covid-19.
De acuerdo al informe de Ejecución fiscal de diciembre, explicado tanto por la disminución interanual del gasto presupuestario de -23,8% y el gasto extrapresupuestario con una merma de 34,8%.
En el detalle se informó que la caída del gasto corriente se explica en el menor gasto en subsidios y donaciones (-45,6% real) a causa de la alta base de comparación por el IFE Universal en 2021. Mientras, la variación del gasto de capital se explicó por una caída anual de la inversión (-18,0% real), lo que fue compensado por el alza de las transferencias de capital (31,3% real), principalmente debido a la implementación de una nueva estructura presupuestaria en los Gobiernos Regionales, en donde la imputación de las iniciativas de inversión no se registra en inversiones, sino que, en transferencias de capital, explica el informe de la Dirección de Presupuestos.
De esta manera, el balance efectivo del Gobierno Central Total acumuló un superávit en 12 meses de 1,1% del PIB, siendo el mejor resultado desde 2011. No obstante, desde Hacienda anticipan que para este año nuevamente habrá un déficit, puesto que los ingresos recibidos que permitieron este mejor resultado son transitorios.
“Si en 2022 tuvimos una serie de factores que nos permitieron mejorar por una vez los ingresos fiscales, tenemos que ser realistas respecto de 2023. Una vez que desaparecen esos efectos, tenemos que fijar metas fiscales que sean alcanzables. Ya teníamos definida una trayectoria año a año, desde abril del año pasado, cuya trayectoria para 2023 mejora, aunque no signifique un cambio de signo a cifras de superávit fiscal”, sostuvo el ministro de Hacienda, Mario Marcel.
En la misma línea, el secretario de Estado dijo que “tenemos que ser responsables en relación a qué es lo que es posible alcanzar y lo que no, pero va a ser de todas maneras un año de consolidación fiscal en el sentido de que después de los grandes desequilibrios que tuvimos en 2020 y 2021, vamos a tener durante todos estos años una trayectoria que va a ir convergiendo a un balance cercano a cero al final de este período presidencial”.
Mientras que la directora de Presupuestos, Javiera Martínez, enfatizó que se confirma el compromiso de esta administración con la responsabilidad fiscal: “Pusimos bastante énfasis durante todo el año para lograr una consolidación del gasto fiscal, lo que se observa principalmente en la disminución del gasto corriente, liderado por la contracción de subsidios y donaciones, asociado al IFE Universal”. Esto, agregó, a pesar de que inicialmente en el Presupuesto 2022 no se consideraba totalmente el gasto asociado a la Pensión Garantizada Universal (PGU) lo que elevó el gasto de manera importante.
Desde el sector privado, Sergio Lehmann, economista jefe de Bci, subraya que “el resultado fiscal 2022 fue sin duda más positivo de lo que se esperaba, pero, sin embargo, responde fundamentalmente a ingresos que son de carácter transitorio, por lo tanto, eso no cambia la perspectiva que hacia los próximos años vamos a tener déficit fiscal. Por ello, no cambia el desafío de ir logrando un equilibrio fiscal de aquí a 3 años más, que tiene que ver con la meta de crecimiento que se propuso el ministerio de hacienda este año”.
Juan Ortiz, economista del OCEC-UDP, comenta que “hasta el momento la política fiscal ha sido bastante eficiente, pero eso no cambia el escenario del mediano plazo, el gobierno tiene que ir comprometido en garantizar esta agenda pro crecimiento. Durante 2023 veremos que el primer semestre la caída del PIB será profunda. Chile necesita mantener esta agenda de credibilidad en términos de su manejo fiscal y como lo ha hecho en su historia reciente”.
Los ingresos
Para lograr este resultado, los ingresos del gobierno central total tuvieron un crecimiento real de 6,3% respecto al mismo período de 2021, incididos, principalmente, por la mayor tributación de resto de contribuyentes y por rentas de la propiedad que subieron 503% ($3.641.665 millones). Esto último se explica por el crecimiento en la recaudación de Corfo en la partida del Ministerio de Economía producto de los contratos de explotación de litio con SQM y Albermarle. A ello se suma el alza de 23,7% de la tributación de la gran minería privada (GMP10). Así los Ingresos Tributarios Netos tuvieron un crecimiento real anual de 9,6%.
https://www.latercera.com/pulso/not...por-litio-y-cobre/EAYQH6GNBNAVHKWNR4W3RCHAFM/
Cuentas alegres tuvo el gobierno en materia fiscal. Es que, pese a que varios analistas dudaron de que Hacienda podría mantener firme el timón al cierre de 2022, el gasto público se contrajo 23,1% retirando todo el estímulo que estuvo presente en 2021 para hacer frente a la crisis económica que provocó el Covid-19.
De acuerdo al informe de Ejecución fiscal de diciembre, explicado tanto por la disminución interanual del gasto presupuestario de -23,8% y el gasto extrapresupuestario con una merma de 34,8%.
En el detalle se informó que la caída del gasto corriente se explica en el menor gasto en subsidios y donaciones (-45,6% real) a causa de la alta base de comparación por el IFE Universal en 2021. Mientras, la variación del gasto de capital se explicó por una caída anual de la inversión (-18,0% real), lo que fue compensado por el alza de las transferencias de capital (31,3% real), principalmente debido a la implementación de una nueva estructura presupuestaria en los Gobiernos Regionales, en donde la imputación de las iniciativas de inversión no se registra en inversiones, sino que, en transferencias de capital, explica el informe de la Dirección de Presupuestos.
De esta manera, el balance efectivo del Gobierno Central Total acumuló un superávit en 12 meses de 1,1% del PIB, siendo el mejor resultado desde 2011. No obstante, desde Hacienda anticipan que para este año nuevamente habrá un déficit, puesto que los ingresos recibidos que permitieron este mejor resultado son transitorios.
“Si en 2022 tuvimos una serie de factores que nos permitieron mejorar por una vez los ingresos fiscales, tenemos que ser realistas respecto de 2023. Una vez que desaparecen esos efectos, tenemos que fijar metas fiscales que sean alcanzables. Ya teníamos definida una trayectoria año a año, desde abril del año pasado, cuya trayectoria para 2023 mejora, aunque no signifique un cambio de signo a cifras de superávit fiscal”, sostuvo el ministro de Hacienda, Mario Marcel.
En la misma línea, el secretario de Estado dijo que “tenemos que ser responsables en relación a qué es lo que es posible alcanzar y lo que no, pero va a ser de todas maneras un año de consolidación fiscal en el sentido de que después de los grandes desequilibrios que tuvimos en 2020 y 2021, vamos a tener durante todos estos años una trayectoria que va a ir convergiendo a un balance cercano a cero al final de este período presidencial”.
Mientras que la directora de Presupuestos, Javiera Martínez, enfatizó que se confirma el compromiso de esta administración con la responsabilidad fiscal: “Pusimos bastante énfasis durante todo el año para lograr una consolidación del gasto fiscal, lo que se observa principalmente en la disminución del gasto corriente, liderado por la contracción de subsidios y donaciones, asociado al IFE Universal”. Esto, agregó, a pesar de que inicialmente en el Presupuesto 2022 no se consideraba totalmente el gasto asociado a la Pensión Garantizada Universal (PGU) lo que elevó el gasto de manera importante.
Desde el sector privado, Sergio Lehmann, economista jefe de Bci, subraya que “el resultado fiscal 2022 fue sin duda más positivo de lo que se esperaba, pero, sin embargo, responde fundamentalmente a ingresos que son de carácter transitorio, por lo tanto, eso no cambia la perspectiva que hacia los próximos años vamos a tener déficit fiscal. Por ello, no cambia el desafío de ir logrando un equilibrio fiscal de aquí a 3 años más, que tiene que ver con la meta de crecimiento que se propuso el ministerio de hacienda este año”.
Juan Ortiz, economista del OCEC-UDP, comenta que “hasta el momento la política fiscal ha sido bastante eficiente, pero eso no cambia el escenario del mediano plazo, el gobierno tiene que ir comprometido en garantizar esta agenda pro crecimiento. Durante 2023 veremos que el primer semestre la caída del PIB será profunda. Chile necesita mantener esta agenda de credibilidad en términos de su manejo fiscal y como lo ha hecho en su historia reciente”.
Los ingresos
Para lograr este resultado, los ingresos del gobierno central total tuvieron un crecimiento real de 6,3% respecto al mismo período de 2021, incididos, principalmente, por la mayor tributación de resto de contribuyentes y por rentas de la propiedad que subieron 503% ($3.641.665 millones). Esto último se explica por el crecimiento en la recaudación de Corfo en la partida del Ministerio de Economía producto de los contratos de explotación de litio con SQM y Albermarle. A ello se suma el alza de 23,7% de la tributación de la gran minería privada (GMP10). Así los Ingresos Tributarios Netos tuvieron un crecimiento real anual de 9,6%.
https://www.latercera.com/pulso/not...por-litio-y-cobre/EAYQH6GNBNAVHKWNR4W3RCHAFM/

