En Portada ¡Guatazo de Bachelet en la ONU! Quedó penúltima en la votación de este viernes y sólo supero a una candidata que llevaba un día postulando

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8 Nov 2019
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SANTIAGO

¡Guatazo de Bachelet en la ONU! Quedó penúltima en la votación de este viernes y sólo supero a una candidata que llevaba un día postulando​


El segundo sondeo exploratorio del Consejo de Seguridad no hizo más que confirmar lo que ya era un secreto a voces en los corredores diplomáticos: la expresidenta Michelle Bachelet no solo no remonta, sino que se hunde. Con apenas 2 votos de «aliento» frente a 6 de «desaliento» y 7 abstenciones encubiertas bajo la fórmula «sin opinión», la exmandataria chilena se ubicó en el séptimo lugar entre ocho aspirantes, superando únicamente a la ecuatoriana Ivonne Baki, cuyo registro fue incluso más decepcionante. Este resultado, filtrado por medios especializados como PassBlue, no es un accidente ni un traspié menor: es el síntoma evidente de una campaña que nunca terminó de despegar y que hoy enfrenta su momento más crítico.

El revés es particularmente demoledor si se compara con la primera votación exploratoria de fines de julio, donde Bachelet alcanzó 6 apoyos, 5 rechazos y 4 abstenciones, ubicándose en un modesto cuarto lugar. En apenas semanas, la ex Presidenta perdió dos tercios de su base de respaldo —cuatro votos de aliento que simplemente se esfumaron—, mientras que sus detractores crecieron y el número de países que prefieren no mojarse se mantiene alarmantemente alto. La distancia con los punteros es abismal: la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett lidera con 8 respaldos, seguida por la costarricense Rebeca Grynspan y el argentino Rafael Grossi, ambos con 7. Bachelet no solo queda rezagada frente a sus pares latinoamericanos, sino que además concentra, junto a Espinosa y Baki, el mayor número de miembros del Consejo que optan por el silencio diplomático, una señal de rechazo tácito que en la jerga de Naciones Unidas equivale a un portazo sin estrépito.

El contexto geopolítico tampoco ofrece consuelo. Como este medio ha señalado con insistencia, la candidatura de Bachelet nació tambaleando y se ha mantenido en ese precario equilibrio por factores estructurales que nada tienen que ver con méritos personales, sino con la fría lógica de los vetos y los intereses de las grandes potencias. El retiro del respaldo de Chile por parte del Presidente José Antonio Kast en marzo pasado fue apenas el primer síntoma de una debilidad congénita, pero el verdadero golpe siempre provino de Washington. Según informó Folha de S.Paulo, la diplomacia brasileña gestionó infructuosamente una reunión de alto nivel para Bachelet con la Casa Blanca, que jamás respondió. Más elocuente aún ha sido la actitud del embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, quien no solo ha cuestionado abiertamente la gestión de Bachelet como alta comisionada de Derechos Humanos en relación con China, sino que ha dejado claro que el próximo secretario general debe estar alineado con los intereses de Estados Unidos. En ese escenario, la ex Presidenta chilena partía con un lastre imposible de remover: la falta de sintonía con la administración Trump, un factor que según diversos analistas ha sido determinante para el desplome de su opción.

Fue precisamente el excanciller Alberto van Klaveren, responsable de las gestiones diplomáticas del gobierno de Boric para impulsar esta candidatura, quien puso el dedo en la llaga la noche del jueves en una entrevista con CNN Chile. Con la prudencia que da el oficio, Van Klaveren advirtió que era imperativo esperar el resultado de esta segunda votación para determinar si el primer sondeo había sido una excepción o una tendencia. Ahora que los números están sobre la mesa, sus palabras adquieren un tono casi profético: «habrá que evaluar si se sigue con la candidatura y en qué términos», señaló. La pregunta ya no es si Bachelet puede ganar —algo que luce prácticamente descartado—, sino si tiene sentido mantener en pie una postulación que acumula rechazos, pierde apoyos y evidencia, una vez más, las limitaciones de una proyección internacional que carece del respaldo de los pesos pesados del tablero global.

El guión, en definitiva, se repite con matices cada vez más desfavorables. Lo que en julio podía interpretarse como un comienzo titubeante, hoy se consolida como un declive sin freno. La candidatura de Bachelet a la Secretaría General de la ONU no solo no convence a los actores con poder de veto, sino que tampoco logra articular un bloque regional sólido que compense esas carencias. Y en la partida de ajedrez que define el máximo cargo del organismo multilateral, esa doble debilidad es, sencillamente, insalvable.

 
Esa candidatura nunca tuvo razón de ser. La única razón de esa candidatura era que Boric quería incomodar a Kast y nada más. Podrá tener el apoyo de México y Brasil pero Trump anda ahí no más con esos países, especialmente Brasil. Hasta Van Klaveren reconoce que se debería evaluar si seguir o no :cafe:
 
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