"Antiguamente, hacia 1847, se destinó una de las calles de la entonces periferia de Santiago, para la instalación del Matadero público y paralelamente se constituyó la Población Matadero en torno a las calles Franklin y San Diego , hoy conocido como Barrio Matadero. Lo que hoy está plenamente integrado al centro de la ciudad, en aquellos años era una lejana población que no gozaba de muy buena fama dada la presencia de delincuencia y epidemias, condicionado además por la mala calidad de las viviendas, donde los trabajadores convivían en el hacinamiento e insalubridad."
Hacia 1900 el Matadero y su vecindario tenían una importante población y, pese a su lejanía del centro, el barrio era considerado como subdelegación urbana. No obstante, tenía muy mala fama, debido a la delincuencia, las pestes y epidemias. En efecto, los hombres del Matadero eran vistos como pendencieros e insensibles al dolor ajeno por su trabajo de cuchilleros.
Por otra parte, la vivienda era de mala calidad y estaba conformada por conventillos y ranchos, donde los trabajadores vivían hacinados y bajo pésimas condiciones de higiene. Esto, sumado a que el límite sur del sector deslindaba con el Zanjón de la Aguada, un ancho canal de aguas insalubres, favoreció el surgimiento y la propagación de epidemias de viruela, cólera y tuberculosis que rápidamente se expandían al resto de la ciudad.
A inicios del siglo pasado empezó a cambiar esta situación por una iniciativa del estado que consistía en la construcción de poblaciones obreras higienizadas. Las poblaciones Huemul y Matadero con más de un siglo de vida, fueron las primeras en inaugurarse marcando un carácter popular y obrero. Se instalaron algunas industrias y talleres: curtiembres, zapaterías, y la Fábrica Nacional de Vidrios. Hoy todavía subsisten muchas zapaterías y curtiembres.
Hacia mediados del siglo XX, producto de la crisis económica de 1929, muchas personas salieron a las calles a vender, se originó un comercio en donde se encontraban una gran variedad de productos, incluso objetos personales en desuso. Así nació el Mercado Persa, dispuesto en las cercanías del matadero Franklin el cual proporcionó clientela; además, con el transcurso de los años la ciudad se fue expandiendo atrayendo la inmigración campesina quienes se fueron asentando hacia el sur de la ciudad, la periferia que en ese entonces constituía el sector de Franklin, y quienes nutrían también la variedad del comercio en el persa.
Como tal, el persa Biobío nace a inicios de los 40, en el barrio Franklin, un sector de inmigrantes, periférico del Santiago de la época, el cual en la época se caracterizaba por la presencia del Matadero, y una linea de ferrocarril que limitaba la zona sur de Santiago. Durante los 50 la ciudad comenzará a extenderse hacia el sur, con la inmigración campesina y las tomas de terreno cercanas; por lo que el barrio pasará a tener importancia comercial aunque principalmente informal o comercio callejero de vendedores ambulantes.
La existencia del matadero le ayudó a disponer de público y de cueros para curtiduría (actualmente la calle Franklin aún está relacionada con zapaterías a pesar que ya no los fabrican) y fue su desaparición en 1979 sumado la crisis económica del 82 consolidó la forma actual del persa. Ya que la quiebra de las industrias dejó amplios locales para ser utilizados por el comercio informal. En los años '90, fueron techados grandes patios que extendieron el mercado persa hasta San Diego, confirmándolo como uno de los centros comerciales más importantes de Santiago.
Con el paso del tiempo el persa ha pasado por épocas buenas y malas, pero a pesar de esto se ha mantenido como un lugar de encuentro y recración. El persa Bio Bio a lo largo de sus años ha visto pasar a millones de personas, tanto compradores como vendedores y un sinfín de modas, ropas y objetos.
Cada fin de semana se reúnen millones de personas , no sólo compradores sino también turistas y extranjeros que buscan conocer más acerca de nuestra cultura, de nuestra forma de ser y nuestras costumbres y prácticas como chilenos.
Si bien en la actualidad el persa yo no es el único lugar de este tipo -ni el más barato-, aun mantiene la esencia que lo vio nacer. De la mano de los trabajadores y vecinos ha sabido revitalizarse (la delincuencia ya no es el común y el ambiente es -a mí parecer- bastante bueno). Ya que se visita en busca de algún objeto o incluso como mero paseo el persa es una alternativa a tener en cuenta a la hora de pensar en un panorama en el fin de semana de Santiago.
Fuentes:
http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-3370.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Barrio_Franklin
Hacia 1900 el Matadero y su vecindario tenían una importante población y, pese a su lejanía del centro, el barrio era considerado como subdelegación urbana. No obstante, tenía muy mala fama, debido a la delincuencia, las pestes y epidemias. En efecto, los hombres del Matadero eran vistos como pendencieros e insensibles al dolor ajeno por su trabajo de cuchilleros.
Por otra parte, la vivienda era de mala calidad y estaba conformada por conventillos y ranchos, donde los trabajadores vivían hacinados y bajo pésimas condiciones de higiene. Esto, sumado a que el límite sur del sector deslindaba con el Zanjón de la Aguada, un ancho canal de aguas insalubres, favoreció el surgimiento y la propagación de epidemias de viruela, cólera y tuberculosis que rápidamente se expandían al resto de la ciudad.
A inicios del siglo pasado empezó a cambiar esta situación por una iniciativa del estado que consistía en la construcción de poblaciones obreras higienizadas. Las poblaciones Huemul y Matadero con más de un siglo de vida, fueron las primeras en inaugurarse marcando un carácter popular y obrero. Se instalaron algunas industrias y talleres: curtiembres, zapaterías, y la Fábrica Nacional de Vidrios. Hoy todavía subsisten muchas zapaterías y curtiembres.
Hacia mediados del siglo XX, producto de la crisis económica de 1929, muchas personas salieron a las calles a vender, se originó un comercio en donde se encontraban una gran variedad de productos, incluso objetos personales en desuso. Así nació el Mercado Persa, dispuesto en las cercanías del matadero Franklin el cual proporcionó clientela; además, con el transcurso de los años la ciudad se fue expandiendo atrayendo la inmigración campesina quienes se fueron asentando hacia el sur de la ciudad, la periferia que en ese entonces constituía el sector de Franklin, y quienes nutrían también la variedad del comercio en el persa.
Como tal, el persa Biobío nace a inicios de los 40, en el barrio Franklin, un sector de inmigrantes, periférico del Santiago de la época, el cual en la época se caracterizaba por la presencia del Matadero, y una linea de ferrocarril que limitaba la zona sur de Santiago. Durante los 50 la ciudad comenzará a extenderse hacia el sur, con la inmigración campesina y las tomas de terreno cercanas; por lo que el barrio pasará a tener importancia comercial aunque principalmente informal o comercio callejero de vendedores ambulantes.
La existencia del matadero le ayudó a disponer de público y de cueros para curtiduría (actualmente la calle Franklin aún está relacionada con zapaterías a pesar que ya no los fabrican) y fue su desaparición en 1979 sumado la crisis económica del 82 consolidó la forma actual del persa. Ya que la quiebra de las industrias dejó amplios locales para ser utilizados por el comercio informal. En los años '90, fueron techados grandes patios que extendieron el mercado persa hasta San Diego, confirmándolo como uno de los centros comerciales más importantes de Santiago.
Con el paso del tiempo el persa ha pasado por épocas buenas y malas, pero a pesar de esto se ha mantenido como un lugar de encuentro y recración. El persa Bio Bio a lo largo de sus años ha visto pasar a millones de personas, tanto compradores como vendedores y un sinfín de modas, ropas y objetos.
Cada fin de semana se reúnen millones de personas , no sólo compradores sino también turistas y extranjeros que buscan conocer más acerca de nuestra cultura, de nuestra forma de ser y nuestras costumbres y prácticas como chilenos.
Si bien en la actualidad el persa yo no es el único lugar de este tipo -ni el más barato-, aun mantiene la esencia que lo vio nacer. De la mano de los trabajadores y vecinos ha sabido revitalizarse (la delincuencia ya no es el común y el ambiente es -a mí parecer- bastante bueno). Ya que se visita en busca de algún objeto o incluso como mero paseo el persa es una alternativa a tener en cuenta a la hora de pensar en un panorama en el fin de semana de Santiago.
Fuentes:
http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-3370.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Barrio_Franklin

