Hombre antiguo, hombre moderno
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Usted qué piensa? ¿Por qué se tiende a sobrevalorar estos fines últimos metafísicos y condenar tildando de superficial la existencia moderna?
Nos hablan de una vida saludable, de una vida superior; recomiendan ciertos alimentos y prohíben otros, conocemos los transgénicos, los problemas del agua, y la evidente amenaza tecnológica. La tradición nos dice que es mejor la fruta natural, el agua sin aditamentos, y por ejemplo, la luz natural; alguien podría preguntarse ¿por qué? El argumento en muchas ocasiones tiene que ver con la calidad de vida, o con algo que va un poco más allá: la calidad y equilibrio de nuestra dimensión espiritual.
Se supone que el hombre tiempo atrás, era más consciente de la relevancia de la vida espiritual, y que al no convivir con todas las calamidades ya mencionadas que el mundo moderno parece imponernos (pesticidas, dependencia tecnológica, alimentos modificados) gozaba de algunos beneficios tales como estar más conectado con la creación, ver el mundo de una forma distinta y en teoría mantener una esencia más pura. Por contraposición tenemos al hombre moderno, que al verse contaminado con todos estos vicios del progreso está cada vez más centrado en sí mismo, desconectado de la obra como un conjunto que es el universo, además de verse limitado en su percepción.
Ante estos supuestos, vale la pena cuestionarse ¿por qué existe gente que estima un estado más que al otro? Es decir, ¿por qué sería más valioso dejar de comer carne, desbloquear la glándula pineal y entrar en contacto con eso que no se sabe bien qué es? ¿Por qué esa ambición de volver atrás? ¿Por qué no tomar en cuenta, por el contrario, que si bien está la posibilidad de que la percepción del hombre respecto al mundo ha cambiado, es esta precisamente una cualidad natural del hombre como especie? El constante cambio y desarrollo de nuevas ideas y elementos que constituyen la experiencia del hombre lo ha acompañado desde el inicio de sus días en la tierra, por lo que parece poco más que un capricho el querer ir en contra de esta característica humana.
De hecho, tomemos en cuenta el siguiente hecho: La expectativa de vida del hombre no ha hecho más que aumentar desde sus inicios. Esto es algo difícil de negar, pero no deja de ser más que un dato, es decir, si bien los hombres viven más hoy que antes, ¿es esto suficiente para decir que la actual forma de vivir es superior a la de otros tiempos? Evidentemente no, estamos simplemente hablando de un aspecto de la experiencia humana, como podríamos mencionar cualquier otro y ponderar a partir de este la calidad de la vida del hombre y llegaríamos a tantos resultados distintos como distintos elementos tomemos en cuenta. Igual de caprichoso resulta el juzgar los tiempos modernos respecto a los pasados o cualquier otro plausible en términos del momento espiritual de las personas. En pocas palabras, tiene la misma validez, es decir ninguna, el decir que es importante para el hombre el volver a su antigua espiritualidad y conectarse con el mundo espiritual tal como estos grupos de gente propone, que decir que la ciencia nos acerca cada día más a la verdad y a un estado de perfección humana.
Quizás sea propio del hombre el estimar y desestimar posturas según sus propios ánimos e ideologías, aunque estas nazcan de la pura pasión, y de hecho sería algo natural, por lo tanto eso no es lo que se critica en este momento. Pretender por otra parte que alguno de estos juicios está basado en una verdad absoluta o fundamento lógico es algo inaceptable, pues constituye una falacia y un peligro potencial para la comprensión más acabada del fenómeno humano en su amplitud. Cada estadio del hombre en su momento es lo que existe y debe ser sujeto de debate, pero en términos exploratorios, así mismo la comparación puede darse, pero como un mero ejercicio de posiciones y alternativas, de otra forma estaríamos privándonos de apreciar la riqueza y totalidad de cada etapa en nuestro paso por la existencia.
Se supone que el hombre tiempo atrás, era más consciente de la relevancia de la vida espiritual, y que al no convivir con todas las calamidades ya mencionadas que el mundo moderno parece imponernos (pesticidas, dependencia tecnológica, alimentos modificados) gozaba de algunos beneficios tales como estar más conectado con la creación, ver el mundo de una forma distinta y en teoría mantener una esencia más pura. Por contraposición tenemos al hombre moderno, que al verse contaminado con todos estos vicios del progreso está cada vez más centrado en sí mismo, desconectado de la obra como un conjunto que es el universo, además de verse limitado en su percepción.
Ante estos supuestos, vale la pena cuestionarse ¿por qué existe gente que estima un estado más que al otro? Es decir, ¿por qué sería más valioso dejar de comer carne, desbloquear la glándula pineal y entrar en contacto con eso que no se sabe bien qué es? ¿Por qué esa ambición de volver atrás? ¿Por qué no tomar en cuenta, por el contrario, que si bien está la posibilidad de que la percepción del hombre respecto al mundo ha cambiado, es esta precisamente una cualidad natural del hombre como especie? El constante cambio y desarrollo de nuevas ideas y elementos que constituyen la experiencia del hombre lo ha acompañado desde el inicio de sus días en la tierra, por lo que parece poco más que un capricho el querer ir en contra de esta característica humana.
De hecho, tomemos en cuenta el siguiente hecho: La expectativa de vida del hombre no ha hecho más que aumentar desde sus inicios. Esto es algo difícil de negar, pero no deja de ser más que un dato, es decir, si bien los hombres viven más hoy que antes, ¿es esto suficiente para decir que la actual forma de vivir es superior a la de otros tiempos? Evidentemente no, estamos simplemente hablando de un aspecto de la experiencia humana, como podríamos mencionar cualquier otro y ponderar a partir de este la calidad de la vida del hombre y llegaríamos a tantos resultados distintos como distintos elementos tomemos en cuenta. Igual de caprichoso resulta el juzgar los tiempos modernos respecto a los pasados o cualquier otro plausible en términos del momento espiritual de las personas. En pocas palabras, tiene la misma validez, es decir ninguna, el decir que es importante para el hombre el volver a su antigua espiritualidad y conectarse con el mundo espiritual tal como estos grupos de gente propone, que decir que la ciencia nos acerca cada día más a la verdad y a un estado de perfección humana.
Quizás sea propio del hombre el estimar y desestimar posturas según sus propios ánimos e ideologías, aunque estas nazcan de la pura pasión, y de hecho sería algo natural, por lo tanto eso no es lo que se critica en este momento. Pretender por otra parte que alguno de estos juicios está basado en una verdad absoluta o fundamento lógico es algo inaceptable, pues constituye una falacia y un peligro potencial para la comprensión más acabada del fenómeno humano en su amplitud. Cada estadio del hombre en su momento es lo que existe y debe ser sujeto de debate, pero en términos exploratorios, así mismo la comparación puede darse, pero como un mero ejercicio de posiciones y alternativas, de otra forma estaríamos privándonos de apreciar la riqueza y totalidad de cada etapa en nuestro paso por la existencia.
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Usted qué piensa? ¿Por qué se tiende a sobrevalorar estos fines últimos metafísicos y condenar tildando de superficial la existencia moderna?