Esas imágenes son recreadas, no son auténticas. Hubo unas auténticas sacadas del campo de Mauthausen:
José Alcubierre participó en uno de los episodios más conocidos de la historia del campo de Mauthausen: la extracción de las fotografías que había realizado Francisco Boix y que mostraban el horror del campo36. Algunos jóvenes españoles, entre los que se encontraba José, fueron destinados a trabajar en una cantera particular, la de Anton Poschacher, con un régimen de trabajo menos rígido que el del campo. La fecha en la que José aparece como liberado del de Mauthausen es el 30 de octubre de 1944, que debe de corresponder al momento en que comenzó a trabajar en la cantera37.
Cerca de esta vivía la familia Pointner, que desde el primer momento se había mostrado contraria al nazismo. Anna Pointner comenzó a relacionarse con los jóvenes que trabajaban en la cantera, e incluso invitó a algunos de ellos a su casa, entre los que estaba José. A finales de 1944 los jóvenes poschacher (los españoles no sabían pronunciar el nombre y decían pochaca38)
obtuvieron la condición de trabajadores civiles, de modo que su traslado al pueblo se hizo inminente y urgía sacar las fotografías39.
«Boix, que era de la JSU, nos dijo: "Tengo unas fotografías que hay que guardar fuera del campo porque aquí algún día me las descubrirán. Vosotros sois los únicos que podéis sacarlas y esconderlas por la cantera". Era una responsabilidad muy grande y Cortés me dijo: "¿Qué piensas, Alcubierre?". Y [Jesús] Grau y yo le contestamos: "Si hay que hacerlo, se hace". Teníamos mucho miedo, si nos cogían con lasfotografías nos mataban... pero en una guerra todo el mundo tiene miedo. Contra la muerte no hay nada que hacer. Cogimos papel de aceite y enrollamos dentro las fotografías y las sacamos. Tuvimos la suerte de que aquel día no nos registraron»40.
Las fotos fueron sacadas del campo por Jacinto Cortés y Jesús Graus, y José se encargó de preguntar a Anna Pointner si podía guardarlas. Esta aceptó sin vacilar y las ocultó en un muro del jardín de la casa, cubiertas con una piedra...." (Tomado del libro de Peiró "Miguel Alcubierre"
Esas fotos, realizadas y salvadas por republicanos españoles, sirvieron como prueba de cargo posteriormente en el juicio de Nurenberg.