En Portada INDH confirma visita a "El Rana", detenido por crimen de cabo Nain y balacera en Valdivia

desde un ladrón hasta un asesino, y todos merecen un juicio justo
y ellos fueron justos robando a una victima inocente que no podia defenderse? o el asesino tuvo piedad?

si a tu madre la cogotean y la lanzan al suelo para robarle el celular, tendrias piedad con el delincuente? si dices que si, eres un enfermo mental.


Difiero. Hay distintos tipos de delincuentes, desde un ladrón hasta un asesino, y todos merecen un juicio justo, sin importar la gravedad del delito. Si la condena corresponde a presidio perpetuo, que así sea. Si corresponde la pena máxima que permita la ley, también.
Pero precisamente ahí está la diferencia entre un Estado de Derecho y la ley del más fuerte. Las instituciones no existen para decidir quién merece derechos y quién no; existen para velar porque el Estado actúe dentro de la ley. Ese es el rol del INDH.
Porque el día que aceptemos que un delincuente pierde todos sus derechos, también estaremos aceptando que sea el Estado quien decida, de forma discrecional, cuándo respetar la ley y cuándo no. Y eso termina siendo un riesgo para todos, no solo para los delincuentes.
estas muy adoctrinado viejo, demasiado.
 
y ellos fueron justos robando a una victima inocente que no podia defenderse? o el asesino tuvo piedad?

si a tu madre la cogotean y la lanzan al suelo para robarle el celular, tendrias piedad con el delincuente? si dices que si, eres un enfermo mental.



estas muy adoctrinado viejo, demasiado.
Son dos temas completamente distintos.

Si alguien le hiciera algo a mi mamá, probablemente me llenaría de rabia y haría lo que creyera necesario para defenderla. Yo, como persona natural, asumiendo las consecuencias legales de mis actos.

Pero una cosa muy distinta es que el Gobierno de turno decida pasar por sobre el Estado de Derecho para castigar a quienes considera autores de crímenes especialmente graves. Justamente para eso existen las instituciones y las leyes: para impedir que sea el poder político el que decida arbitrariamente quién merece derechos y quién no.
Como ciudadanos elegimos autoridades para que hagan cumplir la ley, no para que la reemplacen por sus propias convicciones. Tienen la obligación de resguardar los derechos de todos, incluso de quienes la mayoría considera que no los merecen.
Y ese límite es fundamental, porque hoy podrías estar de acuerdo con que se vulneren los derechos de un asesino de un carabinero, pero mañana otro gobierno podría decidir que quienes no pagan impuestos, quienes protestan, quienes difunden información falsa o quienes piensan distinto también merecen perder derechos. Si aceptamos que el Estado elija cuándo respetar la ley y cuándo no, el problema deja de ser el delincuente y pasa a ser el enorme poder que le estamos entregando al gobierno de turno.