Cualquiera que observe la «aventura» de Intel en los 10 nanómetros pensaría que la compañía se encuentra en llamas. Existe apenas un sólo procesador bajo la arquitectura Cannon Lake, y lo más probable es que la producción en masa se demore como mínimo hasta la segunda mitad de 2019. Mientras tanto, los chips destinados al espacio móvil siguen creciendo, y sería un error muy grosero ignorar los logros de AMD con sus líneas Ryzen, Threadripper y EPYC. Sin embargo, eso no significa que Intel se quede cruzado de brazos. Sus problemas están identificados, y dentro de su paquete de posible soluciones hay algunos desarrollos muy interesantes, comenzando por un nuevo dispositivo lógico llamado Intel MESO, explorado en conjunto con la Universidad de California (Berkeley) y el Berkeley Lab.
Intel MESO: Un poco de «espín» para nuestros chips
Si esto gana tracción, definitivamente necesitará un nuevo logo
En términos relajados, Intel MESO es lo que podría reemplazar por completo a la tecnología CMOS (Complementary metal–oxide–semiconductor), y por extensión al transistor clásico, dentro de una década. Su funcionamiento depende de materiales multiferroicos con comportamiento cuántico a temperatura ambiente. De acuerdo con los investigadores de la universidad, en Intel MESO (siglas para Magneto-Electric Spin-Orbit) los bits 0 y 1 están definidos por los estados «arriba y abajo» del espín magnético del material multiferroico.
Cristales multiferroicos de bismuto, hierro y oxígeno. El espín magnético colectivo de los átomos en el material codifican los bits binarios 0 y 1, permitiendo así el almacenamiento de datos y operaciones lógicas.
NEOTEO