Información José Antonio Kast evitó comprometer su apoyo a Michelle Bachelet

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18 Feb 2012
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José Antonio Kast evitó comprometer su apoyo a la candidatura de la expresidenta Michelle

“Yo veré qué hago”, señaló el presidente electo, quien tiene una reunión pendiente con la exmandataria

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En “veremos” se encuentra la candidatura a la Secretaría General de la ONU de la expresidenta Michelle Bachelet levantada por el gobierno de Gabriel Boric. Ello, puesto que el mandatario electo, José Antonio Kast, ha evitado darle su apoyo explícito, a pesar de que incluso voces de su sector así se lo han pedido.

Este miércoles, en conversación con Radio ADN, el histórico miembro fundador de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Pablo Longueira, sostuvo que la candidatura de Bachelet debiera verse como una “política de Estado” y que respaldarla serviría, además, para limar asperezas con la izquierda y descomprimir el polarizado ambiente político tras la victoria de Kast.

“Soy partidario de que estos temas se aborden como una política de Estado. Le hace bien a la sociedad chilena después de un periodo tan traumático, que haya un gesto de esa naturaleza”, sostuvo el influyente exministro de Economía del primer gobierno de Sebastián Piñera.

La respuesta no se hizo esperar y en un punto de prensa, Kast dejó en claro que aunque tiene oídos para los consejos de sus aliados, la decisión solo depende de él.

“Yo escucho y leo todo lo que las personas señalan, y yo veré qué hago. Soy bastante autónomo, junto con mi equipo, en las decisiones que tomamos”, señaló taxativo en un evento en la comuna santiaguina de San Miguel.

“Yo ya hablé con la Presidenta Bachelet. Le agradecí mucho el llamado que tuvo, quedamos de reunirnos, incluso le dije, diga usted dónde”, agregó el presidente entrante.

Kast puntualizó que la decisión aún no está tomada y que “no tengo problema en analizar con ella, con nadie más, lo que vamos a hacer, porque tenemos que resguardar siempre lo que es el bien para Chile (...) Nosotros no queremos exponer, nosotros respetamos la institución de la Presidencia de la República”, remató.

Apoyo a posible intervención de EE.UU en Venezuela
Cabe recordar que el martes recién pasado, Kast anunció que respaldará una posible intervención de EE.UU en Venezuela, asegurando que dicha acción solucionaría “a todo Latinoamérica un problema gigantesco”.

Dichas declaraciones las dio en medio de su visita a exprés a Buenos Aires, en la que se reunió con empresarios locales, con el viceministro de Economía, José Luis Daza, y hasta posó con Javier Milei y su motosierra.

“Yo apoyo cualquier situación que termine con una dictadura, una narcodictadura. Nosotros claramente no podemos intervenir en eso, porque somos un país pequeño, pero somos víctimas del terror que implica tener una dictadura“, consignó EFE.

“Hubo una elección democrática y alguien se la robó, y ese alguien es el señor Nicolás Maduro. No tiene la legitimidad democrática para ejercer como pseudopresidente de esa nación. Esto requiere un acuerdo internacional, que es evidente. Se robaron una elección. ¿Qué dicen los organismos internacionales?“, fustigó.

De paso, sostuvo que el régimen de Maduro no recibe de vuelta a sus ciudadanos migrantes pues le conviene que manden dinero hacia Venezuela desde el extranjero. Debido a esto, aseguró que una vez asuma como presidente, “las remesas de los irregulares no van a llegarle más“.

https://www.infobae.com/america/ame...e-la-expresidenta-michelle-bachelet-a-la-onu/

https://www.instagram.com/reel/DSbgBIsjTIa/?igsh=MWFlNGM2MDU2Y2w5eg==
 
En mi humilde opinión apoyar la candidatura de Bachelet no es un gesto de “política de Estado”, sino una decisión política cargada de simbolismo ideológico que ignora un historial lleno de errores, omisiones y fracasos tanto en Chile como en el plano internacional.

Los dos gobiernos de Bachelet dejaron un país más dividido, con menor crecimiento y mayor desconfianza en las instituciones. Bajo su segundo mandato se impulsaron reformas estructurales mal diseñadas —educación, tributaria y laboral— que frenaron la inversión, precarizaron el empleo y no resolvieron los problemas que prometían solucionar.

A ello se suma el caso Caval, que golpeó directamente la credibilidad de su gobierno y de su entorno más cercano. Aunque Bachelet no fue judicialmente responsable, sí fue políticamente responsable de la pérdida de autoridad moral que sufrió la presidencia.

Durante su administración, Bachelet normalizó la influencia del Partido Comunista en el gobierno, algo que históricamente la centroizquierda chilena había evitado. Ese giro no fortaleció la democracia; por el contrario, abrió la puerta a una radicalización política y cultural que terminó desconectando a la izquierda del ciudadano común.

La falta de liderazgo claro frente a la violencia en La Araucanía y la ambigüedad ante el uso de la fuerza del Estado debilitaron el principio de orden y seguridad, un rol esencial de cualquier gobierno democrático.

Como Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Bachelet actuó con un doble estándar evidente. Fue especialmente crítica con gobiernos democráticos como Chile, pero tibia o silenciosa frente a violaciones sistemáticas de derechos humanos en regímenes autoritarios como Venezuela, Cuba o Nicaragua.

Su informe sobre Venezuela, por ejemplo, fue ampliamente cuestionado por su lentitud, ambigüedad inicial y falta de consecuencias reales, lo que terminó siendo funcional al régimen de Maduro. Un cargo internacional exige valentía moral y claridad, no cálculo político.

Respaldar a Bachelet hoy no une al país ni proyecta una imagen renovada de Chile. Por el contrario, refuerza una élite política desconectada, que se recicla a sí misma en cargos internacionales sin rendir cuentas por sus resultados.

Chile debe proyectar al mundo liderazgos creíbles, transversales y coherentes, no figuras asociadas al fracaso de reformas, a la polarización y a la complacencia frente al autoritarismo cuando este proviene de aliados ideológicos.

No apoyar la candidatura de Bachelet no es un acto de revanchismo, sino una decisión coherente con la defensa de la democracia, la responsabilidad política y el interés nacional. Chile no le debe cargos internacionales a nadie. Menos aún, a quienes ya tuvieron poder, oportunidades y fallaron.
 
no se puede apoyar a la culpable de la migración descontrolada.

a la que saco las minas de la frontera, por orden de la Onu, para que entraran los negros de mierda a destruir chile.
 
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