EXCLUSIVOS: El Departamento Penitenciario de Indiana debe facilitar las “cirugías de género” del travesti que asesinó a una bebé tras una demanda r
La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) ha logrado que un asesino de bebés que se dice trans reciba cirugías de “afirmación de género” financiadas por los contribuyentes. Ayer, el Tribunal de Distrito de Indiana dictaminó que Autumn Cordellioné, nacido Jonathan C. Richardson, había sido sometido a un “castigo cruel e inusual” al negársele las diversas cirugías plásticas que había exigido.
Richardson cumple actualmente una condena de 55 años por el asesinato de su hijastra de 11 meses. Como ya informó Reduxx (artículo en español), Richardson había quedado al cuidado de la niña mientras su madre trabajaba. Esa noche, recibió la visita de unos amigos que observaron que “actuaba de manera extraña” y se negó a invitarlos a entrar en casa como hacía normalmente.
A pesar de decir que la niña estaba durmiendo, Richardson tenía la música a todo volumen, y sus invitados observaron que parecía tener un tatuaje reciente y sangrante del nombre de la niña grabado en su brazo. Poco después de que sus amigos se fueran, Richardson fue a la casa de un vecino y le pidió que llamara al 911, alegando que la niña no respondía. El bebé moriría más tarde en el hospital, y se determinó que la causa de la muerte fue asfixia por estrangulamiento manual.
Richardson fue detenido a la espera de una vista judicial, y más tarde le diría a un funcionario de la prisión “todo lo que sé es que maté a esa zorrita de mierda”. Al año siguiente, fue declarado culpable y condenado a 55 años de prisión.
La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) ha logrado que un asesino de bebés que se dice trans reciba cirugías de “afirmación de género” financiadas por los contribuyentes. Ayer, el Tribunal de Distrito de Indiana dictaminó que Autumn Cordellioné, nacido Jonathan C. Richardson, había sido sometido a un “castigo cruel e inusual” al negársele las diversas cirugías plásticas que había exigido.
Richardson cumple actualmente una condena de 55 años por el asesinato de su hijastra de 11 meses. Como ya informó Reduxx (artículo en español), Richardson había quedado al cuidado de la niña mientras su madre trabajaba. Esa noche, recibió la visita de unos amigos que observaron que “actuaba de manera extraña” y se negó a invitarlos a entrar en casa como hacía normalmente.
A pesar de decir que la niña estaba durmiendo, Richardson tenía la música a todo volumen, y sus invitados observaron que parecía tener un tatuaje reciente y sangrante del nombre de la niña grabado en su brazo. Poco después de que sus amigos se fueran, Richardson fue a la casa de un vecino y le pidió que llamara al 911, alegando que la niña no respondía. El bebé moriría más tarde en el hospital, y se determinó que la causa de la muerte fue asfixia por estrangulamiento manual.
Richardson fue detenido a la espera de una vista judicial, y más tarde le diría a un funcionario de la prisión “todo lo que sé es que maté a esa zorrita de mierda”. Al año siguiente, fue declarado culpable y condenado a 55 años de prisión.