Todos conocemos los formatos de imagen JPG o PNG etc. Y para poder visualizar esos formatos en una pantalla de teléfono o PC, hay que introducir algoritmos dentro de un programa o aplicación. Pero sucede que un hoyo negro es un sistema que se traga la luz, ningún hoyo negro proyecta luz, al contrario, proyecta sombra, por eso los telescopios no pueden hacerle fotografías convencionales, como se le puede hacer a un planeta o una estrella. Tuvieron entonces que reunir todos los datos que se obtienen de un hoyo negro, mediante señales de radio y señales de la luz circundante, que delimiten una figura oscura como el hoyo negro, y luego transferir a imagen convencional.
¿Cuál es el aporte científico?
Ninguno. Porque sería ridículo que un astrónomo estudie los hoyos negros con esta imagen convencional, ellos trabajan con datos y no con imágenes.
Quizá el alarde técnico haya servido para mostrarle a la gente un hoyo negro, porque es imposible que un cabezahueca pueda visualizar un hoyo negro a partir de millones de datos codificados.
Todo esto es más una cuestión comunicacional que científica, y su lado positivo es que los cabezahueca se han ido interesando cada vez más por el hoyo y sus diferentes características.