Hace más de 10 años vivía con mis padres en una casa en la florida, yo tenía unos 25 años en ese entonces. Estudiaba en la universidad y trabajaba en un colegio haciendo talleres deportivos por lo tanto no pasaba mucho tiempo en casa.
Un día mi madre me comunica que una de sus amigas se quedaría en casa ya que había terminado con su pareja, Claudia era su nombre. una mujer de unos 40 años, morena, delgada, practicaba yoga y salía trotar a veces así que se mantenía en forma.
No lo voy a negar le heche el ojo a la primera, llegó un día primaveral vestía una falda verde que le llegaba un poco más arriba de la rodilla obviamente pensé lo rica que se veía, pero en el momento no fui muy simpático ya que venía a invadir mi espacio.
Los días pasaron y la convivencia fue mejorando comenzamos a conversar mucho un día llego de su trote con un dolor en la espalda, yo justo en ese tiempo estaba haciendo unos cursos de masaje deportivo así que me pidió si le podía hacer uno. fui por un aceite de naranja para la relajación y le dije que se acueste en mi cama boca abajo, se quitó la polera y comencé por la zona lumbar. aproveche de bajar un poco las calzas y pude ver que llevaba un colaless rojo eso realmente me excito, subí lentamente por la zona lumbar y le pedí que se quitara el sostén deportivo que llevaba puesto a lo que accedió sin ningún problema, pero al levantar los brazos mientras se sacaba el sostén pude notar sus pezones duros, morenos y grandes. pechos realmente bellos ni tan grandes ni chicos en la justa medida de mis manos. Ella al darse cuenta se giró y se cubrió con las manos. Al ver su reacción de vergüenza solo atine a hacer un comentario. “descuida ya he visto tantas pechugas que estoy acostumbrado” cosa que era mentira, pero le dio la confianza para que se soltara un poco. al terminar con su cuello y hombros le dije listo terminamos ella se giró a esta altura ya no se tapaba y me dice me puedes hacer un poco en las piernas, bueno le dije pero te tienes que sacar las calzas. se las quito sin problema a esa altura ya no le avergonzaba estar con sus pechos al aire.
Esta vez empecé desde los pies hacia sus muslos. cuando masajeo sus pies dio unos gemidos y me dijo que se sentía muy rico yo la verdad no podía sacar mis ojos de sus glúteos. al pasar el tiempo del masaje subía con mis manos hacia su cola lo que hacía separar más las piernas y así permitía ver parte de su vagina ya que el hilo del colaless cubría muy poco. ese día masajee sus glúteos y note que ella hacía movimiento de cadera y disfrutaba de mis manos pero una vez termine deje el masaje hasta aquí, le dije estamos listo. Ella se giró y tenía una cara excitada y una respiración agitada simplemente se dio vuelta, se estiró de brazos y piernas, me sonrió dando a entender que lo había pasado rico.
Ese día no paso mas que eso, Me comporte como un caballero ya que debía demostrar lo profesional que era al momento de dar un masaje además sabía que si me tiraba al dulce el primer día se cerrarán todas las puertas, pero esta vez había dejado una puerta abierta para poder terminar lo había comenzado.
Un día mi madre me comunica que una de sus amigas se quedaría en casa ya que había terminado con su pareja, Claudia era su nombre. una mujer de unos 40 años, morena, delgada, practicaba yoga y salía trotar a veces así que se mantenía en forma.
No lo voy a negar le heche el ojo a la primera, llegó un día primaveral vestía una falda verde que le llegaba un poco más arriba de la rodilla obviamente pensé lo rica que se veía, pero en el momento no fui muy simpático ya que venía a invadir mi espacio.
Los días pasaron y la convivencia fue mejorando comenzamos a conversar mucho un día llego de su trote con un dolor en la espalda, yo justo en ese tiempo estaba haciendo unos cursos de masaje deportivo así que me pidió si le podía hacer uno. fui por un aceite de naranja para la relajación y le dije que se acueste en mi cama boca abajo, se quitó la polera y comencé por la zona lumbar. aproveche de bajar un poco las calzas y pude ver que llevaba un colaless rojo eso realmente me excito, subí lentamente por la zona lumbar y le pedí que se quitara el sostén deportivo que llevaba puesto a lo que accedió sin ningún problema, pero al levantar los brazos mientras se sacaba el sostén pude notar sus pezones duros, morenos y grandes. pechos realmente bellos ni tan grandes ni chicos en la justa medida de mis manos. Ella al darse cuenta se giró y se cubrió con las manos. Al ver su reacción de vergüenza solo atine a hacer un comentario. “descuida ya he visto tantas pechugas que estoy acostumbrado” cosa que era mentira, pero le dio la confianza para que se soltara un poco. al terminar con su cuello y hombros le dije listo terminamos ella se giró a esta altura ya no se tapaba y me dice me puedes hacer un poco en las piernas, bueno le dije pero te tienes que sacar las calzas. se las quito sin problema a esa altura ya no le avergonzaba estar con sus pechos al aire.
Esta vez empecé desde los pies hacia sus muslos. cuando masajeo sus pies dio unos gemidos y me dijo que se sentía muy rico yo la verdad no podía sacar mis ojos de sus glúteos. al pasar el tiempo del masaje subía con mis manos hacia su cola lo que hacía separar más las piernas y así permitía ver parte de su vagina ya que el hilo del colaless cubría muy poco. ese día masajee sus glúteos y note que ella hacía movimiento de cadera y disfrutaba de mis manos pero una vez termine deje el masaje hasta aquí, le dije estamos listo. Ella se giró y tenía una cara excitada y una respiración agitada simplemente se dio vuelta, se estiró de brazos y piernas, me sonrió dando a entender que lo había pasado rico.
Ese día no paso mas que eso, Me comporte como un caballero ya que debía demostrar lo profesional que era al momento de dar un masaje además sabía que si me tiraba al dulce el primer día se cerrarán todas las puertas, pero esta vez había dejado una puerta abierta para poder terminar lo había comenzado.