D
DrawiGirl
Invitado
Ya era media noche, y yo caminando por las calles sin rumbo, no sabía qué hacer a esas horas, sin un plan, sin alguien que me quiera acompañar.
Al llegar a una esquina solitaria y oscura, me encuentro con un callejón sin salida, pensé en dar la vuelta, pero sentía algo que me gustaba. Mire discretamente hacia el final del callejón, y una luz se enciende sin consentimiento.
Me di fuerzas y camine hasta esa luz, que a su vez encandilaba el mirar, al estar solo a metros me doy cuenta que se trataba de un taxi, pensé que habían personas dentro, pero no, estaba solo y con una música silenciosa.
Como no tenia donde ir, pensé en llevarme el taxi para recorrer la cuidad, pero al subir me siento acogida por esa música, una música nunca antes oída...
La calefacción estaba encendida, sentía como calor salir de mi cuerpo, era acogedor pero excitante a la vez, estaba sola en un callejón oscuro dentro de un taxi desconocido, sin saber que será de mi...
Recline la butaca hacia tras, cerré mis ojos y me puse a oír esa música, imaginaba todo un mundo diferente, ideal para mí. Pero había algo extraño, esa música excitaba mi cuerpo, sentía deseos sexuales. Estaba sola y no sabía cómo suplir mi deseo, por lo cual desabrocho mi pantalón y toco mis bragas, estaban húmedas, no lo sé porque.
Al pasar los minutos sentía mucha excitación, mientras esa música tocaba mis sentidos, comencé lentamente a masturbarme, se sentía delicioso, pero peligroso y débil a la vez. Mi cuerpo pedía mas y mas, y yo le cumplía su deseo.
Sin darme cuenta, había un hombre mirando por mi vidrio, era el dueño del taxi, sin gestos ni movimientos me quede mirando fijamente, el entro al taxi y me acompaña, me acompaña en esta fantasía.
Sin darnos cuenta llegamos al asiento trasero del taxi, era blando y cómodo, tal como la pose en la que estábamos el y yo, desnudos y ardiendo en pasión. Nos besamos sin sentido, sin sentimientos, solo besarnos bajo esa música envolvente de pasión.
El era ya un hombre de su edad, sus 55 años, pero muy bien conservado, tenía un pene erecto gigante, nunca imagine que alguien de su edad tuviera esos dotes, comencé a tocarlo y sentirlo, era bien deseable y mi cuerpo solo quería de él.
El viejito ya muy excitado me pide que me salga del taxi, yo desnuda, pero sin frio lo hago, me arrodillo en ese cemento helado, y comienzo a mamarle su miembro, era exquisito, una sensación nunca antes vivida, al estar ahí me sentía privilegiada, junto al hombre de la experiencia, yo de tanta excitación gemía y el muy excitado todavía mi pelo y me movía la cabeza para no soltar su miembro.
De pronto siento algo caliente dentro de mi boca, era su leche calentita que tenia para mí, yo toda mojada y llena de él me subí al taxi, y le pedía que él me haga lo mismo, quería sentir su lengua dentro de mi vagina, este viejo tenía experiencia, me dejo como una loca, ahí comencé a sentir la verdadera excitación, mientras la música comenzaba más fuerte, el mas introducía su lengua...
Ya sentía que era mi fin, estaba toda mojada, el besándome y mordiendo mi clítoris, besando mis pechos, que estaban grandes y duritos, era un momento de placer inolvidable...
Ya cansada de no terminar todo por completo, me siento encima de él, pero había un detalle que no había mencionado, yo nunca antes había estado con un hombre, por lo cual conservaba mi virginidad, pero aun así no fue impedimento de sentirme plena.
Poco a poco el miembro de mi viejito comienza a penetrarme, yo sentía una sensación muy extraña pero excitante a la vez, yo quería que pasara luego pero sentía mucho dolor, cerré mis ojos y me deje llevar, yo tomada de sus hombros lo apretaba fuertemente para pasar el mal momento, y luego llegar al placer.
Al cabo de unos minutos yo ya era toda suya, me movía de una manera que nunca pensé que lo haría, sentía mucha excitación, gemía como una puta de taxi, no paraba de moverme, y la música seguía mas y mas fuerte...
Llego el momento en que no daba más, era mi fin, pero este viejito caliente no quiso parar, y me daba mas y mas, yo no quería, pero el seguía haciéndome "el amor", mi vagina estaba hinchadita, mojadita y un poco dolida... Nada era impedimento para detenerse, pero me sentía una sometida a la música, ella era la que más me llevaba...
De un momento la música se apago, como también las luces del taxi, abro mis ojos y me doy cuenta que ya era de día, y yo estaba ahí, desnuda, piernas abiertas, sentada en el taxi, masturbándome inconscientemente....
En realidad era todo un sueño... el viejito nunca existió, era esa música que me hacia soñar y volar, pero esa vez nunca se me va a olvidar...
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Recuerden VOTAR MI RELATO DE 1 A 7... IGUAL QUE EL RESTO
Al llegar a una esquina solitaria y oscura, me encuentro con un callejón sin salida, pensé en dar la vuelta, pero sentía algo que me gustaba. Mire discretamente hacia el final del callejón, y una luz se enciende sin consentimiento.
Me di fuerzas y camine hasta esa luz, que a su vez encandilaba el mirar, al estar solo a metros me doy cuenta que se trataba de un taxi, pensé que habían personas dentro, pero no, estaba solo y con una música silenciosa.
Como no tenia donde ir, pensé en llevarme el taxi para recorrer la cuidad, pero al subir me siento acogida por esa música, una música nunca antes oída...
La calefacción estaba encendida, sentía como calor salir de mi cuerpo, era acogedor pero excitante a la vez, estaba sola en un callejón oscuro dentro de un taxi desconocido, sin saber que será de mi...
Recline la butaca hacia tras, cerré mis ojos y me puse a oír esa música, imaginaba todo un mundo diferente, ideal para mí. Pero había algo extraño, esa música excitaba mi cuerpo, sentía deseos sexuales. Estaba sola y no sabía cómo suplir mi deseo, por lo cual desabrocho mi pantalón y toco mis bragas, estaban húmedas, no lo sé porque.
Al pasar los minutos sentía mucha excitación, mientras esa música tocaba mis sentidos, comencé lentamente a masturbarme, se sentía delicioso, pero peligroso y débil a la vez. Mi cuerpo pedía mas y mas, y yo le cumplía su deseo.
Sin darme cuenta, había un hombre mirando por mi vidrio, era el dueño del taxi, sin gestos ni movimientos me quede mirando fijamente, el entro al taxi y me acompaña, me acompaña en esta fantasía.
Sin darnos cuenta llegamos al asiento trasero del taxi, era blando y cómodo, tal como la pose en la que estábamos el y yo, desnudos y ardiendo en pasión. Nos besamos sin sentido, sin sentimientos, solo besarnos bajo esa música envolvente de pasión.
El era ya un hombre de su edad, sus 55 años, pero muy bien conservado, tenía un pene erecto gigante, nunca imagine que alguien de su edad tuviera esos dotes, comencé a tocarlo y sentirlo, era bien deseable y mi cuerpo solo quería de él.
El viejito ya muy excitado me pide que me salga del taxi, yo desnuda, pero sin frio lo hago, me arrodillo en ese cemento helado, y comienzo a mamarle su miembro, era exquisito, una sensación nunca antes vivida, al estar ahí me sentía privilegiada, junto al hombre de la experiencia, yo de tanta excitación gemía y el muy excitado todavía mi pelo y me movía la cabeza para no soltar su miembro.
De pronto siento algo caliente dentro de mi boca, era su leche calentita que tenia para mí, yo toda mojada y llena de él me subí al taxi, y le pedía que él me haga lo mismo, quería sentir su lengua dentro de mi vagina, este viejo tenía experiencia, me dejo como una loca, ahí comencé a sentir la verdadera excitación, mientras la música comenzaba más fuerte, el mas introducía su lengua...
Ya sentía que era mi fin, estaba toda mojada, el besándome y mordiendo mi clítoris, besando mis pechos, que estaban grandes y duritos, era un momento de placer inolvidable...
Ya cansada de no terminar todo por completo, me siento encima de él, pero había un detalle que no había mencionado, yo nunca antes había estado con un hombre, por lo cual conservaba mi virginidad, pero aun así no fue impedimento de sentirme plena.
Poco a poco el miembro de mi viejito comienza a penetrarme, yo sentía una sensación muy extraña pero excitante a la vez, yo quería que pasara luego pero sentía mucho dolor, cerré mis ojos y me deje llevar, yo tomada de sus hombros lo apretaba fuertemente para pasar el mal momento, y luego llegar al placer.
Al cabo de unos minutos yo ya era toda suya, me movía de una manera que nunca pensé que lo haría, sentía mucha excitación, gemía como una puta de taxi, no paraba de moverme, y la música seguía mas y mas fuerte...
Llego el momento en que no daba más, era mi fin, pero este viejito caliente no quiso parar, y me daba mas y mas, yo no quería, pero el seguía haciéndome "el amor", mi vagina estaba hinchadita, mojadita y un poco dolida... Nada era impedimento para detenerse, pero me sentía una sometida a la música, ella era la que más me llevaba...
De un momento la música se apago, como también las luces del taxi, abro mis ojos y me doy cuenta que ya era de día, y yo estaba ahí, desnuda, piernas abiertas, sentada en el taxi, masturbándome inconscientemente....
En realidad era todo un sueño... el viejito nunca existió, era esa música que me hacia soñar y volar, pero esa vez nunca se me va a olvidar...
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madato comentamos :L