La chica del Centro Comercial (aunque llegue tarde, que lo disfruten)

AAAMASTER

Usuario Nuevo nvl. 1
30 Jul 2008
40
0
6
No hay nada peor o mejor que la calentura. Para bien o para mal nos acerca a nuestros instintos, aquellos que nos identifican como humanos. Pasa que hay situaciones nunca antes pensadas, que al ser realizadas se dicen frases como…Aquí no ha pasado nada, si es que los labios dan paso a las palabras. Solo basta una mirada, un roce que te impulse a llevar tu mente cada vez más lejos. Quién sabe si tanto placer será bueno? Igual, para qué detenerse, si es rico luego nos ocupamos de las consecuencias. JA, ello me detuvo de hacer muchas cosas, y librarme de esa incertidumbre me otorgó los mejores orgasmos de mi vida… La vi en el centro comercial, sonriendo por notar que tanto hombres como mujeres se le quedaban mirando a su paso. Cómo evitar admirarla? Desconcertaba, cualquier concepto de la sensualidad estaría equivocado, una chica que te inspiraba más allá que su cuerpo, de aquellas que prefieres cojerte su mente que a su delicioso culo. Cada movimiento, cada paso, todo delimitado con una ternura por su sonrisa. Claro, hay que ser la diferencia y seguí de largo valiéndome de los espejos, gozando de sus piernas, de sus tetas a punto de tocar mi lengua al creer q las había ignorado. Pensé q solo había sido un calenton de camino pero la sangre volvió al sitio menos controlable cuando se vuelve a cruzar en mi camino. Ella se dirigía hacia el estacionamiento y al volver a cruzar nuestras miradas, sabia que debíamos cruzar mucho mas, de saber solo sentía ese cosquilleo que indica peligro y esa rica gota de adrenalina que nos gusta. Solo bastó una sonrisa que acogió mi cuerpo entre su liviana ropa, besarla eufóricamente y hacerme lado ante su panty para impedir que pudiera volver a la razón. La delicia del sabor de su placer, la presión repetida que sus manos halantes de mi cara chocaban entre mis labios. El kamasutra mecánico entre volante y asiento lo hizo divertido pero no les mentire sencillamente la penetré hasta que sus rodillas me lo impidieran, besándolas a cada lado de mis mejillas con el pánico ante una mujer que no temía gritar ante ese impulso de que hacerla gemir, gritar tragarme mucho más. Un momento efímero tiene su belleza en el recuerdo; pero Nadie dijo que lo casual debe acabar pronto… un digno inicio de una amistad. Una mamada y cogida en el estacionamiento del centro comercial.