La escalera de la muerte de Mauthausen

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20 Oct 2014
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El campo de concentración de Mauthausen, situado a unos 20 kilómetros al este de la ciudad de Linz, en Alta Austria, fue el uno de los mayores complejos de campos de trabajo en la parte controlada por los alemanes en Europa. Consistía en un campo central cerca del pueblo de Mauthausen y casi un centenar de otros subcampos ubicados por toda Austria y el sur de Alemania. De entre todos estos Mauthausen tenía las condiciones de detención más brutales. Se clasificó como de “Grado III”, donde fueron enviados los “enemigos políticos incorregibles del Reich” para ser exterminados, a menudo a través del agotamiento mediante trabajos forzados. Los miembros de las ss llamaban a Mauthausen "la picadora de carne"

El campo de concentracion se encontraba junto a una cantera de granito a donde fueron enviados los prisioneros de los campos a trabajar. De hecho, se eligió este lugar para instalar el campo de trabajo debido a la proximidad de la cantera con Linz, una ciudad que Hitler planeó reconstruir con grandes edificios de granito según lo previsto por Albert Speer.

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Varias veces al día los prisioneros eran obligados a llevar bloques de piedra, a menudo de hasta 50 kilogramos y subirlos por los 186 escalones de la llamada "escalera de la muerte". A menudo, los prisioneros agotados caían y soltaban su carga desde la parte superior, creando un horrible efecto dominó, cayendo sobre los presos de los escalones inferiores y así sucesivamente, hasta el final de la escalera. Las pesadas piedras aplastaban las extremidades y órganos de los prisioneros. Muchas personas morían en estas escaleras todos los días.

A veces los guardias de las SS obligaban a los exhaustos prisioneros a subir corriendo por las escaleras acarreando bloques de piedra. Los que sobrevivían a la prueba eran alineados al borde de un acantilado al que la SS llamaba "el muro de los paracaidistas". A punta de pistola cada prisionero tendría la opción de o bien recibir un disparo o empujar al prisionero que tenía delante por el precipicio. Algunos presos, incapaces de soportar las torturas del campo, saltaban voluntariamente desde el acantilado. Tales suicidios eran frecuentes.

Hoy en día, la "escalera de la muerte" forma parte de las visitas guiadas por el Memorial de Mauthausen. Las escaleras se han renovado para que los turistas pueden subirlas y bajarlas fácilmente pero en ese momento eran inclinadas y resbaladizas.

Christian Bernadac, un miembro de la resistencia francesa que estuvo preso en Mauthausen, escribió un libro titulado los 186 escalones:
Aquellos que visitan la cantera de Mauthausen hoy en día no ven lo mismo, porque desde entonces los escalones se han hecho de nuevo - una escalera real, cementada, y regular. En ese momento los escalones estaban simplemente tallados con un pico en la arcilla y roca y en lugar de granito habían troncos, desiguales en altura y por lo tanto muy difíciles de subir, pero también de bajar. Portábamos las piedras con nuestras sandalias de suela de madera, y eramos obligados a seguir avanzando a un ritmo muy rápido.
El trabajo consistía en cargar una piedra de tamaño y peso considerable, subirla a lo largo de los 186 escalones, después de lo cual todavía había que cubrir una distancia considerable. El hombre que podía elegir una piedra pequeña tenía suerte. Y todo esto se prolongaba a razón de ocho a diez viajes al día. El ritmo era infernal, sin un segundo de descanso.
La cantera de Mauthausen ahora está cubierto de árboles y arbustos. Gran parte del campo de trabajo también está cubierto por zonas residenciales construidas después de la guerra. Hay un museo y un centro de visitantes.



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vista de la cantera y la "escalera de la muerte" (Todesstiege) en el campo de concentración de Mauthausen

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Lo mas terrible es que de haber ganado ellos , eso seria un monumento de el proceso hacia el triunfo en ves de ser algo condenado como lo es hoy.
 
El sufrimiento que vivían esas personas debe haber sido un real infierno, solo basta pensar en que muchos preferían suicidarse a seguir padeciendo semenjante tortura...
 
wow al momento pense que seria un buen lugar para ejercitarse... pero pense que tomar un cafe y pensar que paso ahi es mejor.
pobre gente wn
 
Y la fuente de esto es una cita en la página 121 de un libro de 20 dólares en amazon. Probablemente una "anécdota" contada por algún sobreviviente de innumerables campos de exterminio. Los mismos que luego se retractan de sus historias en cuanto no tienen consistencia.

Konnilyn Feig, 1979, Hitler’s Death Camps: The Sanity of Madness, New York: Holmes and Meier. p. 121.

https://www.amazon.com/Hitlers-Death-Camps-Sanity-Madness/dp/0841906769

Como dato curioso, la misma autora en el mismo libro afirma que los malvados nazis también usaban grasa humana para hacer jabón, cuento que ya se comprobó falso hace bastante tiempo.
 
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