La importancia de un diseño funcional en sitios web y aplicaciones

PortalBox

Usuario Casual nvl. 2
10 Ago 2007
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Hay algunos términos que quienes trabajan en el mundo del diseño digital deben aprender a dominar: la experiencia de usuario (UX) y el diseño de experiencia de usuario (UX). Se trata de todas aquellas decisiones, tanto estéticas como prácticas, que pueden hacer que una aplicación o un sitio web sea más o menos fácil de usar. La ecuación es sencilla: cuanto más sencillo y agradable sea navegar por un sitio, más lo utilizará el usuario y más dispuesto estará a volver. El mundo de las apuestas ha sabido aplicar esta lección durante su transición al mundo digital. Hoy en día, las aplicaciones y los sitios de casinos en línea, como Betsson Chile, no solo se centran en el contenido, ofreciendo juegos que tengan cierto atractivo para el público, sino también en una estética reconocible y cautivadora. No hablamos solo de identidad de marca, sino de un verdadero estudio de la experiencia del usuario. Ofrecer un software que funcione y, además, sea atractivo a la vista es el primer paso hacia el éxito.



¿Cuáles son las características de un buen diseño de experiencia de usuario?


La definición de diseño de experiencia de usuario (UX) es variada y depende de cada autor. De hecho, muchos estudiosos se han preguntado qué es lo más útil para quienes navegan por un sitio web o una aplicación. La estética y la funcionalidad, los gestos automáticos y la psicología guían las decisiones aparentemente más insignificantes. Una definición útil es la de Donald Norman: «La experiencia de usuario es la forma en que experimentas el mundo, tu vida, un servicio o un sistema digital. [...] Es un sistema que lo abarca todo». Para estudiar cómo los usuarios experimentarán una interfaz, de hecho, es indispensable conocer el mundo en el que viven y la cultura en la que están inmersos.



Pongamos un ejemplo práctico: en una sala de estar, las personas esperan que el interruptor más cercano al sofá encienda la luz del sofá y que el interruptor más cercano a la estantería encienda los focos LED de la estantería. Pues bien, el mismo principio se traslada al diseño digital a través de las heurísticas de Nielsen. Este investigador ha teorizado diez principios generales de diseño para la interacción entre el ser humano y la máquina, que luego se trasladan a la interacción entre el ser humano y el ecosistema digital.



Según las heurísticas, el sistema debe:

  • Informar al usuario de lo que está sucediendo, mediante indicadores y avisos oportunos.
  • Corresponder al mundo real (el botón para pasar a la página siguiente se encuentra a la derecha en el mercado occidental, respetando la forma en que las personas hojean un periódico o un libro).
  • Permitir al usuario cancelar una acción o retroceder si ha cometido un error.
  • Ser coherente (si en una parte del sitio se usa la expresión «cancelar», es recomendable repetirla en otras páginas en lugar de sustituirla por «retroceder»).
  • Prevenir los errores en la medida de lo posible. Por ejemplo, en un formulario se puede indicar el formato correcto de la fecha, en lugar de señalarlo como error solo después de que se haya ingresado.
  • Permitir que las personas utilicen lo menos posible su memoria. El menú debe estar siempre visible, en lugar de confiar en que el usuario recuerde en qué página se encuentra una función determinada.
  • Ser flexible según el nivel de experiencia del usuario. No es bueno que un usuario experto tenga que realizar siempre operaciones largas y complejas antes de llegar a la sección que le interesa.
  • Ser lo más agradable a la vista posible. Los estudios sobre diseño demuestran que la belleza y el minimalismo aumentan el tiempo que se pasa en un sitio web o en una aplicación.
  • Ayudar a identificar los problemas. Nunca se debe indicar un «error» genérico, sino ser lo más específico posible sobre cuál es el error y cómo resolverlo, si es necesario.
  • Contar con secciones de ayuda específicas. Lo ideal es que un sitio web sea fácil de usar sin necesidad de explicaciones. Sin embargo, siempre es mejor añadir una sección de ayuda o de preguntas frecuentes para resolver dudas.


Cómo comprobar si un sitio web es fácil de usar


Las 10 heurísticas de Nielsen siguen siendo hoy en día el marco más utilizado para analizar si un sitio web o una aplicación tiene un diseño funcional. Sin embargo, no basta con seguir la lista de verificación al pie de la letra para estar seguros de tener un diseño de experiencia de usuario (UX) impecable. Hay que tener en cuenta que el mundo cambia cada vez más rápido y lo que antes parecía intuitivo puede resultar hoy en día incómodo y engorroso. Además, las diferentes culturas adoptan estilos de comportamiento distintos.



¿Cómo saber si tu interfaz tiene un buen diseño? Es importante probar, probar y volver a probar continuamente. Cada vez que se introduce una nueva función, una nueva página o un nuevo elemento interactivo, hay que reevaluar todo el proceso de uso. Para algunas empresas, esto significa contratar desarrolladores que tengan una visión fresca y actualizada de las interfaces. Para otras, puede ser útil realizar encuestas tanto entre los clientes habituales como entre los nuevos usuarios, para identificar dificultades o puntos críticos.



Incluso la «belleza» de una página de inicio o de una interfaz debe evaluarse regularmente, ya que las modas cambian rápidamente. Lo que parecía atractivo hace unos años puede parecer hoy en día anticuado y dar una impresión de descuido. Es importante estar siempre al día de los gustos del público objetivo. Hoy en día, los diseños minimalistas prevalecen sobre los demasiado coloridos y llamativos, mientras que las imágenes generadas por la inteligencia artificial tienden a cansar fácilmente, si bien las potencialidades de esta herramienta se están revelando extraordinarias, pudiendo incluso ser utilizadas para traducir los pensamientos humanos en texto e imágenes. Un ejemplo de cómo la tecnología puede resultar útil para reconstruir una identidad comunitaria.

Por lo tanto, un buen diseño de la experiencia de usuario, además de ser funcional, es reconocible, refleja los valores de la marca y se distingue de la competencia.