El Dr. Ian Stevenson ha aportado pruebas decisivas
para demostrar la reencarnación.
¿O somos más bien una unidad de existencia, con muchas encarnaciones y experiencias, que van completando los grados y niveles de evolución que nuestro ser esencial necesita para ofrendar su aporte único e intransferible a la totalidad?
¿Es la reencarnación una creencia religiosa de algunas corrientes espirituales o es una realidad comprobada?
Este es el testimonio científico de un profesional en medicina psiquiátrica, el Dr. Ian Steveneson, quien a diferencia del también famoso psiquiatra Brian Weiss, no ha utilizado la regresión hipnótica para demostrar la realidad de la reencarnación. Su campo de investigación han sido los primeros recuerdos de los niños.
Nacido en Montreal, Canadá, el 31 de octubre de 1918, el Dr. Ian Stevenson probablemente ha recopilado la colección de datos científicos más conocida, sino la más respetada, que proporcione pruebas científicas de que la reencarnación es real.
La reencarnación, así entendida. sería el proceso por el cual el ser humano vuelve a nacer, su alma, espíritu o conciencia vuelve a re encarnar.
La línea de investigación científica del Dr. Ian Stevenson respecto a la reencarnación comienza a ser reconocida desde 1958 cuando ganó el premio de la Sociedad Americana para Investigaciones Psíquicas en fenómenos mentales paranormales y su relación con la vida después de la muerte con su ensayo The Evidence for Survival from Claimed Memories of Former Incarnations.
Posterior a ello, el Dr. Stevenson dedicó su vida a seguir, recopilar y analizar casos de niños pequeños que asombraban a sus padres con detalles precisos de las personas que alegaban haber sido. Muchos de estos niños reconocían hogares y vecindarios así como amigos y parientes todavía vivos. Recordaban eventos en sus pretendidas vidas previas, incluyendo muertes violentas (esto es una característica bastante repetida a lo largo de los casos recopilados). Muchas veces sus marcas de nacimiento asemejaban cicatrices que correspondían a heridas que causaron sus muertes, según alegaban.
Reencarnación y ¿método científico?
Existen trabajos que critican o apoyan la validez de los casos de recuerdos espontáneos (extensa lista proporcionada por él mismo en la página 4) y el propio Stevenson pone sobre la mesa las posibles debilidades de algunas de sus pruebas. Realizó una importante labor de criba, primero seleccionando sólo casos que cumplieran unas determinadas características, y luego dentro de estos los que fueran más representativos o aportaran mayor carga de prueba.
En este libro no seleccionó estos últimos, sino los mejores que encontró que representaran los distintos subtipos de reencarnación con los que se ha encontrado. Por este motivo, algunos de los casos son frágiles desde el punto de vista de probar la reencarnación, pero afortunadamente otros son tremendamente espectaculares en el grado de detalle de la investigación realizada y de los hechos estudiados.
De entrada Stevenson rechaza el uso de la hipnosis. Ha estudiado las investigaciones realizadas por A. De Rochas (Les vies succesives, 1924) y J. Björkhem (De Hypnotiska Hallucinationerna, 1943) y concluye que los resultados no permiten llegar a conclusiones. Para él los recuerdos evocados por la hipnosis son una mezcla de varios ingredientes, entre los que pueden figurar la personalidad actual del sujeto, sus expectativas de lo que piensa que quiere el hipnotizador, sus fantasías sobre lo que cree que fue su vida anterior y quizá también elementos de origen paranormal.
los recuerdos espontáneos de niños muy pequeños ofrecen mucha más credibilidad, ya que es más fácil desechar fuentes alternativas de información sobre su presunta vida anterior. Reconoce que tanto con hipnosis como con recuerdos espontáneos, fenómenos como la Xenoglosia (personas que hablan idiomas extranjeros) no pueden encontrar otra explicación que no sea paranormal (él mismo ha escrito sobre este tema: Xenoglosia: A review and Report of a Case). Aunque para Stevenson, paranormal no implica necesariamente reencarnación, ya que entiende que este conocimiento sobre la presunta vida anterior también podrían, quizás, explicarse por telepatía, clarividencia o influencia de una personalidad desencarnada.
También la capacidad del investigador que realiza las entrevistas es fundamental. Según Stevenson, durante décadas los investigadores han utilizado los métodos de los historiadores y los abogados, e incluso los de los psiquiatras, para reconstruir hechos pasados. Para él, no se debe presuponer la habilidad del investigador.
El tiempo transcurrido desde que surgen los recuerdos, hasta que el investigador llega al lugar a realizar las entrevistas, es vital. Los recuerdos e incluso las percepciones no son fiables pasado el tiempo, y los testigos pueden, por distintos motivos, omitir o añadir detalles, alterando (a veces desmesuradamente) lo que realmente ocurrió. Como no se puede prescindir de estos testimonios, lo que hay que hacer es comprobarlos y mejorarlos, en lugar de descartarlos. Para ellos se obtienen el máximo de testimonios posibles y se comparan entre si.
Anotar previamente lo dicho por el niño, antes de su comprobación con la familia de la vida anterior, es el estado ideal del investigador ya que permite comprobar la exactitud de lo dicho por el niño, sin que se puedan producir cambios o adaptaciones (conscientes o inconscientes) para que se ajusten a la realidad encontrada. Sin embargo, lamentablemente, en la mayoría de los casos el investigador llega cuando ya las dos familias se han reunido. De los casos de este libro, en sólo dos se anotaron las declaraciones de los niños antes de ir a comprobarlas. Y entre los centenares de casos estudiados por Stevenson, tan sólo unos 30 cumplen este requisito.
El caso de Cameron Macaulay uno de los casos mas famosos de Reencarnación.
Los testigos imparciales también son de gran valor. Cuando el niño se encuentra con su familia anterior, no suele ser observado por personas no relacionadas con alguna de las dos familias implicadas. De los veinte casos recogidos en el libro, tan sólo en uno ocurre esta circunstancia. Para intentar contrarrestar esto, Stevenson interroga al mayor número posible de testigos en cada una de las dos familias, así como a vecinos y otros miembros de las comunidades donde viven.
En muchas ocasiones los interroga varias veces a lo largo de los años. Investiga en el pueblo donde ocurre sobre la familia implicada y su credibilidad. Cuando existen estudios del caso de otros investigadores en los que confía, también cruza los datos de ambos. El cruce de todos los datos recogidos sobre cada suceso ocurrido, si coincide y esa coincidencia permanece en el tiempo, aporta bastante fiabilidad a los datos comprobados. Stevenson afirma que en muchos casos, a la familia no le producía ningún bien los recuerdos del niño, y que no estaban interesados en que se supiera públicamente (de hecho, castigaban con frecuencia a los niños para que no lo contasen).
El comportamiento de los niños es para Stevenson una de las mejores demostraciones de la realidad o no de los recuerdo. El comportamiento del niño delante de su anterior familia, acompañado casi siempre de una gran carga emocional, es algo muy difcil de fingir. Stevenson ofrece numerosos casos destacables de estos comportamientos, especialmente comprobables en la sociedad india, que tiene muy establecidos los comportamientos y actitudes entre castas y entre miembros de la familia.
Testigos directos: Con raras excepciones, todos los testimonios registrados en el libro proceden de testigos directos. Cuando se han recogido declaraciones de testigos indirectos, se ha indicado en el estudio del caso.
Los singulares casos investigados por Ian Stevenson.
El extraño caso de Carl Edon
Carl Edon y el piloto Heinrich Richter (foto en blanco y negro)
Durante años, antes de que fuera brutalmente asesinado, Carl Edon trató de convencer a su familia de que él fue reencarnado. Hoy en día sus padres atónitos creen que se les ha dado la extraordinaria evidencia fotográfica.
El joven padre de de Carl, Middlesbrough dijo que desde que tenía sólo tres años había hablado de recuerdos vívidos de una vida anterior como un aviador Nazi muerto cuando su avión fue derribado en 1942.
Ahora sorprendentes nuevas fotos, desenterradas después del tenaz trabajo de detective por un historiador local, revelan un escalofriante parecido entre Carl y un aviador alemán, Heinrich Richter, enterrado en un cementerio de Thornaby.
Richter, un artillero de torreta, murió cuando su bombardero Dornier se estrelló con un ferrocarril en South Bank en el transcurso de una incursión en enero de 1942.
Los restos del bombardero Dornier, dañado por el ataque de fuego antiaéreo antes de precipitarse y chocar, fue descubierto en 1997 enterrado fuera de la carretera de Tilbury: a sólo unos pocos cientos de metros del lugar donde Carl murió apuñalado dos años antes.
Cuando fue desenterrado con restos de Richter en el interior, los padres de Carl, Jim y Val, se estremecieron al recordar misteriosos cuentos de su hijo sobre la reencarnación.
Pero sólo ahora después de que la Gaceta revelase por primera vez la apariencia del aviador es la pareja de Coulby Newham quienes miran con una nueva luz las reclamaciones de su hijo.
Tiene que ser él, dijo sorprendida Val, cuando se le mostró una foto del alemán con uniforme de gala, poco antes del accidente en Teesside.
La semejanza entre los ojos y la nariz es extraña
Tal vez esta es la última pieza del rompecabezas, dijo.
La sorprendente imagen se obtuvo después de que el historiador Guisborough y el autor Bill Norman localizaran a los familiares de Richter en Alemania para un nuevo libro.
Una extraña semejanza entre los dos jóvenes hombres y el hecho de que compartan la misma escena de la muerte pero con 53 años de diferencia son sólo dos de las extrañas coincidencias que han desconcertado a los padres de Carl.Durante la excavación del bombardero alemán se descubrió que la pierna de Richter, aún dentro de un vuelo de arranque, estaba severamente destrozada, explicó Val.
Carl solía decir que él perdió su pierna derecha en el accidente, dijo. Y tenía una marca de nacimiento en la parte superior de la pierna.
El día que su hijo (trabajador ferroviario) fue asesinado -por Gary Lorenzo Vinter, posteriormente encarcelado de por vida- había estado en Skinningrove para recoger vagones de tren.
El día que se estrelló el Dornier había bombardeado Skinningrove y voló a Middlesbrough siguiendo la línea del ferrocarril, dijo Val.
Carl y Richter habían hecho el mismo viaje el día en que murieron.
Hay demasiadas extrañas coincidencias, y creo que si Carl estuviera aquí estaría diciendo: ¿Me crees ahora?.
Uno de los principales investigadores del país en fenómenos psíquicos admitió que estaba sorprendido por los detalles acerca de las dos muertes.
A mí me parece un caso fascinante, y estoy seguro que sin duda el SPR estaría interesado en investigarlo si la familia quisiera.
Las experiencias de Carl están detalladas en un libro llamado The Children That Time Forgot por Peter y Mary Harrison, y en un programa de televisión en EE.UU..También ha sido documentado en periódicos británicos y alemanes.
Richter, quien ganó la medalla de la Cruz de Hierro en dos ocasiones y había sido herido en combate, tenía 24 años cuando murió. Carl tenía apenas 22 años cuando fue asesinado, dejando tras de sí a su novia Michelle y sus dos jóvenes hijas Carla y Sofía.
El caso de James Leininger


Arriba a la izquierda: James a los 6 años, disfruta de un momento a los mandos de un avión. Arriba a la derecha: James Huston, cuya trágica muerte durante la Segunda Guerra Mundial se recuerda con todo detalle gracias al joven James Leininger, imagen tomada en algún momento en 1944, un año antes de ser derribado.
Hace seis décadas atrás, un joven piloto de la marina de 21 años de edad en una misión sobre el pacífico fue derribado por la artillería japonesa. Su nombre podría haber caído en el olvido si no fuera por James Leininger de seis años de edad.
Algunas personas incluyendo las que conocieron al piloto creen que James es el piloto reencarnado. Los padres de James, Andrea y Bruce, una pareja moderna y con un alto nivel de educación, dicen que probablemente somos las personas menos propensas a tener un tipo de escenario como este en nuestras vidas. Pero con el tiempo, se han convencido de que su pequeño hijo ha tenido una vida anterior.
Desde muy temprana edad, James jugaba solamente con aviones. Pero cuando tenía 2 años, los aviones comenzaron a provocarle pesadillas regularmente. Yo lo despiertaba mientras gritaba, dijo Andrea para la ABCNEWS. Cuando le preguntaba a su hijo que soñaba, le respondia, un avión en llamas se estrellaba, y un pequeño hombre no podía salir.
Andrea dice que su madre fue la primera en sugerir que James estaba recordando una vida anterior.
Al principio, dice que dudaba, pero con el paso del tiempo empezó a cuestionárselo seriamente. En una ocasión, ella le compró un avión de juguete, y señaló lo que parecía ser una bomba en su parte inferior, y que James le corrigió y le dijo que era un depósito de caída. Yo nunca había oído hablar de un depósito de caída, dijo.Yo no sabía lo que era un depósito de caída. Le preguntó en que tipo de avión volaba en sus sueños, y él dijo que era un Corsair. Las violentas pesadillas de James se pusieron peor y se producían tres y cuatro veces a la semana.
La madre de Andrea le sugirió que mirara el trabajo del terapeuta Carol Bowman, quien cree que los muertos a veces, pueden renacer. Con la guía de Bowman, comenzó a alentar a James a compartir sus recuerdos y de inmediato, dice Andrea, las pesadillas empezaron a volverse menos frecuentes. Bowman dijo que James estaba en la edad en que las vidas anteriores son más fáciles de recordar. Ellos no han tenido el condicionamiento cultural, la estratificación sobre la experiencia en esta vida por lo que los recuerdos pueden filtrarse con mayor facilidad, dijo.
Con el tiempo, James reveló detalles extraordinarios sobre la vida de un ex-piloto de combate. James dijo que su avión había sido alcanzado por los japoneses y que se estrelló, también le dijo a su padre el nombre del barco del que partió Natoma y el nombre de alguien con quien voló Jack Larson. Después de algunas investigaciones, Bruce descubrió que tanto Natoma como Jack Larson eran reales. La Bahía de Natoma era un portaaviones pequeño en el pacífico y Larson aún vivía en Arkansas.
USS Natoma Bay
Más tarde, Bruce trató de localizar a los miembros de la familia de Huston. En febrero de 2003 se puso en contacto con Anne Huston Barrón, hermana de Huston, que vivía en Los Gatos, California, a través de varias conversaciones telefónicas, Los Leiningers y la Sra. Barron se hicieron amigos, y ella accedió a enviarle fotos de su hermano durante el servicio militar. En una de las fotos aparecía Huston de pie delante de un avión de combate Corsair el mismo tipo de avión de James había mencionado.
Huston posa con su avión Corsair
Este niño no podía saber las cosas que hizo simplemente no podría por lo que creo que de alguna manera es parte de mi hermano, dijo la Sra. Barron. Todo sucedió hace muchos años, desconozco este fenómeno, pero debe haber alguna razón. A pesar de no saber la razón de estas coincidencias, la señora Barrón está convencida de que James Leininger está de alguna manera vinculado a su hermano.
Bruce iba descubriendo más información acerca de Huston, y puso más atención a las acciones de su hijo. James tenía tres muñecos GI Joe a los que llamaba Leon, Walter y Billie -nombres de los tres pilotos que coincidentemente sirvieron con Huston-. Según los registros de la Flota del Pacífico de EE.UU., el teniente Leon Stevens Conner, Alférez Walter John Devlin y Ensign Billie Rufus se encontraban entre las 21 víctimas mortales del bahía de Natoma. Ellos fueron también miembros del escuadrón VC-81 de aire con Huston. Cuando le preguntó por qué llamaba a sus muñecos de esa manera, James le respondió: Porque ellos me saludaron cuando fui al cielo.
El caso de Purnima Ekanayake
A la derecha el investigador Erlendur Haraldsson, Purnima Ekanayake y su padre.
El profesor de psicología en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Islandia, Erlendur Haraldsson, investigó el extraño caso de Purnima Ekanayake, una niña que afirma haber sido un fabricante de incienso y que murió en un accidente de tráfico.
Purnima tenía nueve años cuando el profesor Erlendur Haraldsson la vio por primera vez en septiembre de 1996 en su casa en Bakamuna, un pequeño pueblo en el distrito del centro de Sri Polunnaruwa Lanka. Todavía estaba hablando de su vida anterior, lo cual era inusual en esa edad porque la mayoría de los niños dejan de hacerlo a la edad de cinco o seis años. Según sus padres, ella comenzó ha hablar de su vida anterior cuando tenía tres años de edad. A la edad de 4 años, después de ver un famoso programa de televisión en el que aparecía el Templo Kelaniya (templo de peregrinación de los budistas en Sri Lanka y a 145 km de Bakamuna), Purnima dijo que conocía aquel templo. Unos días más tarde, la pequeña junto con sus padres fueron a conocer la ciudad del templo Kelaniya. Al llegar a la ciudad, Purnima dijo: Yo vivía en el otro lado de este río (Río Kelaniya).
Con el paso del tiempo las conversaciones de Purnima se volvieron más extrañas, empezó a hablar acerca de tener otra madre y otro padre, y que trabajaba en una fábrica de incienso. También habló acerca de un terrible accidente con un Zoku (una especie de autobús). A pesar de las extrañas afirmaciones, los padres de Purnima no le prestaron mucha atención, pensaban que sólo era una niña inteligente y con gran imaginación.
La pequeña Purnima y su madre.
Durante tres años, Erlendur Haraldsson investigó las reclamaciones de Purnima, la metodología de la investigación consistió en entrevistas con todos los testigos del caso, juntos y por separado.
Según los recuerdos de la vida anterior de Purnima, había sido un hombre. Trabajaba en una fábrica de incienso y sabía el nombre de la marca: Ambiga. Según ella, fue el mejor fabricante de incienso en la familia. También informó sobre su muerte: Después del accidente, sólo cerré los ojos y vine aquí,fui atropellado por un autobús Un pedazo de hierro estaba en mi cuerpo, dijo.
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