Empatizo perfectamente con la situación de Catalina. Cuando era estudiante universitario, me tocó ver y vivir el acoso por parte de docentes con el clásico síndrome de Dios. Te hacen la vida imposible, se creen que saben todo y pobre que llevas la contraria. En esa situación uno solo podía agachar la cabeza y soportar, porque de lo contrario reprobabas el ramo (anual en algunos casos). Además, uno no sacaba nada con reclamar en decanato, porque literalmente no hacen nada y te hacen creer que uno tiene la culpa, lo que es totalmente una real mierda.
Siempre recuerdo un docente que era literalmente un hijo de puta con la gente con sobrepeso, llegaba a hacer bullying constantemente y amenazaba con reprobar si uno no bajaba de peso. En mi caso, no era así, porque siempre he sido flaco, pero daba una impotencia enorme el ver como él muy ctm se comportaba como un pendejo adolescente con el resto y sin ningún motivo alguno. ¡Se reclamó por años en decanato por la situación y nunca hicieron nada!. Solo cuando otro docente ya chato de la situación, grabó un audio exponiendo el maltrato y amenazó con demandar a la cede por su incompetencia, ahí recién los inútiles decidieron despedirlo. Eso fue cuando estaba en 4to y el wn ya llevaba como 10 años antes en la universidad. Solo imagínense la cantidad de estudiantes que el wn se aprovecho de su autoridad.
También no faltaban los docentes degenerados con su clásica: "si no me das la pasada, no te puedo ayudar". Una compañera sufrió eso, el muy ctm estaba casado y con 2 hijos. Igual cayó por weon, pero igual que en la otra historia, solo lo despidieron cuando se expuso un audio donde salía él haciendo la propuesta a una alumna, agregando además una demanda, obvio, porque de lo contrario, los directores académicos de la carrera no hacían nada.
Entiendo que los docentes sean exigentes, en especial en el área de la salud, porque se involucra el bienestar de la gente y un error puede costar bastante caro, pero hay una línea con kilómetros de distancia entre ser exigente y ser un ctm total. También, se nota con creces la diferencia en el trato hacia los alumnos de un docente con pedagogía y el que no la tiene.
Mis más sinceros pésames por la familia de Catalina.