Eran las diez de la noche, hacia media hora que había vuelto a casa del gimnasio, y tras realizar todos los rituales propios del día a día, me dirigí rápidamente al baño a darme una exquisita ducha tibia, necesitaba limpiar mi cuerpo del sudor propio del ejercicio y de los pensamientos pecaminosos que me han acompañado desde esta tarde, cuando Chris me pidió que le enviara fotos de mi anatomía, siempre después de esas labores me imagino mil fantasías de su verga bombeando sin parar mi culo y quedo totalmente excitada, pero como mi rutina es larga, recién pude regresar a casa. Cuando estaba a punto de salir de la ducha, escucho la puerta de la entrada cerrarse - por fin ha llegado pensé emocionada, por un momento pensé que por el trabajo llegaría a eso de las tres o cuatro de la madrugada y ya no quería seguir esperando para tenerlo dentro de mi. Rápidamente seque mi cuerpo y procedí a peinarme lo mejor que pude, tome mis artículos de baño y me dirigí a la habitación
y allí estaba el, recostado después de un arduo día de trabajo, sin siquiera pensarlo, cerré la puerta de la habitación y caminé hacia el como gata en celo, y le pedí entre susurros que fuera a refrescarse por unos minutos al baño.
Cuando se hubo retirado de la alcoba, abrí el cajón de lencería y me enfunde una delgada prenda de encaje negro y ligas a juego, preparé videos de sexo lo mas morboso posible para recrearnos durante el acto sexual, acerque a nuestro velador los lubricantes y juguetes varios para la velada. Luego de todo eso, me acomode en cuatro sobre el colchón, con el culo levantado como una montaña y mis pechos rozando el cobertor, en eso se abre la puerta y entra mi hombre sus ojos al ver mi culo esperando por sus caricias se iluminan con malicia y morbo y sin siquiera detenerse a pensarlo se abalanza con su lengua hacia mi ano, masajeándolo, rodeándolo, mordisqueándolo, mientras sus dedos juguetean con mi clítoris, el cual ya se encuentra hinchado por las atenciones que se le están entregando. Y cuando creo que ya no puede entregarme mas placer del que me hace sentir, su lengua repta a lo largo de mi sexo, yendo de arriba abajo haciéndome temblar y gritar de deseo, luego sus dedos abren mis labios y sin pausa me penetra con su lengua una y otra vez, sin pausa mientras yo comienzo a jadear agarrando con mis manos las sabanas color negro de la cama y me agito, gimiendo una y otra vez y disfrutando cada caricia entregada por mi hombre.
Cuando creo que ya no puedo mas de placer, Chris saca su cabeza de mi sexo y me acerca a su cuerpo, me pega una nalgazo en el culo y me penetra por detrás con fuerza. Su embestida es seca y fuerte y yo me arqueo para recibirlo, muerta de placer. Sin darme tregua, sus manos agarran mis caderas al tiempo que se introduce en mi trasero una y otra vez y yo me acoplo para recibirlo gustosa. Mi cuerpo tiembla y vibra enloquecido ante sus acometidas y cuando el calor y la pasión me enloquecen, sale de mi interior con un movimiento brusco me giro para mirarlo con una mirada fiera en el rostro, me acerco a su pene erecto e hinchado y yo dispuesta a disfrutar de esa exquisitez, sin mas, agarro con mi mano su dura su herramienta de placer y lo paso por mi cara, saco la lengua y sin demora, la paseo por su miembro de arriba abajo y de lado a lado, y así nuestro juego continua unos minutos hasta que siento que no puede esperar mas hasta volver a penetrarme, impaciente me gira rápidamente y me vuelve a embestir con esa fiereza una, dos, tres, mil veces
- No pares exclamo
- Por favor no pares, esto es exquisito, mas fuerte por favor suplico
- ¿Quieres mas?, dime como lo quieres - exige el, mientras arremete nuevamente contra mi culo dilatado de placer
- Quiero mas por favor, hazme tuya - suplico una vez mas entre jadeos enloquecidos
- ¿Aquí? pregunta tomando mi pelo entre sus manos y dándome otra sonora nalgada, enrojeciendo mi nalga por el impacto.
En el pilar por favor, poséeme Por fin logro decir entre gritos de placer.
Vamos entonces - me dice, y con un rápido movimiento, me hace incorporarme y caminar hasta mi posición final
- Aquí vamos - pienso yo, estaba esperando esto y con un rápido movimiento de caderas, una y otra vez bombea en mi interior su pene rígido y henchido contra mi ano hasta que con un gruñido largo y varonil, mi hombre se deja ir en mi interior, rellenando mi ano de su leche y dejándome exhausta, satisfecha y con una sonrisa en los labios.
Cuando se hubo retirado de la alcoba, abrí el cajón de lencería y me enfunde una delgada prenda de encaje negro y ligas a juego, preparé videos de sexo lo mas morboso posible para recrearnos durante el acto sexual, acerque a nuestro velador los lubricantes y juguetes varios para la velada. Luego de todo eso, me acomode en cuatro sobre el colchón, con el culo levantado como una montaña y mis pechos rozando el cobertor, en eso se abre la puerta y entra mi hombre sus ojos al ver mi culo esperando por sus caricias se iluminan con malicia y morbo y sin siquiera detenerse a pensarlo se abalanza con su lengua hacia mi ano, masajeándolo, rodeándolo, mordisqueándolo, mientras sus dedos juguetean con mi clítoris, el cual ya se encuentra hinchado por las atenciones que se le están entregando. Y cuando creo que ya no puede entregarme mas placer del que me hace sentir, su lengua repta a lo largo de mi sexo, yendo de arriba abajo haciéndome temblar y gritar de deseo, luego sus dedos abren mis labios y sin pausa me penetra con su lengua una y otra vez, sin pausa mientras yo comienzo a jadear agarrando con mis manos las sabanas color negro de la cama y me agito, gimiendo una y otra vez y disfrutando cada caricia entregada por mi hombre.
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- No pares exclamo
- Por favor no pares, esto es exquisito, mas fuerte por favor suplico
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- Quiero mas por favor, hazme tuya - suplico una vez mas entre jadeos enloquecidos
- ¿Aquí? pregunta tomando mi pelo entre sus manos y dándome otra sonora nalgada, enrojeciendo mi nalga por el impacto.
En el pilar por favor, poséeme Por fin logro decir entre gritos de placer.
Vamos entonces - me dice, y con un rápido movimiento, me hace incorporarme y caminar hasta mi posición final
- Aquí vamos - pienso yo, estaba esperando esto y con un rápido movimiento de caderas, una y otra vez bombea en mi interior su pene rígido y henchido contra mi ano hasta que con un gruñido largo y varonil, mi hombre se deja ir en mi interior, rellenando mi ano de su leche y dejándome exhausta, satisfecha y con una sonrisa en los labios.