Empresa Empresa les cobra la carga robada: repartidores de Starken enfrentan descuentos de hasta $790 mil mensuales si los asaltan
CIPER entrevistó a transportistas de la empresa de reparto Starken, controlada por los dueños de Tur Bus y una de las más solicitadas en la pandemia. Todos han sido asaltados y la empresa les cobra por la carga que les roban. Sus liquidaciones muestran descuentos que llegan hasta $790 mil mensuales. Pablo Valdés murió de un balazo en el pecho el 24 de marzo pasado porque defendió la carga. Los repartidores dicen que ganan entre $600 mil y $1,2 millones al mes, por lo que si son asaltados deben escoger entre pedir préstamos para sobrevivir o enfrentar a los ladrones.
Minutos antes de recibir un balazo en el pecho, Pablo Valdés (35 años, tres hijos) tomó la precaución de entrar marcha atrás al Pasaje Longotoma. Ya lo habían asaltado antes y sentía que su camioneta con el logo de Starken –una de las empresas de reparto más solicitadas durante la pandemia– era demasiado llamativa para entrar a un pasaje sin salida en un sector que él consideraba riesgoso, a una cuadra de la Autopista Vespucio Sur, en la comuna de Lo Espejo.
Valdés quería tener capacidad de maniobra en caso de que intentaran bloquear la boca del pasaje, como efectivamente ocurrió. Estaba preocupado porque con lo que ganaba no podía pagar un seguro para la carga y porque Starken le cobra a sus transportistas los paquetes perdidos si son asaltados. A él le habían robado en abril del año pasado y no podía permitir otro atraco. Su viuda, Andrea Lobos, cuenta que entonces le descontaron $500 mil y que eso tiró al suelo el presupuesto familiar: “Tuvo que conseguir plata, porque tenemos tres hijos chicos”.
Siete transportistas de Starken contactados para este reportaje mostraron a CIPER documentos que acreditan que ganan entre $700 mil y $1,2 millones mensuales, dependiendo de la cantidad de productos que deban repartir. Por lo mismo, dijeron, sufrir un asalto los enfrenta al dilema de defender la carga de manera temeraria o pedir préstamos para sobrevivir.
Eran las 10:15 del pasado 24 de marzo cuando lo que temía Pablo Valdés se concretó: una camioneta trató de cerrar la entrada del pasaje Longotoma. Él aceleró y consiguió esquivarla, cuenta el peoneta que lo acompañaba, Willy Espinoza. Alcanzaron a escapar dos cuadras, por calle 9 de Enero hacia el oriente, seguidos por los asaltantes. Entonces un microbús detenido les cerró el paso. No pudieron adelantarlo, porque otro bus venía en sentido contrario. La camioneta que los seguía se puso delante y su copiloto bajó con un arma de fuego. El hombre apuntó a la cabina y les disparó de frente.
Valdés pudo seguir conduciendo y salir del lugar. “Me llegó”, fue lo último que dijo. Entonces se desvaneció y cayó de costado sobre las rodillas de su peoneta, sin dejar de acelerar. Su compañero tomó el volante, por encima de él, y consiguió doblar por calle Gil de Castro hasta llegar a la municipalidad, ubicada a solo un par de cuadras. Desde allí trasladaron a Pablo Valdés a un Servicio de Atención Primaria de Urgencia de Alta Resolución (SAR) donde falleció a las 11:20. La bala le llegó al corazón, contó su viuda.
Los repartidores de Starken no son trabajadores de esa empresa regidos por el Código Laboral, sino que se les contrata como proveedores del servicio de transporte. Es decir, como empresarios que, con sus propios vehículos, ofrecen el servicio a la compañía. De esta forma, Starken los responsabiliza por las pérdidas de la carga. Los transportistas contactados por CIPER indican que sus bajos ingresos les impiden contratar seguros y que se han visto obligados a pedir préstamos por los descuentos. El resultado de esa suma de factores, señalan, es que algunos están dispuestos a correr el riesgo de enfrentar a los asaltantes.
CIPER entrevistó a siete transportistas que trabajan para Starken, accedió a documentos con las sumas mensuales que les paga la empresa y al contrato de prestación de servicios que suscribieron con ella. Pedimos a abogados expertos en derecho laboral que analizaran ese contrato y los descuentos que se hacen a los trabajadores. Todos los repartidores entrevistados han pagado al menos un robo a Starken, o lo están haciendo, y han recurrido a préstamos. Los siete pidieron mantener su identidad bajo reserva.
Aunque el caso de Pablo Valdés es el único con resultado fatal que se conoce hasta ahora, varios son los conductores que han sufrido lesiones por defender la carga de Starken. Uno de los repartidores contactados por CIPER cuenta que sufrió una golpiza a manos de una banda y otro señala que ya le han robado más de una vez en lo que va de este año.
Nota completa,
https://www.ciperchile.cl/2021/04/1...os-de-hasta-790-mil-mensuales-si-los-asaltan/
CIPER entrevistó a transportistas de la empresa de reparto Starken, controlada por los dueños de Tur Bus y una de las más solicitadas en la pandemia. Todos han sido asaltados y la empresa les cobra por la carga que les roban. Sus liquidaciones muestran descuentos que llegan hasta $790 mil mensuales. Pablo Valdés murió de un balazo en el pecho el 24 de marzo pasado porque defendió la carga. Los repartidores dicen que ganan entre $600 mil y $1,2 millones al mes, por lo que si son asaltados deben escoger entre pedir préstamos para sobrevivir o enfrentar a los ladrones.
Minutos antes de recibir un balazo en el pecho, Pablo Valdés (35 años, tres hijos) tomó la precaución de entrar marcha atrás al Pasaje Longotoma. Ya lo habían asaltado antes y sentía que su camioneta con el logo de Starken –una de las empresas de reparto más solicitadas durante la pandemia– era demasiado llamativa para entrar a un pasaje sin salida en un sector que él consideraba riesgoso, a una cuadra de la Autopista Vespucio Sur, en la comuna de Lo Espejo.
Valdés quería tener capacidad de maniobra en caso de que intentaran bloquear la boca del pasaje, como efectivamente ocurrió. Estaba preocupado porque con lo que ganaba no podía pagar un seguro para la carga y porque Starken le cobra a sus transportistas los paquetes perdidos si son asaltados. A él le habían robado en abril del año pasado y no podía permitir otro atraco. Su viuda, Andrea Lobos, cuenta que entonces le descontaron $500 mil y que eso tiró al suelo el presupuesto familiar: “Tuvo que conseguir plata, porque tenemos tres hijos chicos”.
Siete transportistas de Starken contactados para este reportaje mostraron a CIPER documentos que acreditan que ganan entre $700 mil y $1,2 millones mensuales, dependiendo de la cantidad de productos que deban repartir. Por lo mismo, dijeron, sufrir un asalto los enfrenta al dilema de defender la carga de manera temeraria o pedir préstamos para sobrevivir.
Eran las 10:15 del pasado 24 de marzo cuando lo que temía Pablo Valdés se concretó: una camioneta trató de cerrar la entrada del pasaje Longotoma. Él aceleró y consiguió esquivarla, cuenta el peoneta que lo acompañaba, Willy Espinoza. Alcanzaron a escapar dos cuadras, por calle 9 de Enero hacia el oriente, seguidos por los asaltantes. Entonces un microbús detenido les cerró el paso. No pudieron adelantarlo, porque otro bus venía en sentido contrario. La camioneta que los seguía se puso delante y su copiloto bajó con un arma de fuego. El hombre apuntó a la cabina y les disparó de frente.
Valdés pudo seguir conduciendo y salir del lugar. “Me llegó”, fue lo último que dijo. Entonces se desvaneció y cayó de costado sobre las rodillas de su peoneta, sin dejar de acelerar. Su compañero tomó el volante, por encima de él, y consiguió doblar por calle Gil de Castro hasta llegar a la municipalidad, ubicada a solo un par de cuadras. Desde allí trasladaron a Pablo Valdés a un Servicio de Atención Primaria de Urgencia de Alta Resolución (SAR) donde falleció a las 11:20. La bala le llegó al corazón, contó su viuda.
Los repartidores de Starken no son trabajadores de esa empresa regidos por el Código Laboral, sino que se les contrata como proveedores del servicio de transporte. Es decir, como empresarios que, con sus propios vehículos, ofrecen el servicio a la compañía. De esta forma, Starken los responsabiliza por las pérdidas de la carga. Los transportistas contactados por CIPER indican que sus bajos ingresos les impiden contratar seguros y que se han visto obligados a pedir préstamos por los descuentos. El resultado de esa suma de factores, señalan, es que algunos están dispuestos a correr el riesgo de enfrentar a los asaltantes.
CIPER entrevistó a siete transportistas que trabajan para Starken, accedió a documentos con las sumas mensuales que les paga la empresa y al contrato de prestación de servicios que suscribieron con ella. Pedimos a abogados expertos en derecho laboral que analizaran ese contrato y los descuentos que se hacen a los trabajadores. Todos los repartidores entrevistados han pagado al menos un robo a Starken, o lo están haciendo, y han recurrido a préstamos. Los siete pidieron mantener su identidad bajo reserva.
Aunque el caso de Pablo Valdés es el único con resultado fatal que se conoce hasta ahora, varios son los conductores que han sufrido lesiones por defender la carga de Starken. Uno de los repartidores contactados por CIPER cuenta que sufrió una golpiza a manos de una banda y otro señala que ya le han robado más de una vez en lo que va de este año.
Nota completa,
https://www.ciperchile.cl/2021/04/1...os-de-hasta-790-mil-mensuales-si-los-asaltan/
