No sabemos qué motivos pueden llevar a una persona a quitarse la vida, pero desgraciadamente, sí que sabemos los lugares más propensos donde puede hacerlo. Algunos son conocidos, otros no tanto, pero los testimonios y fotografías quedan para mostrarnos los lugares más comunes elegidos para suicidarse.
¿Te atreves a pasar por alguno?
El 'Puente del Suicidio' de California
Este puente no tendrá una gran envergadura, pero sí un gran porcentaje de suicidios. Desde su construcción en 1913 se le conoce como 'El Puente del Suicidio', aunque se ganó este apodo por culpa de la Gran Depresión. Una de las historias más impactantes protagonizadas por este puente transcurre en 1937, cuando una madre se tiró junto con su bebé, falleciendo la primera pero sobreviviendo la pequeña recién nacida. Estuvo cerrado durante varios años, pero finalmente se reabrió al público (con seguridad reforzada) en 1993. Se estima que desde hace varias décadas más del 10% de los suicidios se provocan en este puente.
El Monte Mihara
El Monte Mihara contiene un enorme cráter con lava ardiente, y desde que el tiempo es tiempo se han sucedido miles de suicidios. El conocimiento de este lugar predilecto para perder la vida la 'pone de moda' Kiyoko Matsumoto, una joven que se enamoró de su amiga en 1933. Matsumoto viajó hasta el cráter y se suicidó (al no estar bien visto la homosexualidad en aquella época). Tras darse a conocer la historia en los medios de comunicación, los suicidios se acrecentaron considerablemente: 944 personas se tiraron ese mismo año, y el siguiente 350, aunque no lo consiguieron 1386. Estas increíbles cifras han ido descendiendo año a año tras los titánicos esfuerzos de la isla Izu Oshima para contener a la población de morir quemada.
Beachy Head
Este acantilado se ha convertido en el lugar dónde se producen más suicidio de todo el reino unido. Ubicado en Eastbourne, Beachy Head tiene aproximadamente 180 metros de caída contra las rocas y el mar. Los primeros testimonios que nos llegan acerca de decesos en esta zona costera datan del 1600, y desde entonces se confirman unas 20 muertes al año. Existe un equipo 'antisuicidio' desde 2004 apostado en Beachy Head que ha salvado más de 300 vidas, además existe un teléfono para intentar ayudar para que los suicidas 'se lo piensen' antes de lanzarse al vacío.
Golden Gate
Irónicamente el puente más fotografiado del mundo es además el puente del que más gente se lanza para quitarse la vida. Desde su construcción en 1937, se han confirmado más de 1600 suicidios, pero la tasa real de decesos es imposible de cuantificar. El Golden Gate es el lugar más propenso si quieres suicidarte en los Estados Unidos. En 2014 la ciudad de San Francisco aprobó un plan de 75 millones de dólares para instalar unas redes de seguridad a escasos metros del nivel del mar para frenar las muertes de los ciudadanos. Como curiosidad, existe un documental dedicado a este fenómeno, titulado 'The Bridge'.
Cataratas del Niágara
La frontera entre EEUU y Canadá contiene una de las más hermosas cataratas del mundo: las cataratas del Niágara acogen a miles de personas al año, y un gran número de ellas deciden tirarse al agua y terminar con su vida. Entre 1856 y 1995 se han producido 2780 suicidios, y las estadísticas actuales indican que aproximadamente unas 30 personas se lanzan anualmente. Al igual que con el Golden Gate, las cifras oficiales son desconocidas.
Monte Aokigahra
El Monte Aokigahra es una gran explanada de más de 30 kilómetros formada por un bosque a los pies del Monte Fuji, y es conocido por los lugares como 'el bosque del suicida'. Siendo uno de los destinos predilectos para el suicidio en Japón, los porcentajes de muertes en este bosque han tenido subidas y bajadas, aunque su tope se produjo en 1961 con la publicación de 'Kuroi Jukai', una novela en la que un joven se suicidaba en un bosque. Desde el siglo XIX se han producido diversos suicidios y muertes en el lugar, siendo lo más común el fallecimiento por perderse dentro de la explanada, que se extiende cientos de kilómetros alrededor del Monte Fuji.
Torre Eiffel
La 'Dama de Hierro' francesa no sólo es un lugar de visita obligado para todo turista, sino también para todo suicida. Aunque el gobierno no va a mostrar las cifras oficiales de suicidios, se estima que varios cientos de personas se han tirado desde la torre Eiffel, llegando a ser la tercera forma de suicidio más utilizada en Francia. Algunos de los decesos más famosos incluyen un ahorcamiento en una de las patas de la torre, así como una mujer que se lanzó cayendo sobre un coche (existiendo un curioso rumor que cuenta que la mujer se casó con el conductor del vehículo).
Empire State
Uno de los edificios más altos y famosos de Nueva York, el Empire State, tiene en su haber el título de rascacielo suicida por excelencia, aunque con una curiosa variante: se suicidan más turistas que neoyorquinos. Entre 1990 y 2004 se suicidaron más de 450 turistas que decidieron hacer su último viaje a la ciudad de los rascacielos. El primer suicidio ocurre antes de terminar su construcción en 1930, por parte de un trabajador despedido. Sin embargo, el suicidio más famoso ocurrido en esta azotea fue protagonizado por Evelyn McHale, una joven de 23 años que en 1962 se lanzó al vacío por causas que nunca llegaron a saberse a ciencia cierta.
Puente de Nusle
En la capital de la República Checa se erige un gran puente de 42 metros de altura, para sortear una barriada que se extiende por encima de Praga. Se construyó en 1973, y desde entonces se han suicidado más de 300 personas. Al igual que en otros muchos puentes se han colocado barreras de seguridad para evitar los saltos al vacío. Como curiosidad hay que decir que muchos de los decesos han sucedido cayendo del puente pero impactando sobre otros transeúntes, por lo que la barrera de seguridad puede evitar más catástrofes.
Viaducto de Segovia
Conocido como 'El Viaducto' o 'El puente de los Suicidas', la prolongación de la calle de Bailén tiene un gran puente que une el Palacio Real con las Vistillas. En pleno Madrid, este viaducto se convirtió en punto de encuentro para los suicidas, incluso desde sus primeras construcciones en 1874. Se llegaron a suceder hasta cuatro suicidios al mes, hasta que el Ayuntamiento de Madrid decidió en 1998 instalar unas férreas pantallas de metacrilato, para evitar los decesos. Como curiosidad cabe destacar que el suicidio basado en arrojarse desde las alturas o 'arrojarse a', es la más común en España.
¿Te atreves a pasar por alguno?
El 'Puente del Suicidio' de California
Este puente no tendrá una gran envergadura, pero sí un gran porcentaje de suicidios. Desde su construcción en 1913 se le conoce como 'El Puente del Suicidio', aunque se ganó este apodo por culpa de la Gran Depresión. Una de las historias más impactantes protagonizadas por este puente transcurre en 1937, cuando una madre se tiró junto con su bebé, falleciendo la primera pero sobreviviendo la pequeña recién nacida. Estuvo cerrado durante varios años, pero finalmente se reabrió al público (con seguridad reforzada) en 1993. Se estima que desde hace varias décadas más del 10% de los suicidios se provocan en este puente.
El Monte Mihara
El Monte Mihara contiene un enorme cráter con lava ardiente, y desde que el tiempo es tiempo se han sucedido miles de suicidios. El conocimiento de este lugar predilecto para perder la vida la 'pone de moda' Kiyoko Matsumoto, una joven que se enamoró de su amiga en 1933. Matsumoto viajó hasta el cráter y se suicidó (al no estar bien visto la homosexualidad en aquella época). Tras darse a conocer la historia en los medios de comunicación, los suicidios se acrecentaron considerablemente: 944 personas se tiraron ese mismo año, y el siguiente 350, aunque no lo consiguieron 1386. Estas increíbles cifras han ido descendiendo año a año tras los titánicos esfuerzos de la isla Izu Oshima para contener a la población de morir quemada.
Beachy Head
Este acantilado se ha convertido en el lugar dónde se producen más suicidio de todo el reino unido. Ubicado en Eastbourne, Beachy Head tiene aproximadamente 180 metros de caída contra las rocas y el mar. Los primeros testimonios que nos llegan acerca de decesos en esta zona costera datan del 1600, y desde entonces se confirman unas 20 muertes al año. Existe un equipo 'antisuicidio' desde 2004 apostado en Beachy Head que ha salvado más de 300 vidas, además existe un teléfono para intentar ayudar para que los suicidas 'se lo piensen' antes de lanzarse al vacío.
Golden Gate
Irónicamente el puente más fotografiado del mundo es además el puente del que más gente se lanza para quitarse la vida. Desde su construcción en 1937, se han confirmado más de 1600 suicidios, pero la tasa real de decesos es imposible de cuantificar. El Golden Gate es el lugar más propenso si quieres suicidarte en los Estados Unidos. En 2014 la ciudad de San Francisco aprobó un plan de 75 millones de dólares para instalar unas redes de seguridad a escasos metros del nivel del mar para frenar las muertes de los ciudadanos. Como curiosidad, existe un documental dedicado a este fenómeno, titulado 'The Bridge'.
Cataratas del Niágara
La frontera entre EEUU y Canadá contiene una de las más hermosas cataratas del mundo: las cataratas del Niágara acogen a miles de personas al año, y un gran número de ellas deciden tirarse al agua y terminar con su vida. Entre 1856 y 1995 se han producido 2780 suicidios, y las estadísticas actuales indican que aproximadamente unas 30 personas se lanzan anualmente. Al igual que con el Golden Gate, las cifras oficiales son desconocidas.
Monte Aokigahra
El Monte Aokigahra es una gran explanada de más de 30 kilómetros formada por un bosque a los pies del Monte Fuji, y es conocido por los lugares como 'el bosque del suicida'. Siendo uno de los destinos predilectos para el suicidio en Japón, los porcentajes de muertes en este bosque han tenido subidas y bajadas, aunque su tope se produjo en 1961 con la publicación de 'Kuroi Jukai', una novela en la que un joven se suicidaba en un bosque. Desde el siglo XIX se han producido diversos suicidios y muertes en el lugar, siendo lo más común el fallecimiento por perderse dentro de la explanada, que se extiende cientos de kilómetros alrededor del Monte Fuji.
Torre Eiffel
La 'Dama de Hierro' francesa no sólo es un lugar de visita obligado para todo turista, sino también para todo suicida. Aunque el gobierno no va a mostrar las cifras oficiales de suicidios, se estima que varios cientos de personas se han tirado desde la torre Eiffel, llegando a ser la tercera forma de suicidio más utilizada en Francia. Algunos de los decesos más famosos incluyen un ahorcamiento en una de las patas de la torre, así como una mujer que se lanzó cayendo sobre un coche (existiendo un curioso rumor que cuenta que la mujer se casó con el conductor del vehículo).
Empire State
Uno de los edificios más altos y famosos de Nueva York, el Empire State, tiene en su haber el título de rascacielo suicida por excelencia, aunque con una curiosa variante: se suicidan más turistas que neoyorquinos. Entre 1990 y 2004 se suicidaron más de 450 turistas que decidieron hacer su último viaje a la ciudad de los rascacielos. El primer suicidio ocurre antes de terminar su construcción en 1930, por parte de un trabajador despedido. Sin embargo, el suicidio más famoso ocurrido en esta azotea fue protagonizado por Evelyn McHale, una joven de 23 años que en 1962 se lanzó al vacío por causas que nunca llegaron a saberse a ciencia cierta.
Puente de Nusle
En la capital de la República Checa se erige un gran puente de 42 metros de altura, para sortear una barriada que se extiende por encima de Praga. Se construyó en 1973, y desde entonces se han suicidado más de 300 personas. Al igual que en otros muchos puentes se han colocado barreras de seguridad para evitar los saltos al vacío. Como curiosidad hay que decir que muchos de los decesos han sucedido cayendo del puente pero impactando sobre otros transeúntes, por lo que la barrera de seguridad puede evitar más catástrofes.
Viaducto de Segovia
Conocido como 'El Viaducto' o 'El puente de los Suicidas', la prolongación de la calle de Bailén tiene un gran puente que une el Palacio Real con las Vistillas. En pleno Madrid, este viaducto se convirtió en punto de encuentro para los suicidas, incluso desde sus primeras construcciones en 1874. Se llegaron a suceder hasta cuatro suicidios al mes, hasta que el Ayuntamiento de Madrid decidió en 1998 instalar unas férreas pantallas de metacrilato, para evitar los decesos. Como curiosidad cabe destacar que el suicidio basado en arrojarse desde las alturas o 'arrojarse a', es la más común en España.
Fuente:www.que.es
