Esta vivencia ocurrió tiempo atrás… una escapada de una semanita a un all inclusive en el caribe con una amiga se transformó en una experiencia placentera e inolvidable.
Llegamos un día miércoles en la tarde a un resort en punta cana, lugar que habíamos reservado con harta antelación para disfrutar del sol arena tragos y carrete. Esa noche, después de completar el chek in y producto que estábamos cansadas por el viaje, nos acostamos no sin antes disfrutar de algunos tragos de bienvenida.
En la mañana siguiente me levanté relativamente temprano y fui al gimnasio. Como hacia harto calor me puse unas patas cortitas y un peto que me marcaban mi figura, sobretodo mi cola.
Me puse en una trotadora y por supuesto habían algunas personas haciendo ejercicios, entre ellas dos minos que estaban bien buenos. Con uno de ellos cruzamos miradas… sabía que me miraban el culo y eso me gustaba, así que igual hacía movimientos coquetos y tentadores… y también aprovechaba de mirar su zona masculina que se veía abultada. Después de 1 hora más o menos se fueron estos minos y en la pasada uno me dijo “chao ricura”… me reí sola, como queriendo agradecer el cumplido. Después me fui a mi departamento, me duché y fuimos con mi amiga a desayunar y luego a la playa. Después de almuerzo fuimos a una de las piscinas y nos pusimos a tomar sol. Sin mayores complejos, nos pusimos unos bikinis bien chiquitos y nos recostamos en algunas posaderas cerca de la piscina, aprovechando de ingerir algunos tragos caribeños que servían. Para mi sorpresa, los dos minos que había visto en el gimnasio se instalaron bastante cerca de nosotras y se pusieron a tomar sol también y tomar. Mi amiga, nada de tonta, me dijo “viste esos minos? Están bien buenos” a lo que yo contesté, “si, me los encontré en el gimnasio… están bien ricos”
Por supuesto que no desaprovechamos la oportunidad de empinar más nuestros culos tendidas en las posaderas y arreglándonos el bikini para resaltar más aún nuestros traseros, dejando muy poco a la imaginación y casi que se podían ver nuestros hoyitos…
Al pasar un rato, uno de los minos fue al bar de la piscina y al regreso me miró y me dijo “hola de nuevo, parece que coincidimos en los mismo lugares”.. yo le dije, tontamente, “si, que suerte”… se rió y se fue…
Esa noche decidimos ir con mi amiga de rumba. Nos arreglamos como 2 horas y cada una usamos prendas bien sugerentes, aprovechando que no hacía frío y que nadie nos conocía. Yo elegí una polera cortita tipo peto y sin sostenes que marcaban un poco mis pezones y una falda bien cortita con colaless. Llegamos a un club-discoteque que estaba súper bueno. Fuimos a la barra a pedir unos tragos y nos encontramos con los minos de antes, pero esta vez eran tres. Nos saludamos a la pasada como si fuéramos bien conocidos y nos fuimos a sentar todos juntos en una mesa con sillones… dos de ellos eran chilenos y el otro brasileño. Habían estado en un matrimonio de un amigo hace unos días atrás y se regresaban al día siguiente en la tarde. La conversación fue bastante entretenida y tomamos hartos tragos que eran bien suaves. Uno de ellos, Javier, notaba que me miraba harto y con cara de deseo.. yo le coqueteaba entre haciéndome la interesada y desentendida. Fuimos al baño con mi amiga y aprovechamos de darnos ánimo para ver si nos decidíamos a pasar a algo más que conversar con alguno. Me quedé unos minutos más sola en el baño arreglándome el maquillaje. La verdad que estaba bien ganosa y me sentía deseable, por lo que en un arranque de valentía decidí sacarme mi calzón y guardarlo.. solo al hacerlo sentía como se humedecía mi entrepiernas perfectamente depilada. Salí del baño en dirección hacia la mesa donde estábamos y observé que solo estaba Javier y que mi amiga se había ido a bailar… mientras me acercaba me sentía vulnerable, preocupada que se dieran cuenta que estaba sin calzones. Me senté bien preocupada de no dejar que se viera nada y me puse a conversar con Javier. Entre varios tragos más y la forma como me miraba me iba sintiendo más deseada y me excitaba. No aguanté mas e hice un movimiento de mis piernas que aseguraran que Javier viera mi concha que pedía a gritos acción. El se cambio de lugar y se acercó al lado y nos comenzamos a besar. Mi amiga llegó y me dijo los vemos mañana riéndose y se fue. Me quedé sola con Javier en un rito intenso de besos y caricias suaves, hasta que deslizó su mano por mi pierna hasta tocar mi entrepierna, como queriendo comprobar que estaba sin calzones. Eso me excitó mucho llegando incluso a lanzar un gemido que me dio vergüenza. Mi mano también investigó a Javier, notando que su miembro estaba durísimo y que era bastante dotado. Me dijo: quieres regresar al resort y continuar con esto allí? Mi calentura no me permitió negarle tan interesante propuesta. Llegamos a su departamento, cerró la puerta y nos comimos a besos al tiro, mientras me sacó mi polera quedando con mis tetas al aire y también mi minifalda. Quedé completamente desnuda y el no se había sacado ni la polera… yo estaba de pie y el me giró besándome el cuello, donde sentía todo su miembro duro moviéndose y frotándose con mi culo. Por fin Javier se saco la ropa, dejando ver un cuerpo bien mantenido y un pene grueso, de unos 20 cms quizás y que se le marcaban las venas. Lo tenía erecto a full y depilado, buen pedazo de herramienta.
Se acercó de frente y nos besamos, luego me puso en el sillón, se agachó y comenzó a chuparme mi concha con movimientos de su lengua… era un maestro del sexo oral… yo sentía como mis labios se hinchaban y estremecían con cada languetazo y succión que hacía. Mezclaba sus dedos frotándome mi clitoris que me tenían a punto de explotar.. le dije si sigues voy a acabar y me contestó “tu solo disfruta” y eso hice jejeje… sentía como mi cuerpo se partía estremeciendo, con una de mis manos sostuve la cabeza de Javier empujándola sobre mi concha y me vine… gemí, me dieron espasmos, un poco de squirt también. Un rico orgasmo que me dejó mi concha hinchada deseando ser envergada.
El se sentó en el sillón y me monté encima, antes de introducir esa gran verga me preguntó si quería usar protección y le dije que no se preocupara por que me cuidaba. (Si se que es irresponsable ante una ETS o enfermedad, pero quería disfrutar esa rica verga). Puso la cabeza de grueso pene en la entrada de mi hinchada concha y comenzó despacio a clavarme, solo la puntita. Yo lo quería todo adentro jejeje. Mezclaba sus movimientos con algunas estocadas profundas que me hacían gemir involuntariamente. Me chupaba mis tetas, en fin, se notaba que sabía lo que hacía y que quería extender la sesión sexual al máximo. Acercó su boca a mi oído y me dijo sutilmente “quieres que se nos una mi amigo” mientras sentía como me introducía su grueso pene hasta el fondo. Le conteste como si estuviera bajo un hechizo de calentura: “si mmm, quiero saber que se siente hacerlo con dos”… agarro su celular y llamo a su amigo. Mientras, aproveché de tomarme un mojito. Me puse una bata.. estaba nerviosa, caliente, con mi concha húmeda e inflada… tocaron el timbre y entró Daniel, su amigo. También era bien fornido, cuerpo tonificado, bonito de cara. Me vio en bata, se rió y nos dijo: feliz de integrarme a la fiesta. Javier también se había puesto una bata y se la sacó rápidamente, Daniel se desnudó también dejando ver que también estaba depilado y su verga era muy parecida a la Javier, quizás un poquito más chica. Javier tomó la iniciativa y me sacó mi bata, quedando desnudos los tres. Me sentó en el sillón y se puso a un lado acercándome su verga a la cara, Daniel hizo lo mismo y en un abrir y cerrar de ojos tenía una verga en cada mano frotándoselas. Mientras los masturbaba despacito sentía como mi concha se mojaba cada segundo más. Tomé la verga de Daniel y me la introduje en mi boca… la sentía calientita y como salía líquido que iba juntándose en mi lengua. Después fue el turno de Javier.. en algunos momentos me pasaba sus vergas por mi cara, quedando como lubricada. Me sentía una perra ganosa y me imaginaba cómo sería tener esas dos vergas dentro. Nos fuimos a la habitación. Me puse en cuatro, Javier delante me agarraba mi pelo y usaba mi boca para su grueso pene. Daniel comenzó a darme besos en mi concha y luego con su lengua empezó a a acariciarme mi ano. Se sentía delicioso. Daniel puso la cabeza de su pene en la entrada de mi ano y comenzó de a poco a empujar. Yo sentía como me dilataba mi ano y este respondía abriéndose cada vez más. Logró introducir la cabeza de su verga en mi ano y la sacaba. En cada embestida sentía como mi culo se abría más y más. Cuando la sacaba, mi ano quedaba como palpitando. Javier seguía disfrutando de la mamada que le estaba haciendo y Daniel logró introducir casi todo su pene en mi culo. Javier se tendió en la cama y me dijo que me subiera. Me metió su verga en mi concha y Daniel comenzó con sus movimientos en mi culo hasta que logró introducirlo. Estaba en mi extasis de placer… tenía dos vergas en mi concha y culo. Se movían con dificultad, pero estaba llegando a mi nuevo orgasmo. Sentí como se me apretaba la guata, grite como loca, ellos seguían clavándome ahora bien sincronizados, me salió un chorro de squirt en la verga de Javier… se puso al frente de mi cara arrodillado mientras Daniel seguía en mi culo, Javier me agarra mi cabeza y su pene lo mete en mi boca.. gemió con voz gruesa y sentí como acababa en mi boca, salía su leche calientita.. sentía como se llenaba mi boca de su esperma, me chorreaba por los lados de mis labios.. quedé embarrada toda mi pera con su esperma.. el sacó su pene de su boca Y comenzó a embarrarme toda la cara, esparciendo lo que había quedado en pera y labios. Yo me sentía como las películas porno, carraspeaba porque me había tragado un poco de semen y tenía un picor en mi garganta. Daniel sacó su verga de mi culo y sentí como se corría justo en mi ano que palpitaba como abriéndose y cerrando. Quedé embarrada de semen en mi cara, mi culo, mi concha. Había tenido tres orgamos en la noche y me sentía satisfecha como nunca antes. Me fui a duchar y me integré a una conversación con ellos solo en calzones. Comentamos la experiencia, tomamos unos tragos. Después de un largo rato me despedí y me fui a mi departamento.
No los volví a ver ni saber de ellos nunca mas.
Cada vez que me acuerdo, me excito nuevamente.
Bueno, espero no haberlos aburrido. Son experiencias que vale la pena contarlas.
Saludos
Llegamos un día miércoles en la tarde a un resort en punta cana, lugar que habíamos reservado con harta antelación para disfrutar del sol arena tragos y carrete. Esa noche, después de completar el chek in y producto que estábamos cansadas por el viaje, nos acostamos no sin antes disfrutar de algunos tragos de bienvenida.
En la mañana siguiente me levanté relativamente temprano y fui al gimnasio. Como hacia harto calor me puse unas patas cortitas y un peto que me marcaban mi figura, sobretodo mi cola.
Me puse en una trotadora y por supuesto habían algunas personas haciendo ejercicios, entre ellas dos minos que estaban bien buenos. Con uno de ellos cruzamos miradas… sabía que me miraban el culo y eso me gustaba, así que igual hacía movimientos coquetos y tentadores… y también aprovechaba de mirar su zona masculina que se veía abultada. Después de 1 hora más o menos se fueron estos minos y en la pasada uno me dijo “chao ricura”… me reí sola, como queriendo agradecer el cumplido. Después me fui a mi departamento, me duché y fuimos con mi amiga a desayunar y luego a la playa. Después de almuerzo fuimos a una de las piscinas y nos pusimos a tomar sol. Sin mayores complejos, nos pusimos unos bikinis bien chiquitos y nos recostamos en algunas posaderas cerca de la piscina, aprovechando de ingerir algunos tragos caribeños que servían. Para mi sorpresa, los dos minos que había visto en el gimnasio se instalaron bastante cerca de nosotras y se pusieron a tomar sol también y tomar. Mi amiga, nada de tonta, me dijo “viste esos minos? Están bien buenos” a lo que yo contesté, “si, me los encontré en el gimnasio… están bien ricos”
Por supuesto que no desaprovechamos la oportunidad de empinar más nuestros culos tendidas en las posaderas y arreglándonos el bikini para resaltar más aún nuestros traseros, dejando muy poco a la imaginación y casi que se podían ver nuestros hoyitos…
Al pasar un rato, uno de los minos fue al bar de la piscina y al regreso me miró y me dijo “hola de nuevo, parece que coincidimos en los mismo lugares”.. yo le dije, tontamente, “si, que suerte”… se rió y se fue…
Esa noche decidimos ir con mi amiga de rumba. Nos arreglamos como 2 horas y cada una usamos prendas bien sugerentes, aprovechando que no hacía frío y que nadie nos conocía. Yo elegí una polera cortita tipo peto y sin sostenes que marcaban un poco mis pezones y una falda bien cortita con colaless. Llegamos a un club-discoteque que estaba súper bueno. Fuimos a la barra a pedir unos tragos y nos encontramos con los minos de antes, pero esta vez eran tres. Nos saludamos a la pasada como si fuéramos bien conocidos y nos fuimos a sentar todos juntos en una mesa con sillones… dos de ellos eran chilenos y el otro brasileño. Habían estado en un matrimonio de un amigo hace unos días atrás y se regresaban al día siguiente en la tarde. La conversación fue bastante entretenida y tomamos hartos tragos que eran bien suaves. Uno de ellos, Javier, notaba que me miraba harto y con cara de deseo.. yo le coqueteaba entre haciéndome la interesada y desentendida. Fuimos al baño con mi amiga y aprovechamos de darnos ánimo para ver si nos decidíamos a pasar a algo más que conversar con alguno. Me quedé unos minutos más sola en el baño arreglándome el maquillaje. La verdad que estaba bien ganosa y me sentía deseable, por lo que en un arranque de valentía decidí sacarme mi calzón y guardarlo.. solo al hacerlo sentía como se humedecía mi entrepiernas perfectamente depilada. Salí del baño en dirección hacia la mesa donde estábamos y observé que solo estaba Javier y que mi amiga se había ido a bailar… mientras me acercaba me sentía vulnerable, preocupada que se dieran cuenta que estaba sin calzones. Me senté bien preocupada de no dejar que se viera nada y me puse a conversar con Javier. Entre varios tragos más y la forma como me miraba me iba sintiendo más deseada y me excitaba. No aguanté mas e hice un movimiento de mis piernas que aseguraran que Javier viera mi concha que pedía a gritos acción. El se cambio de lugar y se acercó al lado y nos comenzamos a besar. Mi amiga llegó y me dijo los vemos mañana riéndose y se fue. Me quedé sola con Javier en un rito intenso de besos y caricias suaves, hasta que deslizó su mano por mi pierna hasta tocar mi entrepierna, como queriendo comprobar que estaba sin calzones. Eso me excitó mucho llegando incluso a lanzar un gemido que me dio vergüenza. Mi mano también investigó a Javier, notando que su miembro estaba durísimo y que era bastante dotado. Me dijo: quieres regresar al resort y continuar con esto allí? Mi calentura no me permitió negarle tan interesante propuesta. Llegamos a su departamento, cerró la puerta y nos comimos a besos al tiro, mientras me sacó mi polera quedando con mis tetas al aire y también mi minifalda. Quedé completamente desnuda y el no se había sacado ni la polera… yo estaba de pie y el me giró besándome el cuello, donde sentía todo su miembro duro moviéndose y frotándose con mi culo. Por fin Javier se saco la ropa, dejando ver un cuerpo bien mantenido y un pene grueso, de unos 20 cms quizás y que se le marcaban las venas. Lo tenía erecto a full y depilado, buen pedazo de herramienta.
Se acercó de frente y nos besamos, luego me puso en el sillón, se agachó y comenzó a chuparme mi concha con movimientos de su lengua… era un maestro del sexo oral… yo sentía como mis labios se hinchaban y estremecían con cada languetazo y succión que hacía. Mezclaba sus dedos frotándome mi clitoris que me tenían a punto de explotar.. le dije si sigues voy a acabar y me contestó “tu solo disfruta” y eso hice jejeje… sentía como mi cuerpo se partía estremeciendo, con una de mis manos sostuve la cabeza de Javier empujándola sobre mi concha y me vine… gemí, me dieron espasmos, un poco de squirt también. Un rico orgasmo que me dejó mi concha hinchada deseando ser envergada.
El se sentó en el sillón y me monté encima, antes de introducir esa gran verga me preguntó si quería usar protección y le dije que no se preocupara por que me cuidaba. (Si se que es irresponsable ante una ETS o enfermedad, pero quería disfrutar esa rica verga). Puso la cabeza de grueso pene en la entrada de mi hinchada concha y comenzó despacio a clavarme, solo la puntita. Yo lo quería todo adentro jejeje. Mezclaba sus movimientos con algunas estocadas profundas que me hacían gemir involuntariamente. Me chupaba mis tetas, en fin, se notaba que sabía lo que hacía y que quería extender la sesión sexual al máximo. Acercó su boca a mi oído y me dijo sutilmente “quieres que se nos una mi amigo” mientras sentía como me introducía su grueso pene hasta el fondo. Le conteste como si estuviera bajo un hechizo de calentura: “si mmm, quiero saber que se siente hacerlo con dos”… agarro su celular y llamo a su amigo. Mientras, aproveché de tomarme un mojito. Me puse una bata.. estaba nerviosa, caliente, con mi concha húmeda e inflada… tocaron el timbre y entró Daniel, su amigo. También era bien fornido, cuerpo tonificado, bonito de cara. Me vio en bata, se rió y nos dijo: feliz de integrarme a la fiesta. Javier también se había puesto una bata y se la sacó rápidamente, Daniel se desnudó también dejando ver que también estaba depilado y su verga era muy parecida a la Javier, quizás un poquito más chica. Javier tomó la iniciativa y me sacó mi bata, quedando desnudos los tres. Me sentó en el sillón y se puso a un lado acercándome su verga a la cara, Daniel hizo lo mismo y en un abrir y cerrar de ojos tenía una verga en cada mano frotándoselas. Mientras los masturbaba despacito sentía como mi concha se mojaba cada segundo más. Tomé la verga de Daniel y me la introduje en mi boca… la sentía calientita y como salía líquido que iba juntándose en mi lengua. Después fue el turno de Javier.. en algunos momentos me pasaba sus vergas por mi cara, quedando como lubricada. Me sentía una perra ganosa y me imaginaba cómo sería tener esas dos vergas dentro. Nos fuimos a la habitación. Me puse en cuatro, Javier delante me agarraba mi pelo y usaba mi boca para su grueso pene. Daniel comenzó a darme besos en mi concha y luego con su lengua empezó a a acariciarme mi ano. Se sentía delicioso. Daniel puso la cabeza de su pene en la entrada de mi ano y comenzó de a poco a empujar. Yo sentía como me dilataba mi ano y este respondía abriéndose cada vez más. Logró introducir la cabeza de su verga en mi ano y la sacaba. En cada embestida sentía como mi culo se abría más y más. Cuando la sacaba, mi ano quedaba como palpitando. Javier seguía disfrutando de la mamada que le estaba haciendo y Daniel logró introducir casi todo su pene en mi culo. Javier se tendió en la cama y me dijo que me subiera. Me metió su verga en mi concha y Daniel comenzó con sus movimientos en mi culo hasta que logró introducirlo. Estaba en mi extasis de placer… tenía dos vergas en mi concha y culo. Se movían con dificultad, pero estaba llegando a mi nuevo orgasmo. Sentí como se me apretaba la guata, grite como loca, ellos seguían clavándome ahora bien sincronizados, me salió un chorro de squirt en la verga de Javier… se puso al frente de mi cara arrodillado mientras Daniel seguía en mi culo, Javier me agarra mi cabeza y su pene lo mete en mi boca.. gemió con voz gruesa y sentí como acababa en mi boca, salía su leche calientita.. sentía como se llenaba mi boca de su esperma, me chorreaba por los lados de mis labios.. quedé embarrada toda mi pera con su esperma.. el sacó su pene de su boca Y comenzó a embarrarme toda la cara, esparciendo lo que había quedado en pera y labios. Yo me sentía como las películas porno, carraspeaba porque me había tragado un poco de semen y tenía un picor en mi garganta. Daniel sacó su verga de mi culo y sentí como se corría justo en mi ano que palpitaba como abriéndose y cerrando. Quedé embarrada de semen en mi cara, mi culo, mi concha. Había tenido tres orgamos en la noche y me sentía satisfecha como nunca antes. Me fui a duchar y me integré a una conversación con ellos solo en calzones. Comentamos la experiencia, tomamos unos tragos. Después de un largo rato me despedí y me fui a mi departamento.
No los volví a ver ni saber de ellos nunca mas.
Cada vez que me acuerdo, me excito nuevamente.
Bueno, espero no haberlos aburrido. Son experiencias que vale la pena contarlas.
Saludos
