Mi Hermana Mayor... [Primera Parte]
Yo no supe que decir, solo hice lo que me pidió, saque mi verga ya erecta y comencé a masturbarme, mi hermana un poco sorprendida con el tamaño de mi verga se calentó de inmediato y lo note al ver como jugueteaba con sus labios, los mordía de una forma muy sensual y que por lo naturaleza de mi personalidad, me calentó de una forma extraña, un poco morbosa pero bien rica, ya que la mujer que me hacía sentir esas cosas era mi propia hermana.
Ella con la mirada fija en mi miembro, se para frente mío y comenzó a tocar tus pechos, al notar que no le sacaba la vista de encima me dice, acaso no es lo que a los hombres les gusta?? Yo no le respondí con palabras, si en mi masturbación, aumente mi ritmo y a ella sin duda le gusto que lo hiciera.
Veo que estas muy caliente hermano, me dice con voz sensual, esa voz sensual que toda mujer saca cuando quiere conseguir algo, se acerca a mí y quita mis manos de mi verga, yo sin entender a que se debía aquella acción hasta que descubrí cual eran sus intenciones, ella comenzó a masturbarme, fue una sensación que jamás había sentido hasta ese momento, sentir sus manos delicadas sobre mi miembro moviéndolas delicadamente.
Ella se pone de pie y se saca la parte de arriba de la ropa y su brasier, dejando al descubierto su grandes y ricos pechos, se acerca a mí y yo con mis dos manos los toco y masajeo, sin controlarse ella comienza a gemir suave y lentamente, sin esperar palabra de mi hermana le comienzo a chupar sus pezones, mi lengua parecía tener vida propia al moverse por cada centímetro de sus grandes senos, tenía unas aureolas exquisitas, grandes y oscuras, sus pezones eran enormes y que por toda la excitación que nos embriagaba ya estaban muy erectos.
Adictos a nuestro sexo, rebalsados de morbo, ella no aguanto más y suelta un gemido tan excitante que me prendió aun más de lo que estaba y eso me provoco morderles suavemente sus pezones mientras sus manos no soltaban y jugueteaban con mi pene, con esa dosis de éxtasis que recibió de golpe hizo que me masturbara muy rápido.
Yo hechizado en el placer que me brindaban sus expertas manos, no aguante más y la bese, hice de aquella boca, que gemía como las diosas, mía. Ella sin titubear me respondió el beso de una forma que me hizo llegar al mismo cielo, nuestros labios eran uno solo en una fusión de un encantamiento que solo lo podría revivir todo el deseo que teníamos contenido, nuestras lenguas parecían dos serpientes tratando de aparearse moviéndose de un lado al otro.
Después de un largo y excitante beso, sin dejar de mover nuestras manos, las de ellas masturbando mi erecto miembro y las mías jugueteando en sus grandes pechos, se aleja un poco de mi y apunta a mi pene y seguido de eso apunta a sus pechos, quería masturbarme con sus enormes pechos, yo dije que si inmediatamente. Me pongo de pie y ella se agacha frente mío dejando sus ricos senos semi abiertos para que mi pene calzara en medio de aquellas dos volcanes que estaban a punto de hacer erupción. Como describirles como me sentía, lo que mi cuerpo sentía y más aun como mi verga se sentía, los pechos de mi hermana se movían en un vaivén de lujuria y desenfreno.
Sin medir consecuencias le comencé a dar pequeñas bofetadas en sus pechos, sin saber si le gustaría aquella acción de mi parte y grande fue mi sorpresa cuando escucho entre gemidos y respiración agitada lo siguiente
- Uhh, dale, sigue, me encanta lo que haces, golpéalos más fuertes, no te detengas, dale así que quiero, bien fuerte.
Entre sus gemidos me dice que le avise cuando vaya a acabar. No paso ni un par de segundos de que ella toda excitada terminara esa frase cuando le digo casi sin voz que me estoy por ir y ella como programada para satisfacer el placer de todo hombre abre su boca y me empieza a masturbar para que dejase salir toda mi leche, cuando sin previo aviso expulso una gran cantidad de semen en su boquita ya dispuesta para lo que se venía.
Ella saboreaba cada gota que caía en su boca y la que se depositaba en su rostro la tomaba con sus dedos y la llevaba a su boca, y como un trofeo de guerra me muestra todo mi semen en su boca, y mirándome con sus ojos que demostraban que su trabajo fue realizado con éxito, se traga toda mi leche, y luego me limpia mi verga con su boca experta en sexo oral.
Se pone de pie y se viste y se dirige a salir de mi cuarto y ya a punto de salir, se voltea y me dice con una voz calentona, sexy y provocativa, en conjunto con una mirada que me devoraba
- Esta vez te hice acabar yo, la próxima tendrás que hacerme acabar tú.
---------------------------------------------------------------------
Espero que les guste este desenlace de esta historia
Comenten para después subir más
Saludos
Yo no supe que decir, solo hice lo que me pidió, saque mi verga ya erecta y comencé a masturbarme, mi hermana un poco sorprendida con el tamaño de mi verga se calentó de inmediato y lo note al ver como jugueteaba con sus labios, los mordía de una forma muy sensual y que por lo naturaleza de mi personalidad, me calentó de una forma extraña, un poco morbosa pero bien rica, ya que la mujer que me hacía sentir esas cosas era mi propia hermana.
Ella con la mirada fija en mi miembro, se para frente mío y comenzó a tocar tus pechos, al notar que no le sacaba la vista de encima me dice, acaso no es lo que a los hombres les gusta?? Yo no le respondí con palabras, si en mi masturbación, aumente mi ritmo y a ella sin duda le gusto que lo hiciera.
Veo que estas muy caliente hermano, me dice con voz sensual, esa voz sensual que toda mujer saca cuando quiere conseguir algo, se acerca a mí y quita mis manos de mi verga, yo sin entender a que se debía aquella acción hasta que descubrí cual eran sus intenciones, ella comenzó a masturbarme, fue una sensación que jamás había sentido hasta ese momento, sentir sus manos delicadas sobre mi miembro moviéndolas delicadamente.
Ella se pone de pie y se saca la parte de arriba de la ropa y su brasier, dejando al descubierto su grandes y ricos pechos, se acerca a mí y yo con mis dos manos los toco y masajeo, sin controlarse ella comienza a gemir suave y lentamente, sin esperar palabra de mi hermana le comienzo a chupar sus pezones, mi lengua parecía tener vida propia al moverse por cada centímetro de sus grandes senos, tenía unas aureolas exquisitas, grandes y oscuras, sus pezones eran enormes y que por toda la excitación que nos embriagaba ya estaban muy erectos.
Adictos a nuestro sexo, rebalsados de morbo, ella no aguanto más y suelta un gemido tan excitante que me prendió aun más de lo que estaba y eso me provoco morderles suavemente sus pezones mientras sus manos no soltaban y jugueteaban con mi pene, con esa dosis de éxtasis que recibió de golpe hizo que me masturbara muy rápido.
Yo hechizado en el placer que me brindaban sus expertas manos, no aguante más y la bese, hice de aquella boca, que gemía como las diosas, mía. Ella sin titubear me respondió el beso de una forma que me hizo llegar al mismo cielo, nuestros labios eran uno solo en una fusión de un encantamiento que solo lo podría revivir todo el deseo que teníamos contenido, nuestras lenguas parecían dos serpientes tratando de aparearse moviéndose de un lado al otro.
Después de un largo y excitante beso, sin dejar de mover nuestras manos, las de ellas masturbando mi erecto miembro y las mías jugueteando en sus grandes pechos, se aleja un poco de mi y apunta a mi pene y seguido de eso apunta a sus pechos, quería masturbarme con sus enormes pechos, yo dije que si inmediatamente. Me pongo de pie y ella se agacha frente mío dejando sus ricos senos semi abiertos para que mi pene calzara en medio de aquellas dos volcanes que estaban a punto de hacer erupción. Como describirles como me sentía, lo que mi cuerpo sentía y más aun como mi verga se sentía, los pechos de mi hermana se movían en un vaivén de lujuria y desenfreno.
Sin medir consecuencias le comencé a dar pequeñas bofetadas en sus pechos, sin saber si le gustaría aquella acción de mi parte y grande fue mi sorpresa cuando escucho entre gemidos y respiración agitada lo siguiente
- Uhh, dale, sigue, me encanta lo que haces, golpéalos más fuertes, no te detengas, dale así que quiero, bien fuerte.
Entre sus gemidos me dice que le avise cuando vaya a acabar. No paso ni un par de segundos de que ella toda excitada terminara esa frase cuando le digo casi sin voz que me estoy por ir y ella como programada para satisfacer el placer de todo hombre abre su boca y me empieza a masturbar para que dejase salir toda mi leche, cuando sin previo aviso expulso una gran cantidad de semen en su boquita ya dispuesta para lo que se venía.
Ella saboreaba cada gota que caía en su boca y la que se depositaba en su rostro la tomaba con sus dedos y la llevaba a su boca, y como un trofeo de guerra me muestra todo mi semen en su boca, y mirándome con sus ojos que demostraban que su trabajo fue realizado con éxito, se traga toda mi leche, y luego me limpia mi verga con su boca experta en sexo oral.
Se pone de pie y se viste y se dirige a salir de mi cuarto y ya a punto de salir, se voltea y me dice con una voz calentona, sexy y provocativa, en conjunto con una mirada que me devoraba
- Esta vez te hice acabar yo, la próxima tendrás que hacerme acabar tú.
---------------------------------------------------------------------
Espero que les guste este desenlace de esta historia
Comenten para después subir más
Saludos
