Cinco soldados del Ejército Rojo logran cruzar a la orilla oeste del río Volga, y se refugian en una casa, encontrando en su interior a una joven que no alcanzó a huir de la llegada del VI Ejército del Tercer Reich. Así comienza a desarrollarse la historia que sirve de eje central del largometraje Stalingrado, la primera película rusa rodada en 3D bajo el asesoramiento de realizadores de Hollywood. El filme será estrenado en 2013 en el marco de la conmemoración de los 70 años del fin de la batalla homónima que durante la Segunda Guerra Mundial inclinó la balanza a favor de los aliados en el frente oriental durante la última parte del conflicto bélico.
La llegada de la cinta a la pantalla grande coincide, además, con el rol preponderante de Moscú en la escena internacional, que el Presidente ruso Vladimir Putin le quiere imprimir. Ya durante la campaña para las elecciones de marzo, el entonces primer ministro llamó a los votantes a continuar con la lucha por Rusia, apoyándose para tal objetivo en nuestra gran historia escrita con el sudor y la sangre de nuestros antepasados. Putin ya rehabilitó la estrella roja de cinco puntas, símbolo del Ejército soviético, como estandarte de las FF.AA. en 2002, y reestableció la música del himno de la URSS en 2000.
Dotada de un presupuesto de US$ 30 millones, en su mayoría estatal, la película se está haciendo en un set al aire libre, erigido en un campo militar ubicado a unos 30 kilómetros de San Petersburgo (noroeste de Rusia), a imagen y semejanza de la ciudad -actual Volgogrado- que entre agosto de 1942 y febrero de 1943 quedó en ruinas por los bombardeos y enfrentamientos que en ella se dieron cita. Reconstruimos el decorado para estar lo más cerca posible de la realidad, explicó a la agencia France Presse el productor de la película Alexandre Rodnianski. Este incluye edificios de ladrillos dañados por las bombas lanzadas por los alemanes, fachadas calcinadas, los restos de un avión con una esvástica y un grabado del líder soviético Josef Stalin. Durante los seis meses que duró la batalla (que finalizó con la rendición del mariscal de campo del Ejército alemán, Frederich von Paulus), cerca de dos millones de personas -cerca de un millón soldados soviéticos y casi 300 mil de las filas alemanas, además de los civiles- perdieron la vida.
El director del filme es el ruso Fedor Bondarchuk (45 años), hijo de uno de los grandes cineastas de la era soviética, Sergei Bondarchuk, a quien, en plena Guerra Fría, le fue otorgado el Premio Oscar a Mejor Película Extranjera 1968 por su adaptación del libro La Guerra y la Paz, de Leon Tolstoi. Para los hechos históricos, el director acudió a los libros Stalingrado del historiador británico Antony Beevor, y a Vida y destino, del escritor soviético Vasili Grossman, entre otros.
Su llegada a la pantalla grande se da en un contexto en el cual la cinematografía local -al igual que otras áreas públicas- recibe enormes aportes del Estado con el objetivo de hacer resurgir la gloria que tuvo el país hasta el colapso de la URSS a principios de los 90
Su estreno está previsto en octubre de 2013 en Rusia y en los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI).
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