Vacíos del Proyecto de Ley de Obtentores Vegetales que deroga la Ley 19.342: Análisis de su injusticia y de las perjudiciales consecuencias del proyecto para la pequeña agricultura y el patrimonio genéticodel Estado y los campesinos

Mi nombre es Esteban Órdenes Abarca, soy ingeniero agrónomo graduado de la U. de Chile y desde hace 6 años me dedico a la extensión y al desarrollo de la pequeña agricultura de mi país trabajando con comunidades diaguitas, aymaras, pascuenses y mapuches, Así es como he llegado a estar seguro de que lo que veo y vivo a diario en los campos de mi país es una muestra incuestionable de su verdad, su cotidianeidad, sus necesidades y en algunos casos como este de su perjuicio.
También en mis años de estudiante fui testigo de los millonarios aportes de empresas transnacionales a la investigación agrícola, que dejó hace años de estar al servicio de la sociedad y que hoy es completamente dirigida y condicionada por los intereses de empresas que sencillamente buscan tener el control de un recurso que históricamente fue de propiedad pública y de uso libre, estás empresas además de generar gran cantidad de atractivos empleos para el rubro agronómico, paga por gran cantidad de estudios de sus variedades mejoradas y sus agroquímicos.
Para comprobar lo que planteo pueden hacer un fácil ejercicio, buscar los temas de las tesis de pregrado de las principales universidades y centros de investigación del país, de los últimos 10 años, verán que la gran mayoría dice relación directa con los intereses de estas empresas, con esto no busco cuestionar su aporte al desarrollo agrícola, sino más bien el nivel de control que están teniendo no solo a nivel comercial, sino también a nivel educacional, social y político, lo cual resulta bastante peligroso para la autonomía de un estado y su fundamental seguridad alimentaria.
Luego de tener en mis manos la ley que busca derogar a la actual ley de obtentores vegetales N° 19.342 y sin tener conocimientos de derecho, permítanme darles otra visión de esta, tan respetable como cualquiera, pero desde un punto de vista de quien vive a diario la precaria realidad de los pequeños agricultores, quienes año tras año se endeudan o dependen de subsidios estatales para conseguir su semilla, cuyo valor puede superar el 35% del costo productivo, no un 10% como lo planteó el presidente de ANPROS, que seguro hizo el cálculo con empresarios que manejan altos estándares tecnológicos, que por lo demás son la minoría en el sector.
Si se detienen en el punto anterior y evalúan todos los subsidios entregados por diversas instituciones para la compra de insumos agrícolas verán una cifra millonaria pagada por todos los chilenos con sus impuestos a estas empresas a través del estado, que además reciben otra gran cantidad de recursos por medio de proyectos de investigación asociados a casas de estudio u otras instituciones.
Debo ser sincero y expresarles mi más profunda sorpresa al leer la ley, ya que me encontré con antecedentes que carecen absolutamente de fundamentos y que se contraponen a la realidad rural, los cuales enumeraré a continuación:
1. ESTE PROYECTO DE LEY ES DISCRIMINATORIO, POR FAVORECER SÓLO A LOS OBTENTORES LIGADOS AL LUCRATIVO NEGOCIO DE LA INDUSTRIA SEMILLERA
Primero que todo expresar todo mi respeto por el trabajo de los obtentores e investigadores que dedican su vida a investigar y crear nuevas variedades, labor que por lo demás es ampliamente retribuida por importantes ganancias que generan miles de pequeños agricultores que año tras año se endeudan para conseguir sus variedades de alto rendimiento, alto costo y alta contaminación, quienes no necesitan más incentivos para desarrollar su labor, ya que con las condiciones actuales, incluso sin UPOV 91, lanzaban al mercado un híbrido tras otro y ganaban gran cantidad de fondos concursables para el estudio de estos, no hablamos por lo tanto de un sector pasivo y que necesite de estímulos, hablamos de un sector que en los últimos años ha aumentado exponencialmente sus ganancias y con una presencia masiva y completamente dinámica en el sector agrícola nacional.
Comparto que protejan sus variedades por los años que estimen convenientes, ya que los años que sean, dichas variedades no quedarán a disposición de los agricultores que pagan responsablemente sus derechos año tras año, al menos así no ha sido hasta hoy, en que aparecen y desaparecen variedades a su mero antojo. Es justo que se les pague su trabajo, sin embargo ese marco se los entregaba de manera segura la ley 19.342 y el convenio UPOV 72, cito literal:
Chile ratificó las normas establecidas en la convención de 1978.
Sin embargo, después de la convención de 1991, el Congreso de Chile decidió no adherir a dicha convención por tratarse de una normativa mucho más restrictiva y con mayor poder de control por parte de los dueños de las variedades los que, con la UPOV 1991, tienen mayor autoridad para penalizar el uso de variedades protegidas usadas en forma ilegal en forma comercial sobre los otros países adheridos a dicha convención.Fundación Chile Departamento de agroindustria, solicitado por ODEPA 2003
Queda bastante claro que lo único real que se busca detrás de esta nueva ley es darle mayor poder de control a los obtentores y mayor autoridad para penalizar, esa es la verdad, sin embargo esto se ha ocultado tras argumentos sin fundamento como son, las supuestas necesidades de los agricultores de mejores variedades, incentivos para la investigación y asegurar la protección de sus variedades, suena bonito y hasta casi altruista, sin embargo el párrafo anterior hace visibles las claras intenciones de estas empresas que se ocultan tras la denominación descrita internacionalmente por el Convenio UPOV bajo la palabra obtentores.
Si realmente hablásemos de obtentores, debiesen ser protegidos de manera igualitaria los derechos de todos ellos y es necesario aclarar que más allá de lo que digan las definiciones de UPOV recogidas por la ley chilena de semillas, hay dos tipos de obtentores, aquel que tiene estudios y trabaja en el marco de una institución o una empresa, con un indiscutido interés lucrativo y por otra parte aquel que sin estudios, ha dedicado toda su vida a mejorar y obtener nuevas variedades, las que intercambia sin interés económico, esta nueva ley legisla solo para los primeros, lo cual deja una inevitable sensación de discriminación.
2. RIESGO DE APROPIACION DE LA INNOVACION TECNOLOGICA YA EXISTENTE Y REALIZADA POR CAMPESINOS. LA PALABRA DESCUBRIR DEBE SER SACADA DE LA DEFINICION DE OBTENTOR, COMO FORMA DE GARANTIZAR QUE SE RESPETARA EL TRABAJO DE SELECCIÓN Y MEJORAMIENTO DE LOS CAMPESINOS U OBTENTORES LOCALES.
Se presenta como innovación a la mejora genética y obtención de nuevas variedades que presenten aspectos productivos destacados como altos rendimientos, mejor vida de pos cosecha y resistencias a diversos factores bióticos o abióticos limitantes de la producción, sin embargo les puedo mencionar que dentro del catastro que hice con otros profesionales encontramos en la zona norte dos variedades de melón que resisten regímenes de riego menores que cualquier variedad comercial, que resisten grandes concentraciones de sales en el suelo de tipo sódica y bórica, dichas variedades son locales o criollas, llegaron a nuestro país hace centenares de años y los campesinos tras sucesivas generaciones consiguieron adaptarlas a sus condiciones locales limitantes, consiguiendo además rendimientos bastante competitivos, es importante mencionar que en este proceso no participaron investigadores ni obtentores vegetales.
De acuerdo a este proyecto de ley, si las empresas crean una variedad que resista sales en un 300% más de lo indicado para esa especie, hablamos de una Innovación tecnológica, por la cual el agricultor tendrá que pagar grandes sumas de dinero por 25 años, sin embargo esta variedad ya existe y la obtuvieron campesinos entonces ¿en este caso ya no hablamos de innovación tecnológica?, ¿qué es entonces?, ¿cómo protegemos este patrimonio que ya es público?. La nueva ley habla de proteger el patrimonio genético, pero lo incongruente es que en ninguno de sus artículos dice cómo hacerlo.
Basándome en el ejemplo anterior, si la nueva ley define como nueva a aquella variedad que no fue comercializada con anterioridad, esta variedad resistente a esas sales ya mencionada es nueva. Esto es irracional e injusto desde cualquier lógica, sin embargo la ley no piensa, es urgente entonces añadir que cualquier especie que sea de reconocido uso público en un sector pase con urgencia al catálogo de semillas de dominio público, al cual por lo demás, es muy difícil acceder, de no ser así, se está regalando el patrimonio y esto tendrá pésimas consecuencias para el campo chileno.
Siguiendo con el ejemplo el Artículo 1° letra c define al Obtentor como: La persona natural o jurídica que hubiere creado o descubierto y puesto a punto una variedad. La definición de descubrir alude más bien a encontrar primero algo preexistente, pero la mejora vegetal no fue por generación espontánea, todos asumen que el mejoramiento vegetal comenzó con las primeras civilizaciones que se asentaron, ellos aumentaron la biodiversidad, en otras palabras detrás de todo mejoramiento, al menos en lo que respecta a aquellas especies domesticadas, existe un mejorador, en este caso los mejoradores fueron las comunidades locales que tienen en sus casas dichas variedades las que producen y mejoran desde centenares de años, pero no se han comercializado, tampoco existen antecedentes escritos en el caso de muchas variedades, por lo tanto corren un completo riesgo de ser ¿descubiertas?, esto sería una expropiación absoluta y vergonzosa, sin embargo si la ley se aprueba así como está, esto es lo que pasará con cientos de variedades locales.
Entonces la semillera x paso por el pueblo z y encontró una variedad de melón que resiste la sequía, las sales extremas, que presenta rendimientos comerciales y una progenie estable y como no ha sido vendida ni existen otros datos aparte del intercambio histórico, es inscrita como una variedad descubierta, sale esto publicado en el diario oficial en términos incomprensibles para cualquier agricultor promedio, el cual ni siquiera se entera de que su querida variedad de melón que le heredaron sus abuelos y el siguió mejorando, ha pasado a ser propiedad privada, la cual luego saldrá con un nuevo nombre el cual el desconocerá.
Entonces tendrá a toda la ley en su contra, ya que si sigue intercambiando y comercializando su variedad le dirán que dicha variedad es de la semillera x la cual tendrá a su favor todas las herramientas que proporciona la ley para acusarlo de violar su propiedad intelectual, entonces al agricultor como la gran mayoría guardará silencio y tendrá que comenzar a comprarle a la empresa su propia semilla, ¿su costo?, además de todo el costo moral, luego de poner 13.000 melones en su hectárea a costo$0, tendrá que ir a una agroquímica a comprar su semilla entonces le dirá al vendedor.
¿Me puede vender semilla de melón de esa barata por favor?, esa variedad estándar (variedad dew green flesh) cuánto vale el tarrito?.
Y el vendedor responderá: Vale $28.000
¿Cómo cuantas semillas trae?..
.mmmm Como diez mil pepas. Mientras el agricultor con todo su esfuerzo sacará unos billetes que guardaba para los abonos, el vendedor revisará su computador y le dirá:
Amigo, ¿sabe? Ya no tenemos de esa semilla, la descontinuaron. Pero tengo de la híbrida, de una variedad igual a la que usted sembraba, pero esta es mejor, la planta resiste sales, sequía y es super cargadora.
Entonces el agricultor preguntará triste: ¿ y esa cuánto vale?- mmm están a $60.000 las mil semillas, para la hectárea le saldrían $780.000.
Es en este preciso punto en el que los agricultores enfrentan la cruda decisión, de decidir qué hacer. Algunos se incorporan a programas estatales y les subsidian su semilla, otros muchos no pueden asumir los costos y venden parte de su terreno, se van a las minas o se convierten en temporeros de grandes productores.
Aunque la narración anterior le parezca desconocida, es la realidad de nuestros campos, la biodiversidad de nuestro país no solo incluye variedades endémicas o nativas, sino que además presentan una innumerable y actualmente desconocida lista de VARIEDADES LOCALES, que con el paso de los años ya son parte de nuestra ecología y nuestra riqueza genética y social, diversos países como España, Francia, Nicaragua, Perú, Brasil, entre otros han realizado importantes esfuerzos para recuperar estas variedades y mantenerlas como un recurso patrimonial de uso público.
sin embargo el aspecto más trascendental de estas especies es que son base fundamental de la seguridad alimentaria de los países, es por este uso fundamental que fueron trasladadas de un continente a otro y fueron adaptadas a las más extremas condiciones productivas, fueron mejoradas y mantenidas a través de generaciones como una herencia que hoy con esta nueva ley corre un gran riesgo, primero, el riesgo de desaparecer al ser reemplazadas por variedades mejoradas, pero no adaptadas, ejemplo de esto son algunas regiones del país que fueron saturadas con palto hass, y es cierto es la variedad que más demandaba el mercado, consecuencia lógica de una publicidad desmedida, pero también es cierto que demandan cantidades enormes de agua, son sensibles a las heladas y a contenidos de sales en los suelos, muchas producciones fueron subsidiadas y ¿con que realidad nos encontramos hoy?, gran cantidad de estas especies han sido cortadas por no soportar las condiciones locales
Sin embargo la tercera y la cuarta región están llenas de variedades locales de palta que toleran sequías intensas, heladas recurrentes, conductividades eléctricas altísimas y suelo delgados y pobres y que además no presentan el añerismo típico de la especie y año tras año producen alimento suficiente para la familia y para comercializar con contenidos de aceite importante y con calidad y calibre comercial. Segundo, el riesgo de ser patentadas, ya que donde no hay patentes ni propiedad, parece no haber ganancias, y donde no hay ganancias parece no haber investigación, es urgente valorizar nuestras variedades locales entregar nuestra alimentación en manos de privados es un buen negocio para unos pocos, pero un pésimo negocio para la mayoría, estas variedades deben ser catastradas, caracterizadas y pasadas rápidamente al dominio público o nuestra pérdida será insostenible.
3. IMPACTOS NEGATIVOS PARA EL MEDIO AMBIENTE POR USO DE AGROTÓXICOS LIGADOS A LOS CULTIVOS HIBRIDOS
Es paradójico leer en la presentación de esta nueva ley acerca de la conservación del medio ambiente cuando se presenta una ley que impone variedades mejoradas, cuyo mejoramiento está directamente asociado al uso de gran cantidad de agroquímicos como pesticidas y fertilizantes inorgánicos. Es una falsedad rotunda aseverar que el hecho de que una variedad mejorada por el hecho de presentar resistencias a ciertas enfermedades requieran menos pesticidas, al contrario cuando se busca la homocigosis, la riqueza genética de una especie disminuye y con esto su capacidad de responder a condiciones adversas y adaptarse, también disminuye. La presencia de un carácter dominante se hace en desmedro de otros caracteres.
La historia ya dio su veredicto respecto a la revolución verde, aguas contaminadas con nitritos y productos fosforados, suelos erosionados por el monocultivo y la pérdida de la capa orgánica, alza de los costos, migración campo ciudad, sin dudas las consecuencias de la nueva ley no harán más que acrecentar este daño. En conclusión las variedades híbridas están directamente asociadas al aumento de fertilizantes contaminantes como fosfatos, nitritos, nitratos y al aumento de pesticidas como carbamatos, fosforados y piretroides. La variedades locales sin embargo, se asocian en muchos casos a sistemas de producción orgánicos o agroecológicos y de usarse agroquímicos, será en una tasa considerablemente menor que la usada en variedades mejoradas.
4. LA PEQUEÑA AGRICULTURA CAMPESINA TIENE OTROS PROBLEMAS MÁS URGENTES Y NO REQUIERE NUEVAS VARIEDADES QUE LE SIGNIFIQUEN MAS COSTO.
Cuando se justifica esta nueva ley por las expectativas del agricultor en Chile, no queda más que sorprenderme, ya que en la decenas de encuestas que he realizado a agricultores, jamás uno me ha planteado la necesidad de contar con mas variedades, de hecho el mercado está repleto de ellas, todas muy similares en cuanto a características, todo muy uniforme.
Al contrario un tema , que sí les preocupa es el costo de la semilla, el alza de los insumos asociados a estas, la desaparición de las variedades antiguas. Esta ley sin duda alguna es una solicitud de los obtentores, la mayoría de los cuales trabaja asociado o por proyectos con las grandes empresas semilleras. No es real argumentar que responde a las expectativas del agricultor, al menos no de ese 60% de micro y pequeños productores que ya no encuentran la manera de asumir el alza constante de los costos, que por lo demás nadie regula en el país.
Las problemáticas de los pequeños agricultores son la escasez de agua, el alza sostenida del costo de todos los insumos, el desgaste de los suelos que cada vez requieren más fertilizantes y mejorar sus líneas de comercialización. Todos estos aspectos se podrían solucionar potenciando el uso de nuestras variedades locales, accediendo así a indicaciones geográficas y denominaciones de origen, que agreguen valor asociado al origen, como se hace con éxito en muchos países, lo cual traería enormes beneficios para la pequeña agricultura nacional, sin embargo son precisamente estas variedades las más expuestas a la expropiación y la privatización.
Son centenares las variedades locales de palto, durazno, ciruelo, poroto, haba, melón, guayabo, granado, higuera, naranjo, limón, lima, camote, tomate y otras especies que hoy están indefensas frente a esta ley que pretende entregar todo el derecho a empresas que no escatimarán la pérdida local. Es en esas variedades donde se encuentra una riqueza patrimonial y genética que debe ser asegurada, luego de eso que tengan su tan anhelada ley.
5. EL USO DE SEMILLAS HÍBRIDAS ENCARECE DE FORMA EXPONENCIAL LOS COSTOS DE PRODUCCIÓN EN RELACIÓN A LAS SEMILLAS TRADICIONALES
Según los antecedentes presentados en esta nueva ley El agricultor sin diferencia del tamaño de la explotación busca aumentar rendimientos y reducir los costos. Existían en décadas pasadas gran cantidad de variedades con importantes características productivas como altos rendimientos, buena pos cosecha, aún sin ser variedades larga vida y buena adaptación a condiciones locales, tras sucesivas generaciones.
Un ejemplo importante es el caso del famosos tomate cal ace que en la provincia del Huasco fue famosos en los años 80 por ser un primor que se enviaba por toneladas a los mercados centrales, su desventaja según lo que plantea el concepto actual estándar de tomate, era su corta vida de pos cosecha, sin embargo al entrevistar a los agricultores protagonistas ellos declararon que era un excelente tomate, cargador, poco enfermizo y que a pesar de no ser un larga vida llegaba sin problemas a las mesas de los santiaguinos, era jugoso y tenia gran presencia de semillas, entonces esto no era un problema para ellos ¿para quién constituía un problema entonces?.
Si consideramos que el agricultor sacaba su propia semilla podemos sacar algunas conclusiones, esta semilla en la actualidad cuesta $1.500 las mil semillas, sin embargo las mil semillas de una variedad de tomate determinado cuesta en promedio $65.000 o más, la pregunta es si en realidad un aumento del precio en un 4.333 %, vale realmente la pena para un pequeño agricultor, quien deberá incurrir en este gasto año tras año y nunca podrá tener una variedad adaptada a sus condiciones reales de producción, cuando se conversa con los agricultores llama la atención como recalcan una y otra vez que antiguamente no existían tantas enfermedades y plagas en los cultivos, que el sabor y el aroma de las hortalizas era otro.
En diversas mediciones en el marco de un programa FIA ejecutado en la Provincia del Huasco constatamos que existían variedades de polinización abierta (semilla barata y que genera semilla viable) que presentaban rendimientos estadísticamente iguales con las variedades híbridas ensayadas en los mismos campos, para el caso de pimentón, melón tipo tuna, sandia, lechuga y otros, el costo de una variedad híbrida no se justificaba en ningún caso para pequeños agricultores, sin embargo estas semillas no híbridas, son descontinuadas por las empresas, sacándolas del mercado con una rapidez que debería alertarnos sobre lo que se viene, lo cual ha sucedido históricamente.
Empresas como Seminis ya prácticamente producen solamente híbridos, el caso de la empresa Vilmorín reconocida por su gran variedad de semillas que ofrecía, desde hace años comienza a descontinuar su línea estándar por sus híbridos, que desde cualquier punto de vista son un mejor negocio para ellos, por su precio miles de veces más alto, por estar protegido por patentes, por no generar descendencia estable y por asociarse a una batería de agroquímicos para la expresión de su máximo potencial.
6. LOS CAMPESINOS YA HAN GENERADO VARIEDADES RESISTENTES A DIVERSAS CONDICIONES LIMITANTES DE TIPO BIÓTICO Y ABIÓTICO.
Se piden plantas con resistencias a enfermedades para una agricultura limpia, sin embargo las grandes resistencias a agentes bióticos y abióticos las presentan las variedades locales, adaptadas y mejoradas por indígenas y campesinos, las cuales ya existen, a modo de ejemplo en la zona norte del país luego de que empresas mineras derramaran sólidos sobre el rio Huasco, aumento la conductividad eléctrica del agua, esto generó que las variedades de melones comerciales se rajaran, fisiopatía conocida como el rajado del melón, sin embargo la variedad de melón criollo resistió el drástico cambio sin problemas y permitió que la familia campesina asegurase un ingreso, otro aspecto que llama la atención es que el daño por liebres afecto solo a la variedad comercial.
Este es uno de las decenas de ejemplos de las ventajas presentadas por las variedades locales o tradicionales, mejoradas de generación tras generación. Pero esta ley no respeta el derecho de estos obtentores campesinos, la riqueza existe y en esto radica el gran conflicto de esta ley.
Nos parece justo que los obtentores protejan aquellas variedades que crearon por los años que les parezca, eso a todos nos parece justo, la injusticia está en que estos obtentores descubran variedades que han sido mejoradas y adaptadas a las más extremas condiciones por indígenas y campesinos y que sea más urgente crear un marco legal de protección que existe desde el año 1993, y aquel que diga que dicho marco no existe como nos explica la avalancha de variedades híbridas que llenan todos los mercados nacionales, las asociaciones de dichas empresas con los principales centros de investigación del país, y los apoyos de diversos fondos estatales, pero parece que no basta el 90% del mercado. En sus manos está tan trascendental decisión.
No está en discusión el derecho que se le da al obtentor, sino más bien el derecho del cual se priva al agricultor común, al indígena. Son todos los vacios de esta ley que dejan en absoluta indefensión el derecho, la libertad y el patrimonio.
7. LAS DIFERENCIAS ENTRE LA FRUTICULTURA Y LA HORTICULTURA NACIONAL SON ABISMANTES
Es importante destacar las importantes diferencias entre estos rubros, los grandes perjudicados en esto son los miles de pequeños agricultores dedicados principalmente a las hortalizas y la chacarería, pondré un ejemplo sacando datos objetivos de una publicación para comparar la inversión en material de propagación en un plazo de diez años para el caso de un frutal y una hortaliza representativos.
Desarrollo de un sistema de información de costos para los pequeños productores hortofrutícolas.
Licitación Pública ODEPA N°688-46-LE10, ejecutado por LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE, FACULTAD DE AGRONOMÍA E INGENIERÍA FORESTAL, DEPARTAMENTO DE ECONOMÍA AGRARIA
Especie Variedad Plantas x Ha Costo material de propagación x Ha Costo acumulado 10 años
Palto Hass 555 1.110.000 1.110.000
Tomate TOPMATE 593 20.000 1.704.199 17.041.990
Si consideramos que actualmente las 5.000 semillas de un tomate híbrido superan los $250.000, estamos frente a un panorama más complejo aún, es cierto que para el caso de frutales otras especies como nogal, cerezo o duraznero son de mayor costo, es cierto también que su vida productiva puede llegar a los 15 años, lo importante aquí es ver como enfrenta un pequeño productor este panorama de inversión anual.
El caso del tomate se repite para melón, pimentón, pepino y otras hortalizas que suben progresivamente de precio sin responder a ninguna regulación, si a esto se suma la sacada del mercado de las semillas de polinización abierta y la pérdida de biodiversidad, por reemplazo híbrido o por expropiación de variedades locales, el pronóstico para los próximos años es sin dudas abrumador para el pequeño agricultor.
(continua)
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