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Tal fue la borrachera que lo último que recuerda Joel es haber salido de su apartamento. Igual dijo no guardar resentimientos contra el tatuador, pues nadie lo forzó a tatuarse eso.
El propio Joel comentó que esperaba un tatuaje más digno y discreto... además de confesar que seria una decepcion para las chicas ver que su pene real es más pequeño que el tatuado.
tauajes y alcohol xDDD
La pesadilla de cualquier persona: sales de parranda, comienzas a beber vodka, te emborrachasmucho, pero mucho, y te duermes. Al otro día amaneces y te das cuenta de algo terrible: tienestatuado un pene en tu pierna. Esto, que parece un chiste de mal gusto, pasó en la vida real: le ocurrio a joel stefansson, un muchacho de 27 años de la ciudad de Umea, al norte de Suecia.
¿Qué fue lo que ocurrió? El chico salió de parranda con unos amigos... no iba a beber esa noche, pero lo terminaron convenciendo. Cuando pararon en una casa de hamburguesas a comer, alguien contó de un tipo que se había hecho un tatuaje de un bigote en su dedo mientras estaba alcoholizado. A Joel le gustó tanto la idea que comenzó a gritar que quería tatuarse borracho. En ese mismo restaurant había un tatuador que escuchó la charla y se ofreció para tatuarlo. Así que ahí partieron, él, su amigo y el tatuador en un taxi, a hacerle el tatuaje.
Joel estaba tan borracho que le dijo al tatuador que le hiciera el diseño que más le gustara. No contó con el pequeño detalle de que el tatuador era un verdadero imbécil (o un humorista pésimo), y ante la solicitud eligió el diseño más ridículo para un tatuaje: un pene de unos 15 centímetros (foto a continuación).
¿Qué fue lo que ocurrió? El chico salió de parranda con unos amigos... no iba a beber esa noche, pero lo terminaron convenciendo. Cuando pararon en una casa de hamburguesas a comer, alguien contó de un tipo que se había hecho un tatuaje de un bigote en su dedo mientras estaba alcoholizado. A Joel le gustó tanto la idea que comenzó a gritar que quería tatuarse borracho. En ese mismo restaurant había un tatuador que escuchó la charla y se ofreció para tatuarlo. Así que ahí partieron, él, su amigo y el tatuador en un taxi, a hacerle el tatuaje.
Joel estaba tan borracho que le dijo al tatuador que le hiciera el diseño que más le gustara. No contó con el pequeño detalle de que el tatuador era un verdadero imbécil (o un humorista pésimo), y ante la solicitud eligió el diseño más ridículo para un tatuaje: un pene de unos 15 centímetros (foto a continuación).
Tal fue la borrachera que lo último que recuerda Joel es haber salido de su apartamento. Igual dijo no guardar resentimientos contra el tatuador, pues nadie lo forzó a tatuarse eso.
El propio Joel comentó que esperaba un tatuaje más digno y discreto... además de confesar que seria una decepcion para las chicas ver que su pene real es más pequeño que el tatuado.
tauajes y alcohol xDDD

pero k agradesca qe se lo hicieron en la pierna y no en la cara po wn!