Sigo a dos bandas con mi alumno de 23 años, Santiago y Benjamín, mi jefe.
Benjamín por ser el jefe del departamento de fisiología y el docente mas experimentado del area, viaja continuamente a congresos, situacion que por pertenecer a la pastoral, Santiago sabe. A nuestra edad, yo 43 y Benjamín 54, se espera estabilidad, no líos como en el que me he vuelto enredada con Santiago.
Ya es habitual acostarme con Santiago un par de veces a la semana, quizas yo no he querido cortar el tema. En esta ocasion nos reunimos en el departamento de Santiago y la verdad ya sabia a lo que iba, pero esta vez me sorprendió. No sabia de que se trataba hasta que vi como echaba un poco de polvo blanco encima de la mesa y con una tarjeta de crédito la dividió en rayas. Sin pensárselo un momento, saco un billete, le lió en forma de tubo y se esnifo una raya. Entonces no se porque, decidí quedarme y ver su reacción
-Que calor hace aquí, dijo, por suerte tengo algo para beber. Yo solo lo miraba con mucha curiosidad, esperando a ver cual sería su reacción
Santiago salió y al poco rato vino y me aviso para que me preparase. Pero cuando no llevabamos mas de diez minutos hablando y bebiendo el vaso, me pregunto:
- me dejas prepararme unos tiritos.
- ¿Cómo? – respondí sin entender nada.
- Que si me dejas meterme una raya de falopa.
Yo me había quedado un poco cortada, le dijo que si. Enseguida Santiago volvío a sacar la bolsita de plástico y con la tarjeta de crédito hizo las rayas sobre la mesa ante mi mirada incrédula. Cuando se metió la raya, dijo bastante eufórico.
-Que rica esta. No sabes como se necesita cuando se acumula el estudio y los trabajos
-Pues yo nunca la he necesitado.
-respondí
- ¿Nunca la has probado? – respondió Santiago.
-No. Nunca.
Entonces el echo un poco mas de cocaína y preparo una raya.
-venga, ya es hora de que la pruebes
- No, muchas gracias.
- Pero Pauli, en esta vida hay que probar de todo. Además, mira que pequeña te la he hecho. Es para que la pruebes solamente.
Me quedé mirando la raya unos segundos y no se que diablos me paso por la cabeza en ese momento, que ni corta ni perezosa, cogí el billete con forma cilíndrica y me metí la raya. Nada mas hacerlo, eché la cabeza para atrás y me llevé la mano a la nariz.
- ¿Qué? ¿a que notas el subidon? – me dijo Santiago riéndose.
No le contesté y solo fui capaz de sonreírle un instante y pegar un sorbo al vaso. Solamente al pasar unos segundos, pareció que volvía a la normalidad y le dije.
-Bueno, vamos a seguir que se nos va hacer tardísimo al final y hoy no me puedo quedar muy tarde
Pero a partir de ese momento no me comportaba como hasta entonces. Me notaba muy inquieta, moviendo cosas de un lado a otro de la mesa y hablando muy rápido. Además, empecé a transpirar mucho y no paraba de quitarme el sudor de la frente y del bigote y soplarme por dentro de la camisa. Entonces me fije como Santiago empezó a tocarse el paquete por encima del pantalón sin quitarme el ojo. Yo hacia como que no me percataba de nada y seguía hablando a toda velocidad e intentando disimular que la raya de coca no me estaba afectando. Seguimos hablando, de vez en cuando un beso hasta que Santiago se levanto de la mesa y me dijo
-voy a por otro vaso, ahora vengo.
Yo le asintí con la cabeza y el abrió la puerta Mientras el estaba fuera, yo andaba de un lado a otro y abanicándome con las manos muy nerviosa esperando a que Santiago volviese con la bebida. Al poco rato, el volvió con una botella de whisky y una bolsa con hielo y varios refrescos. Santiago preparo los tragos y nada mas tenerlo listo, le pegue un fuerte sorbo a mi vaso y volví a retomar la conversación de nuestra relación en cuestión. Pero me sentía cada vez más despistada y nerviosa. Cuando llevabamos un rato hablando, Santiago no pareció entender algo y me preguntó.
-Pero que hacemos entonces?
Yo me puse más nerviosa todavía al no saber responderle rápidamente y se puso a rebuscar entre unos papeles. Santiago entonces se recostó en su silla y saco nuevamente la cocaína.
-¿estas bien? – pregunto Santiago con una sonrisa.
-Si, no te preocupes. Lo que pasa es que con lo que hemos bebido en la comida, las copas de ahora, la raya de coca y el calor que hace, estoy que no me entero de nada ya. – dije
-No te preocupes mujer, mañana me llamas con mas calma y ya esta. Ahora lo mejor es hablar tranquilamente mientras nos tomamos el whisky.
-Si, será lo mejor, porque ahora estoy que me subo por las paredes.
-Eso se te pasa con otra rayita. – contesto Santiago sonriendo.
Sin esperar a que yo contestase, volcó la coca en la mesa y hizo nuevamente dos rayas ante mi mirada perdida. Lo hizo enseguida y nada mas prepararlas, me paso el billete.
- ¿no será malo verdad? – pregunté
- no profe, si son muy pequeñas
Senti que me convencía, ya que sin pensármelo dos veces me incliné, y esnife una de las rayas. Nada mas hacerlo, eché la cabeza para atrás y me recosté en la silla.
- uffffff, no se como pueden meterse esto. – dije mientras me pasaba la mano por la parte superior del labio y la frente para quitarme el sudor.
- A veces es necesario para funcionar – contesto Santiago riéndose antes de esnifarse su raya.
Después nos pusimos a hablar de la política en general y de la polarizacion en el pais y en mundo. Yo no paraba de gesticular y de sudar como si estuviera en una sauna. Me soplaba el escote abriéndome la camisa y en una de esas veces, un botón se me salio de su ojal dejando ver bastante canalillo y un poco de sujetador. Santiago se dio cuenta enseguida y nuevamente empezó a tocarse el pico por encima del pantalón, mientras yo seguía hablando y bebiendo sin parar.
Entonces, después de unos veinte minutos, dije
-Uy que mareo tengo ya, no tendría que haberte hecho caso y no me hubiera esnifado eso. Estoy fatal
-Tranquila, ahora solo te vas a tener ganas de meterte a la cama conmigo
-Jajajaja – reí. – con estas pintas y toda pegajosa por el sudor, hoy no se me acercaría nadie.
-Como que no, estas preciosa, ahora mismo te hago cuatro cosas jajajaja
- Jajaja, no porque me adules voy a poder quedarme. – será mejor que me vaya y mañana te llamo.
Entonces me levanté de mi sitio y rodee la mesa en dirección a la salida del living, pero estaba muy mareada y tuve que pararme para no caerme.
-uy que mareo tengo, será mejor que llame a un uber para que venga a buscarme.
Rápidamente Santiago levanto y me ayudo a que me apoyase en la mesa.
- venga profe, ¿ya te quieres ir? Terminamos las copas y después te pido un taxi.
Yo no dije nada, con la mirada perdida en Santiago.
-¿o es que no te gusta mi compañía? – pregunto Santiago riéndose y poniéndose enfrente de mi
- no es eso, es que este calor….
Sin dejarme acabar, Santiago cogió un hielo de la bolsa y empezó a pasársemelo por la frente.
-¿a que te gusta? – preguntó Santiago,
- ¿a que estas mejor?
Puse cara de satisfacción y me dejé hacer mientras Santiago empezó a pasarme el hielo por la cara primero y después por el cuello. Yo estaba alucinando mientras sentía como Santiago me tumbaba lentamente sobre la mesa y quedándose el de pie entre mis piernas. Enseguida cogio otro hielo de la bolsa y empezó a pasarlo por el escote.
Yo hice intención de levantarme pero Santiago me lo impidió suavemente poniéndole una mano sobre el hombro y echándome para atrás mientras me decía.
-tranquila, confía en mí.
Sorprendentemente para mi, le hice caso mientras Santiago pasaba el hielo por el escote con una mano mientras con la otra me abría la camisa. Una vez abierta, me subió el sujetador dejando las tetas al aire. Los hielos se derretían muy rápido al contacto con mi piel y enseguida tuvo que coger otro, pasándolo esta vez por las tetas y los pezones. Mientras, yo me movía levemente sobre la mesa, con los ojos cerrados y con respiraciones largas y profundas.
-eres preciosa profe – me dijo Santiago, yo no hice ni dije nada por el comentario.
Cuando se consumió el hielo por mis tetas, Santiago se inclino sobre mi y empezó a besarme en la boca y a chuparle con esmero los pezones, mientras yo empezaba a soltar suspiros de placer. Así estuvo un par de minutos, hasta que se levanto y empezó a desnudarse el. No tardo nada en hacerlo quedándose en calzoncillos e instantes después, sin pensárselo un momento, me subió la falda y metió la cabeza entre las piernas. En ese instante, yo intenté levantarme con más energía que la vez anterior, pero Santiago, con mas brusquedad que antes me lo impidió.
-tranquila y estate quieta. – me dijo con tono mas agresivo.
Me quedé callada y enseguida me volví a tumbar completamente al sentir como Santiago me comenzaba a comer el coño a la vez que me agarraba con fuerza de los muslos. al principio, mis suspiros y movimientos eran leves, acariciándome las tetas suavemente, pero a medida que pasaban los segundos, empecé a gemir con mas fuerzas y a tener como convulsiones hasta que a los dos minutos o por ahí, solté un fuerte gemido a la vez que estiraba completamente mi cuerpo, para después quedarme inmóvil.
En ese instante, Santiago se levanto del suelo y empezó a quitarse los calzoncillos mientras decía.
-joder mijita, vaya chocho más delicioso que tienes.
Justo cuando Santiago dejo al aire su polla totalmente empalmada, me bajé de la mesa. Me sentía muy mareada, empapada en sudor y me sentía muy torpe intentando cerrarme la camisa para taparme las tetas. Empecé a andar dando tumbos dirección a la salida de la pieza, pero Santiago me agarro con fuerza del brazo y la volvió a apoyar a la mesa.
- ¿pero donde te crees que vas? – pregunto Santiago bastante enfadado.
- Será mejor que lo dejemos, no me apetece hacerlo…
Santiago parecía poseído y agarrandome con fuerza, me giro y poniéndome las manos en la espalda, me obligo a que apoyase las tetas contra la mesa dejando el culo en pompa
- hazme caso y veras como te gusta profe. – contesto Santiago mientras me subía la falda y me bajaba las bragas con fuerza.
Yo seguía intentando incorporarme, pero Santiago me apretaba con fuerza con una mano la espalda contra la mesa mientras con la otra encaraba su polla contra mi chocho. Enseguida logro metérmela, haciendo que apretase los dientes y soltase un leve gemido. Comenzó a follarme a ritmo suave, todavía presionando mi espalda para que no me levantase. Yo no paraba de decirle que parase entre gemido y gemido pero Santiago seguía a lo suyo. Cuando vi que no era capaz de zafarme, desistí y dejé de hacer fuerza, lo que aprovecho Santiago para parar sus sacudidas y terminar de quitarme la camisa y el sujetador.
- para Santiago.......– volví a decir.
Pero Santiago, lejos de apiadarse, me presiono la cabeza contra la mesa con una mano mientras con la otra me cogia una teta y la apretaba con fuerza.
-ni lo sueñes puta.
Entonces de repente me la metió de forma salvaje, sonando su cuerpo contra el mío como si fuera un aplauso, haciendome que soltase un grito tremendo. Aguanté un par de segundos con toda la polla dentro y empujando con todas sus fuerzas y volvió a repetir otra embestida terrible.
- ¿te gusta sentir toda mi polla dentro verdad puta? – me dijo Santiago con cara de loco.
No contesté, ante la sonrisa de Santiago, que dejo de presionarme la cabeza para llevar ambas manos a mis caderas y empezar a culiarme a un ritmo más suave. Aquí me quedé mas tranquila y empecé a gemir bastante alto mientras ponía los codos en la mesa. En esa posición, podía ver como se me movían las tetas en el espejo del salon al ritmo de la follada de Santiago siempre y cuando este no me las cogiese, que era cada dos por tres. A Santiago se le veía eufórico, sometiendome a su antojo, tanto, que sin dejar de culiarme, cogio una copa de la mesa y la apuro de un trago. Después tiro la copa al suelo y me pregunto.
- ¿estas disfrutando verdad?
No contesté, solo gemía bastante alto y ya me había resignado a gozar lo posible y a que todo terminase cuanto antes. Pero eso a Santiago le sentó mal y me cogio fuertemente del pelo y me atrajo la cabeza hacia el.
- TE HE PREGUNTADO SI TE GUSTA COMO TE FOLLO, PUTA.
-SI – contesté
Entonces Santiago, me beso en la boca y después de chuparme una teta, me cogio las dos con las dos manos e incremento el ritmo de la culiada. Estábamos los dos empapados en sudor y gimiendo como posesos, hasta que a los dos minutos, Santiago fue decreciendo su ritmo hasta que finalmente saco el pico de mi chocho. Se quedo un par de segundos quieto mirándome hasta que finalmente la dijo.
- venga, ponte boca arriba.
Esta vez le hice caso enseguida, quizás por miedo a otro grito suyo, y me puse como el me dijo, encima de la mesa. Santiago enseguida me abrió las piernas.
Veía como apretaba los dientes y me agarraba con fuerza a los bordes de la mesa. - Aquí empezó a culiarme a un ritmo mas animado, cogiendome las tetas y chupandomelas de vez en cuando, antes mis gemidos de placer, ahora estaba disfrutando. Di la vuelta a ver el espejo y vi mi cuerpo, brillaba por el brillo que le daba el sudor, en especial las tetas, que se movian de un lado a otro sin parar. Entonces, cuando llevábamos dos o tres minutos, empece a arengar a Santiago que fuera mas rapido.
- dame, dame que me corro. – dije apretandome las tetas.
Santiago me hizo caso y comenzo a follarme a lo bestia, hasta que a los pocos segundos empecé a gritar como una loca y a retorcerme sobre la mesa.
- ASI, ASI, DISFRUTA HIJA DE PUTA. – grito Santiago.
Pero ese ritmo y después del tiempo que llevabamos follando, paso factura a Santiago, que después de que yo comenzase a bajar de lo mas alto de mi orgasmo, comenzo a bajar el ritmo y a gritar de que se corria.
- PREPARATE QUE ME VOY A CORRER PROFESORCITA.
Segundos después, saco la polla de mi chocho y agarrandome de los pelos me bajo de la mesa.
-arrodillese y abra la boca profe.
Le hice caso, y me arrodillé con la boca abierta enfrente suya mientras Santiago me agarraba de los pelos y se pajeaba con el pico a un par de centímetros de su boca. De repente, un chorro enorme de semen salio disparado entrando por completo dentro mi boca. Al no esperármelo, la cerré poniendo cara de asco mientras Santiago echo un par de chorros por mi cara, que iba cayendo por las tetas y manchando mis muslos. Cuando ya no le salio mas, pego la polla contra mis labios, que entendí los deseos de Santiago y me la metió en la boca, ante los gestos de placer de este. Estuve chupándole y limpiándole el pico el tiempo que duro este tieso. Entonces me levanté, esparciendo el semen que me caía por las tetas evitando que fueran hacia la falda y me quedé mirando a Santiago
-ha sido maravilloso profe. – dijo Santiago bastante cansado.
No contesté en ese momento, con el cuerpo cubierto por sudor y semen, y después de coger mi ropa, dije como si no hubiera pasado nada.
-voy al baño a limpiarme.
-Espera que te acompaño. – contesto Santiago poniéndose los calzoncillos.
Los dos nos fuimos hacia el baño, sin decirnos nada el uno al otro. Y nos dimos una ducha.
Después me llevó a su cama
Desde la ventana se veía la Avenida Providencia estaba el ventanal abierto Santiago, no dejaba de manosearme, me apretaba y besaba, me decía "dónde esta el cornudo ahora?…." su bulto estaba grandísimo y muy duro, parecía que iba a reventar el pantalón que tenia; mis tetas se habían puesto duras por tanto manoseo, de inmediato me las chupo como un desesperado, estaba muy caliente como nunca, ni siquiera la primera vez tenia la verga tan grande y tan dura, yo fui accediendo, me besaba con mucha pasión y yo respondí a sus besos, en seguida estábamos los dos desnudos sobre la cama, Santiago puso la almohada debajo de mi culo para que el chocho quedara bien levantado al momento de la penetración, sin dejar de besarnos el empujo su pico grueso y robusto dentro mío, mi vagina se dilato terriblemente, al recibir toda la longitud y grosor de semejante pene que lancé un gemido de placer.
Quedamos unidos por su enorme pico y arranco una culiada infernal, con cada empujón se sentían los chillidos del clástico de la cama y los gritos y gemidos de calentura, nuestras bocas estaban unidas en un profundo beso de lenguas, mis tetas estaban tan duras que parecían a punto de estallar, nuestras caras estaban pegadas, los dos abrazados con mucha fuerza, sentía su respiración como fuego saliendo de su nariz que estaba aplastada contra la mía, no dejábamos de besarnos; su verga cada vez mas fuertemente me penetraba hasta que llegamos a un punto culmine de calentura, me dijo
-dime que eres mia
- si mi amor, siiiii dame dame, dame, eres el mejor, el rey de los corneadores, el mejor dameeeee dameeeeeeeeee dameeeeeeeeeeeeeee" y asi fue que sentí como un golpe en mis entrañas los chorros hirviendo de su semen dentro de mi chocho hasta hacerlo rebalsar, su pico estaba metido hasta lo huevos dentro mío, nos besábamos con furia los dos apretados y así llegamos al éxtasis.
Nos quedamos un par de minutos abrazados, besándonos, sentía como las ultimas gotas de semen me invadían; en ningún momento dejo de penetrarme, constantemente se burlaba de Benjamín, me decia que era la mejor de sus putas, eso aumentaba terriblemente el morbo del momento, los besos se hacían cada vez mas apasionados y su verga iba creciendo dentro de mi vagina hasta que termino totalmente dura como la primera vez, comenzamos a movernos muy suavemente hasta que estábamos culiando a pleno por segunda vez; en un momento la saco, me puso boca abajo con la almohada abajo de mi abdomen, me apoyo el miembro en el culo y de un solo empujón me la metió; yo pegue un grito desgarrador por el dolor de ser penetrada por semejante pico totalmente lubricada por nuestras acabadas; sus manos como dos prensas prendidas de mis tetas, me culeaba como nunca yo no dejaba de gritar, me estaba reventando el culo, mirábamos por la ventana y veíamos a la calle, nos calentamos a punto tal que parecía que nos íbamos a incendiar, Santiago decía constantemente: "mira a los pendejos que estan en la calle…….." y yo que no daba mas de la calentura le decía:”si mi amor eris el mejor, el mejor de todos, el gran corneador, siiiii siiiiii siiiiiiiii dameeeeee, dameeeeeeee, dameeeeeeeeeeeee………….", sentia su respiración caliente en mi nuca y mis orejas, eso me ponía a mil; nunca había sido culiada de esa manera, creí que nuestros cuerpos se iban a derretir y fundir el uno con el otro, el dolor era muy intenso pero el placer se incrementaba cada vez mas y lo eclipsaba totalmente, llegamos al extasis total; era la primera vez que sentí algo asi al recibir su leche dentro del culo, me lo lleno sin parar, creí que explotaría, esa fue la acabada mas intensa de mi vida.
Después de ese día se que tengo que replantearme un montón de cosas; yo llevaba una relación clandestina con Santiago y eso me excitaba a morir, pero a la vez me molestaba, por Benjamín.
Esa misma noche andabamos con ganas de marcha y fuimos a un local, sala gente, yo fui al baño y el me siguió. Cerró la puerta tras de sí. Me puse algo nerviosa. Yo no podía moverme ni hablar. El se acercó a mi y se puso a dos palmos.
- Es una preciosidad, profesora......
Me besó en la boca y una mano la puso en mi cintura y otro en mi culo. Yo traté d e calmarlo.
Le dije que ahí no.
Pero el se volvió a echar encima de mi y me besó de nuevo, aunque yo le negué la boca. Me apretó el culo con más fuerza y me arrastró contra su paquete. Estaba muy excitado, se le notaba el bulto.
- Estás buenísima, me calientas mucho.
Él ahora me besaba en el cuello y en los hombros y me había metido las manos debajo de la falda. Me seguía besando y tocando. Una de sus manos me acarició los senos sobre la camiseta.
Ahora yo ya no le intentaba apartar y cerraba los ojos. Mis ojos se emborronaron. Él me tomó una de sus manos y la guió a su entrepierna. Yo la aparté.
- Dime que no me deseas y me iré.
- Vete, Santiago.
Me besó en los labios y volvió a decírmelo. Dime que no quieres culiar conmigo y me iré. Yo lo repetí, pero con los ojos cerrados. Mi falda estaba muy subida y tenía la tanga al descubierto. La mano de el estaba dentro de mi y moviéndose con rapidez. Me estaba masturbando. "Estás muy mojada, tu chocho no me dice que me vaya". Me bajó de un tirón la camiseta y mis pechos vibraron ante su cara unos instantes. Mis pezones estaban muy levantados y duros. Enterró mis pechos con sus manos y los apretó con fuerza. Luego me sentó y se puso de rodillas a succionarlos con ansia. Empecé a gemir. Me bajó la tanga hasta los tobillos y yo moví mi pierna y la tiré al suelo. Santiago, siempre sin dejar que una mano masajeara sus pechos, bajó su cabeza y me quitó la falda abriéndome la abertura. Estaba con la camiseta en la tripa, a merced de ese cabron
Enterró su cabeza en mi coño. Yo le acariciaba el pelo. Él movía la cabeza arriba y abajo. Me estaba follando con la lengua. Yo grité, me estaba corriendo en la boca de Santiago, que se levantó y se quitó los pantalones. Una hinchada y gorda polla se quedó delante de mi, pese a los rounds que ya habiamos tenido esa noche, que me la metí en la boca y la limpie de líquidos.
- Levántate, que quiero sentarme. Arrodíllate y mámamela como tú sabes, profe.
Yo, de rodillas, obedecí y le lamí los huevos y luego su palo y disfruté con su glande como una condenada. Entre mamada y mamada le decía lo gorda que la tenía y cuánto me gustaba. Él cerraba los ojos y me decía lo bien que se la estaba chupando, me llamaba guarra y cosas así. De repente, me jaló del pelo y me levantó.
- Móntate encima.
Le dije que no débilmente, pero él no tuvo que insistir mucho para que mis piernas abiertas fueran flexionándose sobre ese pico, que fue desapareciendo dentro de mi. Al instante me puse a dar brincos, a cabalgarle con locura. Él me besaba y mordía los pechos y me agarraba del culo. Así, así, profe, me lo estoy pasando bomba con su zorrita, . Y nos besabamos en la boca, entremezclando nuestras lenguas.
- Date la vuelta.
Yo le di la espalda y continuamos culiando. Me seguía aplastando las tetas y besándome el cuello y yo seguía jadeando. Ah, ah, ah, ah, qué pico tan rico, que gusto. Él se levantó y me dio la vuelta. Me besó con frenesí y me subió sobre su cintura y mis piernas entrelazaron su culo. Empezó a culearme con fuerza. Tome, tome, tome, profe, tome. Estaba a punto de correrme. Me voy a correr, profe, me voy a correr. Ah, ah, ah, ah.
Nos separamos y ambos empezamos a vestirnos.
Le dije ya hemos estado mucho tiempo fuera
-vamos a mi casa, no esta mi hija.
Llegamos. Yo me puse una bata sin nada debajo. Yo queria que conversaramos. Entonces, en un rápido movimiento me tomó por la cintura y me tiró encima suyo. Cuando esto ocurrió, el impulso de mis piernas fue realmente fuerte y en lugar de liberarme de sus brazos provoqué sin quererlo que se me abriera la bata dejando inoportunamente al descubierto su mi depilado pubis, ya que no tenía nada puesto debajo.
Volví a agitar las piernas a la par que la prenda seguía abriéndose hacia arriba y uno de mis pechos salió a relucir. Instintivamente él le tomó uno con una mano mientras que la abrazaba con el otro brazo para acercarla más. Empezó a besarme y yo me resistía pidiéndole que me soltara, quería que habláramos de lo nuestro.
El no se amilanó y continuó con su tarea hasta que no opuse más resistencia. Nos dimos mas besos de lengua mientras con el pulgar y el índice me excitaba tocándome suavemente los pezones que pronto comenzaron a endurecerse. Luego me besó en la garganta y en los pechos.
Después fue bajando la mano hasta tocarle el pubis y con el dedo índice comenzó a masajearme los labios vaginales, apoyándome el pulgar sobre el botoncito del clítoris al tiempo que lo movía ligeramente. Para entonces estabamos sumamente excitados y no podíamos controlarnos.
Me penetro y yo cerró los ojos, me senté en la cama y me puse a llorar. Me quedé de espaldas a él. Unos minutos después me levanté y me quité totalmente la bata. Desnuda y deslumbrante como nunca volví a la cama y le dijo que haría el amor con él por otra vez pero que fuera pensando en dejarlo.
Después lo abracé y con mis manos primero y luego con mis labios que lo besaban por todo el cuerpo logré que se le produjera una nueva erección. El se acomodó de nuevo entre mis piernas y mirándome dulcemente a los ojos me la fue metiendo suavemente mientras el goce se dibujaba en mi rostro. Mi boca se relamía y mi cuerpo entero atrapaba al miembro cada vez más adentro.
El seguía en forma lenta como para hacerme desear, por lo que yo le susurré que se apurara, que me culiara fuerte, que me gustaba bien fuerte. Y ahí me dio con todo y fue una acabada sensacional. Abrazados nos quedamos dormidos.
De repente despertamos casi al mismo tiempo y él, boca arriba tenía nuevamente una tremenda erección. Yo al verlo así no me pude resistir y arrodillándome a la par de él comencé a chuparle el pico hasta que llegó a un estado impresionante. Fue entonces que me subí encima e introduciéndome el miembro en mi vagina lo cabalgue, elevándome y descendiendo. Le apoyé ambas manos sobre su cuerpo para hacer equilibrio y comencé a moverme con más ímpetu. Estaba por tener otro orgasmo y me movía cada vez más ligero.
El comenzó a excitarse otra vez y de pronto yo empecé a gemir porque estaba acabando y excitadísima hundió aún más la pija en mi conchita.
Me hizo dar vuelta despacio para quedar él arriba y se empezó a mover acompasadamente. Yo lo rodee con mis brazos al tiempo que acomodaba mis piernas en la espalda de mi amante y cruzaba los talones. El me besó, recorrió mi boca con su lengua y siguió besándome por el cuello mientras bombeaba sin parar.
Yo acompañaba maravillosamente cada uno de los movimientos. Estábamos tan sincronizados que parecía que nos hubiéramos conocido desde siempre. Mientras yo gemía y sacudía violentamente mis caderas iban ante cada embestida. Terminé con un espasmo tremendo, provocando que él, luego de un par de estocadas, explotara. Sentí cómo si todo adentro de mi cuerpo fuera a salir por la cabeza de su pene y llenar mi temblorosa y humedecida chocha.
Nos quedamos abrazados hasta lograr cierta tranquilidad. Luego nos confesamos que jamás habíamos experimentado una noche tan intensa y abrazados y besándose quedamos ahora sí profundamente dormidos. Había sido una noche enloquecedora.
Benjamín por ser el jefe del departamento de fisiología y el docente mas experimentado del area, viaja continuamente a congresos, situacion que por pertenecer a la pastoral, Santiago sabe. A nuestra edad, yo 43 y Benjamín 54, se espera estabilidad, no líos como en el que me he vuelto enredada con Santiago.
Ya es habitual acostarme con Santiago un par de veces a la semana, quizas yo no he querido cortar el tema. En esta ocasion nos reunimos en el departamento de Santiago y la verdad ya sabia a lo que iba, pero esta vez me sorprendió. No sabia de que se trataba hasta que vi como echaba un poco de polvo blanco encima de la mesa y con una tarjeta de crédito la dividió en rayas. Sin pensárselo un momento, saco un billete, le lió en forma de tubo y se esnifo una raya. Entonces no se porque, decidí quedarme y ver su reacción
-Que calor hace aquí, dijo, por suerte tengo algo para beber. Yo solo lo miraba con mucha curiosidad, esperando a ver cual sería su reacción
Santiago salió y al poco rato vino y me aviso para que me preparase. Pero cuando no llevabamos mas de diez minutos hablando y bebiendo el vaso, me pregunto:
- me dejas prepararme unos tiritos.
- ¿Cómo? – respondí sin entender nada.
- Que si me dejas meterme una raya de falopa.
Yo me había quedado un poco cortada, le dijo que si. Enseguida Santiago volvío a sacar la bolsita de plástico y con la tarjeta de crédito hizo las rayas sobre la mesa ante mi mirada incrédula. Cuando se metió la raya, dijo bastante eufórico.
-Que rica esta. No sabes como se necesita cuando se acumula el estudio y los trabajos
-Pues yo nunca la he necesitado.
-respondí
- ¿Nunca la has probado? – respondió Santiago.
-No. Nunca.
Entonces el echo un poco mas de cocaína y preparo una raya.
-venga, ya es hora de que la pruebes
- No, muchas gracias.
- Pero Pauli, en esta vida hay que probar de todo. Además, mira que pequeña te la he hecho. Es para que la pruebes solamente.
Me quedé mirando la raya unos segundos y no se que diablos me paso por la cabeza en ese momento, que ni corta ni perezosa, cogí el billete con forma cilíndrica y me metí la raya. Nada mas hacerlo, eché la cabeza para atrás y me llevé la mano a la nariz.
- ¿Qué? ¿a que notas el subidon? – me dijo Santiago riéndose.
No le contesté y solo fui capaz de sonreírle un instante y pegar un sorbo al vaso. Solamente al pasar unos segundos, pareció que volvía a la normalidad y le dije.
-Bueno, vamos a seguir que se nos va hacer tardísimo al final y hoy no me puedo quedar muy tarde
Pero a partir de ese momento no me comportaba como hasta entonces. Me notaba muy inquieta, moviendo cosas de un lado a otro de la mesa y hablando muy rápido. Además, empecé a transpirar mucho y no paraba de quitarme el sudor de la frente y del bigote y soplarme por dentro de la camisa. Entonces me fije como Santiago empezó a tocarse el paquete por encima del pantalón sin quitarme el ojo. Yo hacia como que no me percataba de nada y seguía hablando a toda velocidad e intentando disimular que la raya de coca no me estaba afectando. Seguimos hablando, de vez en cuando un beso hasta que Santiago se levanto de la mesa y me dijo
-voy a por otro vaso, ahora vengo.
Yo le asintí con la cabeza y el abrió la puerta Mientras el estaba fuera, yo andaba de un lado a otro y abanicándome con las manos muy nerviosa esperando a que Santiago volviese con la bebida. Al poco rato, el volvió con una botella de whisky y una bolsa con hielo y varios refrescos. Santiago preparo los tragos y nada mas tenerlo listo, le pegue un fuerte sorbo a mi vaso y volví a retomar la conversación de nuestra relación en cuestión. Pero me sentía cada vez más despistada y nerviosa. Cuando llevabamos un rato hablando, Santiago no pareció entender algo y me preguntó.
-Pero que hacemos entonces?
Yo me puse más nerviosa todavía al no saber responderle rápidamente y se puso a rebuscar entre unos papeles. Santiago entonces se recostó en su silla y saco nuevamente la cocaína.
-¿estas bien? – pregunto Santiago con una sonrisa.
-Si, no te preocupes. Lo que pasa es que con lo que hemos bebido en la comida, las copas de ahora, la raya de coca y el calor que hace, estoy que no me entero de nada ya. – dije
-No te preocupes mujer, mañana me llamas con mas calma y ya esta. Ahora lo mejor es hablar tranquilamente mientras nos tomamos el whisky.
-Si, será lo mejor, porque ahora estoy que me subo por las paredes.
-Eso se te pasa con otra rayita. – contesto Santiago sonriendo.
Sin esperar a que yo contestase, volcó la coca en la mesa y hizo nuevamente dos rayas ante mi mirada perdida. Lo hizo enseguida y nada mas prepararlas, me paso el billete.
- ¿no será malo verdad? – pregunté
- no profe, si son muy pequeñas
Senti que me convencía, ya que sin pensármelo dos veces me incliné, y esnife una de las rayas. Nada mas hacerlo, eché la cabeza para atrás y me recosté en la silla.
- uffffff, no se como pueden meterse esto. – dije mientras me pasaba la mano por la parte superior del labio y la frente para quitarme el sudor.
- A veces es necesario para funcionar – contesto Santiago riéndose antes de esnifarse su raya.
Después nos pusimos a hablar de la política en general y de la polarizacion en el pais y en mundo. Yo no paraba de gesticular y de sudar como si estuviera en una sauna. Me soplaba el escote abriéndome la camisa y en una de esas veces, un botón se me salio de su ojal dejando ver bastante canalillo y un poco de sujetador. Santiago se dio cuenta enseguida y nuevamente empezó a tocarse el pico por encima del pantalón, mientras yo seguía hablando y bebiendo sin parar.
Entonces, después de unos veinte minutos, dije
-Uy que mareo tengo ya, no tendría que haberte hecho caso y no me hubiera esnifado eso. Estoy fatal
-Tranquila, ahora solo te vas a tener ganas de meterte a la cama conmigo
-Jajajaja – reí. – con estas pintas y toda pegajosa por el sudor, hoy no se me acercaría nadie.
-Como que no, estas preciosa, ahora mismo te hago cuatro cosas jajajaja
- Jajaja, no porque me adules voy a poder quedarme. – será mejor que me vaya y mañana te llamo.
Entonces me levanté de mi sitio y rodee la mesa en dirección a la salida del living, pero estaba muy mareada y tuve que pararme para no caerme.
-uy que mareo tengo, será mejor que llame a un uber para que venga a buscarme.
Rápidamente Santiago levanto y me ayudo a que me apoyase en la mesa.
- venga profe, ¿ya te quieres ir? Terminamos las copas y después te pido un taxi.
Yo no dije nada, con la mirada perdida en Santiago.
-¿o es que no te gusta mi compañía? – pregunto Santiago riéndose y poniéndose enfrente de mi
- no es eso, es que este calor….
Sin dejarme acabar, Santiago cogió un hielo de la bolsa y empezó a pasársemelo por la frente.
-¿a que te gusta? – preguntó Santiago,
- ¿a que estas mejor?
Puse cara de satisfacción y me dejé hacer mientras Santiago empezó a pasarme el hielo por la cara primero y después por el cuello. Yo estaba alucinando mientras sentía como Santiago me tumbaba lentamente sobre la mesa y quedándose el de pie entre mis piernas. Enseguida cogio otro hielo de la bolsa y empezó a pasarlo por el escote.
Yo hice intención de levantarme pero Santiago me lo impidió suavemente poniéndole una mano sobre el hombro y echándome para atrás mientras me decía.
-tranquila, confía en mí.
Sorprendentemente para mi, le hice caso mientras Santiago pasaba el hielo por el escote con una mano mientras con la otra me abría la camisa. Una vez abierta, me subió el sujetador dejando las tetas al aire. Los hielos se derretían muy rápido al contacto con mi piel y enseguida tuvo que coger otro, pasándolo esta vez por las tetas y los pezones. Mientras, yo me movía levemente sobre la mesa, con los ojos cerrados y con respiraciones largas y profundas.
-eres preciosa profe – me dijo Santiago, yo no hice ni dije nada por el comentario.
Cuando se consumió el hielo por mis tetas, Santiago se inclino sobre mi y empezó a besarme en la boca y a chuparle con esmero los pezones, mientras yo empezaba a soltar suspiros de placer. Así estuvo un par de minutos, hasta que se levanto y empezó a desnudarse el. No tardo nada en hacerlo quedándose en calzoncillos e instantes después, sin pensárselo un momento, me subió la falda y metió la cabeza entre las piernas. En ese instante, yo intenté levantarme con más energía que la vez anterior, pero Santiago, con mas brusquedad que antes me lo impidió.
-tranquila y estate quieta. – me dijo con tono mas agresivo.
Me quedé callada y enseguida me volví a tumbar completamente al sentir como Santiago me comenzaba a comer el coño a la vez que me agarraba con fuerza de los muslos. al principio, mis suspiros y movimientos eran leves, acariciándome las tetas suavemente, pero a medida que pasaban los segundos, empecé a gemir con mas fuerzas y a tener como convulsiones hasta que a los dos minutos o por ahí, solté un fuerte gemido a la vez que estiraba completamente mi cuerpo, para después quedarme inmóvil.
En ese instante, Santiago se levanto del suelo y empezó a quitarse los calzoncillos mientras decía.
-joder mijita, vaya chocho más delicioso que tienes.
Justo cuando Santiago dejo al aire su polla totalmente empalmada, me bajé de la mesa. Me sentía muy mareada, empapada en sudor y me sentía muy torpe intentando cerrarme la camisa para taparme las tetas. Empecé a andar dando tumbos dirección a la salida de la pieza, pero Santiago me agarro con fuerza del brazo y la volvió a apoyar a la mesa.
- ¿pero donde te crees que vas? – pregunto Santiago bastante enfadado.
- Será mejor que lo dejemos, no me apetece hacerlo…
Santiago parecía poseído y agarrandome con fuerza, me giro y poniéndome las manos en la espalda, me obligo a que apoyase las tetas contra la mesa dejando el culo en pompa
- hazme caso y veras como te gusta profe. – contesto Santiago mientras me subía la falda y me bajaba las bragas con fuerza.
Yo seguía intentando incorporarme, pero Santiago me apretaba con fuerza con una mano la espalda contra la mesa mientras con la otra encaraba su polla contra mi chocho. Enseguida logro metérmela, haciendo que apretase los dientes y soltase un leve gemido. Comenzó a follarme a ritmo suave, todavía presionando mi espalda para que no me levantase. Yo no paraba de decirle que parase entre gemido y gemido pero Santiago seguía a lo suyo. Cuando vi que no era capaz de zafarme, desistí y dejé de hacer fuerza, lo que aprovecho Santiago para parar sus sacudidas y terminar de quitarme la camisa y el sujetador.
- para Santiago.......– volví a decir.
Pero Santiago, lejos de apiadarse, me presiono la cabeza contra la mesa con una mano mientras con la otra me cogia una teta y la apretaba con fuerza.
-ni lo sueñes puta.
Entonces de repente me la metió de forma salvaje, sonando su cuerpo contra el mío como si fuera un aplauso, haciendome que soltase un grito tremendo. Aguanté un par de segundos con toda la polla dentro y empujando con todas sus fuerzas y volvió a repetir otra embestida terrible.
- ¿te gusta sentir toda mi polla dentro verdad puta? – me dijo Santiago con cara de loco.
No contesté, ante la sonrisa de Santiago, que dejo de presionarme la cabeza para llevar ambas manos a mis caderas y empezar a culiarme a un ritmo más suave. Aquí me quedé mas tranquila y empecé a gemir bastante alto mientras ponía los codos en la mesa. En esa posición, podía ver como se me movían las tetas en el espejo del salon al ritmo de la follada de Santiago siempre y cuando este no me las cogiese, que era cada dos por tres. A Santiago se le veía eufórico, sometiendome a su antojo, tanto, que sin dejar de culiarme, cogio una copa de la mesa y la apuro de un trago. Después tiro la copa al suelo y me pregunto.
- ¿estas disfrutando verdad?
No contesté, solo gemía bastante alto y ya me había resignado a gozar lo posible y a que todo terminase cuanto antes. Pero eso a Santiago le sentó mal y me cogio fuertemente del pelo y me atrajo la cabeza hacia el.
- TE HE PREGUNTADO SI TE GUSTA COMO TE FOLLO, PUTA.
-SI – contesté
Entonces Santiago, me beso en la boca y después de chuparme una teta, me cogio las dos con las dos manos e incremento el ritmo de la culiada. Estábamos los dos empapados en sudor y gimiendo como posesos, hasta que a los dos minutos, Santiago fue decreciendo su ritmo hasta que finalmente saco el pico de mi chocho. Se quedo un par de segundos quieto mirándome hasta que finalmente la dijo.
- venga, ponte boca arriba.
Esta vez le hice caso enseguida, quizás por miedo a otro grito suyo, y me puse como el me dijo, encima de la mesa. Santiago enseguida me abrió las piernas.
Veía como apretaba los dientes y me agarraba con fuerza a los bordes de la mesa. - Aquí empezó a culiarme a un ritmo mas animado, cogiendome las tetas y chupandomelas de vez en cuando, antes mis gemidos de placer, ahora estaba disfrutando. Di la vuelta a ver el espejo y vi mi cuerpo, brillaba por el brillo que le daba el sudor, en especial las tetas, que se movian de un lado a otro sin parar. Entonces, cuando llevábamos dos o tres minutos, empece a arengar a Santiago que fuera mas rapido.
- dame, dame que me corro. – dije apretandome las tetas.
Santiago me hizo caso y comenzo a follarme a lo bestia, hasta que a los pocos segundos empecé a gritar como una loca y a retorcerme sobre la mesa.
- ASI, ASI, DISFRUTA HIJA DE PUTA. – grito Santiago.
Pero ese ritmo y después del tiempo que llevabamos follando, paso factura a Santiago, que después de que yo comenzase a bajar de lo mas alto de mi orgasmo, comenzo a bajar el ritmo y a gritar de que se corria.
- PREPARATE QUE ME VOY A CORRER PROFESORCITA.
Segundos después, saco la polla de mi chocho y agarrandome de los pelos me bajo de la mesa.
-arrodillese y abra la boca profe.
Le hice caso, y me arrodillé con la boca abierta enfrente suya mientras Santiago me agarraba de los pelos y se pajeaba con el pico a un par de centímetros de su boca. De repente, un chorro enorme de semen salio disparado entrando por completo dentro mi boca. Al no esperármelo, la cerré poniendo cara de asco mientras Santiago echo un par de chorros por mi cara, que iba cayendo por las tetas y manchando mis muslos. Cuando ya no le salio mas, pego la polla contra mis labios, que entendí los deseos de Santiago y me la metió en la boca, ante los gestos de placer de este. Estuve chupándole y limpiándole el pico el tiempo que duro este tieso. Entonces me levanté, esparciendo el semen que me caía por las tetas evitando que fueran hacia la falda y me quedé mirando a Santiago
-ha sido maravilloso profe. – dijo Santiago bastante cansado.
No contesté en ese momento, con el cuerpo cubierto por sudor y semen, y después de coger mi ropa, dije como si no hubiera pasado nada.
-voy al baño a limpiarme.
-Espera que te acompaño. – contesto Santiago poniéndose los calzoncillos.
Los dos nos fuimos hacia el baño, sin decirnos nada el uno al otro. Y nos dimos una ducha.
Después me llevó a su cama
Desde la ventana se veía la Avenida Providencia estaba el ventanal abierto Santiago, no dejaba de manosearme, me apretaba y besaba, me decía "dónde esta el cornudo ahora?…." su bulto estaba grandísimo y muy duro, parecía que iba a reventar el pantalón que tenia; mis tetas se habían puesto duras por tanto manoseo, de inmediato me las chupo como un desesperado, estaba muy caliente como nunca, ni siquiera la primera vez tenia la verga tan grande y tan dura, yo fui accediendo, me besaba con mucha pasión y yo respondí a sus besos, en seguida estábamos los dos desnudos sobre la cama, Santiago puso la almohada debajo de mi culo para que el chocho quedara bien levantado al momento de la penetración, sin dejar de besarnos el empujo su pico grueso y robusto dentro mío, mi vagina se dilato terriblemente, al recibir toda la longitud y grosor de semejante pene que lancé un gemido de placer.
Quedamos unidos por su enorme pico y arranco una culiada infernal, con cada empujón se sentían los chillidos del clástico de la cama y los gritos y gemidos de calentura, nuestras bocas estaban unidas en un profundo beso de lenguas, mis tetas estaban tan duras que parecían a punto de estallar, nuestras caras estaban pegadas, los dos abrazados con mucha fuerza, sentía su respiración como fuego saliendo de su nariz que estaba aplastada contra la mía, no dejábamos de besarnos; su verga cada vez mas fuertemente me penetraba hasta que llegamos a un punto culmine de calentura, me dijo
-dime que eres mia
- si mi amor, siiiii dame dame, dame, eres el mejor, el rey de los corneadores, el mejor dameeeee dameeeeeeeeee dameeeeeeeeeeeeeee" y asi fue que sentí como un golpe en mis entrañas los chorros hirviendo de su semen dentro de mi chocho hasta hacerlo rebalsar, su pico estaba metido hasta lo huevos dentro mío, nos besábamos con furia los dos apretados y así llegamos al éxtasis.
Nos quedamos un par de minutos abrazados, besándonos, sentía como las ultimas gotas de semen me invadían; en ningún momento dejo de penetrarme, constantemente se burlaba de Benjamín, me decia que era la mejor de sus putas, eso aumentaba terriblemente el morbo del momento, los besos se hacían cada vez mas apasionados y su verga iba creciendo dentro de mi vagina hasta que termino totalmente dura como la primera vez, comenzamos a movernos muy suavemente hasta que estábamos culiando a pleno por segunda vez; en un momento la saco, me puso boca abajo con la almohada abajo de mi abdomen, me apoyo el miembro en el culo y de un solo empujón me la metió; yo pegue un grito desgarrador por el dolor de ser penetrada por semejante pico totalmente lubricada por nuestras acabadas; sus manos como dos prensas prendidas de mis tetas, me culeaba como nunca yo no dejaba de gritar, me estaba reventando el culo, mirábamos por la ventana y veíamos a la calle, nos calentamos a punto tal que parecía que nos íbamos a incendiar, Santiago decía constantemente: "mira a los pendejos que estan en la calle…….." y yo que no daba mas de la calentura le decía:”si mi amor eris el mejor, el mejor de todos, el gran corneador, siiiii siiiiii siiiiiiiii dameeeeee, dameeeeeeee, dameeeeeeeeeeeee………….", sentia su respiración caliente en mi nuca y mis orejas, eso me ponía a mil; nunca había sido culiada de esa manera, creí que nuestros cuerpos se iban a derretir y fundir el uno con el otro, el dolor era muy intenso pero el placer se incrementaba cada vez mas y lo eclipsaba totalmente, llegamos al extasis total; era la primera vez que sentí algo asi al recibir su leche dentro del culo, me lo lleno sin parar, creí que explotaría, esa fue la acabada mas intensa de mi vida.
Después de ese día se que tengo que replantearme un montón de cosas; yo llevaba una relación clandestina con Santiago y eso me excitaba a morir, pero a la vez me molestaba, por Benjamín.
Esa misma noche andabamos con ganas de marcha y fuimos a un local, sala gente, yo fui al baño y el me siguió. Cerró la puerta tras de sí. Me puse algo nerviosa. Yo no podía moverme ni hablar. El se acercó a mi y se puso a dos palmos.
- Es una preciosidad, profesora......
Me besó en la boca y una mano la puso en mi cintura y otro en mi culo. Yo traté d e calmarlo.
Le dije que ahí no.
Pero el se volvió a echar encima de mi y me besó de nuevo, aunque yo le negué la boca. Me apretó el culo con más fuerza y me arrastró contra su paquete. Estaba muy excitado, se le notaba el bulto.
- Estás buenísima, me calientas mucho.
Él ahora me besaba en el cuello y en los hombros y me había metido las manos debajo de la falda. Me seguía besando y tocando. Una de sus manos me acarició los senos sobre la camiseta.
Ahora yo ya no le intentaba apartar y cerraba los ojos. Mis ojos se emborronaron. Él me tomó una de sus manos y la guió a su entrepierna. Yo la aparté.
- Dime que no me deseas y me iré.
- Vete, Santiago.
Me besó en los labios y volvió a decírmelo. Dime que no quieres culiar conmigo y me iré. Yo lo repetí, pero con los ojos cerrados. Mi falda estaba muy subida y tenía la tanga al descubierto. La mano de el estaba dentro de mi y moviéndose con rapidez. Me estaba masturbando. "Estás muy mojada, tu chocho no me dice que me vaya". Me bajó de un tirón la camiseta y mis pechos vibraron ante su cara unos instantes. Mis pezones estaban muy levantados y duros. Enterró mis pechos con sus manos y los apretó con fuerza. Luego me sentó y se puso de rodillas a succionarlos con ansia. Empecé a gemir. Me bajó la tanga hasta los tobillos y yo moví mi pierna y la tiré al suelo. Santiago, siempre sin dejar que una mano masajeara sus pechos, bajó su cabeza y me quitó la falda abriéndome la abertura. Estaba con la camiseta en la tripa, a merced de ese cabron
Enterró su cabeza en mi coño. Yo le acariciaba el pelo. Él movía la cabeza arriba y abajo. Me estaba follando con la lengua. Yo grité, me estaba corriendo en la boca de Santiago, que se levantó y se quitó los pantalones. Una hinchada y gorda polla se quedó delante de mi, pese a los rounds que ya habiamos tenido esa noche, que me la metí en la boca y la limpie de líquidos.
- Levántate, que quiero sentarme. Arrodíllate y mámamela como tú sabes, profe.
Yo, de rodillas, obedecí y le lamí los huevos y luego su palo y disfruté con su glande como una condenada. Entre mamada y mamada le decía lo gorda que la tenía y cuánto me gustaba. Él cerraba los ojos y me decía lo bien que se la estaba chupando, me llamaba guarra y cosas así. De repente, me jaló del pelo y me levantó.
- Móntate encima.
Le dije que no débilmente, pero él no tuvo que insistir mucho para que mis piernas abiertas fueran flexionándose sobre ese pico, que fue desapareciendo dentro de mi. Al instante me puse a dar brincos, a cabalgarle con locura. Él me besaba y mordía los pechos y me agarraba del culo. Así, así, profe, me lo estoy pasando bomba con su zorrita, . Y nos besabamos en la boca, entremezclando nuestras lenguas.
- Date la vuelta.
Yo le di la espalda y continuamos culiando. Me seguía aplastando las tetas y besándome el cuello y yo seguía jadeando. Ah, ah, ah, ah, qué pico tan rico, que gusto. Él se levantó y me dio la vuelta. Me besó con frenesí y me subió sobre su cintura y mis piernas entrelazaron su culo. Empezó a culearme con fuerza. Tome, tome, tome, profe, tome. Estaba a punto de correrme. Me voy a correr, profe, me voy a correr. Ah, ah, ah, ah.
Nos separamos y ambos empezamos a vestirnos.
Le dije ya hemos estado mucho tiempo fuera
-vamos a mi casa, no esta mi hija.
Llegamos. Yo me puse una bata sin nada debajo. Yo queria que conversaramos. Entonces, en un rápido movimiento me tomó por la cintura y me tiró encima suyo. Cuando esto ocurrió, el impulso de mis piernas fue realmente fuerte y en lugar de liberarme de sus brazos provoqué sin quererlo que se me abriera la bata dejando inoportunamente al descubierto su mi depilado pubis, ya que no tenía nada puesto debajo.
Volví a agitar las piernas a la par que la prenda seguía abriéndose hacia arriba y uno de mis pechos salió a relucir. Instintivamente él le tomó uno con una mano mientras que la abrazaba con el otro brazo para acercarla más. Empezó a besarme y yo me resistía pidiéndole que me soltara, quería que habláramos de lo nuestro.
El no se amilanó y continuó con su tarea hasta que no opuse más resistencia. Nos dimos mas besos de lengua mientras con el pulgar y el índice me excitaba tocándome suavemente los pezones que pronto comenzaron a endurecerse. Luego me besó en la garganta y en los pechos.
Después fue bajando la mano hasta tocarle el pubis y con el dedo índice comenzó a masajearme los labios vaginales, apoyándome el pulgar sobre el botoncito del clítoris al tiempo que lo movía ligeramente. Para entonces estabamos sumamente excitados y no podíamos controlarnos.
Me penetro y yo cerró los ojos, me senté en la cama y me puse a llorar. Me quedé de espaldas a él. Unos minutos después me levanté y me quité totalmente la bata. Desnuda y deslumbrante como nunca volví a la cama y le dijo que haría el amor con él por otra vez pero que fuera pensando en dejarlo.
Después lo abracé y con mis manos primero y luego con mis labios que lo besaban por todo el cuerpo logré que se le produjera una nueva erección. El se acomodó de nuevo entre mis piernas y mirándome dulcemente a los ojos me la fue metiendo suavemente mientras el goce se dibujaba en mi rostro. Mi boca se relamía y mi cuerpo entero atrapaba al miembro cada vez más adentro.
El seguía en forma lenta como para hacerme desear, por lo que yo le susurré que se apurara, que me culiara fuerte, que me gustaba bien fuerte. Y ahí me dio con todo y fue una acabada sensacional. Abrazados nos quedamos dormidos.
De repente despertamos casi al mismo tiempo y él, boca arriba tenía nuevamente una tremenda erección. Yo al verlo así no me pude resistir y arrodillándome a la par de él comencé a chuparle el pico hasta que llegó a un estado impresionante. Fue entonces que me subí encima e introduciéndome el miembro en mi vagina lo cabalgue, elevándome y descendiendo. Le apoyé ambas manos sobre su cuerpo para hacer equilibrio y comencé a moverme con más ímpetu. Estaba por tener otro orgasmo y me movía cada vez más ligero.
El comenzó a excitarse otra vez y de pronto yo empecé a gemir porque estaba acabando y excitadísima hundió aún más la pija en mi conchita.
Me hizo dar vuelta despacio para quedar él arriba y se empezó a mover acompasadamente. Yo lo rodee con mis brazos al tiempo que acomodaba mis piernas en la espalda de mi amante y cruzaba los talones. El me besó, recorrió mi boca con su lengua y siguió besándome por el cuello mientras bombeaba sin parar.
Yo acompañaba maravillosamente cada uno de los movimientos. Estábamos tan sincronizados que parecía que nos hubiéramos conocido desde siempre. Mientras yo gemía y sacudía violentamente mis caderas iban ante cada embestida. Terminé con un espasmo tremendo, provocando que él, luego de un par de estocadas, explotara. Sentí cómo si todo adentro de mi cuerpo fuera a salir por la cabeza de su pene y llenar mi temblorosa y humedecida chocha.
Nos quedamos abrazados hasta lograr cierta tranquilidad. Luego nos confesamos que jamás habíamos experimentado una noche tan intensa y abrazados y besándose quedamos ahora sí profundamente dormidos. Había sido una noche enloquecedora.