Otro desahogo IV

Paulita81

Usuario Casual nvl. 2
24 Jun 2024
29
127
27
44
santiago
Hola, mi relación paralela con Benjamín y Santiago aún continúa;

Ya no doy más de esta situacion y cité a Santiago. Me puse una camisa de manga larga negra que dejaba los hombros al descubierto y una falda de seda que me subía un palmo por las rodillas, combinando con unos zapatos oscuros de tacón.
Llegó Santiago, bebimos un poco de vino. Me dijo si le podía ofrecer champagne y yo le dije que iba a ver si tenía, me agaché para coger las copas que estaban en un estante inferior ofreciéndole una vista de mi trasero.

Mientras le iba pasando las copas de dos en dos, Santiago puso a abrir la botella y llenar una copa y beber como si nada. Una vez hube sacado todas las copas y terminaba de cerrar el estante en esa posición tan comprometedora Santiago se acercó por detrás apoyando su paquete en mi culo. Yo, me erguí de un brinco quedando situada a escasos centímetros de él. Aprovechando la confusión de movimientos Santiago me tiró la copa encima, empapándome entera.
-¿¡P…pero, que haces!? – exclamé confundida y enfadada al mismo tiempo.
-Sabes porqué lo hice, por tenerte delante de mío – contestó Santiago acercándose un paso más.
-Pero no te preocupes. Eso tiene solución – y diciendo esto me agarró por los hombros y me atrajo hacia sí. Acto seguido empezó a limpiar los restos de champán que todavía quedaban en mi escote con largos lengüetazos.
-Ahhhh.....gemí. Pero antes de que pudiera reclamar, Santiago estampó un enorme beso en mis labios de varios segundos que me dejaron sin aliento porque....no volví a levantar la voz.
Soltó los hombros para colocar las manos bajo mis pechos ayudando así a la "limpieza".
Levantando la camisa por debajo y lamiendo su abdomen. Yo no hacía nada por intentar apartar con las manos la cabeza de Santiago, me tenía agarrada de la cintura tan fuerte que aunque lo hubiese intentado habría sido en vano.
Dejó de babosear mi ombligo para empezar a bajar por ahí hasta llegar a la falda.
¡ahhh!- Santiago plantó su cara en mi entrepierna a través de la falda húmeda por el champagne.
-Unghhh…trataba de disuadirlo pero mis palabras cada vez tenían un tono menos seguro.
-No te preocupes preciosa que ya casi he terminado- dijo Santiago levantando la falda hasta la cintura.
Bajo mi falda aparecieron unas braguitas negras de marca de lencería.
Empezó a lamer la parte interior de mis muslos con sumo cuidado haciendo que yo me mordiese los labios. Tras un buen rato lamiendo mis piernas, posó sus manos sobre mi culo y acercó la nariz a la fina tela negra que separaba su cara y mi fruta que estaba reservada sólo para Benjamín. Cuando la lengua de Santiago tomó contacto con mi ropa interior lancé un grito ahogado que al cabo de unos segundos fue seguido por un suspiro.
-¡Oh dios!¡Unnnghh!
Santiago se tomó su tiempo en "limpiar" mis braguitas. Mientras tanto yo no paraba de gemir. Al cabo de un rato Santiago separó su cara de mis braguitas y levantó la vista sonriente.
-Bueno profe. Ya he terminado. ¿No ha sido tan malo no? – dijo levantándose.
Mi rostro estaba desencajado y tenía las mejillas completamente ruborizadas. Agachaba la mirada y mis labios temblaban ligeramente.

Yo, todavía con la falda subida, sostenía la botella de champagne contra mis pechos e inclinándola ligeramente empecé a dejar un poco del dorado líquido por entre el canalillo.
-C…creo que aún te queda algo por limpiar – dije no muy segura de sí misma.
Santiago se acercó a mi de nuevo. El líquido que caía por entre mis tetas pronto traspasó la delgada tela de la camisa y empezó a calar hasta la falda. Santiago me cogió la botella ya medio vacía y dejándola sobre la mesa me agarró del cuello por detrás para plantarme otro enorme beso. Yo colaboré abriendo mi cavidad bucal para permitirle saborear mi boca y lengua, mientras sujetaba el rostro de Santiago con caricias. Santiago rápidamente agarró con una mano mis muñecas y levantó mis brazos liberando su cara, dejando claro quien era el que mandaba. Yo acepté mi nueva posición sin ninguna objeción y continué besando a mi invitado con la misma pasión que antes. Santiago terminó aquel beso con un buen lametón pasando su enorme lengua por mis labios entreabiertos que parecían suplicar por más. Santiago empezó a bajar mi cuello a besos mientras seguía sujetandome por las muñecas. Con la mano libre comenzó a levantar mi camisa de y me la levantó hasta la altura de los codos, quedando mi rostro parcialmente tapado por la prenda liberando sólo la boca que no paraba de jadear. Una vez que mi torso estuvo desnudo (pues la camisa no era para llevar con sujetador) Santiago continuó bajando con sus besos hasta llegar al canalillo. Cuando comenzo a besar y a lamer mis tetas, mis jadeos fueron hacíendose más rápidos y suplicantes, pero Santiago me hizo esperar. Continuó pasando su boca alrededor de mis pechos sin llegar a tocar los erectos pezones que pedía ser comidos a gritos. Al ver que mis pezones no eran atendidos como mi calentón lo exigía en esos momentos, los jadeos pasaron a ser gemidos llenos de súplica. Contento con los resultados, Santiago decidió abordar por fin mis pezones de hembra que tenía ya a su merced, arrancandome profundos suspiros de placer.
-¡Oh dios mio! Aangghhh…ufff – empezaba a perder el control de mi misma.
-Te gusta, ¿eh? – dijo complacido Santiago al mismo tiempo que liberaba mis muñecas para posar ambas manos sobre mis tetas y amasarlas – Vaya tetitas que tiene, profe.
-¡Ufff! Dios, lím…límpialas bien...si…límpiame entera…- decía totalmente perdiendo el control.
Me quité la camisa que cubría mi rostro y la lancé hacia la puerta, se escuchaban los chupetones que Santiago me daba en las tetas y los cada vez menos discretos jadeos de mi parte.
Santiago había bajado hasta mi entrepierna y besaba y lamía la prenda íntima
-Vaya vaya, ¿que mojado está esto, no? – dijo mientras pegaba un enorme lametón de arriba abajo provocando un rápido movimiento de pelvis acto reflejo del placer que estaba recibiendo - ¿Será todo champagne o será otra cosa? Je je.
-T..Tú limpia lo que sea…uuhh…todo lo que encuentres – pedí.
-Tranquila profe que le voy a hacer una limpieza a fondo – dijo mientras lamía de nuevo – Creo que va a haber que limpiar debajo de la alfombra, ¡jajaja!
Dicho esto las manos que por debajo de las bragas sobaban con ganas mi culo agarraron los laterales de la tela y las comenzaron a apartar a un lado. Bajo mis bragas negras se escondía no un vello púvico abundante sino un cuidado corte en forma de "v" que permitía una perfecta visión de mi sexo. En cuanto los labios de Santiago contactaron con mis labios inferiores y lancé un tremendo grito que murió ahogado entre mis manos que se apretaban contra mi rostro. El trabajo de limpieza que me estaba realizando Santiago allí abajo me volvía loca, que me retorcía frotando mi espalda contra la pared, arqueándome, con una mano tapándome la boca y otra acariciando el cabello de Santiago con fuerza.
-Ahhh….siiii…ahhh….ahhhhhh.......
-Eres toda una mujer; une mujer caliente y muy sabrosa profesora – dijo mientras sorbía mis primeros jugos que se deslizaban por mi coño. – Vamos quítate las bragas.
Santiago con su cabeza de entre mis piernas y yo presa del placer me las quité lo más rápido que pude, sacándolas primero por un pie y luego por el otro, y las dejé en el suelo.
-Así me gusta. Mmmhhh… que bien le huele, profesora –. Acto seguido me introdujo un dedo mientras su lengua seguía explorando mi vagina.
-Ay dios….¡joder!¡maldito cerdo! –grité a Santiago. Pero en el tono de mis palabras no había reproche alguno.
Cerré los ojos e incliné la cabeza hacia atrás dominada por el placer oral que me estaba dando ese cabrón sin escrúpulos, mientras apenas conseguía reprimir entre su mano los gemidos de placer que éste me iba arrancando. Tras un buen rato en el que no pude reprimir en dos ocasiones las convulsiones que indicaban que había llegado al orgasmo Santiago pareció dar por terminado su trabajo de limpieza y se puso de pie mientras volvía a amasar mis pechos. Acercó su rostro al mío pero yo casi ni me enteraba de lo que acababa de ocurrir. Cuando Santiago aprisionó mis labios entre los suyos yo sólo reaccioné cerrando los ojos y entreabriendo los labios para que mi besador tuviera libre acceso a mi boca.
Cuando el beso terminó Santiago puso sus manos sobre mis hombros y me hizo bajar hasta quedarme de rodillas ante él.
-Creo que yo también necesito que me hagan un poco de limpieza – dijo acercando su paquete a mi rostro.
Santiago se agachó un poco y me acarició la barbilla al mismo tiempo que me plantaba otro beso baboso en la boca.
-¿No crees que es lo justo? – dijo bajándose la bragueta.
Quedé sin habla admirando ese monstruo que tenía ante mi.

Con la mano temblorosa agarré el miembro de Santiago, que ya había llegado a su punto de máximo esplendor, y tras mirarle a los ojos me introduje aquella polla en la boca.
Al principio me costó un poco ya que su grosor me obligaba a abrir la boca bastante. Pero la saliva se convirtió en un magnifico lubricante facilitando la felación. Al principio eran movimientos tímidos pero pronto se convirtieron en rápidos móvimientos de cabeza acompañados de gemidos procedentes de ni ocupada boca. Aún así, no conseguía meterme en la boca más de un tercio de esa polla por lo que el resto del nabo lo tuve que cubrir a base de lametones y chupaditas.
-Mhh…glmphhh..¡¡¡mmhhhhhhh!!! – eran los únicos sonidos que salían de mi boca y no estaba dispuesta a soltar ese miembro varonil.
-¡Oaahhh! Joder como te gusta ¿eh? Es toda suya profesora.
-Mmffz… .. Con los ojos aún fijos en los del dueño de esa polla que tan bien me estaba sabiendo continué mi mamada.
Tras unos minutos mamando Santiago me sacó la polla de la boca y levantándome de la barbilla me puso de pie al tiempo que terminaba de sacarse los pantalones de los tobillos.
Despues de varios minutos tragando polla me faltaba el aliento, y mis pechos se movían de forma exagerada al ritmo de mi agitada respiración. Agarrándome de los glúteos me levantó en vilo y me llevó hasta una de las banquetas acolchadas que tengo en la barra de la cocina para sentarnos a tomar algo rápido. Solté un grito de sorpresa al ser izada y otro cuando Santiago me dejó caer sobre la banqueta giratoria. Los dos comenzamos a reir como adolescentes enamorados mientras yo iba desabotonándole la camisa. Cuando desabroché todos los botones y le abrí la camisa la cara se me iluminó. Su enorme torso, completamente depilado, con unos amplios pectorales y unos abdominales cuadrados se ofrecían ante mi, y no dudé un instante en empezar a pasar mis ansiosas manos por ese cuerpo masculino que ya tantas veces había visto. Levanté la vista hacia Santiago con unos ojos que me brillaban de la excitación y con sonrisa traviesa acerqué mis labios a los de él. Comenzó de nuevo el baile de lenguas, besos con tanta excitación que casi se podían sentir por toda la cocina
Santiago terminó de quitarse la camisa, y ya completamente desnudo, y sin liberarse del beso que le estaba dando me agarró de las nalgas y me recolocó sobre la banqueta. Yo sabía lo que venía ahora.
-Ahhh….siiiiii…Santiago mi amor…no me hagas esperar más…ahhh…-y empecé a pellizcarme los pezones para mostrar mi excitación.
-Cálmate profesora, que esta noche te voy a hacer mía. Vas a ser toda mía hasta tu último suspiro – y acercó su polla a mi vagina, frotándola pero sin llegar a penetrarme – Tu vas a ser mi reina….y yo, tu "Rey"¿entendido?
Dicho esto la cabeza del monstruo desapareció sin ningún tipo de delicadeza dentro de mi coño haciendome que gritara buscando algo a lo que agarrarme, clavando mis uñas en las musculosa espalda de Santiago.
-¡aaaaahhnngg!¡Mi Rey! – conseguí decir – No tan fuerte…más despacio….mi Rey.
¡¡Argggghhh, me estás matandooo!!
-¿Quieres que pare, profe? – dijo deteniendo su movimiento penetrador.
-¡Oh no por favor! No pares mi Rey, mátame con tu polla, siiii….¡hazlo, cariño! –me agarré a los firmes glúteos de Santiago atrayéndolo hacia mi moviendo su cintura tratando de encontrar acomodo para un poco más de esa polla que me estaba matando…de placer.
-Pues claro que lo voy a hacer, porque eres una reina a la que le gustan mucho las pollas, ¿estoy en lo cierto?
-Ssiiii, ¡me gustan las pollas!
-Y ahora, disfrútalo, profesora.
Sin darme tiempo a contestar comenzó a sacar parte de su verga para volver a introducirla hasta el fondo, arrancando un grito.
-¡¡¡¡Argggghhh!!!! ¡¡Si, mi Rey!! ¡Argghhhhhh! ¡Dios mio vaya pedazo de pico!¡mierda, no pares de cul…! – fue todo cuanto pude decir ya que Santiago le selló la boca con su lengua. Decidió acallarme con un prolongado beso con lengua. Comencé a gemir y a decir cosas impropias de una profesora titular con una relacióncon el jefe, como yo.
-¡Coño vaya pedazo de pico que tienes cariño! ¡Ohhhh, ahhhhh, mi rey!¡Por favor haz que me sienta reina!
-¡Aghh! Lo tienes prieto,¿eh pedazo de zorra? – me la sacó provocándome un pequeño grito al notar como salía esa cabezota de mi cueva. Agarrándome de la cintura me dio la vuelta y puso de espaldas a él, apoyándome contra le mesa de barra de la cocina – Si es lo que quieres te voy a hacer sentir como una reina…¡la Reina de las Putas!
Diciendo esto me empaló el chocho de un solo golpé por detrás aplastandome contra el borde de la mesa. Yo sorprendida agaché la cabeza intentando respirar. Santiago volvió con sus embestidas pero esta vez sin darme tiempo a reponerme. El penetrante ataque que acababa de recibir me estaba destrozando. – las manos que tenía apoyadas en mi cintura pasaron a agarrar con fuerza mis tetas, pegando su torso a mi espalda. Una vez me tuvo en esa posición sus embestidas comenzaron a aumentar en fuerza y velocidad.
Yo, al notar la cercanía de mi Rey me apresuré a girar la cara y con la boca abierta saqué mi lengua buscando la boca de Santiago. Sin poder levantar las manos de la mesa por culpa de las embestidas, y con la lengua de Santiago enredándose en la mía empecé a gemir de forma extraña, indicando que estaba llegando de nuevo al orgasmo. Santiago cada vez más excitado separó sus labios de los míos y comenzó a mordisquear mi cuello, con un considerable aumento en la velocidad de sus penetraciones. Los bramidos de Santiago indicaban que estaba a punto de correrse y yo trataba de acompañar sus movimientos a pesar de verme prisionara entre la mesa de la barra y Santiago. Al minuto Santiago tuvo una convulsión, que indicaba que se estaba corriendo. Yo tuve en ese momento otro orgasmo.
-¡¡Oh dios me corro mierda!!¡¡Argh, profesora, profeeeeeeee!! – gritó mientras me agarraba las tetas con más fuerza cada vez.
-¡Ah mi Rey, siiiiiii! ¡¡Eso es, dámelo, soy tuya, tuyaaaa!! – echando la cabeza hacia atrás buscaba desesperadamente la boca de Santiago pero este estaba demasiado ocupado corriéndose como para satisfacerme en ese sentido.
-¡Arggggghhh! ¡Siiiiiiiii! Ya….ya está – jadeó Santiago dejando caer todo su peso sobre mi.
-Mhhh…ha sido grandioso mi Rey – con una sonrisa complacida aceptaba ser la almohada de descanso de mi Rey después de que éste se corriera.
Permanecimos así un buen rato, mientras nuestras agitadas respiraciones se iban haciendo más y más normales y el sudor resbalaba de los cuerpos atraídos por la gravedad.
Yo fui la primera en hablar:
-Ha sido estupendo, mi "Rey" – y enfatice esta última palabra acompañándola de una sonrisa picarona
-Tu eres la estupenda, reina mía. – diciendo esto se incorporó sacando su arpón de mi coño, que iba perdiendo tamaño por momentos, hasta quedarse en un todavía buen pedazo de carne pero sin vida ni dureza alguna.
Me ayudó a incorporarme, todavía me temblaban las piernas, y nos fundimos en un apasionado beso, dándonos todo el tiempo del mundo a saborear las bocas mutuamente mientras el me tocaba los pezones aún duros y yo pellizcaba ese culo duro y firme que tanto me gustaba. Este último beso se me hizo eterno. Como buenos amantes, demostrabamos nuestra gratitud hacia el otro a través de dulces presiones labiales y ansiosos movimientos de nuestras lenguas.

Cuando por fin acabamos con nuestro eterno beso Santiago le dio un cachete en el culo a su "reina". Para esto nos juntamos un viernes en la noche de la semana en que mi hija se queda con mi ex marido.

Pude dormir muy profundo, pero me levanté como si tuviera una resaca de quince copas encima y no precisamente de champagne.

Bajé a desayunar sin saber muy bien cómo reaccionaría al ver a Santiago. Estaba somnolienta pero llena de felicidad. Llevaba un top a modo de pijama que enseñaba algo de cintura y marcaba sobremanera mis tetas. Me duché. Cuando ya estaba desayunando como si nada, vestida con unos vaqueros ajustados y una camiseta blanca de tirantes.
La mañana pasó tranquila, partio tarde, a las 11:00. Le propuse a Santiago jugar un rato ping pong y aceptó feliz No podía evitar sertir como mis tetas botaban escalando por el escote en cada lance del juego. Al cabo de un rato yo estaba rendida y sudorosa. Uno de los tirantes se me había resbalado por el hombro y aumentaba el hondo del escote, ahora perlado por algunas gotas de sudor.
Sin cortarse un pelo, Santiago se dirigió hacia mi, que agarrándome más del culo que de las caderas me estampó dos húmedos besos en la boca, tras lo cual se relamió.
-Vaya sigues empapada de sudor – dijo Santiago clavando sus ojos en las perlitas de sudor que adornaban aún mi piel, en especial el escote.- ¿Es que no hay duchas en esta casa? Voy a ir a comprar unos refrescos respondí, pero el me dijo "no hace falta"
Pasando el dedo índice por justo encima de mis tetas recogió algunas gotas de sudor y acto seguido se chupó el dedo.
-Hmm….no es champagne pero a mí me vale
Posando sus manos sobre mis hombros se agachó ligeramente y empezó a pasar su lengua por donde había pasado el dedo, provocando un fuerte suspiro que se tradujo en un fuerte movimiento torácico que meció mis redondas tetas.
-Aaahhhh….-suspiré observando como esa lengua ya había empezado a limpiar su sudor.
Santiago interpretó el suspiro apagado de mi boca y levantando la cabeza buscó mi boca. El contacto entre las dos bocas me hizo volver a suspirar con más fuerza mientras apretaba su cara contra la de mi amante, abriendo la mandíbula para dar acceso a mayores placeres. Santiago bajó sus manos hasta mis tetas sobándolas con fuerza y pronto comenzó a meter su mano por debajo de la camiseta, subiéndola hasta dejar mis tetas al aire. Yo queria ir a comprar, asi que intenté apartarme pero Santiago me agarró de la cintura por detrás y me aprisionó así con sus fuertes brazos y comenzó a mordisquear mi oreja.
-¿Qué le pasa profe? – continuó babeándome la oreja.
Empezó a subir sus manos hasta mis tetas de nuevo y comenzó a sobarlas suavemente
En el patio -no…¿y si nos descubren? – dije poniendo sus manos sobre las de Santiago que amasaban mis pechos.
-¿De verdad es eso lo que le preocupa?
-Uhnnng….aahh…¿C..cómo? – yo intentaba resistirme pero se notaba que Santiago sabía pulsar los botones de una mujer.
Santiago bajó una de las manos que sobaban a gusto mis tetas y comenzó a desabrochar los vaqueros.
-Creo que lo que le preocupa y le asusta es que ya esta mojada – con los vaqueros desabrochados intrudujo su mano por dentro arrancándome un gritito que doblándose un poco puse mis manos encima de la de Santiago pero por encima de la tela vaquera – Lo que yo decía. Fíjese. Está chorreando.
-Aaahhngggg…..oooh Santiago …yo….yo…. – gemí removiéndome con la mano de Santiago en mi entrepierna.
-¿Si? – dejó de mover la mano que estaba metida en mis pantalones, dándome un respiro.
-Yo…tengo una relación con mi jefe. Quiero a Benjamín, soy su mujer. Y soy feliz así, quiero seguir así.
-Y me parece bie, respondió – los movimientos de la mano que estaba en mi entrepierna reanudó sus movimientos lentamente - No quiero que dejes a tu noviecito de turno.
Liberando sus manos de mi cuerpo comenzó a desabrocharse sus pantalones que cayeron al suelo junto a sus boxer, dejando a la vista su enorme falo que ya había alcanzado todo su esplendor.
-Siii mi Rey..........
La profesora (yo) se agachó con los ojos fijos en aquel enorme aparato. Lo agarré suavemente por debajo con dos manos como si fuera un objeto muy preciado y sacando la lengua lamí desde el cabezón del pene hasta la base, volviendo a hacer el camino inverso hasta volver a tener ese cabezón frotándola la nariz. Entonces cerró los ojos y abriendo la boca todo lo que pudo se metió el pedazo de carne que tenía entre manos. Igual que la noche anterior, no conseguí introducir todo ese tremendo pico dentro de mi boca, pero mis gemidos denotaban que estaba disfrutando cada centímetro de pichula que bailaba con mi lengua dentro de mi boca. Santiago me acariciaba la cabeza, recogiéndome el pelo para que no la molestase en su tarea.
-Ummmffff….chuuppp…chuuup…slurrrrp…..me encanta tu sabor pendejo…me pone cachonda – decía en los escasos momentos en que me sacaba la polla de la boca.
-Oh..ohhhh.uoooohhh…aggh…es una auténtica reina…¡joder que boca! – me animaba Santiago mirando hacia el techo de gusto.
Los suspiros que daba Santiago de gusto parecían ser una especie de combustible que alimentaba mi cuello, pues cada vez mis vaivenes a través del pene de Santiago eran más rápidos y se podía oir mi respiración

Cuando dejé de chupar polla durante un momento para coger un poco de aire Santiago me hizo levantar y me puso apoyando las manos contra la mesa de pingpong, con el culo en pompa, dándole la espalda. Con cierta brusquedad me bajó los jeans y se le escapó una sonrisa al ver que ese día había elegido llevar puesto un tanga azul oscuro, muy simple y sencillo, en el cual se podían distinguir manchas húmedas que no eran únicamente de sudor. Me lo sacó deslizandolo suavemente por las piernas y tras tirar la pequeña tela sobre la mesa de pingpong me hizo abrir de patas, brindándole una magnifica visión tanto del ano como de la zorrita. Su cabeza se incrustó en el ángulo superior que formaban las piernas y comenzó a recorrer cada esquina con su lengua mientras con los dedos aumentaba mi ya de por sí agitada excitación introduciéndolo tanto en mi chocho como en el ano. Muriéndome de gusto mis brazos ya no pudieron mantenerme apoyada contra la mesa y apoyé todo su torso, aplastando mis tetas contra el aluminio de la mesa, mientras con las manos estrujaba mi sucio tanga mojado.
Yo podía escuchar el sonido que hacía la lengua de Santiago al pasar por mi mojado coño, sorbiendo y tragando a ratos para poder continuar con su trabajo sin ahogarse en ese mar de jugos.
En esto me vino el primer orgasmo y me di la vuelta para mirar a los ojos al hombre que me estaba haciendo gozar de este modo. Tenía los ojos entrecerrados y no paraba de relamerme los labios de forma obscena.
Sin rechistar me di la vuelta agradecida, en una posición similar a la anterior, y abriéndose todo lo que pudo de piernas me separé los labios vaginales invitándo a Santiago a entrar. Pero Santiago no se movió. Cogiéndome del brazo con cierto brusquedad, me apartó de la mesa y apoyó su desnudo culo en el borde de ésta y se sentó. De momento no me la voy a culiar. Ud. me follará el pico, ¿entendido?.
-si....... – dije. Ahora era una cerda dispuesta a compensar a su Rey. Mi mirada era pura determinación y deseo. Eso lo debió de notar Santiago porque cuando me tuvo delante me agarró del cuello y me acercó hasta él para darme un buen beso, comiéndome toda la boca de una forma bestial, cómo si estuviese vertiendo.
Cuando terminó el beso los dos estábamos sin aliento pero nos mirábamos fijamente a los ojos sin decir palabra. Cogí el rabo de Santiago a la vez que lo pajeaba me di la vuelta poniéndome de espaldas a mi Rey. Me acerqué al regazo de Santiago pero sin sentarme, frotándome la polla contra el coño. Cuando me lo hube frotado lo suficiente introduje la cabeza guiándola con los dedos y tras darme la vuelta un segundo para mirar a Santiago, me senté de golpe clavándomela hasta el fondo. El clavadón pilló a Santiago de sorpresa, parecía que no le llegaba bien el oxígeno por un momento.

Eché la cabeza hacia atrás al sentir ese empalamiento y sin moverme, con el palo hundido hasta el fondo, comencé a respirar hondo y con lentitud. Ambos estábamos extasiados tratando de recuperarnos, aunque fui yo la que lo hizo primero. Apoyando mis manos en el borde de la mesa me levanté dejando en el interior de mi vagina sólo el capullo del rabo. Tras darme media vuelta para sonreír a Santiago volví a sentarme de golpe para volver a sentir ese pico incrustándose hasta el fondo de mi chocho, y de paso arranqué un suspiro de placer a Santiago. Esta vez, sin necesitar reponerme volví a semi levantarme y repetí el proceso mientras Santiago me había subido la camiseta de tirantes por encima de las tetas para poder sobarmelas a gusto. Poco a poco las clavadas se fueron haciendo más rápidas aunque también menos profundas pero el placer no hacía más que aumentar. Yo continuaba saltando sobre ese enorme trozo de carne sin disminuir el ritmo, animada por los brutales apretones que Santiago me estaba proporcionando en las tetas, preso del placer que le estaba dando.
-¡Ahhh, siiii, mierda! Aaaaahhnngg….dios vaya pedazo de pichula que tienes, mi Rey – decía sin parar de jadear – oh Santiago ….la siento…¡la siento hasta el fondo!
-¡Arrgghh! ¡Ud. no te preocupes! ¡Siga así, siéntala hasta el fondo todo lo que necesite, profesorcita! ¡¡Oh dios vaya zorrita!! –lo decía con rabia, como si mis palabras sobraran en esa conversación vagina-polla que estábamos teniendo a saltos.
Así estuvimos un buen rato, conmigo follándome el palo de Santiago y éste preso de la locura por la follada que le estaba dando ese chocho rico. Yo comenzaba a sentirme tan cachonda que volví a estar al borde del orgasmo, y mis saltos se intensificaron junto a mis gritos, tanto que Santiago tuvo que taparme la boca y hundir la suya en mi espalda para evitar que los gritos de ambos alertaran a todo el vecindario. Con mi clímax hubo tal movimiento que temí por la integridad de la mesa de pingpong. Cuando llegué al punto álgido me quedé como paralizada, sentada sobre esa enorme polla mientras lamía los dedos que hasta hace unos segundos habían evitado que mis gritos retumbasen a un kilómetro a la redonda. En mi estado de total relajación me giré como pude con la polla iniesta de Santiago todavía en mi interior y tomando la cara de Santiago con mis manos le planté un beso extra largo, y cuando separé mis labios de los de mi alumno un hilillo bastante denso unía los labios de éste y la punta de mi lengua que la mantenía fuera de la boca con gesto lascivo.

Santiago me agarró de la cadera y me levantó, dejándome de frente. Pude comprobar que su polla seguía en plenas condiciones y que todavía me quedaba polla para otro ratito. Agarrándome con ambas manos de las nalgas me elevó y comenzó a comerme las tetas, mientras me depositaba sobre la mesa de pingpong. Yo, abierta de patas sobre la mesa, miré lujuriosa a mi amante pero éste me empujó dejándome completamente tumbada. Me agarró de las nalgas y me elevó la posición, tras lo cual me la introdujo sin más. Ante la embestida me retorcí sobre la mesa, mordiéndome el labio inferior de placer, mientras me agarraba las tetas y las masajeaba al compás de la follada que estaba recibiendo.
Ahora era Santiago el que tenía el control, el que llevaba el ritmo, martilleaba mi chocho por lo menos al doble de velocidad a la que lo hizo la noche anterior. Mi cuerpo era empujado al fondo de la red de pingpong a cada embestida, para luego ser traída otra vez hacia el borde de la mesa por los poderosos brazos del hombre que me estaba follando el chocho a placer y con todas sus ganas.
-¿Qué profe? ¿Te gusta cómo te estoy follando el chochete?¿Eh, te gusta?¿Entiendes ahora porqué eres una reina de las pollas?
-¡Ay dios! Siiii….me gusta….ahh joder….me matas….siii…ayyy siii…oh dios como te adoro, mi Rey….te adoro a ti y a tu tremendo pedazo de pico…¡ay…siii!
-¡Ah mierda! ¡Joder me corro! ¡¿Lo oyes?! ¡¡Me corroooo profesorcita rica!!- aunmentó aún más la velocidad de sus pollazos hasta tal punto que comencé a arquear la espalda contra la mesa, elevando cada vez más y más mis caderas dispuesta a recibir ese último placer.
-¡Ahhh! ¡Si cariño! Córrete….¡Córrete!¡Siiiiiiii! – me agarré a la red que tenía encima de su cabeza para recibir los últimos espasmos más poderosos producto del clímax másculino, y el ruido de la mesa al temblar con el culeo, se hizo tan escandaloso que casi amortigüaba los gritos y jadeos.

Los gemidos de ambos se fueron apagando poco a poco hasta llegar el silencio a excepción de mis jadeos y Santiago que tratábamos de recobrar el aliento. Santiago cayó rendido sobre la mesa, encima de mi, quedando su cara atrapada entre mis tetas. Yo, con las piernas enroscadas en la cintura de Santiago, sostenía jadeante entre mis manos la red de pingpong que había arrancado en los últimos momentos de furia sexual. Al notar la lengua de Santiago recorriendo mi canalillo solté la red para hacerle caricias en el pelo mientras mi viril amante aplicaba las últimas caricias sexuales post coito sobre mis aún erectos pezones. Nos quedamos así un rato, permitiendo que el sudor se secara y la respiración volviera a la normalidad.

Decidimos almorzar, ya era muy tarde para tomar desayuno. Fui a comprar un par de bebidas. El almuerzo fue normal. De pronto y aunque seguíamos charlando como si nada, su mano empezó a acariciar su pico, que ahora se veía enorme, a través del pantalón. Mientras me conversaba acerca de cosas de la universidad, seguía acariciándose descaradamente. Los pezones se me habían vuelto a endurecer y se marcaban en la liviana tela de la polera, mi chocho se estaba empapando. Mi respiración se estaba agitando y Santiago no se perdía nada. Entonces, se abrió la bragueta y sacó su tremendo pico afuera. Y siguió acariciándosela con la mano, que subía y bajaba dejando su gordo y colorado glande afuera. Santiago me miraba morbosamente, con una sonrisa. Y balanceaba su gran pico ante mis ojos. Se puso de pie y se paró al lado mío, él agarró mi cabeza y me llevó la cara hacia su tranca, hasta que pude sentir su olor, que era lo que ansiaba desde que la sacó afuera.
"¿Te gusta el olor, profesora?"
Tenía los pezones muy duros, me puso la punta de su pico en la boca.
"Dese el gusto, profe, chupemela"…mi lengua se estaba enroscando en su sabroso glande, como si fuera lo único que había en el mundo.
"Ya sabía yo, que le gustaba mamar vergas… Me di cuenta cuando le vi la boquita; "Esa es una trompa para mamar picos, me dije, voy a hacer que esta puta me la chupe."

Con una mano me hizo parar y me llevó al dormitorio. Con un par de tirones me arrancó el jeans y la camiseta, dejándome con las tetas al aire. Yo sólo tenía ojos para su pico........no le costó nada sacarme las braguitas. Él me agarro las tetas con y comenzó a amasármelos, mientras pegaba su boca a la mía y revolvía su gruesa lengua en el interior. Siguió amasándome las tetas con tantas ganas que, mientras seguía con su tremendo beso volví a correrme. Aaaaaaaahhhhhhhhh........y me empezó a chupar un pezón mientras una de sus manos me agarraba un glúteo, apretándomelo apasionadamente. Su boca, caliente y húmeda, estaba haciendo estragos en mi pezón. Yo no podía hacer más que jadear y agarrarle la cabeza. El trabajo en mis glúteos también estaba produciendo sus efectos. Pasó su devoradora boca a mi otro pezón. Ahí acabe nuevamente, mientras los espasmos recorrían mi cuerpo.

"Es hora de mi pico en tu chorito nuevamente…" y levantándome con sus manos por detrás de mis rodillas me puso el chocho enfrentado a su pico, y comenzó a metérmela, mientras su caliente boca me daba un profundo chupón en el cuello. Esto fue demasiado para mi y volví a correrme. Sentí como su tremendo pico iba entrando en mi conchita, abriéndola. Y echándole los brazos al cuello comencé a cubrir de apasionados besos su cara.....Con mis piernas rodeé sus nalgas para ensartarme yo misma mejor. Y su pico iba entrando. Pero era demasiado para mí sentirme empalada. Él aprovechó para terminar de ensartarme.

Gemí al sentirme completamente empalada.
Conmigo así alzada y ensartada dio unos pasos hasta la cama, terminando arriba mío, sin que yo dejara de rodarle las fuertes nalgas con mis piernas. Y comenzó a comerme la boca. Su lengua me seguía culiando la boca, y yo se la chupaba. Yo sólo podía gemir en forma cada vez más intensa y agitada. La culiada había aumentado el ritmo al doble, y yo no pude resistir el correrme nuevamente, mientras su dedo me penetraba el ano.
Totalmente agotada por la interminable cascada de orgasmos que había tenido.

Después de un tiempo que no sabría precisar, mi amante me dio vuelta y poniéndome boca abajo, comenzó a acariciarme las nalgas con su pico que se encontraba nuevamente al máximo de su poder. Involuntariamente mi cola se levantó, como ofreciéndose mejor. Yo sabía que ahora le tocaba a mi culo, me sentía muy morbosa. Metiendo su cabeza entre mis nalgas comenzó a besármelas por dentro, con suaves y sensuales lamidas. Sentí que empezaba a derretirme. Y una de sus manos comenzó a ocuparse de mis pechos. Sentía su respiración caliente en mi culo, y este se me iba abriendo cada vez más. Pronto su lengua comenzó a penetrármelo, y yo a jadear. Y comenzó a cogerme el culo con ella. Yo empecé a derretirme nuevamente, pero Santiago estaba determinado a no dejarme correr, e interrumpía sus lamidas de un modo que empezó a enloquecerme. Cuando me tuvo a punto me introdujo dos dedos que entraron fácilmente en mi ahora hambriento agujero. Yo comencé a gemir y jadear cada vez más aceleradamente, pero Santiago se detuvo hasta que mi respiración se aquietó un poco. Se quedó un rato entrando y sacando apenas la mitad del glande, con lo que por el deseo mi culo se abrió para alojar un poco más. Y se quedó entrando y saliendo en ese nuevo tramo ampliado al largo de su cabeza. Yo me dejaba hacer, y mi culo se iba relajando y el rígido pedazo entró hasta la mitad. Me sentí ensartada.....y sólo había entrado la mitad del pico......Sin apurar las cosas Santiago comenzó a besarme el cuello, mientras hacía un vaivén con su pico, desde la entrada hasta el punto al que había llegado. Así durante un ratito, en el cual mi ano se abrió un poco más para alojar un nuevo tramo. Y así, con mucha paciencia, Santiago terminó enterrándome toda la longitud de su tremenda pichula. Sentía el culo tremendamente abierto, y su pico comenzó suavemente a entrar y salir en mi lubricado culo. Suspiré. Tenía los ojos entrecerrados. A cada entrada de ese pico, se me escapaba un suspiro. Poco a poco los vaivenes fueron haciéndose más seguidos, y también mis suspiros, que fueron transformándose en jadeos.

Agarrándose con ambas manos a mis caderas comenzó a darme embestidas cada vez más fuertes. Y yo sentí que mi culo solo era un agujero para que él lo usara a su entero antojo. Y volvieron los orgasmos que se fueron haciendo vertiginosos a medida que su culiada también lo hacía. Yo sentía como ese enorme pico se retiraba completamente, para enseguida volver a ensartarme hasta el fondo. Así una y otra vez, con un frenesí progresivamente creciente. Me sentía un objeto para el sólo uso de ese pico que me había echo suya.
 
No parece desahogo, no se ve un dejo de arrepentimiento, pasión domina la razón, muy buen relato, con detalles lo cual se valora, que se viene después, un trío entre Benjamin, Santiago y tú? Lo has pensado? Eso sí sería morbo!
 
bueeen relato!! este estuvo mejor que el anterior!
ya me imagino lo tremenda puta que debes ser....
faltaba su anal para hacerte realmente una perra......

esperamos mas historias, se agradece el aporte..
 
  • Like
Reacciones: rickrace
bueeen relato!! este estuvo mejor que el anterior!
ya me imagino lo tremenda puta que debes ser....
faltaba su anal para hacerte realmente una perra......

esperamos mas historias, se agradece el aporte..
En los otros relatos también también expresa que le dan por *
 
Wow se la culiaron bien rico e intensa hasta por el chico julio eskisito meterla así de poco y después completa de 1 ufff buen relato buenos detalles abre la boquita para tu lechada hablamos
 
  • Like
Reacciones: rickrace