Pablo Larraín: “Hay una tendencia a burlarse de Boric, pero va a ser recordado como un buen mandatario y probablemente va a ser presidente de nuevo”
El director de Jackie y No acaba de estrenar en salas chilenas su nueva película inspirada en un personaje femenino universal, tras Jacqueline Kennedy y Diana Spencer. Se trata de María Callas, la película en que Angelina Jolie da vida a la cantante durante su último año de vida, afectada por su adicción a los medicamentos y a la pérdida de su voz. "Creo que Jackie, Diana y María, fueron capaces de tener su propia identidad sin depender de con quién estaban. Pero la de María Callas es la historia más triste", dice el cineasta chileno en entrevista con Culto.
Usted apoyó la candidatura de Gabriel Boric en su momento, ¿A un año de que se acabe su mandato, como lo evalúa en su calidad de presidente de la República y en su gestión en la cultura, en la que había cifradas muchas esperanzas en el mundo de la cultura?
Me parece que es muy importante que se aumente el presupuesto de Cultura hasta el 1 por ciento, sobre todo porque lo que tenemos es muy, muy bajo. Inferior al promedio de los países de la OCDE y de las naciones que admiramos. Sin embargo, ese mayor presupuesto, si es que se aumenta, implica una mayor responsabilidad. Hay que administrarlo bien: el dinero tiene que tener un buen destino y se debe gastar bien. Afortunadamente creo que Carolina Arredondo es una buena ministra, es inteligente u sabrá hacer eso muy bien.
Y sobre Gabriel Boric, lo que siento es que hay una tendencia a burlarse de él, pero por otro lado creo que a va ser recordado como un buen mandatario y probablemente va a ser presidente de nuevo.
Por eso hay que tener mucho cuidado con la burla. Los burloncitos suelen ser personas tristes que tras reírse de alguien terminan aún peor.
A los 48 años, la edad que hoy posee el cineasta chileno Pablo Larraín (1975), la voz de la cantante María Callas estaba acabada. Aquejada de una adicción crónica a los calmantes, abandonada por Aristóteles Onassis y recluida en su espacioso departamento de París, la cantante lírica más importante de todos los tiempos viviría aún seis años más en medio de la agonía y el éxtasis. Sus sirvientes italianos, Alba y Ferruccio, serían su pequeña familia artificial y los cronistas la visitarían con cierta frecuencia en busca de alguna exclusiva.
Este mundo pequeño y terminal es el que recoge la película Maria Callas (2024), filme de Pablo Larraín que este jueves 2 de enero entra a las salas chilenas y que en septiembre recogió en general buenas críticas en el Festival de Venecia, en particular para Angelina Jolie como María Callas. Luciendo una delgadez bastante acorde a los últimos años de la Callas, Jolie sale en buena parte de todo el metraje del filme y ha sido mencionada como eventual candidata al Oscar a Mejor actriz por este rol.
Aunque la cinta (la tercera en una trilogía que también incluye a Jackie, del 2016, y Spencer, del 2021) se centra en los últimos 12 meses de vida de María Callas, hay una suficiente cantidad de flashbacks y fragmentos que van contando toda la vida de la cantante lírica nacida en Nueva York en 1923 de padres griegos. Su vida se extendería por 54 años hasta diciembre de 1977, cuando moriría debido a un paro cardíaco provocado por sobredosis de medicamentos. Su vida artística, sin embargo, se había apagado tal vez en 1965, con sólo 42 años, aquejada de sobreexigencia vocal y mala suerte en las relaciones de pareja.
Su complejo lazo con el magnate naviero griego Aristóteles Onassis es particularmente dañino en su vida, sobre todo después de que éste la abandona por Jacqueline Kennedy, la joven viuda del presidente estadounidense asesinado en 1963. El momento es ilustrado en la película y no deja de ser curioso que uno se remita a Jackie, la película de Larraín con Natalie Portman de protagonista.
En esta entrevista, el cineasta responsable de No (2012) y El Club (2025) se refiere a su interés en María Callas y, de paso, toca algunos aspectos de la realidad nacional.
-¿Cuál es la relación entre las películas Jackie, Spencer y María Callas?
Antes que nada, hay que decir que yo nunca pensé en una trilogía de ninguna especie. No hay una idea preconcebida al respecto entre estas películas. Como se sabe, fue el director Darren Aronofsky el que me invitó a realizar Jackie (2016). A él yo lo conocí en el Festival de Venecia 2010 (Larraín competía con Post Mórtem). Luego de esa película, yo me entusiasmé con hacer algo sobre la princesa Diana, pero a través de una narrativa diferente a la que se había aplicado hasta el momento a ese personaje. En tercer lugar, surgió la idea de realizar un largometraje sobre alguien que cambió la historia de la música.
María Callas es probablemente uno de los personajes más trágicos del arte contemporáneo, pues se transformó en la suma de los heroínas que ella cantó en el escenario.
Nuestra película es sobre alguien que se transforma en sus propios personajes. Eso lo hacemos a través de su música, de su voz y de alguien que nunca le tuvo miedo a la muerte. Estuvo ahí para deshacerse con y su propia voz.
-María Callas es un personaje bastante más fuerte que Diana Spencer y Jacqueline Kennedy, cuyas vidas parecen depender en principio demasiado de los que les pasa a sus famosos esposos
No estoy de acuerdo. Los tres personajes comparten cuestiones similares. Probablemente María Callas es la única que es por derecho propio una artista muy conocida, pero los tres son personajes que a su manera definieron la segunda mitad del siglo pasado. Estaban asociadas a grandes familias, sean naturales o políticas, y a grandes fortunas. En el caso de Diana Spencer también hablamos de alguien relacionado con la realeza británica. Y, en fin, María Callas no sólo estuvo ligada sentimentalmente a Aristóteles Onassis, sino que también a casas reales y a familias muy adineradas y poderosas en Europa.
El director de Jackie y No acaba de estrenar en salas chilenas su nueva película inspirada en un personaje femenino universal, tras Jacqueline Kennedy y Diana Spencer. Se trata de María Callas, la película en que Angelina Jolie da vida a la cantante durante su último año de vida, afectada por su adicción a los medicamentos y a la pérdida de su voz. "Creo que Jackie, Diana y María, fueron capaces de tener su propia identidad sin depender de con quién estaban. Pero la de María Callas es la historia más triste", dice el cineasta chileno en entrevista con Culto.
Usted apoyó la candidatura de Gabriel Boric en su momento, ¿A un año de que se acabe su mandato, como lo evalúa en su calidad de presidente de la República y en su gestión en la cultura, en la que había cifradas muchas esperanzas en el mundo de la cultura?
Me parece que es muy importante que se aumente el presupuesto de Cultura hasta el 1 por ciento, sobre todo porque lo que tenemos es muy, muy bajo. Inferior al promedio de los países de la OCDE y de las naciones que admiramos. Sin embargo, ese mayor presupuesto, si es que se aumenta, implica una mayor responsabilidad. Hay que administrarlo bien: el dinero tiene que tener un buen destino y se debe gastar bien. Afortunadamente creo que Carolina Arredondo es una buena ministra, es inteligente u sabrá hacer eso muy bien.
Y sobre Gabriel Boric, lo que siento es que hay una tendencia a burlarse de él, pero por otro lado creo que a va ser recordado como un buen mandatario y probablemente va a ser presidente de nuevo.
Por eso hay que tener mucho cuidado con la burla. Los burloncitos suelen ser personas tristes que tras reírse de alguien terminan aún peor.
A los 48 años, la edad que hoy posee el cineasta chileno Pablo Larraín (1975), la voz de la cantante María Callas estaba acabada. Aquejada de una adicción crónica a los calmantes, abandonada por Aristóteles Onassis y recluida en su espacioso departamento de París, la cantante lírica más importante de todos los tiempos viviría aún seis años más en medio de la agonía y el éxtasis. Sus sirvientes italianos, Alba y Ferruccio, serían su pequeña familia artificial y los cronistas la visitarían con cierta frecuencia en busca de alguna exclusiva.
Este mundo pequeño y terminal es el que recoge la película Maria Callas (2024), filme de Pablo Larraín que este jueves 2 de enero entra a las salas chilenas y que en septiembre recogió en general buenas críticas en el Festival de Venecia, en particular para Angelina Jolie como María Callas. Luciendo una delgadez bastante acorde a los últimos años de la Callas, Jolie sale en buena parte de todo el metraje del filme y ha sido mencionada como eventual candidata al Oscar a Mejor actriz por este rol.
Aunque la cinta (la tercera en una trilogía que también incluye a Jackie, del 2016, y Spencer, del 2021) se centra en los últimos 12 meses de vida de María Callas, hay una suficiente cantidad de flashbacks y fragmentos que van contando toda la vida de la cantante lírica nacida en Nueva York en 1923 de padres griegos. Su vida se extendería por 54 años hasta diciembre de 1977, cuando moriría debido a un paro cardíaco provocado por sobredosis de medicamentos. Su vida artística, sin embargo, se había apagado tal vez en 1965, con sólo 42 años, aquejada de sobreexigencia vocal y mala suerte en las relaciones de pareja.
Su complejo lazo con el magnate naviero griego Aristóteles Onassis es particularmente dañino en su vida, sobre todo después de que éste la abandona por Jacqueline Kennedy, la joven viuda del presidente estadounidense asesinado en 1963. El momento es ilustrado en la película y no deja de ser curioso que uno se remita a Jackie, la película de Larraín con Natalie Portman de protagonista.
En esta entrevista, el cineasta responsable de No (2012) y El Club (2025) se refiere a su interés en María Callas y, de paso, toca algunos aspectos de la realidad nacional.
-¿Cuál es la relación entre las películas Jackie, Spencer y María Callas?
Antes que nada, hay que decir que yo nunca pensé en una trilogía de ninguna especie. No hay una idea preconcebida al respecto entre estas películas. Como se sabe, fue el director Darren Aronofsky el que me invitó a realizar Jackie (2016). A él yo lo conocí en el Festival de Venecia 2010 (Larraín competía con Post Mórtem). Luego de esa película, yo me entusiasmé con hacer algo sobre la princesa Diana, pero a través de una narrativa diferente a la que se había aplicado hasta el momento a ese personaje. En tercer lugar, surgió la idea de realizar un largometraje sobre alguien que cambió la historia de la música.
María Callas es probablemente uno de los personajes más trágicos del arte contemporáneo, pues se transformó en la suma de los heroínas que ella cantó en el escenario.
Nuestra película es sobre alguien que se transforma en sus propios personajes. Eso lo hacemos a través de su música, de su voz y de alguien que nunca le tuvo miedo a la muerte. Estuvo ahí para deshacerse con y su propia voz.
-María Callas es un personaje bastante más fuerte que Diana Spencer y Jacqueline Kennedy, cuyas vidas parecen depender en principio demasiado de los que les pasa a sus famosos esposos
No estoy de acuerdo. Los tres personajes comparten cuestiones similares. Probablemente María Callas es la única que es por derecho propio una artista muy conocida, pero los tres son personajes que a su manera definieron la segunda mitad del siglo pasado. Estaban asociadas a grandes familias, sean naturales o políticas, y a grandes fortunas. En el caso de Diana Spencer también hablamos de alguien relacionado con la realeza británica. Y, en fin, María Callas no sólo estuvo ligada sentimentalmente a Aristóteles Onassis, sino que también a casas reales y a familias muy adineradas y poderosas en Europa.