Pamela Jiles y Julio César Rodríguez presidenciables: ¿Cómo llegamos a ese nivel de estupidez en Chile?
No quedan dudas de que Chile vive un complejo panorama político y social, sin embargo cargarle esta mochila única y exclusivamente a la clase política es un despropósito, principalmente porque somos los mismos ciudadanos quienes los escogimos y es que gente como Pamela Jiles o el abusador de mujeres, Florcita Motuda, no están en el sillón de los honorables por causa divina, existieron brutos quienes votaron por ellos en su momento y ahora les dan credibilidad y más apoyo aún. Nosotros no nos incluimos en este saco de ignorantes, porque jamás votaríamos por gente como esa, un mínimo de pudor y cariño a nuestro país y su gente.
Enfoquémonos en el caso de Pamela Jiles, previo a los retiros de los AFPs la mayoría de la población la consideraba una simple vieja loca, quién acostumbra a realizar shows en el congreso y constantemente formar peleas entre sus mismos pares, no nos olvidemos de sus recurrentes peleas con ex compañeres del Frente Amplio y su cuasi obsesión con Gabriel Boric (pelea de inválidos) al cual lo repasa todas las semanas y este último ya llega a dar pena por el reiterativo bullying.
Debemos agregar además su ejercito de pelotudos a los cuales bautizó de “nietitos” y que hacen lo que “abuela” les pide, estamos seguros que esta horda de retrasados serían capaces de lanzarse de un décimo piso de un edificio si la “abuela” se los pidiera.
El bajo nivel cognitivo de esta gente es tan grande que páginas de izquierda (de su mismo sector político) no los soportan, porque derechamente los consideran patéticos y cringe en su máxima expresión.
Volviendo al personaje de Pamela Jiles, podemos resumir que es una persona hábil con las palabras y muy inteligente desde una perspectiva ideológica, la cual no compartimos claramente, pero si tenemos la objetividad en decir que se maneja al revés y al derecho con su agenda deconstruccionista, con esto se logra aprovechar de la ignorancia de la gran masa de la población los cuales caen rendidos ante todo lo que dice, sin procesar ni una palabra de lo que sale de su boca, el personaje es mas que lo que puede llegar a hacer o decir.
Respecto a Julio César Rodríguez es más profunda la decadencia del chileno al depositar su confianza en este personaje, quién desde un punto de vista intelectual es bastante precario, que este tipo lidere encuestas presidenciales al igual que Jiles refleja dos cosas muy claras: la clase política chilena actual es demasiado penca y que Chile enfrenta una severa crisis cultural.
Desde un buen tiempo el periodismo chileno dejó de tener un ápice de ética que gente como Raquel Correa debe revolcarse en su tumba, que la ultra izquierdista Mónica González, ex directora del diario comunista, El Siglo, sea la premio nacional de periodismo, dice mucho.
Esto no es algo nuevo, es un proceso que desde el retorno a la democracia se ha ido intensificando, pero a nuestro juicio desde el estallido delictual esto se desató y a los pseudoperiodistas de izquierda derechamente se le soltaron las trenzas, si La Red era un medio de izquierda pasó a ser de izquierda radical, lo mismo con CHV y CNN Chile que no se arrugan en tener como conductor de noticias a Rafael Cavada, integrante de la Primera Línea en medio del activismo terrorista insurreccional.
Entre toda esa pobredumbre intelectual que está rebozando desde los canales de televisión, lo más precario desde el punto de son los matinales, quienes se han transformado en espacios para panfletería política y disputas entre los personajes más decadentes de la clase política chilena, todo este circo compuesto entre animadores ignorantes y sesgados, parlamentarios muertos (ejemplo: Moreira o Vidal) y una serie de alcaldes populistas quienes aprovechan estos espacios para apernarse en su cuota de poder y desinformar a la población.
Ya los espacios de reflexión y crítica constructiva no existen, si años atrás parte de población se quejaba con la TV porque esta “idiotizaba”, ahora es esto multiplicado por un millón, sin embargo muchos borregos prefieren lo actual porque les satisface la crítica social con contenido facilista y poco analítico, se conforman con cualquier gil que levante un poco más la voz y se ponga la camiseta del pueblo pese a que esté generando un enorme daño a la misma gente que buscan defender y/o representar.
De todo lo antes mencionado un ejemplo en carne propia de esta decadencia es el animador y periodista, Julio César Rodríguez, quién usualmente lanza palabras para la galucha en el matinal que conduce, emite opiniones profundamente políticas las cuales hace pasar como objetivas y el “sentir de la gente”, o sus constantes pseudo debates con los personajes más poco preparados de la centro derecha a los cuales siempre busca dejar como idiotas, después de todo no es tan difícil ganarle un debate a gente como Moreira o barrer el piso con Piñera sin que este pueda defenderse. A ver si podría salir airoso con un Alfredo Jocelyn-Holt o con un Axel Kaiser, si con centrista moderado de izquierda como Cristóbal Bellolio dio un jugo monumental, que queda para otros intelectuales de peso, simplemente lo dejarían como el gran ignorante que es.
Que existan chilenos que crean que este par de personajes están aptos para gobernar un país, es porque simplemente están mal de la cabeza o derechamente son idiotas y no se han dado ni un minuto en sus vidas para analizar las consecuencias que esto tendría, poco amor propio, poco amor al país o gente que ha sido tan miserable que sólo quiere ver al mundo arder, que disfruta con el mal ajeno, como pasquín esperamos que jamás este par de personajes se ponga la banda presidencial.
https://www.cronicachile.cl/2021/05...o-llegamos-a-ese-nivel-de-estupidez-en-chile/
No quedan dudas de que Chile vive un complejo panorama político y social, sin embargo cargarle esta mochila única y exclusivamente a la clase política es un despropósito, principalmente porque somos los mismos ciudadanos quienes los escogimos y es que gente como Pamela Jiles o el abusador de mujeres, Florcita Motuda, no están en el sillón de los honorables por causa divina, existieron brutos quienes votaron por ellos en su momento y ahora les dan credibilidad y más apoyo aún. Nosotros no nos incluimos en este saco de ignorantes, porque jamás votaríamos por gente como esa, un mínimo de pudor y cariño a nuestro país y su gente.
Enfoquémonos en el caso de Pamela Jiles, previo a los retiros de los AFPs la mayoría de la población la consideraba una simple vieja loca, quién acostumbra a realizar shows en el congreso y constantemente formar peleas entre sus mismos pares, no nos olvidemos de sus recurrentes peleas con ex compañeres del Frente Amplio y su cuasi obsesión con Gabriel Boric (pelea de inválidos) al cual lo repasa todas las semanas y este último ya llega a dar pena por el reiterativo bullying.
Debemos agregar además su ejercito de pelotudos a los cuales bautizó de “nietitos” y que hacen lo que “abuela” les pide, estamos seguros que esta horda de retrasados serían capaces de lanzarse de un décimo piso de un edificio si la “abuela” se los pidiera.
El bajo nivel cognitivo de esta gente es tan grande que páginas de izquierda (de su mismo sector político) no los soportan, porque derechamente los consideran patéticos y cringe en su máxima expresión.
Volviendo al personaje de Pamela Jiles, podemos resumir que es una persona hábil con las palabras y muy inteligente desde una perspectiva ideológica, la cual no compartimos claramente, pero si tenemos la objetividad en decir que se maneja al revés y al derecho con su agenda deconstruccionista, con esto se logra aprovechar de la ignorancia de la gran masa de la población los cuales caen rendidos ante todo lo que dice, sin procesar ni una palabra de lo que sale de su boca, el personaje es mas que lo que puede llegar a hacer o decir.
Respecto a Julio César Rodríguez es más profunda la decadencia del chileno al depositar su confianza en este personaje, quién desde un punto de vista intelectual es bastante precario, que este tipo lidere encuestas presidenciales al igual que Jiles refleja dos cosas muy claras: la clase política chilena actual es demasiado penca y que Chile enfrenta una severa crisis cultural.
Desde un buen tiempo el periodismo chileno dejó de tener un ápice de ética que gente como Raquel Correa debe revolcarse en su tumba, que la ultra izquierdista Mónica González, ex directora del diario comunista, El Siglo, sea la premio nacional de periodismo, dice mucho.
Esto no es algo nuevo, es un proceso que desde el retorno a la democracia se ha ido intensificando, pero a nuestro juicio desde el estallido delictual esto se desató y a los pseudoperiodistas de izquierda derechamente se le soltaron las trenzas, si La Red era un medio de izquierda pasó a ser de izquierda radical, lo mismo con CHV y CNN Chile que no se arrugan en tener como conductor de noticias a Rafael Cavada, integrante de la Primera Línea en medio del activismo terrorista insurreccional.
Entre toda esa pobredumbre intelectual que está rebozando desde los canales de televisión, lo más precario desde el punto de son los matinales, quienes se han transformado en espacios para panfletería política y disputas entre los personajes más decadentes de la clase política chilena, todo este circo compuesto entre animadores ignorantes y sesgados, parlamentarios muertos (ejemplo: Moreira o Vidal) y una serie de alcaldes populistas quienes aprovechan estos espacios para apernarse en su cuota de poder y desinformar a la población.
Ya los espacios de reflexión y crítica constructiva no existen, si años atrás parte de población se quejaba con la TV porque esta “idiotizaba”, ahora es esto multiplicado por un millón, sin embargo muchos borregos prefieren lo actual porque les satisface la crítica social con contenido facilista y poco analítico, se conforman con cualquier gil que levante un poco más la voz y se ponga la camiseta del pueblo pese a que esté generando un enorme daño a la misma gente que buscan defender y/o representar.
De todo lo antes mencionado un ejemplo en carne propia de esta decadencia es el animador y periodista, Julio César Rodríguez, quién usualmente lanza palabras para la galucha en el matinal que conduce, emite opiniones profundamente políticas las cuales hace pasar como objetivas y el “sentir de la gente”, o sus constantes pseudo debates con los personajes más poco preparados de la centro derecha a los cuales siempre busca dejar como idiotas, después de todo no es tan difícil ganarle un debate a gente como Moreira o barrer el piso con Piñera sin que este pueda defenderse. A ver si podría salir airoso con un Alfredo Jocelyn-Holt o con un Axel Kaiser, si con centrista moderado de izquierda como Cristóbal Bellolio dio un jugo monumental, que queda para otros intelectuales de peso, simplemente lo dejarían como el gran ignorante que es.
Que existan chilenos que crean que este par de personajes están aptos para gobernar un país, es porque simplemente están mal de la cabeza o derechamente son idiotas y no se han dado ni un minuto en sus vidas para analizar las consecuencias que esto tendría, poco amor propio, poco amor al país o gente que ha sido tan miserable que sólo quiere ver al mundo arder, que disfruta con el mal ajeno, como pasquín esperamos que jamás este par de personajes se ponga la banda presidencial.
https://www.cronicachile.cl/2021/05...o-llegamos-a-ese-nivel-de-estupidez-en-chile/