Con estos temas siempre se tirarán en contra weones mala raza, chicos, feos, morenos y mechas de clavo.
Ya, em, fuera de broma, estos temas se vuelven sensibles -voy a utilizar el término de von Liebenfels- porque ciertos humanos-primates sienten que hieren su ORGULLO-EGO inflado por la modernidad en la cual, decir que un pueblo, raza o país es menos capaz, competente, organizado, rico, etc, etc, es mal visto. Como si un mapuche tuviese las mismas características intelectuales, espirituales y fenotípicas que un irakí, un persa, un subsahariano o un europeo.
En fin, como son temas en donde el hombre débil, típico seguidor de ideas resentidas del marxismo, que es un ser bajo de intelecto como de espíritu, genes y dignidad, sale a debatir con los mismos mecanismos oxidados de la multiculturalidad, la igualdad, el exaltar a los débiles por sobre los fuertes y como son numéricamente -como toda masa- superiores, se encuentran que todo está bien en sus postulados porque por fuera todos se soban la espalda pero dentro, muy interiormente la fibra que les toca y destroza resuena a campanadas porque el Hombre Superior no habita en ellos, si no, el hombre bajo y débil. No hay que entender esta debilidad como oprimidos, pobres, desamparados, si no, más bien como una debilidad de carácter de físico, de amor propio y de toda distinción que hace de una persona íntegra el separarse de la masa que repite como loro lo que le contaron, lo que leyó en algún libro de aturdimiento masivo o de su simple y baja vida inmersa en el materialismo, la bastardización, la abolición de todo orden y del amor interno como externo.
Somos todos distintos, distintas cualidades, distintos habitat y entornos socio-económicos esa es la verdad; pero lo que nos hace separarnos del resto siempre será la SANGRE, ella manda y a través de ella logramos desarrollar quienes somos y es por ello que tanto asiáticos como blancos de raza amarilla y blanca correspondientemente, se caracterizan por su inteligencia y belleza, la raza negra por su capacidad física y pare de contar. Las tres razas principales han convivido así desde sus inicios, por lo tanto, querer y pretender que son todas iguales y que no existen diferencias es estupidez. Esa diversidad es más que suficiente. Multiculturalismo es bastardización, mezcolanza nefasta que acabará con la gente sana y fuerte por ser minoría comparada al mar del revoltijo genético de moda.
Y si no hablé del sionismo judío, garrapata resbalosa que promueve todo aquello relacionado con la multiculturalidad es por asco, porque sus kipás están llenas de sangre de los pueblos no judíos. Además, los judíos, son seres imposibles de clasificar en una raza pues son una alcantarilla de mezclas en la cual se mezclan fecas y sangre que gracias a su materialista visión exacerbada por el amor al dinero, la usura y la deuda, les hace ser merecedores de representar lo antinatural del mundo pues ni son personas ni son animales. Y hasta los animales son más nobles que esa antiraza.
He dicho. Maní con lo que siga de este comentario para abajo.