Desde siempre mi ex marido ha tenido más interés que yo por ir a las reuniones de apoderados de nuestra hija, pero ya desde el año pasado le dije que alternaramos las asistencias, para no abusar y los 13 años ya son el preludio a la adolescencia, así que me interesa estar más informada y más cerca de mi hija. El caso es que en la última reunión de apoderados, al finalizar, en el café de cortesía, le comenté a otra de las mamás que cuándo yo era niña y adolescente jugaba tenis, después por el tema de la PAA y posteriormente la universidad lo deje, salvo por encuentros muy esporádicos y que ahora me gustaría encontrar una partner para retomarlo regularmente, ya que a mi hija le gusta la gimnasia rítmica, así que por lo menos en el tenis no me apaña. Estábamos conversando de eso en lo que se acerca uno de los papás y me cuenta que el juega tenis regularmente precisamente, que hace deporte regularmente por fuerza ya que es kinesiologo, y que trabaja en un gimnasio haciendo evaluacion funcional a los clientes por lo mismo siempre muy apegado al deporte. Yo de verdad me emocioné al escucharlo y pensé "por fin podría tener un compañero regular de juego" pese a que yo voy bastante al gimnasio, el cardio y las maquinas no se comparan con hacer un deporte, se liberan muchas más endorfinas, es más entretenido y a la vez sería más desafiante jugar con un hombre, he jugado tenis con hombres muchas veces y pese a lo que se podría pensar, no se contienen con una, pero tienen una desventaja frente a una mujer: como son más de pegar fuerte, tiran más pelota fuera o a la malla, las mujeres trabajamos más el punto, si es que podemos seguir el ritmo. Lo vi, y lo vi muy joven, salvo por un par de canas, muy pocas si, le pregunté su edad y sorpresa para mi, tiene mi misma edad, pensé que no era de extrañarse por el deporte. Le pregunté si jugaba con su esposa y si podíamos armar un doble mixto con el algún amigo suyo, le cambió un poco la cara y me dijo que se había separado hace un año aproximadamente, pero que estaba conociendo a una persona, nada serio todavía. Pensé "chuta metí las patas", así que para salir del paso le dije lo que siempre me digo a mi misma cuando me reprocho por haberme divorciado, le dije que es un trago muy amargo, pero que la vida sigue, le comenté que yo tambien me divorcié, pero hace casi 7 años ya, y bueno el lugar y el ambiente de cordialidad entre apoderados hizo que volviéramos rápidamente al asunto del tenis. La mamá que estaba conversando conmigo tiene más hijos y lógicamente menos tiempo, dijo que si no, feliz jugaría por lo menos para probar, ya que no lo había hecho hasta entonces. El nombre del papá kinesiologo es Roberto, me dio su número y me dijo que le escribiera si me tincaba ir a jugar un día se estos.
Pasaron unos días y la idea de un partido me rondaba la cabeza continuamente, así que le escribí un WhatsApp el martes, para que fuéramos el jueves en la tarde a jugar dos horas al club Ossandon, le dije que esta vez invitaba yo, así, si no era tan bueno, no tendría culpa en no volver a jugar con el. Me contestó y me dijo que encantado, pero que la revancha corría por su cuenta. Llegó el día y nos juntamos de 6 a 8, hacia frío, pero aún así solo fui con falda y polera, obviamente con una malla de compresión bajo la falda para jugar tranquila. Llegamos, calentamos el brazo durante 45 minutos y parecía un partido abordable para mi. El asunto es que jugamos y en lo que nos quedó del tiempo me dio una paliza de 6-0 - 6-0. Quedé picada y le hice jurarme que me iba a dar una revancha. Se rió y me dijo que el jugaba todas las semanas, pero que no tenia problema en ayudarme a retomar el ritmo. Nos despedimos y la verdad me puse muy contenta de haber encontrado un compañero para hacer deporte y no estar atrapada sólo en las máquinas del gimnasio.
El lunes de la semana siguiente me mandó él un mensaje para juntarnos a jugar, el jueves nuevamente a la misma hora, pero apostamos una comida china al día siguiente, el viernes una invitación a comer en la noche. No vi nada de malo, ya que tanto el como yo teníamos pareja, yo no le comenté de Felipe si, por lo que he contado en relatos anteriores. Fuimos a jugar y nuevamente me ganó fácil, pero esta vez me dio más chances, ya no fue un aplastante 6-0 - 6-0, si no que un condescendiente 6-3 - 6-4. Fuimos el día siguiente a cenar y yo pensé que iba a ir con su pareja, pero fue solo, yo también fui sola. Fue una velada de comida china muy agradable y acordamos jugar todas las semanas en el mismo horario salvo que lloviera o algo así.
Llegó la semana siguiente e iba a pedir la cancha, pero el ya lo había hecho y la había pagado por la aplicación easycancha, así funciona ahora. Jugamos y me volvió a ganar. Ese día no pude ir en auto, porque pinché una rueda, así que a última hora tomé un uber, pero mi partido semanal no iba a perderlo. Jugamos y una nueva derrota para mi, pero pese a eso, cada vez, aunque perdía, recuperaba la confianza. Terminó el partido y cada uno fue al camarín a sacarse el sudor de la cara y al momento de irnos se dio cuenta de que iba a pedir un uber. Me dijo que por ningún motivo y se ofreció a traerme, yo acepté. En esta época del año, a las 8 pm ya está oscuro y ahí vino el punto de quiebre para mi; estacionó el auto en una calle oscura de las que abundan entre Larrain y Principe de Gales, me miró fijo a los ojos y me dio un beso suave, yo di vuelta la cara, pero el insistió varias veces hasta que se lo respondí, el haberme sentido nuevamente sometida por él en el juego influyó, poco a poco el beso fue entrando en calor hasta que mientras el me daba agarrones, yo me abrazaba a su cuello, en ese momento pensé que ya no íbamos a volver a jugar tenis.....no me equivocaba, íbamos a jugar, pero en otras canchas. Quise parar el asunto ahí, pero me dijo: "ya te dominé en el partido, ahora te voy a dominar una vez más"...bastó que me dijera eso para que mi yegua interior despertara del todo, mi chocho cosquilleara y me humedeciera, yo estaba con otra polera, no sudada y un poleron, pero con mis piernas descubiertas, mis tetas duras como rocas y mis pezones erectos; abrió el cierre delantero del poleron, levantó mi polera, desató el sosten deportivo y empezo a chuparme las tetas. Las calles que no son avenidas, son de verdad oscuras en La Reina, estuvimos bastante tiempo en el auto besuqueandonos, empañandose los vidrios del auto, yo con pánico y adrenalina a la vez de que llegara seguridad ciudadana, tocandonos con mucha energía pese a haber jugado un partido de casi 2 horas hacía poco rato. Yo respondía los besos con calentura, lo dejaba mamarme las tetas al tiempo que metía su mano dentro de mi calzón y sobaba arriba abajo mi chocho, por mi parte le sobaba el pene con más ímpetu y las pelotas con más suavidad, no me importaba que estuviera sudado, por sobre el pantalón, así de caliente había logrado ponerme; había conseguido seducirme y ya estaba dispuesta a acostarme con él, pese a que mi hija ya había llegado del colegio a la casa, justo se habían acabado las vacaciones esa semana, mi hija habia llegado hacía bastante rato, Roberto me tenía con la polera levantada, el sostén abierto, las tetas afuera y chupandomelas....llamé a mi hija y me dijo que estaba leyendo un libro para un control de lenguaje que tenía al día siguiente, yo le dije que me iba a demorar un poco, hablaba con ella mientras Roberto no paraba de sobar mi vagina y mamarme las tetas, yo trataba de disimular al máximo mis suspiros, mordía mi mano, alejaba un poco el teléfono de mi boca. Mi hija me dijo que hiciera lo que tuviera que hacer tranquila y no le dio mayor importancia. Sin decirme nada, encendió el auto y me llevó al Triángulo 3, un motel en La Reina cerca del club de tenis.
Llegamos al motel y entramos con el auto, no fue necesario pedir un trago ni nada para comer, sólo una caja de condones, le dije que me gustan los condones con estrías, ya veníamos lo suficientemente encendidos. Entramos a la habitación que estaba rodeada de espejos en todas sus paredes, con la cama al medio, pude ver como se puso detrás de mi, me levantó la falda y puso su paquete contra mis nalgas restregandome su bulto y agarrándome con total descaro los senos.....yo solté un gemido. En un dos por tres la ropa voló, mi poleron, mi polera, mi falda, mis mallas, mis bragas, mis calcetines y zapatillas, lo mismo él. Nos metimos a la ducha y ahí el enjabonó todo mi cuerpo, llenándolo de espuma, para despues recorrerlo entero con sus manos para quitar la misma espuma, pero lo hacía con morbo, lentamente, haciendo que fuera plenamente consciente de que me estaba manoseando en una ducha a su antojo, al tiempo que se sacaba restos del sudor de su cuerpo. Me dio vuelta, dándole la espalda, se agachó, separó mis nalgas e hizo pasar su lengua por entre ellas, por mi culo mientras nos caía el agua tibia, se puso de pie y desde atras, en la ducha agarrado de mis caderas vino la primera penetración, suave y lenta, pero que de todas formas me sacó un gemido ahogado, yo gire mi cara para que me besara y empezó a embestirme suave, entre beso y beso, con sus manos que iban de mis caderas a mis tetas, mi cuello, mi pelo, mi cara. Estaba siendo infiel en toda regla nuevamente, pero esta vez era plenamente consciente y no había culpa, sólo vértigo y morbo. Yo estaba muy excitada, inusualmente excitada, me di vuelta y me arrodillé para chuparle el pico, el olor a lubricacion de macho, el vapor de la ducha, sus pelota depiladas sumado al morbo de la situación de estarle rodeando la punta del pico con mi lengua al padre de uno de los compañeritos de mi hija me ponía aún más excitada.
Nos fuimos a la cama y me puso en 4, con los cuerpos goteando por el agua de la ducha. Hizo pasar su pene de abajo hacia arriba por mi vagina hasta volver a clavarme, pero se puso un condón....que delicia ser fornicada por un condón con estrías. Esta vez ya me culiaba más duro que en la ducha. Yo miraba hacia el lado y en los espejos me veía a mi misma con los codos apoyados en la cama, mi pelo todo inclinado hacia el otro costado, mientras ponía el culo en pompa y Roberto taladrandome, haciendo que mis tetas se movieran al ritmo de sus embestidas, mi cara enrojecida, yo giraba mi cara buscando que mis ojos encontraran los suyos y en eso se inclinó me dio un beso y empezó a masajearme las tetas, mientras me decía que estaba mucho mejor el after del partido que el partido. Me recostó en misionero y con su pico ya dentro de mi chocho, movía sus caderas como haciendo un 8, pero de costado, con eso me rozaba por dentro todos los rincones de mi vagina....era una completa delicia, yo lo abracé y me pegué más a él mientras lo hacía, estaba entre mis piernas haciéndome gozar como una cerda, mis piernas, las que puse en V, yo buscaba su boca para besarlo con mi boca abierta y mi lengua afuera en una acción bastante calenturienta mientras el bufaba como un toro sobre mi cuando no estaba respondiendo a mis besos, pasaba su lengua por mi cuello. Se irguió y puso mis piernas en sus hombros, mientras me clavaba duro, se me movían mucho las tetas y me decía: "te gusta que te la meta el que te voló la zorrita en el tenis?" Yo respondí con un fuerte y rotundo "SI".
Por ese día eso fue todo, me trajo a la casa y nos despedimos como si hubiésemos sido pareja, quedando de volver a jugar la próxima semana.
Esa misma noche, sola en mi cama, llamé a Roberto a la 1 am y le dije en tono serio que lo esperaba en mi casa el día siguiente a las 22:00 para conversar. No puso problemas. Le pedí a mi hermana si se podía quedar con mi hija y me dijo que si. Llegó, pero esta vez no lo invité a comer, como lo hice con Felipe, lo espere en bata de levantar y debajo lencería; portaligas, tanga, brassiere con encaje y tacones. Puso cara de extrañeza. Apenas el entró y cerró la puerta, le ofrecí un par de energéticas, se tomo las dos juntas, yo sólo una, dejé caer la bata de levantar mientras el me miraba y mi cuerpo quedó expuesto en lencería: me senté en el sofá y me crucé de piernas mirándolo con cara de vicio, el se acercó, juntó mis dos piernas en uno de sus hombros y me las acarició, nos besamos lujuriosamente, bajó a besarme los pies mientras quitaba mis medias, mis zapatos y mi tanga, les pasaba la lengua tanto a mis piernas como a mis pies, empezó a acercarse a la zona de peligro a punta de lamidas, mordiscos y besos....y vino una sesión de sexo oral que me hizo explotar: escribió con su lengua todo el abecedario en mi clítoris, eso me voló la cabeza mientras sobaba suave mis labios vaginales....al mismo tiempo puso mi pierna derecha en su hombro derecho, separando la izquierda para tener mejor acceso a mi chocho, una vez que me corrí, tiró los cojines al suelo y se recostó en el sofa, hizo que me sentara en su cara, yo movia mi vagina y mis caderas adelante atras encima de su boca, que se daba un festín con mi parte más intima, y yo con mi sostén aun en su lugar. El se desvistió, dejándome sudada en el sofá y volvió a recostarse en el sofá quedando semi sentado, yo me incorporé, me puse sobre el, a la altura de las caras y nos besamos con furia lujuriosa, siendo yo misma quien retiraba el brassiere de broche delantero de mis senos, lo más cerca posible de su cara, para que sintiera mi cuerpo, mi perfume. Fui descendiendo por su torso hasta llegar a su entrepierna y comenzar a chuparle el pico poniendo mi cara de costado mientras lo pajeaba hasta que se le puso bien duro. En el sofá me puso a 4 patas y vino la primera penetración de la noche, suave, pero decidida, me decía que le encantaba ver como me vibran las nalgas con sus embestidas, se recostó de lado y desde atras de mi, me giró de lado también y afirmó una de mis piernas en el aire mientras ya me estaba culiando a un ritmo más rápido. Luego yo me monté sobre el, pero haciendo de vaquera invertida, giré mi torso hacia atrás mientras movía mis caderas y nuestros ojos se encontraron al tiempo que yo me acariciaba la teta izquierda con mi mano derecha y con la mano izquierda me afirmaba en su torso, el veía mi espalda y mis nalgas mientras me taladraba en el sofá principal de mi living. Se detuvo, me levantó y me llevó hasta la mesa del comedor, me dobló de boca sobre ella y me dio nalgadas que resonaron en todo el comedor, como queriéndome dejar claro quién mandaba desde el principio, yo gemía de caliente y sumisa. No hubo mucho que decir cuando ya me vi sentada encima de el en mi pieza, descendiendo de a poco en su pico, dirigiéndolo yo misma dentro de mi chocho, encima de mi cama; la lencería y los zapatos quedaron tirados por todo el living. Esa noche mientras cabalgaba en su tranca, giraba suave en círculos mis caderas, con mi torso y mi cabeza inclinados ligeramente hacia atrás, saltando en su pico, pero afirmada de sus manos, ensartada en su pico, mientras el veía como hipnotizado el movimiento de mis tetas. Como parte de un juego morboso hice que dijera que me prefería a mi antes que a su otra amante. En cuanto lo dijo, me hizo una pregunta: "Y ahora te lo puedo meter por el culo?" Era obvio que sabía la respuesta. Me incliné sobre él, lo agarré fuerte del pelo y le di un lametón muy largo y lento en la boca. La cara se le deformó de morbo, me recostó de boca en la cama y me hizo un delicioso beso negro. Tenía experiencia haciéndolo, ya que aparte del condón supo poner la cantidad adecuada de lubricante que yo adrede habia dejado encima del velador. Separó mis piernas y cuando empezó a encularme sentía como su tranca me abría de a poco el culo hasta haber entrado entera, haciéndomela sentir centímetro a centímetro. Me estuvo taladrando el culo hasta que se corrió y yo sentía su respiración fuerte en mi nuca.
A partir de ese momento, toda la noche mientras culiabamos, el recorría cada centímetro de mi cuerpo con su lengua. Cuando me la sacó del culo, me puso un plug el que también dejé adrede encima del velador, lo hizo lento y me giró dejandome de espalda en la cama, puso bajo mis caderas una almohada y se puso sobre mi, yo de frente a él, buscaba mirarme fijo y profundo a los ojos, como si además de poseer mi cuerpo quisiera adueñarse de mi voluntad, se sacó el condón y esta vez sin protección tuve otro orgasmo cuando volvió a ensartarme con su tranca en mi chocho y otro beso salvaje de mi parte no se hizo esperar
Siguiendo con el juego morboso de hacía un rato, mientras yo daba sentones sobre su pico, a eso ya de las 3am, le ponía las tetas en la cara, y recordando que el estaba teniendo un affaire con otra mujer, en ese momento no pensaba en tener una relación con el, era por puro y duro morbo, le susurraba suspirando en su boca, mientras le pasaba mi lengua a su lengua: "quédate conmigo, quédate conmigo" , al tiempo que lo besaba de la forma más erótica posible, pasando mi lengua suave por sus labios. El, en un suave movimiento me dio vuelta y me puso de espaldas en la cama nuevamente, yo puse mis piernas enroscadas en las suyas, el sobre mi besándome los senos y clavándome me respondió: "tu sabes que es precipitado", yo le dije "A que le tienes miedo? Enfrenta la situación", el : "Y si no?", Yo: "hazlo o no nos acostamos nunca más", el: "nunca, nunca, nunca?"....lo repetía mientras me llenaba de besos cada centímetro de mis tetas a la par que me tenía ensartada y me culiaba, yo estaba tan caliente que no podía parar de mover mis caderas al ritmo de las suyas, ya no había retorno en ese polvo ni en esa noche. Su buen estado físico y su resistencia eran destacables, bueno se entendía, hace deporte regularmente y trabaja en un gimnasio. Así que me preparé para recibir más pico esa noche. Fui a la cocina a buscar crema pastelera, se la puse en el pico y lo limpie todo a punta de lamidas. Luego el hizo lo mismo con mi chocho y mis tetas. Puso su pico entre mis tetas y le hice una paja que terminó con el corriéndose en mis tetas....le chupé el pico nuevamente hasta que se le volvió a poner duro. Ya se habían acabado los condones, pero ninguno de los dos quería parar de culiar; la hora avanzaba, ya eran las 5 y culiabamos como si fuese el inicio de la velada y la última vez que fuéramos a hacerlo en la vida. Roberto estuvo toda la noche entera taladrandome, taladrandome duro, llenando todas mis cavidades. Terminamos como empezamos, cerca de las 8, conmigo cabalgando y ya ambos con ojeras. Nos despedimos como una pareja de amigos normal y el se fue a eso de las 8:30. Dormí hasta las 1 pm y fui a buscar a mi hija donde mi hermana, quien no me dijo nada, pero en su mirada se notaba que sabía todo, me miraba inquisitivamente mientras nos había invitado a almorzar, a mi hija y a mi.
Por otra parte, después de lo de Maitencillo disimulé durante unas semanas, obviamente había aprobado a Felipe el semestre anterior con excelente nota, pero esta nueva infidelidad me hacía imposible el volver a mirarlo de la misma manera, así que terminé con el. Además una relación de esa índole tarde o temprano explotaría, era una bomba de tiempo, él no está en sus 20s, sino que en sus 30s, no lo tomó mal, evidentemente no le conté sobre Maitencillo ni de mis encamadas con Roberto, pero le di las otras razones para terminar. Me dijo que entendía, pero que de todas formas por sanidad emocional pediría cambio a la sección con el otro profesor, leí un poco de despecho en su despedida, pero también lo entendí perfectamente.
A partir de ese del día del motel ya no nos juntamos con Roberto a jugar tenis, sino que a culiar, no espero que esto dure mucho, así que me hice a la idea de seguir solo con el cardio y las máquinas de fuerza en el gimnasio.
Pasaron unos días y la idea de un partido me rondaba la cabeza continuamente, así que le escribí un WhatsApp el martes, para que fuéramos el jueves en la tarde a jugar dos horas al club Ossandon, le dije que esta vez invitaba yo, así, si no era tan bueno, no tendría culpa en no volver a jugar con el. Me contestó y me dijo que encantado, pero que la revancha corría por su cuenta. Llegó el día y nos juntamos de 6 a 8, hacia frío, pero aún así solo fui con falda y polera, obviamente con una malla de compresión bajo la falda para jugar tranquila. Llegamos, calentamos el brazo durante 45 minutos y parecía un partido abordable para mi. El asunto es que jugamos y en lo que nos quedó del tiempo me dio una paliza de 6-0 - 6-0. Quedé picada y le hice jurarme que me iba a dar una revancha. Se rió y me dijo que el jugaba todas las semanas, pero que no tenia problema en ayudarme a retomar el ritmo. Nos despedimos y la verdad me puse muy contenta de haber encontrado un compañero para hacer deporte y no estar atrapada sólo en las máquinas del gimnasio.
El lunes de la semana siguiente me mandó él un mensaje para juntarnos a jugar, el jueves nuevamente a la misma hora, pero apostamos una comida china al día siguiente, el viernes una invitación a comer en la noche. No vi nada de malo, ya que tanto el como yo teníamos pareja, yo no le comenté de Felipe si, por lo que he contado en relatos anteriores. Fuimos a jugar y nuevamente me ganó fácil, pero esta vez me dio más chances, ya no fue un aplastante 6-0 - 6-0, si no que un condescendiente 6-3 - 6-4. Fuimos el día siguiente a cenar y yo pensé que iba a ir con su pareja, pero fue solo, yo también fui sola. Fue una velada de comida china muy agradable y acordamos jugar todas las semanas en el mismo horario salvo que lloviera o algo así.
Llegó la semana siguiente e iba a pedir la cancha, pero el ya lo había hecho y la había pagado por la aplicación easycancha, así funciona ahora. Jugamos y me volvió a ganar. Ese día no pude ir en auto, porque pinché una rueda, así que a última hora tomé un uber, pero mi partido semanal no iba a perderlo. Jugamos y una nueva derrota para mi, pero pese a eso, cada vez, aunque perdía, recuperaba la confianza. Terminó el partido y cada uno fue al camarín a sacarse el sudor de la cara y al momento de irnos se dio cuenta de que iba a pedir un uber. Me dijo que por ningún motivo y se ofreció a traerme, yo acepté. En esta época del año, a las 8 pm ya está oscuro y ahí vino el punto de quiebre para mi; estacionó el auto en una calle oscura de las que abundan entre Larrain y Principe de Gales, me miró fijo a los ojos y me dio un beso suave, yo di vuelta la cara, pero el insistió varias veces hasta que se lo respondí, el haberme sentido nuevamente sometida por él en el juego influyó, poco a poco el beso fue entrando en calor hasta que mientras el me daba agarrones, yo me abrazaba a su cuello, en ese momento pensé que ya no íbamos a volver a jugar tenis.....no me equivocaba, íbamos a jugar, pero en otras canchas. Quise parar el asunto ahí, pero me dijo: "ya te dominé en el partido, ahora te voy a dominar una vez más"...bastó que me dijera eso para que mi yegua interior despertara del todo, mi chocho cosquilleara y me humedeciera, yo estaba con otra polera, no sudada y un poleron, pero con mis piernas descubiertas, mis tetas duras como rocas y mis pezones erectos; abrió el cierre delantero del poleron, levantó mi polera, desató el sosten deportivo y empezo a chuparme las tetas. Las calles que no son avenidas, son de verdad oscuras en La Reina, estuvimos bastante tiempo en el auto besuqueandonos, empañandose los vidrios del auto, yo con pánico y adrenalina a la vez de que llegara seguridad ciudadana, tocandonos con mucha energía pese a haber jugado un partido de casi 2 horas hacía poco rato. Yo respondía los besos con calentura, lo dejaba mamarme las tetas al tiempo que metía su mano dentro de mi calzón y sobaba arriba abajo mi chocho, por mi parte le sobaba el pene con más ímpetu y las pelotas con más suavidad, no me importaba que estuviera sudado, por sobre el pantalón, así de caliente había logrado ponerme; había conseguido seducirme y ya estaba dispuesta a acostarme con él, pese a que mi hija ya había llegado del colegio a la casa, justo se habían acabado las vacaciones esa semana, mi hija habia llegado hacía bastante rato, Roberto me tenía con la polera levantada, el sostén abierto, las tetas afuera y chupandomelas....llamé a mi hija y me dijo que estaba leyendo un libro para un control de lenguaje que tenía al día siguiente, yo le dije que me iba a demorar un poco, hablaba con ella mientras Roberto no paraba de sobar mi vagina y mamarme las tetas, yo trataba de disimular al máximo mis suspiros, mordía mi mano, alejaba un poco el teléfono de mi boca. Mi hija me dijo que hiciera lo que tuviera que hacer tranquila y no le dio mayor importancia. Sin decirme nada, encendió el auto y me llevó al Triángulo 3, un motel en La Reina cerca del club de tenis.
Llegamos al motel y entramos con el auto, no fue necesario pedir un trago ni nada para comer, sólo una caja de condones, le dije que me gustan los condones con estrías, ya veníamos lo suficientemente encendidos. Entramos a la habitación que estaba rodeada de espejos en todas sus paredes, con la cama al medio, pude ver como se puso detrás de mi, me levantó la falda y puso su paquete contra mis nalgas restregandome su bulto y agarrándome con total descaro los senos.....yo solté un gemido. En un dos por tres la ropa voló, mi poleron, mi polera, mi falda, mis mallas, mis bragas, mis calcetines y zapatillas, lo mismo él. Nos metimos a la ducha y ahí el enjabonó todo mi cuerpo, llenándolo de espuma, para despues recorrerlo entero con sus manos para quitar la misma espuma, pero lo hacía con morbo, lentamente, haciendo que fuera plenamente consciente de que me estaba manoseando en una ducha a su antojo, al tiempo que se sacaba restos del sudor de su cuerpo. Me dio vuelta, dándole la espalda, se agachó, separó mis nalgas e hizo pasar su lengua por entre ellas, por mi culo mientras nos caía el agua tibia, se puso de pie y desde atras, en la ducha agarrado de mis caderas vino la primera penetración, suave y lenta, pero que de todas formas me sacó un gemido ahogado, yo gire mi cara para que me besara y empezó a embestirme suave, entre beso y beso, con sus manos que iban de mis caderas a mis tetas, mi cuello, mi pelo, mi cara. Estaba siendo infiel en toda regla nuevamente, pero esta vez era plenamente consciente y no había culpa, sólo vértigo y morbo. Yo estaba muy excitada, inusualmente excitada, me di vuelta y me arrodillé para chuparle el pico, el olor a lubricacion de macho, el vapor de la ducha, sus pelota depiladas sumado al morbo de la situación de estarle rodeando la punta del pico con mi lengua al padre de uno de los compañeritos de mi hija me ponía aún más excitada.
Nos fuimos a la cama y me puso en 4, con los cuerpos goteando por el agua de la ducha. Hizo pasar su pene de abajo hacia arriba por mi vagina hasta volver a clavarme, pero se puso un condón....que delicia ser fornicada por un condón con estrías. Esta vez ya me culiaba más duro que en la ducha. Yo miraba hacia el lado y en los espejos me veía a mi misma con los codos apoyados en la cama, mi pelo todo inclinado hacia el otro costado, mientras ponía el culo en pompa y Roberto taladrandome, haciendo que mis tetas se movieran al ritmo de sus embestidas, mi cara enrojecida, yo giraba mi cara buscando que mis ojos encontraran los suyos y en eso se inclinó me dio un beso y empezó a masajearme las tetas, mientras me decía que estaba mucho mejor el after del partido que el partido. Me recostó en misionero y con su pico ya dentro de mi chocho, movía sus caderas como haciendo un 8, pero de costado, con eso me rozaba por dentro todos los rincones de mi vagina....era una completa delicia, yo lo abracé y me pegué más a él mientras lo hacía, estaba entre mis piernas haciéndome gozar como una cerda, mis piernas, las que puse en V, yo buscaba su boca para besarlo con mi boca abierta y mi lengua afuera en una acción bastante calenturienta mientras el bufaba como un toro sobre mi cuando no estaba respondiendo a mis besos, pasaba su lengua por mi cuello. Se irguió y puso mis piernas en sus hombros, mientras me clavaba duro, se me movían mucho las tetas y me decía: "te gusta que te la meta el que te voló la zorrita en el tenis?" Yo respondí con un fuerte y rotundo "SI".
Por ese día eso fue todo, me trajo a la casa y nos despedimos como si hubiésemos sido pareja, quedando de volver a jugar la próxima semana.
Esa misma noche, sola en mi cama, llamé a Roberto a la 1 am y le dije en tono serio que lo esperaba en mi casa el día siguiente a las 22:00 para conversar. No puso problemas. Le pedí a mi hermana si se podía quedar con mi hija y me dijo que si. Llegó, pero esta vez no lo invité a comer, como lo hice con Felipe, lo espere en bata de levantar y debajo lencería; portaligas, tanga, brassiere con encaje y tacones. Puso cara de extrañeza. Apenas el entró y cerró la puerta, le ofrecí un par de energéticas, se tomo las dos juntas, yo sólo una, dejé caer la bata de levantar mientras el me miraba y mi cuerpo quedó expuesto en lencería: me senté en el sofá y me crucé de piernas mirándolo con cara de vicio, el se acercó, juntó mis dos piernas en uno de sus hombros y me las acarició, nos besamos lujuriosamente, bajó a besarme los pies mientras quitaba mis medias, mis zapatos y mi tanga, les pasaba la lengua tanto a mis piernas como a mis pies, empezó a acercarse a la zona de peligro a punta de lamidas, mordiscos y besos....y vino una sesión de sexo oral que me hizo explotar: escribió con su lengua todo el abecedario en mi clítoris, eso me voló la cabeza mientras sobaba suave mis labios vaginales....al mismo tiempo puso mi pierna derecha en su hombro derecho, separando la izquierda para tener mejor acceso a mi chocho, una vez que me corrí, tiró los cojines al suelo y se recostó en el sofa, hizo que me sentara en su cara, yo movia mi vagina y mis caderas adelante atras encima de su boca, que se daba un festín con mi parte más intima, y yo con mi sostén aun en su lugar. El se desvistió, dejándome sudada en el sofá y volvió a recostarse en el sofá quedando semi sentado, yo me incorporé, me puse sobre el, a la altura de las caras y nos besamos con furia lujuriosa, siendo yo misma quien retiraba el brassiere de broche delantero de mis senos, lo más cerca posible de su cara, para que sintiera mi cuerpo, mi perfume. Fui descendiendo por su torso hasta llegar a su entrepierna y comenzar a chuparle el pico poniendo mi cara de costado mientras lo pajeaba hasta que se le puso bien duro. En el sofá me puso a 4 patas y vino la primera penetración de la noche, suave, pero decidida, me decía que le encantaba ver como me vibran las nalgas con sus embestidas, se recostó de lado y desde atras de mi, me giró de lado también y afirmó una de mis piernas en el aire mientras ya me estaba culiando a un ritmo más rápido. Luego yo me monté sobre el, pero haciendo de vaquera invertida, giré mi torso hacia atrás mientras movía mis caderas y nuestros ojos se encontraron al tiempo que yo me acariciaba la teta izquierda con mi mano derecha y con la mano izquierda me afirmaba en su torso, el veía mi espalda y mis nalgas mientras me taladraba en el sofá principal de mi living. Se detuvo, me levantó y me llevó hasta la mesa del comedor, me dobló de boca sobre ella y me dio nalgadas que resonaron en todo el comedor, como queriéndome dejar claro quién mandaba desde el principio, yo gemía de caliente y sumisa. No hubo mucho que decir cuando ya me vi sentada encima de el en mi pieza, descendiendo de a poco en su pico, dirigiéndolo yo misma dentro de mi chocho, encima de mi cama; la lencería y los zapatos quedaron tirados por todo el living. Esa noche mientras cabalgaba en su tranca, giraba suave en círculos mis caderas, con mi torso y mi cabeza inclinados ligeramente hacia atrás, saltando en su pico, pero afirmada de sus manos, ensartada en su pico, mientras el veía como hipnotizado el movimiento de mis tetas. Como parte de un juego morboso hice que dijera que me prefería a mi antes que a su otra amante. En cuanto lo dijo, me hizo una pregunta: "Y ahora te lo puedo meter por el culo?" Era obvio que sabía la respuesta. Me incliné sobre él, lo agarré fuerte del pelo y le di un lametón muy largo y lento en la boca. La cara se le deformó de morbo, me recostó de boca en la cama y me hizo un delicioso beso negro. Tenía experiencia haciéndolo, ya que aparte del condón supo poner la cantidad adecuada de lubricante que yo adrede habia dejado encima del velador. Separó mis piernas y cuando empezó a encularme sentía como su tranca me abría de a poco el culo hasta haber entrado entera, haciéndomela sentir centímetro a centímetro. Me estuvo taladrando el culo hasta que se corrió y yo sentía su respiración fuerte en mi nuca.
A partir de ese momento, toda la noche mientras culiabamos, el recorría cada centímetro de mi cuerpo con su lengua. Cuando me la sacó del culo, me puso un plug el que también dejé adrede encima del velador, lo hizo lento y me giró dejandome de espalda en la cama, puso bajo mis caderas una almohada y se puso sobre mi, yo de frente a él, buscaba mirarme fijo y profundo a los ojos, como si además de poseer mi cuerpo quisiera adueñarse de mi voluntad, se sacó el condón y esta vez sin protección tuve otro orgasmo cuando volvió a ensartarme con su tranca en mi chocho y otro beso salvaje de mi parte no se hizo esperar
Siguiendo con el juego morboso de hacía un rato, mientras yo daba sentones sobre su pico, a eso ya de las 3am, le ponía las tetas en la cara, y recordando que el estaba teniendo un affaire con otra mujer, en ese momento no pensaba en tener una relación con el, era por puro y duro morbo, le susurraba suspirando en su boca, mientras le pasaba mi lengua a su lengua: "quédate conmigo, quédate conmigo" , al tiempo que lo besaba de la forma más erótica posible, pasando mi lengua suave por sus labios. El, en un suave movimiento me dio vuelta y me puso de espaldas en la cama nuevamente, yo puse mis piernas enroscadas en las suyas, el sobre mi besándome los senos y clavándome me respondió: "tu sabes que es precipitado", yo le dije "A que le tienes miedo? Enfrenta la situación", el : "Y si no?", Yo: "hazlo o no nos acostamos nunca más", el: "nunca, nunca, nunca?"....lo repetía mientras me llenaba de besos cada centímetro de mis tetas a la par que me tenía ensartada y me culiaba, yo estaba tan caliente que no podía parar de mover mis caderas al ritmo de las suyas, ya no había retorno en ese polvo ni en esa noche. Su buen estado físico y su resistencia eran destacables, bueno se entendía, hace deporte regularmente y trabaja en un gimnasio. Así que me preparé para recibir más pico esa noche. Fui a la cocina a buscar crema pastelera, se la puse en el pico y lo limpie todo a punta de lamidas. Luego el hizo lo mismo con mi chocho y mis tetas. Puso su pico entre mis tetas y le hice una paja que terminó con el corriéndose en mis tetas....le chupé el pico nuevamente hasta que se le volvió a poner duro. Ya se habían acabado los condones, pero ninguno de los dos quería parar de culiar; la hora avanzaba, ya eran las 5 y culiabamos como si fuese el inicio de la velada y la última vez que fuéramos a hacerlo en la vida. Roberto estuvo toda la noche entera taladrandome, taladrandome duro, llenando todas mis cavidades. Terminamos como empezamos, cerca de las 8, conmigo cabalgando y ya ambos con ojeras. Nos despedimos como una pareja de amigos normal y el se fue a eso de las 8:30. Dormí hasta las 1 pm y fui a buscar a mi hija donde mi hermana, quien no me dijo nada, pero en su mirada se notaba que sabía todo, me miraba inquisitivamente mientras nos había invitado a almorzar, a mi hija y a mi.
Por otra parte, después de lo de Maitencillo disimulé durante unas semanas, obviamente había aprobado a Felipe el semestre anterior con excelente nota, pero esta nueva infidelidad me hacía imposible el volver a mirarlo de la misma manera, así que terminé con el. Además una relación de esa índole tarde o temprano explotaría, era una bomba de tiempo, él no está en sus 20s, sino que en sus 30s, no lo tomó mal, evidentemente no le conté sobre Maitencillo ni de mis encamadas con Roberto, pero le di las otras razones para terminar. Me dijo que entendía, pero que de todas formas por sanidad emocional pediría cambio a la sección con el otro profesor, leí un poco de despecho en su despedida, pero también lo entendí perfectamente.
A partir de ese del día del motel ya no nos juntamos con Roberto a jugar tenis, sino que a culiar, no espero que esto dure mucho, así que me hice a la idea de seguir solo con el cardio y las máquinas de fuerza en el gimnasio.