El tema da para mucho, pues sólo pides posibles soluciones sin dar algún margen para la propuesta. En tal contexto, la respuesta de muchos es "correcta" pues utilizar el terror y amedrentamiento sería una forma válida para eliminar la delincuencia (Al primer delito, pena de muerte)
Ahora ¿esta forma resuelve el tema de la delincuencia? No, simplemente la controla, como lo harían varias otras formas porque el "delinquir" será un acto inherente al ser humano. Lo que hoy es considerado delito, puede que en 100 años más no lo sea, o lo que hoy no lo es, pronto lo será. Partiendo de que la concepción de "delito" es cambiante, no hay un plan único para controlarlos.
¿Qué hacer entonces?
Analizar las causas que promueven el delito en el contexto actual.
Viviendo bajo una lógica individualista, el satisfacer tus propias necesidades sin considerar a los demás, es un grave error de nuestra sociedad, así tenemos a simples cogoteros que le roban el sueldo a una persona, o hampones que entran a las casas a robar lo que otros "con mucho esfuerzo" han logrado, también están aquellos que teniendo dinero suficiente, se aprovechan de los demás para seguir robando... todo va en un tema de adquirir algo material.
La necesidad de poseer, ya sea dinero, especies, elementos que satisfagan nuestras necesidades, etc, es lo que vuelve al hombre un delincuente.
Es necesario hacer una distinción respecto al tipo de personas que delinquen, pues están aquellos que lo hacen para solventar su vida (haciendo de la delincuencia un modo de trabajo) y otros sólo por avaricia, estos últimos son los más peligrosos, pues teniendo condiciones favorables, incurren en delitos.
La desigualdad, la inequidad, la injusticia, son sólo productos de una sociedad individualista, pues si existiese realmente una empatía por el otro, miles de delitos se evitarían.
Hace falta educación, pero no sólo cívica, también psicológica, pues el cambio de mentalidad no pasa sólo por aumentar las penas de cárcel o darle mejor educación a los "posibles delincuentes", pasa por comprender que no somos el centro del mundo y que los demás (aunque a veces no nos guste o no lo creamos) son personas también.
Atte
Klm