Un ancestro de los humanos que vivió hace aproximadamente 4 millones de años ha sido traído a la vida gracias a una asombrosa reconstrucción.
El cráneo a partir del cual se hizo esta reconstrucción pertenece a un macho adulto.
Se trata de la cara del Australopithecus anamensis, una especie incluso más antigua que la famosa Lucy, perteneciente a la especie A. afarensis. El pequeño cráneo a partir del cual se hizo la reconstrucción fue encontrado enteramente intacto en Etiopía en el año 2016, a orillas del delta de un río que se internaba en un lago ahora extinto, y su datación prueba que las dos especies convivieron por al menos 100.000 años.
«Pensábamos que estas dos especies tenían una relación ancestro-descendiente, pero este nuevo descubrimiento sugiere que las dos especies vivieron juntas durante bastante tiempo», explica Stephanie Melillo, una de los autoras del estudio publicado en Nature.
El fósil representa el único cráneo conocido de la especie Australopithecus anamesis, por lo tanto permite caracterizar a esta especie mejor.
De acuerdo al hallazgo, el A. anamensis tenía un cerebro pequeño y un cráneo angosto y largo. También revela que tenía mejillas prominentes que hacía que su rostro luciera como el de humanos más recientes.
La buena preservación del cráneo —denominado ‘MRD-VP-1/1’— permitió recrear el aspecto de este homínido, que se considera el representante más temprano del género de los australopitecos. Se piensa que nuestro propio género, Homo, evolucionó a partir de este grupo.
«Hasta ahora, teníamos una gran brecha entre los antepasados humanos más antiguos conocidos […] y especies como Lucy, que tienen entre 2 y 3 millones de años. Uno de los aspectos más emocionantes de este descubrimiento es cómo une el espacio morfológico entre estos dos grupos», concluye Melillo.
Según algunos autores, A. anamensis es el antepasado directo de A. afarensis (3,9 – 3 millones de años); se trataría de un claro ejemplo de anagénesis, es decir, de un cambio progresivo en vez de una bifurcación (cladogénesis).
El cráneo a partir del cual se hizo esta reconstrucción pertenece a un macho adulto.
Se trata de la cara del Australopithecus anamensis, una especie incluso más antigua que la famosa Lucy, perteneciente a la especie A. afarensis. El pequeño cráneo a partir del cual se hizo la reconstrucción fue encontrado enteramente intacto en Etiopía en el año 2016, a orillas del delta de un río que se internaba en un lago ahora extinto, y su datación prueba que las dos especies convivieron por al menos 100.000 años.
«Pensábamos que estas dos especies tenían una relación ancestro-descendiente, pero este nuevo descubrimiento sugiere que las dos especies vivieron juntas durante bastante tiempo», explica Stephanie Melillo, una de los autoras del estudio publicado en Nature.
El fósil representa el único cráneo conocido de la especie Australopithecus anamesis, por lo tanto permite caracterizar a esta especie mejor.
De acuerdo al hallazgo, el A. anamensis tenía un cerebro pequeño y un cráneo angosto y largo. También revela que tenía mejillas prominentes que hacía que su rostro luciera como el de humanos más recientes.
La buena preservación del cráneo —denominado ‘MRD-VP-1/1’— permitió recrear el aspecto de este homínido, que se considera el representante más temprano del género de los australopitecos. Se piensa que nuestro propio género, Homo, evolucionó a partir de este grupo.
«Hasta ahora, teníamos una gran brecha entre los antepasados humanos más antiguos conocidos […] y especies como Lucy, que tienen entre 2 y 3 millones de años. Uno de los aspectos más emocionantes de este descubrimiento es cómo une el espacio morfológico entre estos dos grupos», concluye Melillo.
Según algunos autores, A. anamensis es el antepasado directo de A. afarensis (3,9 – 3 millones de años); se trataría de un claro ejemplo de anagénesis, es decir, de un cambio progresivo en vez de una bifurcación (cladogénesis).


