Luego de un fin de semana donde me maté a pajas (mi líbido estaba muy alta) supuse que ese lunes sería bueno.
Me desperté temprano, me bañé y desayuné como de costumbre y tomé el metro hacia mi trabajo. En ese horario, va más desocupado por lo que pude mirar a mi alrededor. Para nadie es una sorpresa la llegada de haitianos al país, pero si fue gracioso verme en un vagón donde la mayoría eran haitianos. Iban bien arropados, como si a esa hora de la mañana hiciera un frío descomunal. Una negra alta o voluptuosa de todas partes estaba a mi lado, más allá una morena menuda con dos grandes atracciones que sobresalían de su chaleco blanco con escote, conversaban en creol. Primero intenté tomarle atención si es que entendía algo, pero luego de escuchar que todas sus sílabas sonaban similar, desistí.
Dejé de tomarle atención y fui a hacer combinación. Cuando me subí a la nueva línea, sorpresa fue encontrarme con las mismas haitianas, esta vez, la negra más baja quedó frente a mí y su amiga a su espalda. Este vagón iba más lleno.
Nunca me han gustado las morenas ni menos las negras, no sé, cosa de gustos, pero al ver a esa negra sonreírme coquetamente, despertó mis más bajos impulsos. Llevé mis manos hacia adelante con la intención de poder rozar las suyas (también las tenía abajo) Ella notó mi acto y comenzó a tocar mis manos. NOs miramos y entendimos que ambos éramos cómplices en ese gusto. Las caricias en las manos pasaron a caricias en sus muslos, fuertes y turgentes. Al tocarlos me imaginé a ese cuerpo en mi cama, esperando en cuclillas que la penetrara. AL parecer mi cara de caliente fue lo suficiente como para que se riera y en un mal castellano me preguntó "¿cómo llamarte?"
Saqué una de mis tarjetas y se la di, poco después se bajó en una estación de metro no sin antes lanzarme un beso sólo con su boca.
Hasta ahí todo era una anécdota, pero en mi hora de colación recibí un mensaje de ella, señalándome que quería juntarse conmigo. Sólo mi calentura me llevó a responderle y señalar un sitio cerca de mi departamento, "por si salta la liebre" me dije entre risas.
Salí de mi trabajo y la esperé en la estación donde se había bajado, esta vez venía sola sin su grandota amiga. SE veía más rica de lo que pensaba, las sensuales curvas de su negra figura me hacían imaginar el sabor de aquellos chocolates en sus pechos. La saludé amablemente y la invité al lugar.
No conversamos casi nada, su español era muy básico y había cosas que no entendía, por mi parte me fijaba en sus ojos y sus grandes tetas, que en cualquier momento iban a salir de ese escote.
Cuando llegamos a cenar y pedimos, entendí que aquello sólo iba a demorar lo inevitable, que en su mirada estaba las ganas de una cacha (o una visa, quién sabe jajajajajaj)
Terminé rápido y la llevé a mi departamento, ella se dejó llevar por mi mano.
Cuando entramos el conserje me miró con cara de que sabía a lo que iba, sólo lo saludé como de costumbre y me rió maliciosamente, yo también reí pues sabía que algo iba a pasar.
Cuando estuvimos en el departamento, la invite a sentarse en el sillón me senté a su lado y le planté un beso en la boca.
Primero sentí repulsión al besar a una persona de raza negra, nunca tuve esa fantasía y sólo estaba caliente, pero cuando nuestras lenguas se conectaron, todos mis prejuicios se derrumbaron.
Sus gruesos labios apretaron los míos, su lengua se movía rápida y sutilmente en mi boca, era un beso apasionado, como queriendo engullir todo en mi interior. Tomó mi lengua con sus labios y me la chupó.
Allí comprendí que esos labios me darían la mejor corrida con una mamada. Gruesos y blandos, como si una ventosa se uniera a mi y me succionara con delicadeza.
Ni corto, comencé a tocarle los senos, pude sentir la firmeza de ellos. Fueron el punto de entrada para mi calentura y ahora estaban a mi merced, los toqué y bajé su brasier para dejarlos libres al tacto. La aureola de sus pezones era grande, como si fuesen a la medida de mi boca. Dejé de besarla y comencé a besar sus pechos.
Succionaba como niño mientras mi lengua jugaba con su pezón, acariciaba con una mano su otra teta mientras con la otra se la metía en la boca para que chupara mis dedos... es que chupaba muy rico, la cagaba.
Cuando terminé con su teta, pasé a la otra, pero antes le quité la ropa que andaba trayendo. Ella se dejaba querer, su mirada lasciva me indicaba que iba a hacer todo lo que yo quisiera. La acosté en el sillón y puse mi cara entre sus tetas, me acaricié las mejillas con sus deliciosas tetas, luego agarré sus pezones y jugué con ellos. Ella sacaba la lengua como incitando algo, pasé mis dedos por su boca y comencé a mezclar su saliva con sus pezones. Estos se pusieron duros a tal punto que apretarlos era como apretar una gomita de eucalipto duros, pero suaves. Estaba excitado, pero no quería parar de jugar con sus tetas, así que me bajé los pantalones y puse su mano en mi pene, ella comenzó a tocarlo mientras yo seguía disfrutando sus pezones.
Chupaba y ella me acariciaba, por sobre el boxer, me lo agarraba con fuerza para luego soltarlo y acariciarlo por encima, yo seguía lamiendo y mordiendo sus pezones, hasta que la tuve tan dura, que me bajé los boxers y se la puse en la cara. Ella abrió su boca y comenzó a chuparla.
Pasaba su lengua por mi glande, lo envolvía y luego lo apretaba con sus labios, recorría cada venda de mi pene con su lengua, me transmitía su calentura a través de su boca. Yo acariciaba sus tetas, pero no podía concentrarme, lo chupaba tan rico que me perdía en la pasión. Dejé sus tetas a un lado y agarré mis testículos para que me los chupara, ella abrió la boca sin sorprenderse y comenzó a chuparlos mientras su mano me masturbaba mi baboseada verga.
Fue una de las experiencias más ricas que he vivido, me chupaba los huevos y me la corría con tal maestría que no pude evitar correrme. Le tiré todo mi semen en su cara.
Ella sonrió y me preguntó donde estaba el baño, extasiado le enseñé una puerta.
Fue al baño y me dejó a medio desvestir en el living. Cuando recuperé la cordura fui hacia al baño y la vi desnudándose completamente, entré y cerré la puerta, la miré nuevamente con malicia y con uno de mis dedos le saqué algo de semen que tenía en su mejilla y se lo puse en la boca para que se lo comiera. Ella lo chupó y se lo comió. Mi verga se puso dura al instante, me saqué el resto de ropa y la metí en la ducha.
Di el agua en en pelota nos comenzamos a besar.
Nos tocamos y acariciamos mientras el agua recorría nuestros cuerpos, bajé mi mano a su vagina y comencé a tocar su clítoris, pensaba que me iba a encontrar con algo grande, como sus pezones, pero era de tamaño normal bien oculto en su vagina de labios apretados. Acariciaba su vulva con mi pulgar mientras mi otra mano tocaba su firme culo. Ese culo me destrozaría si me pegara sentones (me dije), la seguí masturbando y ella a mí, en un momento, vi como se apegaba a mi verga y la ponía entre sus piernas. La tomé de las axilas y la levanté un poco. Era más baja y menuda que yo, si bien no tenía la fuerza de años atrás, con la adrenalina y excitación, no me fue difícil cargarla y apoyarla contra la muralla. Allí se la metí.
Sí, se la metí sin condón y sin saber mucho de ella. Se la metí porque estaba caliente y esa vagina palpitaba cuando mi verga entraba despacio en su interior. Podía sentir como contraía sus músculos agarrando mi grosor y presionando hacia dentro. Se la metí y comencé a pujar más rápido mientras perdía mi cara en sus tetas. El agua me ayudaba soportar el calor que me generaba tenerla en brazos y follarla hasta el fondo. A veces me ahogaba con el agua y chupando tetas, pero todo valía la pena. Dejé de sostenerla en mis brazos y la di vuelta, presioné su espalda para que se pusiera en 4 y vi la majestuosidad de su culo. Un ano como me gustan, como si fuese un asterisco xD, abrí sus nalgas y comencé a pasar mi mano por su culo, con mi pulgar se lo sobaba mientras con la otra le daba nalgadas. Que culo más rico por la xuxa. Sonaba exquisito.
Mis dedos comenzaron a introducirse lentamente en su culo, primero el índice, un poco, un poco hasta que lo aceptaba por completo. El agua ayudaba a lubricar la zona, cuando ya mi índice no tenía problemas al entrar, mi pulgar jugó dentro de ella, siendo más grueso y con más fuerza, podía moverlo con mayor facilidad mientras ella apretaba su ano. Con mi pulgar en su culo, comencé a pellizcar su clítoris con su otra mano, luego que se excitó de sobremanera (por su movimiento de caderas) comencé a masturbarla por ambos lados. Cuando sentía sus fluidos salir de su vagina, saqué mis manos y comencé con mi lengua a chuparle ese culo. Lo rodeé y lo besé, lo chupé y lo penetré con mi lengua las veces que quise, le comí la vagina jugosa, con sabor a amazona una decena de veces hasta que mi verga no podía más. Estaba tan duro que necesitaba metérsela. La puse en cuatro, la penetré y agarré sus cachetes y se los abrí.
Su vagina se sentía genial, ver como entraba y salía mi verga en ese negro cuerpo era excitante, mirar como abría su culo para ver su ano dilatarse cada vez que mi verga le entraba, me excitaba aún más, así que agarré con firmeza su cadera con la mano izquierda y con la derecha le metí un dedo en el culo.
Por instinto apretó vagina y culo, su vagina se sintió como sus labios, como si me la chupara dentro de ella. ME costaba más metérsela y sacársela, era como una fricción con tanta presión que en cualquier momento algo se rompería. Estuvimos un buen rato así, con mi dedo en su culo masturbándola y mi verga entrando y saliendo de su conchita, pero yo quería más...
Saqué mi dedo, le escupí el culo y puse mi pene en el, comencé a presionar con mi glande lentamente hasta que su ano se adaptara, entró la cabecita y sentí un calor sin igual, la negra estaba ardiendo.
Fui metiendo el resto de mi verga, no es grande pero si gruesa y más se notaba en su culo. SEntía cada una de mis venas palpitar al rededor de su ano, sentía como cedía poco a poco ante mi grosor, cuando estuvo adentro, me invadió la lujuria y no esperé a que se acostumbrara, le tomé el cabello y comencé a follarla rápido. Era tosco y a ratos doloroso, incluso para mí, pero luego su culo se dilató muy rápido y dejó de generar tanta resistencia. Se lo estuve metiendo por varios minutos, mientras más fuerte se lo metía, más fuerte le tiraba el cabello, más fuertes eran las nalgadas y más fuerte mis ganas de correrme.
Al final, me corrí dentro de su culo, mientras abría sus nalgas y disfruataba como palpitaba mi verga votando leche dentro de ella.
Cuando saqué la verga ella se dio vuelta, sus ojos estaban desbordados en lujuria y tomó mi cansado pene y lo chupó hasta limpiarlo de semen, luego me sonrió con sus blancos dientes.
Casi pierdo la consciencia, pero pude mantenerme estoico. Nos bañamos como si fuésemos pareja, luego le convidé una toalla. Se secó se puso su ropa y sin mediar más conversación me dijo que se iba.
Sólo atiné a asentir y a decirle que me llamara nuevamente.
La dejé afuera del edificio, luego volví a entrar mientras el conserje me daba su aprobación con su pulgar hacia arriba. Me cagué de la risa, subí a mi departamento y me tendí en el sofá donde todo comenzó.
Ahora volví a recibir un mensaje de ella, quiere verme nuevamente, espero esta vez, la contienda no sea tan desigual.
Atte
Klm
Me desperté temprano, me bañé y desayuné como de costumbre y tomé el metro hacia mi trabajo. En ese horario, va más desocupado por lo que pude mirar a mi alrededor. Para nadie es una sorpresa la llegada de haitianos al país, pero si fue gracioso verme en un vagón donde la mayoría eran haitianos. Iban bien arropados, como si a esa hora de la mañana hiciera un frío descomunal. Una negra alta o voluptuosa de todas partes estaba a mi lado, más allá una morena menuda con dos grandes atracciones que sobresalían de su chaleco blanco con escote, conversaban en creol. Primero intenté tomarle atención si es que entendía algo, pero luego de escuchar que todas sus sílabas sonaban similar, desistí.
Dejé de tomarle atención y fui a hacer combinación. Cuando me subí a la nueva línea, sorpresa fue encontrarme con las mismas haitianas, esta vez, la negra más baja quedó frente a mí y su amiga a su espalda. Este vagón iba más lleno.
Nunca me han gustado las morenas ni menos las negras, no sé, cosa de gustos, pero al ver a esa negra sonreírme coquetamente, despertó mis más bajos impulsos. Llevé mis manos hacia adelante con la intención de poder rozar las suyas (también las tenía abajo) Ella notó mi acto y comenzó a tocar mis manos. NOs miramos y entendimos que ambos éramos cómplices en ese gusto. Las caricias en las manos pasaron a caricias en sus muslos, fuertes y turgentes. Al tocarlos me imaginé a ese cuerpo en mi cama, esperando en cuclillas que la penetrara. AL parecer mi cara de caliente fue lo suficiente como para que se riera y en un mal castellano me preguntó "¿cómo llamarte?"
Saqué una de mis tarjetas y se la di, poco después se bajó en una estación de metro no sin antes lanzarme un beso sólo con su boca.
Hasta ahí todo era una anécdota, pero en mi hora de colación recibí un mensaje de ella, señalándome que quería juntarse conmigo. Sólo mi calentura me llevó a responderle y señalar un sitio cerca de mi departamento, "por si salta la liebre" me dije entre risas.
Salí de mi trabajo y la esperé en la estación donde se había bajado, esta vez venía sola sin su grandota amiga. SE veía más rica de lo que pensaba, las sensuales curvas de su negra figura me hacían imaginar el sabor de aquellos chocolates en sus pechos. La saludé amablemente y la invité al lugar.
No conversamos casi nada, su español era muy básico y había cosas que no entendía, por mi parte me fijaba en sus ojos y sus grandes tetas, que en cualquier momento iban a salir de ese escote.
Cuando llegamos a cenar y pedimos, entendí que aquello sólo iba a demorar lo inevitable, que en su mirada estaba las ganas de una cacha (o una visa, quién sabe jajajajajaj)
Terminé rápido y la llevé a mi departamento, ella se dejó llevar por mi mano.
Cuando entramos el conserje me miró con cara de que sabía a lo que iba, sólo lo saludé como de costumbre y me rió maliciosamente, yo también reí pues sabía que algo iba a pasar.
Cuando estuvimos en el departamento, la invite a sentarse en el sillón me senté a su lado y le planté un beso en la boca.
Primero sentí repulsión al besar a una persona de raza negra, nunca tuve esa fantasía y sólo estaba caliente, pero cuando nuestras lenguas se conectaron, todos mis prejuicios se derrumbaron.
Sus gruesos labios apretaron los míos, su lengua se movía rápida y sutilmente en mi boca, era un beso apasionado, como queriendo engullir todo en mi interior. Tomó mi lengua con sus labios y me la chupó.
Allí comprendí que esos labios me darían la mejor corrida con una mamada. Gruesos y blandos, como si una ventosa se uniera a mi y me succionara con delicadeza.
Ni corto, comencé a tocarle los senos, pude sentir la firmeza de ellos. Fueron el punto de entrada para mi calentura y ahora estaban a mi merced, los toqué y bajé su brasier para dejarlos libres al tacto. La aureola de sus pezones era grande, como si fuesen a la medida de mi boca. Dejé de besarla y comencé a besar sus pechos.
Succionaba como niño mientras mi lengua jugaba con su pezón, acariciaba con una mano su otra teta mientras con la otra se la metía en la boca para que chupara mis dedos... es que chupaba muy rico, la cagaba.
Cuando terminé con su teta, pasé a la otra, pero antes le quité la ropa que andaba trayendo. Ella se dejaba querer, su mirada lasciva me indicaba que iba a hacer todo lo que yo quisiera. La acosté en el sillón y puse mi cara entre sus tetas, me acaricié las mejillas con sus deliciosas tetas, luego agarré sus pezones y jugué con ellos. Ella sacaba la lengua como incitando algo, pasé mis dedos por su boca y comencé a mezclar su saliva con sus pezones. Estos se pusieron duros a tal punto que apretarlos era como apretar una gomita de eucalipto duros, pero suaves. Estaba excitado, pero no quería parar de jugar con sus tetas, así que me bajé los pantalones y puse su mano en mi pene, ella comenzó a tocarlo mientras yo seguía disfrutando sus pezones.
Chupaba y ella me acariciaba, por sobre el boxer, me lo agarraba con fuerza para luego soltarlo y acariciarlo por encima, yo seguía lamiendo y mordiendo sus pezones, hasta que la tuve tan dura, que me bajé los boxers y se la puse en la cara. Ella abrió su boca y comenzó a chuparla.
Pasaba su lengua por mi glande, lo envolvía y luego lo apretaba con sus labios, recorría cada venda de mi pene con su lengua, me transmitía su calentura a través de su boca. Yo acariciaba sus tetas, pero no podía concentrarme, lo chupaba tan rico que me perdía en la pasión. Dejé sus tetas a un lado y agarré mis testículos para que me los chupara, ella abrió la boca sin sorprenderse y comenzó a chuparlos mientras su mano me masturbaba mi baboseada verga.
Fue una de las experiencias más ricas que he vivido, me chupaba los huevos y me la corría con tal maestría que no pude evitar correrme. Le tiré todo mi semen en su cara.
Ella sonrió y me preguntó donde estaba el baño, extasiado le enseñé una puerta.
Fue al baño y me dejó a medio desvestir en el living. Cuando recuperé la cordura fui hacia al baño y la vi desnudándose completamente, entré y cerré la puerta, la miré nuevamente con malicia y con uno de mis dedos le saqué algo de semen que tenía en su mejilla y se lo puse en la boca para que se lo comiera. Ella lo chupó y se lo comió. Mi verga se puso dura al instante, me saqué el resto de ropa y la metí en la ducha.
Di el agua en en pelota nos comenzamos a besar.
Nos tocamos y acariciamos mientras el agua recorría nuestros cuerpos, bajé mi mano a su vagina y comencé a tocar su clítoris, pensaba que me iba a encontrar con algo grande, como sus pezones, pero era de tamaño normal bien oculto en su vagina de labios apretados. Acariciaba su vulva con mi pulgar mientras mi otra mano tocaba su firme culo. Ese culo me destrozaría si me pegara sentones (me dije), la seguí masturbando y ella a mí, en un momento, vi como se apegaba a mi verga y la ponía entre sus piernas. La tomé de las axilas y la levanté un poco. Era más baja y menuda que yo, si bien no tenía la fuerza de años atrás, con la adrenalina y excitación, no me fue difícil cargarla y apoyarla contra la muralla. Allí se la metí.
Sí, se la metí sin condón y sin saber mucho de ella. Se la metí porque estaba caliente y esa vagina palpitaba cuando mi verga entraba despacio en su interior. Podía sentir como contraía sus músculos agarrando mi grosor y presionando hacia dentro. Se la metí y comencé a pujar más rápido mientras perdía mi cara en sus tetas. El agua me ayudaba soportar el calor que me generaba tenerla en brazos y follarla hasta el fondo. A veces me ahogaba con el agua y chupando tetas, pero todo valía la pena. Dejé de sostenerla en mis brazos y la di vuelta, presioné su espalda para que se pusiera en 4 y vi la majestuosidad de su culo. Un ano como me gustan, como si fuese un asterisco xD, abrí sus nalgas y comencé a pasar mi mano por su culo, con mi pulgar se lo sobaba mientras con la otra le daba nalgadas. Que culo más rico por la xuxa. Sonaba exquisito.
Mis dedos comenzaron a introducirse lentamente en su culo, primero el índice, un poco, un poco hasta que lo aceptaba por completo. El agua ayudaba a lubricar la zona, cuando ya mi índice no tenía problemas al entrar, mi pulgar jugó dentro de ella, siendo más grueso y con más fuerza, podía moverlo con mayor facilidad mientras ella apretaba su ano. Con mi pulgar en su culo, comencé a pellizcar su clítoris con su otra mano, luego que se excitó de sobremanera (por su movimiento de caderas) comencé a masturbarla por ambos lados. Cuando sentía sus fluidos salir de su vagina, saqué mis manos y comencé con mi lengua a chuparle ese culo. Lo rodeé y lo besé, lo chupé y lo penetré con mi lengua las veces que quise, le comí la vagina jugosa, con sabor a amazona una decena de veces hasta que mi verga no podía más. Estaba tan duro que necesitaba metérsela. La puse en cuatro, la penetré y agarré sus cachetes y se los abrí.
Su vagina se sentía genial, ver como entraba y salía mi verga en ese negro cuerpo era excitante, mirar como abría su culo para ver su ano dilatarse cada vez que mi verga le entraba, me excitaba aún más, así que agarré con firmeza su cadera con la mano izquierda y con la derecha le metí un dedo en el culo.
Por instinto apretó vagina y culo, su vagina se sintió como sus labios, como si me la chupara dentro de ella. ME costaba más metérsela y sacársela, era como una fricción con tanta presión que en cualquier momento algo se rompería. Estuvimos un buen rato así, con mi dedo en su culo masturbándola y mi verga entrando y saliendo de su conchita, pero yo quería más...
Saqué mi dedo, le escupí el culo y puse mi pene en el, comencé a presionar con mi glande lentamente hasta que su ano se adaptara, entró la cabecita y sentí un calor sin igual, la negra estaba ardiendo.
Fui metiendo el resto de mi verga, no es grande pero si gruesa y más se notaba en su culo. SEntía cada una de mis venas palpitar al rededor de su ano, sentía como cedía poco a poco ante mi grosor, cuando estuvo adentro, me invadió la lujuria y no esperé a que se acostumbrara, le tomé el cabello y comencé a follarla rápido. Era tosco y a ratos doloroso, incluso para mí, pero luego su culo se dilató muy rápido y dejó de generar tanta resistencia. Se lo estuve metiendo por varios minutos, mientras más fuerte se lo metía, más fuerte le tiraba el cabello, más fuertes eran las nalgadas y más fuerte mis ganas de correrme.
Al final, me corrí dentro de su culo, mientras abría sus nalgas y disfruataba como palpitaba mi verga votando leche dentro de ella.
Cuando saqué la verga ella se dio vuelta, sus ojos estaban desbordados en lujuria y tomó mi cansado pene y lo chupó hasta limpiarlo de semen, luego me sonrió con sus blancos dientes.
Casi pierdo la consciencia, pero pude mantenerme estoico. Nos bañamos como si fuésemos pareja, luego le convidé una toalla. Se secó se puso su ropa y sin mediar más conversación me dijo que se iba.
Sólo atiné a asentir y a decirle que me llamara nuevamente.
La dejé afuera del edificio, luego volví a entrar mientras el conserje me daba su aprobación con su pulgar hacia arriba. Me cagué de la risa, subí a mi departamento y me tendí en el sofá donde todo comenzó.
Ahora volví a recibir un mensaje de ella, quiere verme nuevamente, espero esta vez, la contienda no sea tan desigual.
Atte
Klm