Conocida como la "violencia invisible", la vejación pública sufrida al menos una vez, al ir por la calle o en la micro y recibir palabras obscenas, o ser hostigadas de frentón ha sido pan de cada día en nuestro país por décadas, especialmente si se es mujer. Es por esto que un grupo de sociólogas decidieron crear el primer Observatorio Contra el Abuso Callejero un innovador proyecto que promueve el estudio, la reflexión respecto a este tipo de abuso, y la difusión de un llamado que reivindica el derecho esencial de la mujer de desplazarse por la vía pública sin ser hostigada.
Luego de años de "aprender" a convivir con una cultura machista, en la que conductas como estas se han tonado normalizadas, la paciencia en las mujeres parece haberse agotado. Y es que esta propuesta es un añadido a cientos de mujeres quienes individualmente se han movilizado para defenderse del piropo callejero, el silbido, la palabra promiscua, y el toqueteo.
El acoso callejero es una forma de violencia de género que sufren principalmente las mujeres aunque no exclusivamente- donde el agresor no tiene vínculo ni tampoco busca tenerlo y lleva a cabo prácticas que van desde silbidos, bocinazos, comentarios, gestos, punteos, agarrones, masturbación pública, exhibicionismo y otros. Toda esa gama de acciones califican como comportamientos que transgreden la sexualidad de la mujer manifiesta la sociologa y fundadora María Francisca Tapia.
Entre otras cosas, el Observatorio se encarga de recopilar historias, cifras, experiencias y versiones de mujeres chilenas que hayan sido víctimas de acoso por parte de desconocidos, reflejando las consecuencias de esta, una practica comúnmente conocida, e incluso en ocasiones aplaudida, dentro de la cultura de nuestro país.
Pese a que las sujetos de violencia de este tipo son variadas, se ha podido reconocer que son las estudiantes quienes se encuentran en el segmento más vulnerable. Esto por su minoría de edad, lo que provoca en el hombre una mayor confianza de cometer actos más graves, junto con la común vergüenza de las niñas al denunciarlo.
Tengo 12 años y tuve una experiencia de acoso callejero. Fue un día que venía del colegio e iba caminando por la calle y pasa un hombre manejando y me grita: ¡TE CHUPO LAS TETAS! y yo quedé desde ahí muy asustada. También muchas veces cuando voy por la calle con shorts y polera, o con cualquier prenda, pasan señores en camiones, etc. y me silban, me gritan rica etc y estoy aburrida de eso, que cada vez que salga me griten, ¡tengo 12 años!
contó una chica, dentro de la plataforma de Facebook del Observatorio, la cual cuenta con más de 17.000 seguidores, y un sin fin de otros testimonios anónimos.
Junto con campañas fotográficas realizadas por jovenes colegialas, acompañadas por consignas tales como "TRANSITAR TRANQUILAS ES NUESTRO DERECHO", el Observatorio Contra el Abuso Callejero ha preparado un instructivo para ser difundido dentro de la comunidad escolar, para orientar y educar a las jóvenes chilenas. Tapia además expresa su interés por publicar información en lugares como el transporte público "Un lugar de mucha vulnerabilidad para las mujeres", sostiene.
"EDUCADAS PARA ACEPTARLO"
Durante años, la violencia indirecta hacia la mujer ha sido parte de rutinas humorísticas, programas de tv y publicidad. Llegando a publicar artículos de dudosa argumentación que sostienen, por ejemplo, que "Mirar senos prolonga la vida".
Sin embargo, la mujer del siglo XXI ha comenzado a dimencionar estas expresiones como inaceptables.
El acoso sexual callejero es tal vez la forma de violencia más común que padecen las mujeres todos los días y, pese a ello, es la menos legislada. Peor aún, es la forma de violencia culturalmente más aceptada: los hombres que hacen comentarios sexualmente agresivos a las mujeres no ven su acción como violencia; por otro lado, las mujeres rara vez se defienden de estas acciones y hasta las consideran normales Declara la docente del Departamento Académico de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Elízabeth Vallejo.
En su libro "La violencia invisible: el acoso sexual callejero", la docente explica cómo estas conductas provocan en la mujer reacciones de defenza, tales como cruzar a la calle del frente, caminar acompañada o condicionar su propio vestir acorde a lo socialmente aceptable. En otras palabras, disminuye progresivamente su identidad en el espacio público.
Una mujer tiene todo el derecho a vestirse como quiera.Dejemos de defender al agresor y culpar a la víctima, manifestó la fundadora del Observatorio, en atención a las críticas que suelen realizarse al género. Los comentarios no son necesarios, ni las mujeres los necesitan, pese a que muchas fueron educadas para aceptarlo, agrega.
Como golpe final, las integrantes de la organización llaman a tipificar legalmente al acoso callejero como una forma de violencia de género. Hoy en día la única instancia legal que defiende minoritariamente estos hechos es el polémico articulo 373 del Código Penal, que sanciona las ofensas contra la moral y las buenas costumbres, que hasta el momento hace oídos sordos a una problemática cotidiana que la mujer está cada día decidida a rebatir, como una expresión de la reivindicación del género.
FUENTE: http://eldesconcierto.cl/se-agoto-la-paciencia-mujeres-se-organizan-contra-el-acoso-callejero/
