La máquina del Transantiago fue secuestrada por grupo de 20 manifestantes y se dirigía por avenida Concha y Toro cuando fue interceptada por funcionarios de la PDI.
Un triste hecho quedó al descubierto en la comuna de Puente Alto, cuando personal de la PDI interceptó una micro del Transantiago que había sido secuestrada por un grupo de manifestantes durante una nueva jornada de manifestaciones en Santiago.
Lo más insólito de la peligrosa situación fue cuando iban a detener al improvisado chofer: era un niño 12 años tras el volante.
Fue a eso de las 5 de la tarde cuando la micro del recorrido F-19, el cual se trasladaba con pasajeros por avenida Concha y Toro, fue bloqueada por al menos 20 personas, las que intimidaron al conductor y lo obligaron a bajar.
“Personal de la Brigada de Investigación Criminal (Bicrim) se percata de esta situación en las inmediaciones de la estación de Metro Protectora de la Infancia, por lo que encienden la baliza del vehículo institucional. Fue en ese momento que las personas que iban abordo comienzan a descender”, señaló el prefecto Mauricio Soto, jefe de la Prefectura Sur de la PDI.
Sin embargo la máquina siguió avanzando, subiéndose a la vereda y al bandejón central de avenida Concha y Toro, por lo que los policías deciden realizar una arriesgada maniobra, colocando la patrulla por delante de la micro, la que seguía su camino por la inercia.
“Al lograr detener el vehículo, los funcionarios se percatan que al volante iba un niño de 12 años, el cual presentaba un golpe en las costillas debido al brusco frenado de la máquina pesada. Fue entregado al Juzgado de Familia, el que determinó que fuese entregado a un adulto responsable, en este caso la abuela paterna”, agregó el prefecto.
Se supo que el padre del joven conductor está preso cumpliendo una condena, mientras que la madre del menor no pudo ser ubicada y tiene varias causas en su contra por diversos delitos.
Un triste hecho quedó al descubierto en la comuna de Puente Alto, cuando personal de la PDI interceptó una micro del Transantiago que había sido secuestrada por un grupo de manifestantes durante una nueva jornada de manifestaciones en Santiago.
Lo más insólito de la peligrosa situación fue cuando iban a detener al improvisado chofer: era un niño 12 años tras el volante.
Fue a eso de las 5 de la tarde cuando la micro del recorrido F-19, el cual se trasladaba con pasajeros por avenida Concha y Toro, fue bloqueada por al menos 20 personas, las que intimidaron al conductor y lo obligaron a bajar.
“Personal de la Brigada de Investigación Criminal (Bicrim) se percata de esta situación en las inmediaciones de la estación de Metro Protectora de la Infancia, por lo que encienden la baliza del vehículo institucional. Fue en ese momento que las personas que iban abordo comienzan a descender”, señaló el prefecto Mauricio Soto, jefe de la Prefectura Sur de la PDI.
Sin embargo la máquina siguió avanzando, subiéndose a la vereda y al bandejón central de avenida Concha y Toro, por lo que los policías deciden realizar una arriesgada maniobra, colocando la patrulla por delante de la micro, la que seguía su camino por la inercia.
“Al lograr detener el vehículo, los funcionarios se percatan que al volante iba un niño de 12 años, el cual presentaba un golpe en las costillas debido al brusco frenado de la máquina pesada. Fue entregado al Juzgado de Familia, el que determinó que fuese entregado a un adulto responsable, en este caso la abuela paterna”, agregó el prefecto.
Se supo que el padre del joven conductor está preso cumpliendo una condena, mientras que la madre del menor no pudo ser ubicada y tiene varias causas en su contra por diversos delitos.
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