Hace un par de años decidimos recorrer el sur con algunos amigos y entre ellos un amigo especial con el que siempre nos tuvimos ganas pero nunca había pasado nada hasta ese momento
Por el día recorríamos diferentes lugares del sur y por la noche bebíamos algunos tragos en la cabaña donde nos alojábamos, todo iba perfecto lo estábamos pasando de maravillas.
Una noche, a altas horas de la madrugada y con algunos tragos de más en el cuerpo empezamos a conversar con mi querido amigo de cosas que nos han pasado en la vida, era una grata conversa por cierto, pero la verdad es que yo solo miraba sus carnosos labios mientras me hablaba, sus ojos mirándome directamente hacía que cada vez me dieran más ganas de balancearme sobre él y tirarmelo, hasta que de un momento a otro nos comenzamos a besar, no recuerdo muy bien cómo empezó todo pero se sentía rico, solo queríamos aprovechar el momento, los besos se hacían cada vez más intensos y apasionados, el recorría con sus manos mi espalda mientras yo le desabrochaba la camisa, se alejó un poco de mí se puso de pie y me llevo directo al baño, cerró la puerta con pestillo y comenzó a besarme el cuello a la misma vez que metía sus manos entremedio de mi pantalón, ya estábamos totalmente calientes, yo podía sentir como su pene comenzaba a erectarse cuando de pronto sentimos unos pasos acercándose al baño, tocan la puerta y el al instante grita ¡ya voy!, nos vestimos rápidamente y salimos por separado del baño, me fui a la cama con todas las ganas de seguir la acción.
Al día siguiente teníamos que partir de regreso a Santiago, con mi amigo nos mirábamos pero actuábamos como si nada hubiera pasado, arreglamos nuestras maletas y cayendo la noche nos subimos al bus de regreso. Veníamos todos cansados ya que era un largo viaje, yo venía raja durmiendo cuando de repente suena mi celular, lo miro y era un mensaje de él ¡quien más que él! Y decía algo como Te espero en el último asiento del bus, aprovechemos que están todos durmiendo Yo la verdad es que no la pensé dos veces para que andamos con cosas si me tenía re-caliente, me pare mire a los demás pasajeros y era cierto, venían todos durmiendo así que me fui directo al asiento de atrás, me estaba esperando sentadito mirándome con esos ojos de ven mami hazme tuyo y en mi mente pasaban las más fogosas posiciones sexuales que quería hacer con él.
Me siento junto a él y nos comenzamos a besar de inmediato y con mucha pasión, entre besos y caricias me queda mirando levanta una ceja y hace un gesto para que chupara su pene, yo muy excitada concedí su petición, comencé bajando su cierre y el muy caliente tocaba mis pechos, lo masturbe un par de veces y empecé pasando mi lengua por la cabeza de su pene, el gemía despacio para que nadie escuchara y eso me calentaba aún más, se la chupaba cada vez más rápido y a la vez lo masturbaba, estábamos tan calientes que mordía su pene y el empujaba mi cabeza hacia él con agresividad, metió la mano por mi falda y empezó a gatillarme hasta que después de un momento acabamos los dos juntos, yo trague su semen con mucho gusto.
Quedamos totalmente relajados pero queríamos más, empezó a besar mis pechos y a pasar su lengua por mis pezones que rápidamente se endurecieron como una piedra, me giro bruscamente subió mi falda y comenzó a penetrarme rico y suave, los movimientos del bus andando hacían que su pene entrara con más fuerza, metía sus dedos en mi boca para que no se escucharan mis gemidos y con la otra mano tiraba de mi pelo, acariciaba mis pechos tan rico y eso lo calentaba mucho, estábamos en la máxima expresión de la calentura que en poco tiempo acabábamos nuevamente juntos. Terminamos con un beso nos vestimos y nos quedamos dormidos abrazados.
Después de ese acontecimiento no hemos parado, cada vez que podemos nos juntamos y hacemos el amor donde sea, siempre con cuidado ya que los dos estamos comprometidos, ¡eso me excita aun más!
Por el día recorríamos diferentes lugares del sur y por la noche bebíamos algunos tragos en la cabaña donde nos alojábamos, todo iba perfecto lo estábamos pasando de maravillas.
Una noche, a altas horas de la madrugada y con algunos tragos de más en el cuerpo empezamos a conversar con mi querido amigo de cosas que nos han pasado en la vida, era una grata conversa por cierto, pero la verdad es que yo solo miraba sus carnosos labios mientras me hablaba, sus ojos mirándome directamente hacía que cada vez me dieran más ganas de balancearme sobre él y tirarmelo, hasta que de un momento a otro nos comenzamos a besar, no recuerdo muy bien cómo empezó todo pero se sentía rico, solo queríamos aprovechar el momento, los besos se hacían cada vez más intensos y apasionados, el recorría con sus manos mi espalda mientras yo le desabrochaba la camisa, se alejó un poco de mí se puso de pie y me llevo directo al baño, cerró la puerta con pestillo y comenzó a besarme el cuello a la misma vez que metía sus manos entremedio de mi pantalón, ya estábamos totalmente calientes, yo podía sentir como su pene comenzaba a erectarse cuando de pronto sentimos unos pasos acercándose al baño, tocan la puerta y el al instante grita ¡ya voy!, nos vestimos rápidamente y salimos por separado del baño, me fui a la cama con todas las ganas de seguir la acción.
Al día siguiente teníamos que partir de regreso a Santiago, con mi amigo nos mirábamos pero actuábamos como si nada hubiera pasado, arreglamos nuestras maletas y cayendo la noche nos subimos al bus de regreso. Veníamos todos cansados ya que era un largo viaje, yo venía raja durmiendo cuando de repente suena mi celular, lo miro y era un mensaje de él ¡quien más que él! Y decía algo como Te espero en el último asiento del bus, aprovechemos que están todos durmiendo Yo la verdad es que no la pensé dos veces para que andamos con cosas si me tenía re-caliente, me pare mire a los demás pasajeros y era cierto, venían todos durmiendo así que me fui directo al asiento de atrás, me estaba esperando sentadito mirándome con esos ojos de ven mami hazme tuyo y en mi mente pasaban las más fogosas posiciones sexuales que quería hacer con él.
Me siento junto a él y nos comenzamos a besar de inmediato y con mucha pasión, entre besos y caricias me queda mirando levanta una ceja y hace un gesto para que chupara su pene, yo muy excitada concedí su petición, comencé bajando su cierre y el muy caliente tocaba mis pechos, lo masturbe un par de veces y empecé pasando mi lengua por la cabeza de su pene, el gemía despacio para que nadie escuchara y eso me calentaba aún más, se la chupaba cada vez más rápido y a la vez lo masturbaba, estábamos tan calientes que mordía su pene y el empujaba mi cabeza hacia él con agresividad, metió la mano por mi falda y empezó a gatillarme hasta que después de un momento acabamos los dos juntos, yo trague su semen con mucho gusto.
Quedamos totalmente relajados pero queríamos más, empezó a besar mis pechos y a pasar su lengua por mis pezones que rápidamente se endurecieron como una piedra, me giro bruscamente subió mi falda y comenzó a penetrarme rico y suave, los movimientos del bus andando hacían que su pene entrara con más fuerza, metía sus dedos en mi boca para que no se escucharan mis gemidos y con la otra mano tiraba de mi pelo, acariciaba mis pechos tan rico y eso lo calentaba mucho, estábamos en la máxima expresión de la calentura que en poco tiempo acabábamos nuevamente juntos. Terminamos con un beso nos vestimos y nos quedamos dormidos abrazados.
Después de ese acontecimiento no hemos parado, cada vez que podemos nos juntamos y hacemos el amor donde sea, siempre con cuidado ya que los dos estamos comprometidos, ¡eso me excita aun más!