Son simpáticas Las cajeras sobre todo las maduras (21 vs 37)

Pasandoporaqui

Usuario Nuevo nvl. 1
19 Ago 2025
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Chile

Es un cacho trabajar en atención al cliente, pero siempre hay alguien que hace la diferencia...​

En ese entonces trabajaba en una bodega de una gran ferretería. Tenía 21 años.

La bodega en la que estaba tenía la caja dentro, como en los bancos, así que la cajera tenía que entrar por la bodega sí o sí.

Y en otra habitación, también pegada, estaba la oficina de mi jefe.

Cuando llegué, todo era normal, nada fuera del otro mundo. La cajera que conocí estaba pasando por problemas personales, así que su decisión por el momento era irse en unos cuantos días. Ya estaban buscando reemplazo.

Era muy simpática, pero en el trabajo pedía que la mataran. Yo la escuchaba cuando no había gente y mi jefe se reía pensando que me la quería comer, pero no era de mi gusto. Era bajita y tenía 28 años.

Después de unos días se fue. El jefe asumió la caja unos días hasta que llegó una mujer madura muy bella.

37 años (no demostraba su edad, yo le echaba unos 30 años), blanca, pelo castaño rizado y corto que no pasaba del cuello. Era más alta que yo, 1,75 aproximadamente, además que venía con tacos y más alta se veía.

Una mujer madura, curvy, pero todo bien puesto. Típica vestimenta de cajera en entrevista formal, como presentación.

Muy educada se presenta:

—Jocelyn. Me pide hablar con el encargado.

Fui a tocarle la puerta a mi jefe avisándole que llegó a la entrevista. Asumí que era la cajera nueva.

Después de su entrevista quedó el mismo día.

Le mostró las máquinas Redbank, dónde van los cheques y todo el conducto regular.


Llega un señor de más o menos 65 años, con su pedido en las manos. Ya había pasado por las vendedoras, así que pasó a caja.

Jocelyn: Buenos días, señor. ¿Cómo está usted?

El señor estaba un poco desorientado.

Jocelyn: Dije buenos días, tesoro. Aquí se saluda, ¿o se le olvidaron los modales?

Señor: Disculpe, señorita. Es que me distraje en su belleza.

Jocelyn: Se ríe. ¿Verdad? Si soy un amor.

Señor: ¿Usted es la nueva cajera? Será un gusto seguir viniendo entonces.

Jocelyn: Ya, ya. No me haga la pata que tiene que pagar igual. Ya, pague.

Señor: Verdad que debo pagar. Ve que usted me distrae.

Cuando pagó, el señor vino con su boleta a buscar su pedido. En eso, mientras estaba recibiendo sus cosas, me dice:

—Harto guapa la nueva cajera, ¿ah?

Yo me hice weon, porque ella escuchó y miró por la ventanilla.

Como era su primer día, mi jefe me dijo que saliera a almorzar a las 13:00 junto con ella y que le enseñara las instalaciones.

Yo la miré y dijimos:

—Okey.

A la hora de almuerzo.

Yo: Supongo que no quieres conocer las instalaciones. La verdad no quiero enseñarte y me da flojera, tengo hambre además.

Jocelyn: Tranquilo, si a mí tampoco me interesa. También tengo hambre, pero no traje almuerzo.

Yo: Acá a la vuelta, en una casita piola, venden unas colaciones chinas, pero súper ricas y baratas.

Jocelyn: Ah, qué rico. Ya poh, tú invitas jajaja.

Yo: Vamos.

Así, desde su primer día, nos llevamos bien. Y la verdad era muy guapa, pero como que sabía que no habría oportunidad con ella... o eso creía.

Empezamos a salir a almorzar siempre juntos. Nos contábamos cosas de mucha confianza.

Cosas de infancias, traumas chistosos, con quién nos acostábamos.

Yo, en ese entonces, tiraba con una amiga los fines de semana.

Ella me decía que mientras tanto tiraba con su ex, porque se había separado hace un tiempo.

Un día la vi llegar con lentes oscuros. La miré de reojo y venía con caña.
Jocelyn: Buenos días, ¿cómo están?

Me acerco a ella y me dice:

Jocelyn: ¿Cómo me veo?

Yo: Weon, parecí mapache. ¿Qué te pasó?

Jocelyn: Intenté maquillarme rápido y no resultó.

Yo: La verdad, tení pura care piojo.

Jocelyn: Ah, no... qué terrible.

Pasó el día hasta la hora de almorzar.

Yo: Estuvo weno el carrete.

Jocelyn: Sí, weon. Me tiré a este weon de mi ex. Llegó con una botella y nos pusimos a tomar toda la noche. Antes de venirme a la pega le di unas buenas chupadas.

Yo: Jajaja, como corresponde.

Jocelyn: Me da una flojera tomar micro ahora con caña. En la tarde no aguantaré.

Yo: Ya weon, yo te tiro hasta la avenida principal.

Jocelyn: ¿De verdad? Te lo iba a pedir, pero pensé que ya era muy balsa.

Yo: Na, tranqui.

Llegó la tarde. La llevé hasta donde tomaba micro y me dice:

Jocelyn: Toma, es la mitad de un caño, pero está rico. Me lo traje en la mañana para que pruebes. Dame un beso, despídete.

Yo: Ya, pero en la mejilla, que tay pasa a pico.

Jocelyn: Mira, cabrito, no te sobrepases.

Yo: Ya, bájate oh.

Bastante buena la manito que tenía.

Pasaron los días y me dice:

Jocelyn: ¿Y cómo estaban?

Yo: Un manjarss.

Jocelyn: Ya poh, te doy otro si me ayudas a dimensionar y hacer un mueble para mi habitación.

Yo: Yapoh.

Jocelyn: Y aprovechamos también de ir a armarlo.

Yo: Ya, ¿para cuándo?

Jocelyn: Vamos hoy, si no tienes nada que hacer y yo tampoco.

Yo: ¿Y qué sabi tú si yo no tengo algo que hacer?

Jocelyn: Entonces, ¿qué tení que hacer?

Yo: Ya oh, vamos.

Jocelyn: ¡Esooo!

Ya teníamos todo el material necesario para armar el mueble en su casa. Las subo al auto y nos fuimos.

Llegamos...

Jocelyn: Pasa, ¿quieres algo de beber?

Yo: Yapoh.

Jocelyn: Agua, jugo, ¿una cervecita?

Yo: Ya, una cerveza.

Jocelyn: Muy bien, pero tienes que ir a comprar jajaja.

Yo: Ok, ok.

Llegué de primeras con dos volcanes heladitas. Después del trabajo, rica y fresquita una chelita.

En eso, tomando, hablando, el mueble iba avanzando súper lento, hasta que se armó al fin. Le sacó una foto y misión cumplida.

Empieza a ordenar su ropa.

Jocelyn: Si quieres vamos por 2 más.

Yo: Voy.

En un rato se pasó el tiempo rápido. Eran las 12 de la noche conversando de puras wueas.

Yo: Yo me tengo que ir. Mañana trabajamos.

(Bien borracho).

Jocelyn: Ni cagando te irás así. ¿Quieres chocar, ridículo?

Yo: Entonces...

Jocelyn: Quédate aquí, duermes aquí conmigo.

Yo: Ya, pero te lo advierto: si intentas tocarme me voy y te denuncio jajaja. Webeando, además que yo no uso bóxer, me acuesto con pantalones.

Jocelyn: Abre el cajón y saca un calzón, y te pones eso.

Yo: Okey...

Me acuesto junto a ella. Se puso pijama normal, pantalón delgado y polera.

Yo: Ya te dije ya, si me tocas me voy.

Jocelyn: Ya, duérmete ohh. Abrázame.

Pusimos la alarma para llegar temprano al trabajo y nos quedamos dormidos enseguida. Morimos de tanto que tomamos, ni siquiera contamos las rondas.

Cuando me despierto eran tipo 4 de la mañana y seguía abrazada junto a mí.

Me doblé un poco y quedé mirando al techo mientras ella dejaba caer su cabeza en mi pecho. Yo seguía un poco ebrio y tenía la cabeza llena de pensamientos.¿ Donde estoy? ¿ La Jocelyn ? Entre tanto pensamiento me puse ultra caliente tanto que se me paro el pene inmediatamente
Me agarre el pene ya completamente duro y me lo acomodo apuntando hacia arriba y con el elástico del calzón me lo afirme.

En una de esas empiezo a moverme para que se despierte.

Se despierta levemente. Tenía su mano derecha en mi pecho junto a su rostro, y poco a poco empieza a mover su mano hacia abajo pasando por mi estomago, paso a rozar mi pene duro sentí que aparto su mano confundida y como a los 5 segundos vuelve a tocarme el pene
pero solo sentí dos dedos aprontándome como unas 3 veces como si quisiera comprobar que mi pene si estaba duro y excitado
Imagino que uso solo el índice y el pulgar para comprobar

Como que reaccionó sorprendida, se dio vuelta y yo quedé mirando al techo riéndome porque logre lo que quería en ese momento.

Ella se acomodó en posición fetal y yo me quedé pensando en todo lo que estaba pasando.

Despertamos, nos tomamos un café cargado y partimos al trabajo.

Ella se bajó una cuadra antes para no levantar sospechas.

Ese día estuvo mucho más cerca de mí. Me buscaba todo el rato para hablar de lo que sea.

La volví a ir a dejar a la avenida que le quedaba cerca. Yo me puse un poco nervioso porque había taco y estaban los pacos adelante fiscalizando, además yo iba sin licencia.

Tenía las manos nerviosas por la situación.

Jocelyn: Ese nervio en las manos se puede controlar de otra manera, ¿sabías?

Ahí, y solo ahí, me di cuenta de que realmente se me estaba insinuando, sin trucos.

Yo: ¿Y dónde te vas ahora?

Jocelyn: Voy donde mi ex un rato.

Yo: Dale, que te vaya bien.

Jocelyn: Si quieres me quedo.

Yo: Nah, que te vaya bien.

Bueno, yo en mi mente ya estaba planeando algo divertido. Ya iba a terminar el mes, iban a pagar y eso significaba vacilar.

Yo: Oye, tomémonos unas chelitas apenas paguen. Quedan solo un par de días.

Jocelyn: Ya, me parece... Tú invitas, supongo.

Continuará...
 
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