Una pareja de ancianos va a un restaurante de comida rápida, donde con mucho amor y cuidado divide en dos la hamburguesa y las papas fritas.
Un camionero siente pena por ellos y se ofrece a comprarle a la esposa del anciano su propia comida y entablan el siguiente diálogo:
Camionero: Disculpe abuelo: he visto que tienen que dividir su comida en dos y me ha partido el corazón... yo le compraré un plato a su esposa.
Anciano: No se preocupe señor, muchas gracias; nosotros compartimos todo.
Unos minutos después, el camionero se da cuenta de que la esposa del abuelo no ha probado bocado alguno.
Camionero: De verdad no me importa comprarle su propia comida -insiste.
Anciano: No se preocupe, ella comerá su parte. Lo compartimos todo.
Poco convencido, el camionero le pregunta a la esposa:
Camionero: ¿Por qué no come? -dirigiéndose a la anciana-
Abuela:¡Porque estoy esperando a que mi esposo me preste la dentadura!
Un camionero siente pena por ellos y se ofrece a comprarle a la esposa del anciano su propia comida y entablan el siguiente diálogo:
Camionero: Disculpe abuelo: he visto que tienen que dividir su comida en dos y me ha partido el corazón... yo le compraré un plato a su esposa.
Anciano: No se preocupe señor, muchas gracias; nosotros compartimos todo.
Unos minutos después, el camionero se da cuenta de que la esposa del abuelo no ha probado bocado alguno.
Camionero: De verdad no me importa comprarle su propia comida -insiste.
Anciano: No se preocupe, ella comerá su parte. Lo compartimos todo.
Poco convencido, el camionero le pregunta a la esposa:
Camionero: ¿Por qué no come? -dirigiéndose a la anciana-
Abuela:¡Porque estoy esperando a que mi esposo me preste la dentadura!