Señor Director:
La tragedia vivida en la cárcel de San Miguel el pasado 8 de diciembre no la olvidaré fácilmente, los gritos de "¡abran las puertas...nos estamos quemando!" por muchos años me acompañarán. Al ver las imágenes y escuchar estos gritos me surgieron tres reflexiones que deseo humildemente compartir.
¿Por qué tenemos tantos presos en Chile? Más de 50 mil personas están privadas de libertad, somos uno de los países con más personas encarceladas y en la campaña presidencial algunos de los candidatos inclusive hablaron del término de la "puerta giratoria" y prometieron "mano dura". Hace unas semanas también escuché que alguien gritaba a un grupo de jóvenes delincuentes "¡que se sequen (o se pudran) en la cárcel!". Pero, ¿por qué llegan a delinquir jóvenes y adultos? Principalmente, por la injusticia social y la falta de oportunidades. Creo que para la gran mayoría de los chilenos la cárcel es un instrumento de venganza más que una oportunidad de rehabilitación. Hay muy pocos que están dispuestos a pagar impuestos personales similares a los de los países de Europa del norte para sostener políticas sociales igualitarias universales -no selectivas- que terminen con las injusticias y que permitan proveer de los recursos necesarios para rehabilitar y reinsertar a quienes equivocan el camino.
¿Por qué no tuvo apoyo el indulto Bicentenario? Cuando la Iglesia Católica lo pidió muy pocos lo apoyamos, inclusive un alto porcentaje de católicos se opuso, entre ellos el mismo Presidente de la República, varios de los ministros y de los parlamentarios, y además muchas personas supuestamente formadas, educadas y comprometidas en sus propias parroquias o con movimientos de la Iglesia Católica. Me parece que creemos poco en Dios, ya que nos cuesta mucho reconocer en estas personas la imagen y semejanza del Señor. Además, no amamos a nuestros enemigos (más bien les deseamos el mal y nos gozamos de sus fracasos) ni menos tenemos esperanza en que las personas pueden cambiar sus vidas.
¿Por qué los que tenemos más dinero y mejor posición social, si cometemos delitos generalmente no estamos en estas cárceles? Nuevamente por la injusticia social, por el doble estándar. Tenemos buenos abogados que podemos pagar o sabemos muy bien cómo cubrirnos para no ser afectados por los delitos que cometemos, algunos de los cuales producen más daño, muerte y dolor que muchos de los que habían cometido quienes murieron en la cárcel de San Miguel. Estoy convencido de que seguimos siendo profundamente clasistas, arribistas y mantenemos dos países: uno que vive con recursos económicos y oportunidades (con bastante opulencia), y otro que vive con grandes dificultades económico-sociales y carente de libertad para desarrollar sus ricas capacidades naturales.
Benito J. Baranda F.