Cuando te planteas descubrir el origen de algo, suelen surgir los por qué, para qué, cómo, etc. Esas preguntas, entre otras cosas, generan un proceso, con una metodología, hipótesis, investigación, pruebas, el descubrimiento,etc., todo "hacia atrás", donde tienes que reconstruir varios eventos e hitos, con lo que puedes obtener toneladas de información útil para la finalidad de averiguar el origen, pero también valiosa por sí misma, pues aporta nuevos conocimientos a una ciencia o disciplina, y a la humanidad en definitiva.
Por ejemplo, investigando el origen de la vida, se han hecho experimentos como el de urey y miller, o se han planteado teorías como la panspermia y la autopoiesis. Cada uno de esos esfuerzos, por sí sólo ha implicado ampliar el conocimiento humano, independiente de ser o no respuestas satisfactorias, o siquiera correctas. Tratando de descubrir el origen de algo, se puede encontrar respuesta a otras cosas, o aplicaciones de esos descubrimientos totalmente inesperadas.
Por eso, tal vez, el proceso ( o la reconstrucción) sea más importante y entretenido que hallar la respuesta propiamente tal.