Trastornados: ministro de Salud kirchnerista en el «Encuentro Plurinacional de Gordes Feministas»

Dentro del marco del Encuentro Plurinacional de Gordes (sería muy interesante rastrear la financiación de esta insólita actividad), el ministro Nicolás Kreplaj no deja títere sin cabeza.
Para el ministro de Axel Kicillof del área de Salud, Nicolás Kreplaj, participar como autoridad en el denominado «Encuentro Plurinacional de Gordes», donde además de la cuestión de la problemática de la obesidad se interrelacionó el tópico con el feminismo y las políticas de género (porque «sin gordes no hay feminismo»), es absolutamente normal.
Desde sus redes sociales, el ministro de la provincia de Buenos Aires –y uno de los principales alfiles del gobernador– invitó a la sociedad a una reflexión: la de poner en agenda los debates que interpelen al área que a él le corresponde. Sin ponerse colorado, la máxima autoridad política en materia de Salud del gobierno de la provincia más grande de Argentina, dijo que tiene que escuchar a los especialistas (sí, los gordes, o «les» gordes), para que les sugieran las variables que deben incorporar al sistema.
Para Kreplaj, las indicaciones que pueden darle estas personas a los funcionarios de la inclusiva y progresiva gestión bonaerense pueden hacer un aporte a la hora de «animarnos a revisar nuestras propias miradas» para así reconocer y transformar los «sesgos» de las personas.
De la propia pluma del funcionario, que compartió las imágenes en los paneles del Encuentro Plurinacional de Gordes:
Dentro del marco del Encuentro Plurinacional de Gordes (sería muy interesante rastrear la financiación de esta insólita actividad), el ministro Kreplaj no deja títere sin cabeza: romantiza la problemática de la gordura, limitándose a la asistencia pública de las complicaciones de dicha enfermedad (porque la obesidad es considerada un problema de salud), los divagues de género, donde el masculino «gordos» no es suficientemente inclusivo, por lo que se apela al «gordes» y avala todos los desvaríos de los comportamientos irresponsables en materia del autocuidado, para luego sumarse al canto de sirenas de que el Estado tiene que hacerse cargo de todo. Desde las cirugías estéticas hasta los tratamientos para las drogas preventivas para el HIV que consumen las personas de riesgo.
Lógicamente, los usuarios de las redes sociales, en su gran mayoría, advirtieron la locura total del simposio de «les gordes feministes», mostrando que la cordura que le falta al ministro encargado de la salud (donde la salud mental es un ámbito, pero que evidentemente la tiene afectada por una ideología trasnochada) habita en la cabeza de muchos argentinos de a pie.
El funcionario del gobierno de Kicillof se hizo presente en un delirante evento, donde se planteó la forma que nos "interpela" el sistema de salud

Dentro del marco del Encuentro Plurinacional de Gordes (sería muy interesante rastrear la financiación de esta insólita actividad), el ministro Nicolás Kreplaj no deja títere sin cabeza.
Para el ministro de Axel Kicillof del área de Salud, Nicolás Kreplaj, participar como autoridad en el denominado «Encuentro Plurinacional de Gordes», donde además de la cuestión de la problemática de la obesidad se interrelacionó el tópico con el feminismo y las políticas de género (porque «sin gordes no hay feminismo»), es absolutamente normal.
Desde sus redes sociales, el ministro de la provincia de Buenos Aires –y uno de los principales alfiles del gobernador– invitó a la sociedad a una reflexión: la de poner en agenda los debates que interpelen al área que a él le corresponde. Sin ponerse colorado, la máxima autoridad política en materia de Salud del gobierno de la provincia más grande de Argentina, dijo que tiene que escuchar a los especialistas (sí, los gordes, o «les» gordes), para que les sugieran las variables que deben incorporar al sistema.
Para Kreplaj, las indicaciones que pueden darle estas personas a los funcionarios de la inclusiva y progresiva gestión bonaerense pueden hacer un aporte a la hora de «animarnos a revisar nuestras propias miradas» para así reconocer y transformar los «sesgos» de las personas.
De la propia pluma del funcionario, que compartió las imágenes en los paneles del Encuentro Plurinacional de Gordes:
Desafortunadamente, las encarnaciones peronistas actuales –populistas en todos los niveles– no dejaron ni un ápice de seriedad en las áreas donde deberían regir criterios medianamente científicos, como el área de la salud. Uno podría discutir asuntos de financiamiento, abastecimiento del servicio de salud o hasta temas filosóficos alrededor de lo que puede ser considerado un «derecho» y los mecanismos económicos para conseguirlo de la forma más eficiente. Todo eso sería parte de una discusión «política». Sin embargo, el ministro de Salud de Kicillof les abre la puerta a todos los desvaríos habidos y por haber en materia de género y salud.Participamos del 6to Encuentro Plurinacional de Gordes, un espacio que pone en agenda debates que también interpelan profundamente al sistema de salud. Gracias a su organización y participantes, por la militancia y debate que nos obliga, especialmente a quienes tenemos responsabilidades de gestión, a escuchar, reflexionar y revisar nuestras propias prácticas. Necesitamos aprender nuevas maneras de mirar la salud. Pensar los cuerpos y sus contextos, discutir la patologización y la medicalización, e investigar para incorporar otras variables que nos permitan comprender la salud de las personas sin tener al peso como única medida. Construir un sistema de salud más justo también implica animarnos a revisar nuestras propias miradas, reconocer sus sesgos y transformarlas.
Dentro del marco del Encuentro Plurinacional de Gordes (sería muy interesante rastrear la financiación de esta insólita actividad), el ministro Kreplaj no deja títere sin cabeza: romantiza la problemática de la gordura, limitándose a la asistencia pública de las complicaciones de dicha enfermedad (porque la obesidad es considerada un problema de salud), los divagues de género, donde el masculino «gordos» no es suficientemente inclusivo, por lo que se apela al «gordes» y avala todos los desvaríos de los comportamientos irresponsables en materia del autocuidado, para luego sumarse al canto de sirenas de que el Estado tiene que hacerse cargo de todo. Desde las cirugías estéticas hasta los tratamientos para las drogas preventivas para el HIV que consumen las personas de riesgo.
Lógicamente, los usuarios de las redes sociales, en su gran mayoría, advirtieron la locura total del simposio de «les gordes feministes», mostrando que la cordura que le falta al ministro encargado de la salud (donde la salud mental es un ámbito, pero que evidentemente la tiene afectada por una ideología trasnochada) habita en la cabeza de muchos argentinos de a pie.