-Los yo no creo terminan convirtiéndose en claro que sí lo creo.
-Lo que más dice alguien es lo que menos ha hecho.
-La gente proyecta en el lenguaje sus deseos insatisfechos en la acción.
-Por lo general la gente habla para sí misma. No esperan ser escuchados; se escuchan a sí mismos
-Todos enmarcamos la realidad a través de nuestras creencias y discursos. No hay una realidad. Hay realidades que nuestro propio lenguaje espontáneo nos brinda en forma de ilusiones de acero. Pero son sólo ilusiones. No hay metal que no se pueda fundir. Ilusiones de hierro, broncíneas, de oro o plata, da lo mismo. La realidad es la Ilusión que nos hacemos de ella.
-En efecto no hay mentiras ni verdades. Si negamos que alguien es dueño de la verdad, por consiguiente nadie es un vil mentiroso. La mentira es solamente aquello que reniega o se distancia del discurso de realidad que más impera en nosotros. Tanto la mentira como la verdad en tanto discursos- crean Ilusiones, es decir, realidades.
-Por consiguiente no hay Una realidad como tampoco Una sola ilusión.
-El vehículo del pensamiento es el lenguaje. Pero el conductor es ya es un lingüista o un literato. El pensamiento no puede escapar del lenguaje. Ni siquiera las imágenes le ayudarían. Más al contrario: toda imagen evoca un lenguaje, es decir, un concepto.
-Por ende, todo es conceptual y conceptualizable. No hay nada ininteligible para el lenguaje. Lo inefable cobra voz en el lenguaje.
-El lenguaje no se restringe a las palabras. Todo es un código. El código es un lenguaje: algo que quiere decir algo sobre sí u otra cosa pero a través de sí mismo. El cuerpo es lenguaje, las imágenes son lenguaje; el arte es lenguaje, lo mismo la ciencia. Todo es lenguaje porque todo dice algo sobre sí o sobre otro pero siempre a través de sí.
-El lenguaje puede ser entendido como un sistema que tiene por objeto aprehender lo que no conoce, es decir, lo que está fuera de su rango conceptual. Pero todo se conceptualiza a partir de sus reglas incluso si se transgreden, pues entonces, el sistema convulsiona para conceptualizar lo que era inefable o inasible para sí, pero esto surge a partir de sus propios conceptos.
-Lo que más dice alguien es lo que menos ha hecho.
-La gente proyecta en el lenguaje sus deseos insatisfechos en la acción.
-Por lo general la gente habla para sí misma. No esperan ser escuchados; se escuchan a sí mismos
-Todos enmarcamos la realidad a través de nuestras creencias y discursos. No hay una realidad. Hay realidades que nuestro propio lenguaje espontáneo nos brinda en forma de ilusiones de acero. Pero son sólo ilusiones. No hay metal que no se pueda fundir. Ilusiones de hierro, broncíneas, de oro o plata, da lo mismo. La realidad es la Ilusión que nos hacemos de ella.
-En efecto no hay mentiras ni verdades. Si negamos que alguien es dueño de la verdad, por consiguiente nadie es un vil mentiroso. La mentira es solamente aquello que reniega o se distancia del discurso de realidad que más impera en nosotros. Tanto la mentira como la verdad en tanto discursos- crean Ilusiones, es decir, realidades.
-Por consiguiente no hay Una realidad como tampoco Una sola ilusión.
-El vehículo del pensamiento es el lenguaje. Pero el conductor es ya es un lingüista o un literato. El pensamiento no puede escapar del lenguaje. Ni siquiera las imágenes le ayudarían. Más al contrario: toda imagen evoca un lenguaje, es decir, un concepto.
-Por ende, todo es conceptual y conceptualizable. No hay nada ininteligible para el lenguaje. Lo inefable cobra voz en el lenguaje.
-El lenguaje no se restringe a las palabras. Todo es un código. El código es un lenguaje: algo que quiere decir algo sobre sí u otra cosa pero a través de sí mismo. El cuerpo es lenguaje, las imágenes son lenguaje; el arte es lenguaje, lo mismo la ciencia. Todo es lenguaje porque todo dice algo sobre sí o sobre otro pero siempre a través de sí.
-El lenguaje puede ser entendido como un sistema que tiene por objeto aprehender lo que no conoce, es decir, lo que está fuera de su rango conceptual. Pero todo se conceptualiza a partir de sus reglas incluso si se transgreden, pues entonces, el sistema convulsiona para conceptualizar lo que era inefable o inasible para sí, pero esto surge a partir de sus propios conceptos.
