Una Historia de Protestas Violentas

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El problema no es la violencia en sí, sino la condescendencia de parte del mismo poder político que es cómplice de esto, enajenando procesos policiales e impidiendo a los organismos judiciales efectuar duras condenas. La violencia callejera no se puede validar en ninguna de sus formas, menos aún durante un gobierno democrático.

Pero hazle entender eso a un zurdo culiao, que se dice ser democrático el chuchesumadre, cuando tiene mitines armados y hace las cagadas debajo de la mesa.

:hands:
 
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