El problema es que en Chile no se aplica justicia, sino que leyes injustas, dictadas y ejecutadas por personas que no han sido victimas de robo (y les han robado, no les importa, pues tienen el dinero como para volver a comprarse nuevamente cualquier cosa), por personas que no saben lo que es el sacrificio de ganar algo con el sudor de su frente, que no saben que es vivir con el sueldo mínimo y todo lo que eso conlleva, personas (independiente del color político) que solo se preocupan por su bolsillo.