Violeta Parra - Orgullo de Chile

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25 May 2010
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La Ciudad del Trueno
Violeta-Parra.jpg


Defensa de Violeta Parra
por Nicanor Parra



Dulce vecina de la verde selva
Huésped eterno del abril florido
Grande enemiga de la zarzamora
Violeta Parra.

Jardinera

locera

costurera

Bailarina del agua transparente
Árbol lleno de pájaros cantores
Violeta Parra.

Has recorrido toda la comarca
Desenterrando cántaros de greda
Y liberando pájaros cautivos
Entre las ramas.

Preocupada siempre de los otros
Cuando no del sobrino

de la tía

Cuándo vas a acordarte de ti misma
Viola piadosa.

Tu dolor es un círculo infinito
Que no comienza ni termina nunca
Pero tú te sobrepones a todo
Viola admirable

Cuando se trata de bailar la cueca
De tu guitarra no se libra nadie
Hasta los muertos salen a bailar
Cueca valseada.

Cueca de la Batalla de Maipú
Cueca del Hundimiento del Angamos
Cueca del Terremoto de Chillán
Todas las cosas.

Ni bandurria

ni tenca

ni zorzal

Ni codorniza libre ni cautiva



solamente tú

tres veces tú

Ave del paraíso terrenal.

Charagüilla

gaviota de agua dulce

Todos los adjetivos se hacen pocos
Todos los sustantivos se hacen pocos
Para nombrarte.

Poesía

pintura

agricultura

Todo lo haces a las mil maravillas
Sin el menor esfuerzo
Como quien se bebe una copa de vino.

Pero los secretarios no te quieren
Y te cierran la puerta de tu casa
Y te declaran la guerra a muerte
Viola doliente.

Porque tú no te vistes de payaso
Porque tú no te compras ni te vendes
Porque hablas la lengua de la tierra
Viola chilensis

¡Porque tú los aclaras en el acto!

Cómo van a quererte

me pregunto

Cuando unos tristes funcionarios
Grises como las piedras del desierto
¿No te parece?

En cambio tú

Violeta de los Andes

Flor de la cordillera de la costa
Eres un manantial inagotable
De vida humana.

Tu corazón se abre cuando quiere
Tu voluntad se cierra cuando quiere
Y tu salud navega cuando quiere
Aguas arriba

Basta que tú los llames por sus nombres
Para que los colores y las formas
Se levanten y anden como Lázaro
En cuerpo y alma.

¡Nadie puede quejarse cuando tú
Cantas a media voz o cuando gritas
Como si te estuvieran degollando
Viola volcánica!

Lo que tiene que hacer el auditor
Es guardar un silencio religioso
Porque tu canto sabe adónde va
Perfectamente.

Rayos son los que salen de tu voz
Hacia los cuatro puntos cardinales
Vendimiadora ardiente de ojos negros
Violeta Parra.

Se te acusa de esto y de lo otro
Yo te conozco y digo quién eres
¡Oh corderillo disfrazado de lobo!
Violeta Parra.

Yo te conozco bien

hermana vieja

Norte y sur del país atormentado
Valparaíso hundido para arriba
¡Isla de Pascua!

Sacristana cuyaca de Andacollo
Tejedora a palillo y a bolillo
Arregladora vieja de angelitos
Violeta Parra.

Los veteranos del Setentainueve
lloran cuando te oyen sollozar
En el abismo de la noche oscura
¡Lámpara a sangre!

Cocinera

niñera

lavandera

Niña de mano

todos los oficios

Todos los arreboles de los crepúsculos
Viola funebris.

Yo no sé qué decir en esta hora
La cabeza me da vueltas y vueltas
Como si hubiera bebido cicuta
Hermana mía.

Dónde voy a encontrar otra Violeta
Aunque recorra campos y ciudades
O me quede sentado en el jardín
Como un inválido

Para verte mejor cierro los ojos
Y retrocedo a los días felices
¿Sabes lo que estoy viendo?
Tu delantal estampado de maqui.

Tu delantal estampado de maqui.

¡Río Cautín!

¡Lautaro!

¡Villa Alegre!

¡Año mil novecientos veintisiete
Violeta Parra!

Pero yo no confío en las palabras
¿Por qué no te levantas de la tumba

A cantar

a bailar

a navegar

En tu guitarra?

Cántame una canción inolvidable
Una canción que no termine nunca
Una canción no más

una canción

Es lo que pido.

Qué te cuesta mujer árbol florido
Álzate en cuerpo y alma del sepulcro
Y haz estallar las piedras con tu voz
Violeta Parra.

Esto es lo que quería decirte
Continúa tejiendo tus alambres
Tus ponchos araucanos
Tus cantaritos de Quinchamalí

Continúa puliendo noche y día
Tus tolomiros de madera sagrada
Sin aflicción

sin lágrimas inútiles

O si quieres con lágrimas ardientes
Y recuerda que eres
Un corderillo disfrazado de lobo.



Violeta Parra (1917-1967)


Violeta Parra nació en San Carlos, provincia de Ñuble, en la Región del Bío-Bío, el 4 de octubre de 1917. Hija de Clarisa Sandoval y Nicanor Parra, el interés por las artes lo obtuvo de él, quien era profesor primario y destacado folklorista. Durante el primer gobierno de Carlos Ibáñez del Campo varios empleados fiscales fueron exonerados, entre ellos su padre, por ese motivo la familia Parra debió partir a Chillán en 1927. Los hijos de la familia empezaron a mostrar su inclinación hacia las artes, disfrazándose, cantando y montando presentaciones en las que cobraban entrada a los niños del barrio. En este contexto, Violeta comenzó a tocar guitarra a los 9 años y a los 12 ya compone sus primeras canciones.

La precaria situación económica de la familia llevó a Violeta a cursar la primaria y un año la Escuela Normal. Tuvo que dejar sus estudios y se dedicó al trabajo en el campo para ayudar a su familia. Violeta y su hermano Eduardo, se dedicaron a cantar en restaurantes, circos, trenes, calles e incluso en burdeles.


Después de la muerte de su padre en 1929, Violeta se fue a vivir a Santiago. Ahí intentó retomar sus estudios en la Escuela Normal de Niñas, pero los abandonó al poco tiempo para continuar cantando en bares y quintas de recreo junto a su hermana Hilda, con la que formó un grupo de música folklórica llamado “Las Hermanas Parra”.




“Las Hermanas Parra” -
“La viudita”


En 1938 contrajo matrimonio con Luis Cereceda, con quién tuvo dos hijos, Isabel y Ángel. Junto a ellos se dedicó a recorrer distintos lugares de Chile, interpretando canciones en teatros y boliches. En 1948 se separó y continuó su vida itinerante por el territorio nacional.

En la década de 1950, Violeta comenzó a investigar la tradición musical de diversos sectores de Santiago, comenzando así una tarea que mantendría durante toda su vida: el rescate de la cultura popular chilena. Violeta recorrió Chile rescatando el folklore campesino. La recopilación que realizó, constituye uno de sus grandes aportes, ya que fue capaz de recuperar gran parte de la tradición chilena que no tenía posibilidad de ser registrada, donde llegó a recopilar cerca de tres mil canciones.

En 1953, Violeta fue contratada por la Radio Chile para una serie de programas que le permitieron ser reconocida en el ambiente folklórico. Ese año grabó dos de sus canciones más conocidas: Casamiento de negros y Qué pena siente el alma. En 1954 obtuvo el premio Caupolicán, como la folklorista más destacada del año. Luego de ganar este premio fue invitada al festival juvenil de Varsovia y recorrió diversos países de Europa. En París se asentó durante dos años, siendo muy bien acogida en radio y televisión. En Francia grabó sus primeros discos como solista.

Volvió a Chile en 1956 y un año más tarde se trasladó a Concepción, donde fundó y dirigió el Museo de Arte Popular. En 1958 volvió a Santiago y diversificó su actividad artística, realizando cerámicas, pinturas al óleo y arpilleras. Entre 1961 y 1965 regresó a París, donde grabó canciones muy relevantes para su carrera, como Paloma Ausente y Arriba Quemando el Sol. En 1964 expuso sus óleos, arpilleras y esculturas de alambre en el museo del Louvre en París, siendo la primera vez que un artista latinoamericano realizaba una exposición individual en ese prestigioso museo. En ese tiempo, Violeta escribe el libro Poesía popular de Los Andes y es filmada en Suiza en el documental Violeta Parra, bordadora chilena, siendo éste uno de los pocos registros audiovisuales que se tiene de ella. Es en ese país donde conoció al musicólogo suizo Gilbert Favré, el cual se convirtió en el gran amor de su vida.



Documental Violeta Parra, bordadora chilena.



Muchas de sus canciones en esta época tienen un fuerte contenido social, de crítica al sistema imperante y resistencia ante el autoritarismo y las desigualdades. En este sentido, algunos de los títulos más representativos son: Miren cómo sonríen, Qué dirá el Santo Padre y Arauco tiene una pena.

En 1965 Violeta Parra regresó a Chile e instaló una gran carpa en la comuna de La Reina, junto a sus hijos Ángel e Isabel, y destacados músicos chilenos como Víctor Jara, Patricio Manns y Rolando Alarcón. El gran objetivo de Violeta fue convertir ese espacio en un gran centro cultural en el que se difundiera el folklore nacional y latinoamericano. En 1966 viajó a Bolivia y escribió sus últimas canciones, entre las que se encontraban Volver a los 17, Gracias a la vida, El Rin del Angelito y El Albertío.

A los 50 años, en 1967, Violeta Parra se suicidó en la Carpa de La Reina. Fue una artista multifacética, que logró plasmar en su obra su profundo compromiso con el ser humano. La universalidad de su obra es reflejo de una vida completa dedicada a rescatar las raíces y la memoria colectiva de Chile y el continente americano.


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Violeta en la Carpa de La Reina, 1965.


Artes plásticas


La folclorista y cantautora también era conocida por sus habilidades manuales. Entre ellas fueron las arpilleras, los trabajos en papel maché y su colección de óleos sus máximas creaciones, las que construyó sobre soportes como tela, madera, y cartón.
Sus arpilleras (retazos de tela bordados con lana o hilo) son posiblemente su obra plástica más valiosa y acabada. Confeccionadas con rústicas telas, gruesas lanas, colores fuertes y bordadas con puntada corriente.


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"Contra la guerra". Arpillera.



Es una faceta que para Violeta comenzó en 1958. Producto de una hepatitis, la artista ocupó su tiempo libre en el bordado, arte que desarrolló de manera autodidacta. Se sabe que cosió y bordó sus arpilleras según lo que le dictaba su fantasía e imaginación y que nunca estableció un boceto previo a su creación. Los principales temas retratados son escenas y situaciones populares como una forma de materializar la cultura y cotidianeidad nacional.

Sus óleos, propiedad de la Fundación Violeta Parra, son obras más rústicas y pasan a segundo plano al lado de las arpilleras. Un hito dentro del recorrido que ha tenido su obra fue la exposición de sus tapices y arpilleras en el Museo de Artes Decorativas del Palacio de Louvre en París, en 1964. Es la primera muestra individual de un artista sudamericano en ese museo.

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Velorio de angelito. Óleo sobre tela. Fundación Violeta Parra.

Pese al valor cultural, histórico y plástico de la obra de Violeta Parra, ésta ha deambulado sin residencia definitiva. Aunque en algún momento se habló de que la Fundación Violeta Parra, junto a la Fundación Cardoen, abriría un museo dedicado a la artista en El Castillito (casona ubicada en el Parque Forestal frente al Museo de Bellas Artes) la idea no prosperó.
A comienzos de 2006 se firmó un comodato ente el Centro Cultural Palacio La Moneda y la familia Parra. Se acordó así que la institución se encargaría de la conservación de estas trece arpilleras, 25 óleos y nueve obras de papel maché y también de su exposición permanente.




Legado musical

Violeta Parra dejó una gran cantidad de música inédita, que se ha ido conociendo después de su muerte. Sus Décimas autobiográficas -ya editadas en libro-, que habían sido grabadas con voz de Violeta, fueron recopiladas en un Long Play editado por Alerce en 1976 (después ampliadas en Décimas y centésimas); Warner Music sacó en 1999 el concierto que dio en Ginebra y sus peculiares Composiciones para guitarra.

Además del gran legado de sus propias grabaciones, Violeta Parra ha sido versionada por una innumerable cantidad de músicos chilenos, entre los que se cuentan Víctor Jara, Quilapayún, Illapu, Patricio Manns, Los Jaivas, Inti Illimani, (que, además de diversas grabaciones individuales de canciones de Violeta, ejecutó la obra de Luis Advis Canto para una semilla, musicalización de las Décimas autobiográficas). Un tributo rock producido por Álvaro Henríquez con la participación de artistas como Los Bunkers, Pettinellis, Lucybell, Javiera Parra (su nieta), Chancho en Piedra y Juanita Parra (baterista de Los Jaivas) que vio la luz en 2001 con el título de Después de vivir un siglo. Incluso baladistas populares como Myriam Hernández, Gloria Simonetti y Luis Jara han incorporado la música de Violeta en sus repertorios.




Inti-Illimani, Isabel Parra y Carmen Bunster - 1972 - Canto Para Una Semilla

Un aporte importante a la música es el rescate de la tradición musical chilena por parte de Violeta: el canto a lo divino, el lamento mapuche, sus canciones nortinas, sin dejar de lado su gran sensibilidad social en canciones como: Mazúrquica modérnica, Rodríguez y Recabarren, La carta, etc.
Cabe destacar en el legado musical de Violeta sus interesantes composiciones instrumentales para guitarra, donde conjuga folclorismo y modernidad.





Décimas, autobiografía en Verso - Más van pasando los años...



Más van pasando los años
las cosas son muy distintas,
lo que fue vino hoy es tinta,
lo que fue piel hoy es paño,
lo que fue cierto hoy engaño,
todo es penuria y quebranto.
De las leyes de hoy me espanto,
lo paso muy confundí'a,
y es grande torpeza mía
buscar alivio en mi canto.

Han visto la mantequilla,
dicen de que es vegetal
y que de leche animal
fabrican la mostacilla.
Las lineas de las chiquillas
desmáyese el más sereno,
que lo que miran por seno
no es nada más que nilón.
Pregunto con emoción:
¿quién trajo tanto veneno?

En este mundo moderno
no sabe el pobre de queso,
caldo de papas sin hueso
menos sabe lo que es terno.
Por casa, callampa infierno
de lata y lairillos viejos.
¿Como le aguanta el pellejo?
Eso sí que no lo sé,
pero bien sé que el burgués
se pita al pobre verdejo.

Yo no protesto por migo
porque soy muy poca cosa,
reclamo porque a la fosa
van las penas del mendigo.
A Dios pongo por testigo
que no me deje mentir,
no me hace falta salir
un metro juera 'e la casa
pa' ver lo que aquí los pasa
y el dolor que es el vivir.

Dispénsenme las chiquillas
si me hei salí'o del tema,
es que esta verdá me quema
el alma y la pajarilla,
que más está la sopaipilla
pa'l pobre ya no hay razones,
hay costras en los corazones
y horchata en las venas ricas,
y claro, esto a mí me pica
igual que los sabañones.



Música


La jardinera




Run Run se fue pa´l norte




Arriba quemando el sol





Arauco tiene una pena




Verso por la niña muerta




Volver a los 17




Miren como sonríen




Gracias a la vida




Concierto para Violeta - 2011






Documentales sobre la vida de Violeta


Gandes chilenos





Viola Chilensis





Fuente

http://www.violetaparra.cl/
http://www.educarchile.cl/Portal.Ba...3708-4c6c-bda8-204c74564b69&ID=136997&FMT=519
http://www.memoriachilena.cl/temas/index.asp?id_ut=violetaparra(1917-1967)
http://es.wikipedia.org/wiki/Violeta_Parra













 
Última edición por un moderador:
La hija de Ñuble ilumino a Chile en los 60', simplemente una grande de latinoamerica. Muchas gracias por el tema, saludos
 
Gracias por el aporte
Sobre el tema que presentaste
¿Que es lo que mas te causa admiración del legado de Violeta Parra?
 
La Violeta !!! , me crie con su musica , mi viejo fanatico de ella asi que desde chico ahi , gracias por el tema