Ilustrísima y Reverendísima Señora y Madre Meretrísima...
Como fiel servidor de vuestra señoría, me es ajeno poder, de cualquier forma, cuestionar algúno de sus iluminados mensajes.
Pero la inquietud no me deja respirar en paz y es menester de que me responda algo, si su Reverendísima excelcnai así lo encuentra justo, de lo contrario, puede dejar morir a este Humano mortal y sin trascendencia, en el mas oscuro de sus infiernos.
¿Me está tratando de Viejo?
Esa la pregunta, que, os ruego, no tome como una queja...
Aunque si escucho en la entrada de mi pobre aposento, los cascos reales de su caballería, sabré que la hora ha llegado y estré en muy agradecimiento, de que sea su mano la que acabe con el tormento de este pecho de buey herido y sin pasado ni futuro...
Beso humíldemente las manos de vuestra señoría, ilustrísima y reverendísima, y espero que la gracia que vuestra justicia emana, nos toque a los desgraciados...
Suyo.
OjodeorO