Es un error, no diferenciarlo lo inhabilita para ni siquiera acercarse a los conceptos de bien y mal que buscamos,ud se queda en el relativismo,del cual yo huyo como la peste.
Y no es tarea banal ni ociosa preguntarse por el Bien y el Mal, al contrario, es el proceso inquisitivo más importante que todo ser humano puede, y debe hacerse, pero más importante aún: debe intentar al menos, responderlo, ya que de cómo contestemos, dependerá nuestra concepción ética y por consiguiente, nuestra conducta y la forma de desenvolvernos en la vida y en el trato con nuestros semejantes.
Por eso, en este tema, ningún diálogo es posible con los ateos ya que son capaces de negar su propia humanidad por miedo de involucrarse con algún dios, por lo cual nunca aceptarán que puede existir un concepto innato del Bien y del Mal ya que se imaginan estar aceptando al mismo tiempo dioses o demonios inspiradores...pero bueno, de esos necios es mejor apartarse, su forma de pensar es casi siempre tóxica.
Yo estimo que el Bien, es captado por el ser humano, animal racional y social, a través de una intuición intelectual impresa en su propia naturaleza por lo cual se le hace evidente que el Bien (lo bueno) ha de hacerse y el Mal (lo malo) debe evitarse.
Esta proposición emerge ante nuestra razón como un principio práctico totalmente evidente.
¿Qué quiere decir esto...?
Volveré...
Pero, ¿por qué sacas a los ateos a colación?
Y no, no soy relativista moral en ningún caso. De hecho, dudo que exista alguien que realmente sea un relativista moral, por mucho que lo diga.
Que yo diga que ética y moral es el mismo concepto o que los use indistintivamente, no implica en ningún caso que yo sea relativista.
Por tanto, creo que deberías ser más responsable al poner palabras en otro. Dilucidar qué significa un concepto, no es tan fácil, y de alguna forma tenemos que ponernos de acuerdo. A mí me da la impresión que tú usas la moral como "moral social" y la ética, como el estudio racional de la moral. Antes yo los usaba así, pero después de mi -pequeña- experiencia en el estudio de la ética, me di cuenta que era un error -e incluso en la práctica inconveniente- no hacer sinonimia el concepto de moral y de ética. Y eso -insisto- en ningún caso me hace una persona que me quede en el relativismo.