Duró menos que un candy: Mauricio Rojas renuncia al Ministerio de Cultura

Estado
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Creer que los criminales hechos sucedidos en la dictadura no van a volver a suceder por el simple anhelo o conciencia colectiva sobre los hechos en sí mismo, es por decir de alguna forma suave, muy ingenuo.
La pérdida de ese concepto llamado Estado de Derecho, donde la convivencia pacífica entre las personas es aceptable y tolerable es lo que hay que preservar....
Creeme q da lo mismo los museos y la historia y memoria de las personas, cuando se rompen los lazos q permiten la convivencia entre las personas, atrocidades suceden.....
Las discusiones pueden y deben ser zanjadas en forma pacífica, o llegar a aún punto que permita q todos puedan aceptar, desde el momento q la convivencia y resolución de problemas escapa de esa línea y es la fuerza la que resuelve estos problemas, no sabes hasta donde llegará....
Salvo los más extremos (los mismos militares y otros q señalan q no se mato a nadie), la gente de derecha q discute este tema es porque no ve un reconocimiento/mea culoa por parte de aquellos que ayudaron a llevar al país y la convivencia nacional a un punto de desestabilizacion (cosa q se le exige a aquellos q participaron en el golpe) y segundo, lo mismo a las nuevas generaciones, de ambos lados, que por una parte exigen sólo centrarse en la penosa y cruel dictadura sin que abran los ojos sobre como toda la nación, agresores y agredidos, fueron llevados a una situación de violencia de Estado.
Así que tal como señalas que no te callarás por gente que hace alguna critica a los grupos de izquierda que estuvieron antes y durante la dictadura, creo relevante poner en contexto antecedentes más amplios, sólo así realmente evitaremos tropezar con la misma sangrienta piedra....
Suena bonito hasta que defiendes a los negacionistas y constamente defiendes los crímenes de tu héroe patrio :awesomehands: Lo pinochetista de closet no te lo borras con nada.
 
Que wea con los fachus este año?? Digo, Moreira, Varela y ahora este wn, es sorprendente el nivel de mongolismo cuando suelen ser los de izquierda los que marcan pauta con sus salidas weonas en público

Definitivamente el extremismo te avería la cabeza :leyendo:
 
Bueno digamos q la izquierda se mantiene “viva” porque siempre son: victimas, abusados, discriminados, perseguidos, etc. Cae muy bien ser zurdito y poner la cara de weones pusilánimes q han sido de toda la vida. Les viene muy bien eso; por lo apocados q son.-
 
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Reacciones: blackburn
tienen que agradecer los comunistas al golpe de estado..ya que con eso ganan plata esos mamarrachos culiaos...sin eso no ganarían plata esos vagos de mierda....
 
3000 weones muertos es una cifra bien pobre en 20 años, considerando que los weones que morían portaban armas y morían en tiroteos, no portaban palomas de la paz cuando los pillaban en weas. Muere más gente de infartos que lo que pasó en esa época. Todos dicen que si no andabas metido en weas nada te pasaba, pero si te pillaban eras.
1000,2000 o 3000, da igual el numero, hubo torturas, detenidos desaparecidos y exiliados, aparte de violaciones a mujeres, pero claro segun una parte importante de la derecha y el gusano de rojas, todo esto es un montaje, vayanse a la chucha.
 
1000,2000 o 3000, da igual el numero, hubo torturas, detenidos desaparecidos y exiliados, aparte de violaciones a mujeres, pero claro segun una parte importante de la derecha y el gusano de rojas, todo esto es un montaje, vayanse a la chucha.
Cuando van a comprender q criticar el museo no es negar las violaciones a los DDHH.....
El museo es como el video de YouTube donde un tipo le pega a otro, y la polola del que le sacaron la chucha y terminó en coma lo levanta acusando la bestialidad que hace el agresor.....
Por razones obvia, el video y el testimonio es parcial, no muestra por ejemplo si el que terminó en el hospital trató de robar o andaba armado o con un cuchillo...
Esa es la critica al museo.
Si nuestra intención con el museo es que todos vean lo que sucedio para que no se vuelva a repetir debemos saber toda la historia, no minimizada, no oculta ni exagerada.... Porque cuando una señora por tv lanza y dice que en Chile hubo un genocidio, de los peores y más crueles de la historia, entiendo su dolor como madre esposa o hermana de una persona aun desaparecida por agentes del Estado, y en cierto sentido tiene razón, para ella fue el peor crimen que le ha tocado vivir, pero al momento de crear una verdad histórica, crear un relato histórico, esas pasiones deben quedar fuera y poner en contexto la sucedido....
 
Cuando van a comprender q criticar el museo no es negar las violaciones a los DDHH.....
El museo es como el video de YouTube donde un tipo le pega a otro, y la polola del que le sacaron la chucha y terminó en coma lo levanta acusando la bestialidad que hace el agresor.....
Por razones obvia, el video y el testimonio es parcial, no muestra por ejemplo si el que terminó en el hospital trató de robar o andaba armado o con un cuchillo...
Esa es la critica al museo.
Si nuestra intención con el museo es que todos vean lo que sucedio para que no se vuelva a repetir debemos saber toda la historia, no minimizada, no oculta ni exagerada.... Porque cuando una señora por tv lanza y dice que en Chile hubo un genocidio, de los peores y más crueles de la historia, entiendo su dolor como madre esposa o hermana de una persona aun desaparecida por agentes del Estado, y en cierto sentido tiene razón, para ella fue el peor crimen que le ha tocado vivir, pero al momento de crear una verdad histórica, crear un relato histórico, esas pasiones deben quedar fuera y poner en contexto la sucedido....
Entiende aweonao, es un museo de la memoria para recordar a las víctimas de tu periodo favorito de la historia, NO es un museo de historia.
 
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Reacciones: desorden y Red XIII
Los revolucionarios y el 11 de septiembre

PULSO 10/09/2013

Fuimos muchos los "idealistas" que sembramos los vientos de la discordia y la violencia. Es hora de ser honestos.

Cómo llegamos al 11 de septiembre de 1973? Esta es la pregunta clave que debiéramos ser capaces de responder a cuatro décadas del golpe militar. Es hora de entender cómo un día llegamos a odiarnos con tal frenesí que nos dimos el terrible derecho a destruirnos los unos a los otros. La muerte de nuestra democracia no fue un accidente inesperado, sino producto de una larga enfermedad que se había ramificado por todo el tejido social, destruyendo la convivencia cívica y convirtiendo a Chile en un país en guerra civil mental. Sólo faltaban los tanques en la calle, hasta que un día allí los tuvimos.

Posteriormente, esa historia se ha acallado. En parte sepultada por el horror de los crímenes de la dictadura, pero también por la manipulación de quienes se benefician de ese silencio. Pocas voces han sido tan sinceras como la de Radomiro Tomic, que en agosto de 1973 le escribía al general Carlos Prats: “Sería injusto negar que la responsabilidad de algunos es mayor que la de otros, pero, unos más y otros menos, entre todos estamos empujando a la democracia chilena al matadero”. Y luego agregaba: “Como en las tragedias griegas, todos saben lo que va a ocurrir, todos dicen no querer que ocurra, pero cada cual hace precisamente lo necesario para que suceda”.

Sí, todos sabíamos que el país se encaminaba hacia el golpe militar, la guerra civil o, como creía Carlos Altamirano, la creación de un Vietnam chileno. Pero en lugar de hablar de esta verdadera tragedia se nos ha contado una historia de opereta, donde los infaltables imperialistas yanquis manipulan a unos generales traidores que ponen fin a los intentos democráticos de todo un pueblo por construir una sociedad mejor.

Al mismo tiempo, se nos bombardea con imágenes televisivas o museos recordatorios que nada explican, simplemente porque nada quieren explicar. Esas imágenes son necesarias, pero están allí para impactarnos y emocionarnos, no para desarrollar nuestra capacidad de entender y juzgar lo que realmente pasó.

Por mi parte, hace tiempo que llegué al convencimiento de que si algo le debíamos a Chile quienes participamos en los hechos que desembocaron en el golpe es justamente una reflexión sincera sobre ello. Especialmente si uno proviene de esa izquierda revolucionaria que apostó por la destrucción de la democracia y la lucha fratricida como medio para crear una sociedad acorde con sus ideales. Nuestra responsabilidad no fue pequeña por lo que ocurrió en Chile y de ella no nos exime el que después hayamos sido víctimas de las tropelías de la dictadura.

Es esa perspectiva autocrítica resaltan tres hechos. El primero es la determinación de Allende y la Unidad Popular de llevar adelante un proceso de transformaciones revolucionarias sin contar con el respaldo de la mayoría del país. Sólo la estructura defectuosa de nuestro sistema institucional y un uso mañoso de todo tipo de artimañas y resquicios legales permitió poner en práctica un propósito semejante. Lo que Allende pretendió fue volver las formas (manipuladas) de la democracia contra el verdadero espíritu de la misma y eso no podía terminar bien. Se trata de ese “gran desprecio por la democracia” del que Eduardo Frei Montalva hablaba en una carta de mayo de 1975.

A este hecho hay que sumarle el accionar del extremismo político, que hizo imparable la marcha de Chile hacia el abismo. Al respecto, cabe recordar que ya en 1967 el partido de Salvador Allende había adoptado, por unanimidad, una resolución estableciendo que “la violencia revolucionaria es inevitable y legítima” y “constituye la única vía que conduce a la toma del poder político y económico”. Allí se declaraba, además, el carácter instrumental de “las formas pacíficas o legales de lucha”: “El Partido Socialista las considera como instrumentos limitados de acción, incorporados al proceso político que nos lleva a la lucha armada”. Este es el trasfondo nada folclórico de la “revolución con sabor a vino tinto y empanadas”.

La radicalización de los socialistas culmina en el Congreso de La Serena, de enero de 1971, donde Altamirano es elegido secretario general y los sectores provenientes del Ejército de Liberación Nacional (ELN), creado por el Che Guevara, se hacen con el control de los órganos directivos del partido. Este es un dato clave para entender la dinámica de los años siguientes y la impotencia de Allende para contener la deriva extremista de sus propias fuerzas.

A su vez, también el MIR se radicaliza. A fines de 1967 la dirección pasa al grupo de jóvenes liderado por Miguel Enríquez y la estrategia política se decanta por la “guerra revolucionaria, prolongada e irregular”. Por ello, en 1969 el MIR pasa, junto con otros grupos guerrilleristas (ELN, VOP y MR2), a la lucha armada. Hasta mediados de 1970, cuando el MIR suspende tácticamente sus acciones militares, se habían llevado a cabo una decena de asaltos a bancos, cuatro secuestros de aviones, tres asaltos a armerías y decenas de atentados con bombas.

En suma, fuimos muchos los “idealistas” que sembramos los vientos de la discordia y la violencia y cosechamos una dictadura muy distinta a aquella del proletariado con que soñábamos. Nada justifica las brutalidades cometidas por los militares, pero tampoco nada justifica nuestro aporte a la creación de un clima de odios fratricidas entre los chilenos. Es hora de ser honestos y, con las palabras de Ricardo Lagos, decir: “Para nunca más vivirlo, nunca más negarlo”.

(*) El autor es integrante del academic board de la Fundación para el Progreso y ex diputado del Parlamento de Suecia

http://www.pulso.cl/opinion/los-revolucionarios-y-el-11-de-septiembre/
 
Cuando van a comprender q criticar el museo no es negar las violaciones a los DDHH.....
El museo es como el video de YouTube donde un tipo le pega a otro, y la polola del que le sacaron la chucha y terminó en coma lo levanta acusando la bestialidad que hace el agresor.....
Por razones obvia, el video y el testimonio es parcial, no muestra por ejemplo si el que terminó en el hospital trató de robar o andaba armado o con un cuchillo...
Esa es la critica al museo.
Si nuestra intención con el museo es que todos vean lo que sucedio para que no se vuelva a repetir debemos saber toda la historia, no minimizada, no oculta ni exagerada.... Porque cuando una señora por tv lanza y dice que en Chile hubo un genocidio, de los peores y más crueles de la historia, entiendo su dolor como madre esposa o hermana de una persona aun desaparecida por agentes del Estado, y en cierto sentido tiene razón, para ella fue el peor crimen que le ha tocado vivir, pero al momento de crear una verdad histórica, crear un relato histórico, esas pasiones deben quedar fuera y poner en contexto la sucedido....
Ese es el tipico discurso de la derecha, que el contexto aqui que el contexto allá, que era poco menos que inevitable que sucediera la masacre de compatriotas por la supuesta guerra interna. Ademas Rojas si niega lo que pasó al tildar de montaje lo expuesto en el Museo de la memoria, anda y busca en google la definicion de montaje, para que amplies tu vocabulario.
 
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